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Registro Diario del Aprendiz de Cartas - Capítulo 728

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Capítulo 728: Aba Windsor

Fecha: 1 de Abril de 2321

Hora: 18:19

Ubicación: Ciudad de Flor del Cielo, Centro Comercial de la Asociación del Gremio, Almacén n.º 234.

—Te dirigirás a la princesa como su alteza y no por su nombre —me espetó Agatha, que se había quedado al margen viendo a Anna jugar a los disfraces con Aba, por llamarla por su nombre. Gracias a la presencia de Anna, sus reacciones no llegaron a ser físicas y se limitaron a lo verbal.

—Niñita, respóndeme —le dije a Aba para provocarla, ignorando a Agatha ya que no respondía a mis preguntas.

—Tú… ¿cómo te atreves…? —Al oír que un mero soldado de cartas se dirigía a su Princesa como «niñita» a pesar de su advertencia, Agatha se enfureció y decidió darle una lección al plebeyo con la supresión de su reino…

—Cuidado, Agatha. Aún estás en mi territorio. Tu ama sigue en mis manos. Cualquier agresión de tu parte será tomada como una rebelión y tu ama pagará por no entrenar a su asistenta correctamente. Así que compórtate. —Las palabras de Anna resonaron en los oídos de Agatha.

—Susan, ¿por qué no te vas a casa antes hoy? Anna y yo nos quedaremos a limpiar la basura del almacén —dije, fulminando a Agatha con la mirada. Por culpa de su jueguecito de supresión de reino, Susan casi se desmaya si no llega a ser por la intervención de Anna.

—Wyatt, yo puedo… —Susan quería quedarse, pero la interrumpí.

—Susan, estaré más tranquilo si sé que estás lejos de todo este lío. —La agarré por los hombros y la miré a los ojos, pidiéndole que se marchara antes por mi bien.

—De acuerdo, pero contesta cuando te llame. No quiero morirme de la preocupación. —Al ver la preocupación por ella en los ojos de su joven amante, Susan sintió una gran calidez, así que aceptó su petición sin dudarlo.

—¡Joder! Enana, voy a enviar una de tus fotos a tus compañeros de clase —maldijo Anna al oír al chico que le gustaba mostrar preocupación por otra chica.

—¡¿Qué he hecho yo?! —Aba entró en pánico, sintiéndose agraviada por ser castigada sin tener la culpa. Su vida escolar estaba en juego. Aba no le vio la ironía al asunto. ¿Cuánta gente había tenido que sufrir solo porque ella estaba de mal humor?

Después de que Susan se fuera, me volví hacia Anna y le pregunté: —¿Anna, a qué clase de escuela asiste la hija de un semidiós?

—Hay unas cuantas escuelas prestigiosas que solo admiten a los descendientes de semidioses. Son muy lujosas y elegantes. Pero a ellas asisten sobre todo descendientes de semidioses de segunda y tercera generación. Los descendientes directos, como esta de aquí, incluyéndome a mí, rara vez asisten a esos institutos. A diferencia de esta niñita, a mí me educaron mis parientes en casa.

—Mmm… ya veo. Debe de ser carísimo —dije mientras, con mi grimorio, le sacaba una foto a Aba saltando a cuatro patas con un pijama de conejito.

—Tú, ¿quién te dio permiso para sacarme una foto? —preguntó Aba, reconociendo por fin mi existencia.

—¿Por qué necesitaría el permiso de nadie para sacar fotos de mi almacén? —repliqué, sacando otra foto de una Aba enfadada que me señalaba con el dedo.

—¡Oye, conejita! ¡Concéntrate! Si me vuelves a arruinar la toma, enviaré dos de estas imágenes tuyas a tus compañeros de clase —le espetó Anna a Aba.

—Tú, vaca… —Al oír que Anna la llamaba «conejita», Aba casi pierde los estribos y la llama «vaca», pero se calló a toda prisa, rezando para que Anna no la hubiera oído.

—¿Vaca? Espera, creo que tengo un disfraz de vaca guardado por aquí en alguna parte. —Anna se puso a revisar sus tarjetas de almacenamiento una por una.

—Anna, ¿a qué escuela asiste esta conejita? —le pregunté a Anna, dedicándole una sonrisa traviesa a Aba.

—Por su uniforme, supongo que asiste al instituto Excellence o a la Academia Punto Celeste. Ambos tienen uniformes parecidos —respondió Anna mientras sacaba un disfraz de vaca y añadía—: Menos mal que no tiré estos disfraces cuando a Luna se le quedaron pequeños. Qué suerte tienes, conejita.

—¡Tú! ¿Por qué preguntas a qué escuela voy? —me preguntó Aba.

—Quiero publicar unas cuantas fotos en el foro del grimorio de tu escuela con la esperanza de que consideren darme una beca, impresionados por mi talento para la fotografía —repliqué, y luego pregunté—: ¿Cuál es? ¿El instituto Excellence o la Academia Punto Celeste? No importa, publicaré las imágenes en los foros de ambas escuelas. Después de todo, las dos son academias prestigiosas.

Como Aba me estaba ignorando y no respondía a mis preguntas, decidí seguir el ejemplo de Anna y amenazarla con sus vergonzosas fotos para que se sometiera.

—No puedes hacer eso —aseguró Aba.

—¿Por qué no? —pregunté con inocencia.

—Si quieres una beca en esas escuelas, puedo ayudarte. Puedo hablar con mi padre y hacer que mueva algunos hilos. No necesitas tomarte toda la molestia de publicar imágenes en el foro de la escuela. —¡Joder! Aba respondió a mi sarta de mentiras con las suyas. Y casi me la creo. Hizo que sonara como si solicitar becas en escuelas prestigiosas publicando imágenes en su foro fuera algo que se hiciera.

—Conejita, lo que quiero de ti son respuestas a mis preguntas. Mientras las respondas con sinceridad, estaremos en paz y borraré estas fotos. —Poniendo fin a la farsa, le informé a Aba lo que quería de ella.

—Trato hecho, ¿qué quieres saber? —Aba aceptó mi proposición de inmediato.

—¿Cuáles eran tus intenciones al contactarme? Y no me vengas con la patraña de que necesitabas mis servicios para la creación de una carta de origen de invocación de limo mutante —le pedí a Aba que se dejara de tonterías y fuera al grano.

—La verdad es que alguien me pidió que te reclutara para mi grupo de mercenarios. No solo me pidió que te reclutara, sino que también exigió que te ayudara a entrar en la Universidad Morning Star. Me pidió que fuera discreta al respecto y que no revelara su implicación a nadie —respondió Aba con sinceridad, y añadió—: Por cierto, sí que necesito tu ayuda en la creación de una carta de origen basada en invocaciones de limo mutante.

—¿Quién es esa persona de la que hablas? —pregunté, sorprendido al saber que alguien le había ordenado a Aba que me reclutara en su grupo de mercenarios y me ayudara a ser admitido en la Universidad Morning Star.

…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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