Registro Diario del Aprendiz de Cartas - Capítulo 871
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Capítulo 871: Tarea Prioritaria ‘Primavera Bendita
Fecha: 3 de abril de 2321
Hora: 10:05
Ubicación: Región Central, Ciudad Capital, Mansión Baylor
—Maldita sea —pronunció Sansa dentro del lujoso tocador. Tras considerarlo mucho, finalmente decidió enviar a su mejor asesino, de nombre en clave Ladrón de Flores, para que se ocupara de la urgencia que sentía pisándole los talones. Habiendo tomado una decisión, Sansa hizo una llamada de grimorio:
[Llamando a Lobo Gris…]
—Lobo Gris al habla, Su Alteza. —Lobo Gris, que se encontraba en las profundidades de la Lejanía ejecutando una tarea prioritaria, «Primavera Bendita», respondió inmediatamente a la llamada de grimorio tras leer el nombre de quien llamaba.
—Aborta la misión actual. Regresa a la frontera sur y mantente a la espera de las coordenadas para la nueva misión —Sansa no perdió el tiempo y le dio directamente sus nuevas órdenes a Lobo Gris.
—Sí, Su Alteza —obedeció Lobo Gris de inmediato y luego añadió—: Señora, ¿qué hay de la misión actual? Si perdemos esta oportunidad, no tendremos otra hasta el año que viene.
—Sé que robar la primavera bendita es prioritario, pero tu trabajo inacabado en el sur tiene aún más prioridad. Hay un peón en el campo que se pondrá en contacto contigo en breve con las coordenadas de la misión y para ponerte al día. Ese peón ha perdido su utilidad; deshazte de él tras completar la misión. Y recuerda, quiero que la tarea prioritaria S.O.B. sea resuelta. Esta vez no se tolerará el fracaso —respondió Sansa, dejando claro a Lobo Gris que no tenía más remedio que abortar la tarea prioritaria «Primavera Bendita».
La razón por la que Sansa tuvo que sopesar sus prioridades era que la Primavera Bendita solo aparecía una vez al año en las profundidades de la Lejanía. El agua de la Primavera Bendita tenía una gran demanda en el mercado, ya que era un ingrediente de rango S utilizado en la creación de la píldora de refinamiento de energía del alma. Como su nombre indica, estas píldoras ayudan a los reyes de las cartas y a los aprendices de carta del reino de reinos superiores a refinar su energía del alma. Este ingrediente tenía demanda entre los aprendices de carta de alto rango porque, en los reinos superiores, la práctica del control activo del alma requiere además una energía del alma pura. La alta pureza de la energía del alma afectará en gran medida a la velocidad con la que los aprendices de carta practiquen su control activo del alma. Por lo tanto, como organización llena de reyes de las cartas, emperadores y semidioses, el clan de la Garra de la Matrona necesitaba reponer su suministro de agua bendita de la Primavera Bendita. Gracias a la carta de origen del Ladrón de Flores, abastecerse de agua bendita se había vuelto mucho más fácil, pero ahora la Matrona tenía que renunciar a ello porque sentía que terminar la tarea prioritaria «S.O.B.» tenía prioridad sobre la tarea prioritaria «Primavera Bendita».
—Su Alteza, gracias por darnos otra oportunidad para rectificar nuestros errores —Lobo Gris no tuvo más remedio que agradecer humildemente a Sansa. Había estado esperando con ansias asaltar la Primavera Bendita con la ayuda de la habilidad del Ladrón de Flores, pero la situación había cambiado. Y como esclavo de su ama, no tenía más remedio que seguir la corriente.
Lobo Gris sabía que la única razón por la que él y su escuadrón sobrevivieron a la ira de la Matrona a pesar de su fracaso en matar al objetivo prioritario S.O.B. era por la presencia del nombre en clave Ladrón de Flores. Si no fuera por el sentido de pertenencia del Ladrón de Flores a su escuadrón, la Matrona se habría deshecho de Lobo Gris y su escuadrón a pesar de sus méritos hasta el momento. Después de todo, crear un nuevo escuadrón desde cero para calmar los nervios del Ladrón de Flores sería una molestia.
—Bien, ahora estoy ocupada. Volveré a contactarte después de resolver la situación aquí —. Colgando la llamada de grimorio, Sansa salió del elegante tocador y se dirigió al comedor principal donde su marido semidiós estaba entreteniendo a un invitado. El tocador era el único lugar dentro y alrededor de la mansión donde podía esperar que su marido no extendiera su sentido divino, dándole la privacidad que necesitaba para llevar a cabo sus asuntos como la Matrona.
Caminando por el pasillo, Sansa entró en un gran comedor; en medio de este había una gran y suntuosa mesa con una generosa variedad de comida. La mesa estaba ocupada por dos hombres, uno joven y otro de mediana edad. El joven tenía un aire divino que lo rodeaba; parecía ser la atracción principal de la sala a pesar de toda la lujosa decoración del salón. En cuanto al hombre de mediana edad, parecía que todos los problemas del mundo pesaban sobre sus hombros.
El joven no era otro que el semidiós Baylor. Al ver a su esposa entrar en el comedor, esbozó una elegante sonrisa, y en respuesta, una suave sonrisa floreció en el rostro de Sansa. Entonces, el semidiós Baylor se giró hacia el hombre de mediana edad y dijo: —Ahora que Sansa está aquí, déjame ir directo al grano de este almuerzo, tío.
Sansa, que estaba perdida en la elegancia de la sonrisa de su marido, volvió a la realidad cuando oyó a su esposo dirigirse al hombre de mediana edad como «tío». El hombre de mediana edad no era otro que el padre de su difunta amiga. No le gustaba que su marido siguiera en contacto con este hombre, y además que se dirigiera a él como «tío», pero solo pudo reprimir su ira y alegrarse de que su marido por fin hubiera dejado de llamar a este hombre de mediana edad «suegro». Aflojando el puño cerrado, Sansa saludó al hombre de mediana edad con una sonrisa amable: —Tío, ha pasado bastante tiempo desde la última vez que nos visitaste, ¿acaso te has olvidado de esta hija tuya?
—No, no, ¿cómo podría? He estado ocupado atendiendo asuntos familiares —respondió humildemente el hombre de mediana edad.
Al mirar a la hermosa Sansa, Kelvin Duskborn no pudo evitar rememorar a su encantadora hija. Sansa y su hija eran las mejores amigas; eran tan unidas que a veces Sansa se dirigía a Kelvin como «padre» y él la trataba como a su segunda hija. Pero tras el incidente con su hija, Kelvin evitó deliberadamente el contacto con Sansa porque ella le recordaba la vida que su hija se había perdido. No estaba enfadado con Sansa, sino triste por su hija.
—Tío, lo siento por Ellen. He oído lo que pasó —Sansa le dio el pésame a Kelvin, o más bien, le echó sal en la herida.
…
Fecha: 3 de abril de 2321
Hora: 10:16
Ubicación: Región Central, Ciudad Capital, Mansión Baylor
—Sansa, solo tuve una hija y murió el día que decidió traicionar a la familia. —Al pronunciar Kelvin esas palabras, le dolió el corazón. A pesar de haberse cultivado hasta el reino de emperador de cartas, no pudo darle a su única hija la vida que merecía. Pese a todo ese amor por su hija, Kelvin dijo esas crueles palabras frente a Sansa por la misma razón que se quedó de brazos cruzados viendo cómo su familia borraba el nombre de su única hija del libro del linaje familiar.
—Lo siento, tío, pero creo que deberías ser un poco más indulgente con Ellen; sin importar lo que hiciera, te amaba —dijo Sansa, aparentando defender a su difunta amiga, pero sus palabras solo aumentaban el dolor de Kelvin, y ella lo sabía mejor que nadie. Lo estaba disfrutando. La única razón por la que había dejado con vida a este anciano era para satisfacer ese particular lado sádico suyo.
Y no solo Kelvin. Por el rabillo del ojo, Sansa vio que la expresión de su marido se volvía compleja y que se esforzaba por mantener una cara de póker. A Sansa no le importó; después de todo, ella había ganado. Quizá Sansa habría dejado en paz a Ellen y a su familia si su marido no hubiera ido a sus espaldas a ayudar a Kelvin a socorrer a su hija Ellen. Aunque no, probablemente habría terminado cazando a Ellen de todos modos, solo por entretenimiento.
Sansa no se detuvo ahí, sino que continuó: —¿He oído que Ellen tuvo un hijo y que no anda en buenos pasos. ¿Es verdad?
—Sí, la familia quería perdonar el crimen de su madre e invitarlo de vuelta, pero parece que el destino no lo quiso así —dijo Kelvin sin expresión. Él conocía la verdad tras esas palabras, pero eligió usar la respuesta que la familia empleaba para mantener las apariencias. Solo él sabía cuánta fuerza de voluntad le costaba contenerse para no desobedecer las órdenes familiares y contactar a su nieto.
—Mmm, oí que es todo un estafador y que lo atraparon intentando engañar al emperador del sur —comentó Sansa, disfrutando de la expresión en los rostros de su marido y de Kelvin, a quienes claramente no les gustaba hablar de cómo terminaron Ellen y su único vástago.
—No sé qué pasó en realidad, pero parece ser cierto, ya que la familia Duskborn ha anunciado lo mismo —respondió Kelvin, decidiendo contestarle a Sansa lo mismo que había respondido a sus amigos y otros conocidos.
—Sansa, ahora que has sacado el tema, tengo buenas noticias que añadir —dijo por fin el Semidiós Baylor.
Al oírlo, Sansa entró en pánico por dentro, pero su expresión se mantuvo impasible y, con una elegante sonrisa, preguntó: —¿De qué se trata, cariño?
Al oír a Sansa dirigirse a él con tanto afecto, la expresión del Semidiós Baylor se tornó extraña. A pesar de sus dos décadas de matrimonio, el Semidiós Baylor aún no se acostumbraba a que Sansa lo llamara de forma tan cariñosa. Todavía le costaba ver a Sansa como algo más que una amiga. Sabe que no le está haciendo justicia a Sansa de ese modo, pero cuando se lo explicó antes de su boda, ella le dijo que era feliz con solo ver su rostro cada mañana; en cuanto a sus sentimientos por ella, él podría cultivarlos lentamente con el tiempo, que no tenía problema en esperar. Dos décadas de espera y no había ningún progreso notable.
—Tío, si no te importa, me gustaría adoptar al hijo de Ellen y criarlo como si fuera propio —dijo el Semidiós Baylor con gran determinación.
Al oír al Semidiós Baylor pedir adoptar al único hijo de Ellen, una pequeña explosión estalló por igual en las mentes de Kelvin y Sansa. A pesar de la sorpresa, ambos mantuvieron la calma, sin dejar que sus verdaderos pensamientos se reflejaran en sus rostros. Sobre todo Sansa, que deseaba la muerte del muchacho.
—Semidiós Baylor, ¿acaso no lo has oído? La familia Duskborn y ese muchacho no tienen conexión alguna. Así que no tiene sentido que me pidas permiso. Haz lo que te parezca correcto —respondió Kelvin. Estaba exultante al oír la propuesta del Semidiós Baylor, pero no podía demostrarlo y eligió responder en un tono neutro, como si el asunto no le concerniera. Pero, en su corazón, se alegraba de que su nieto fuera a recibir por fin todo lo que merecía.
—Apoyaré tu decisión pase lo que pase, cariño —dijo Sansa. Al oír la propuesta de su marido, no es que se hubiera quedado sin palabras; al contrario, tenía mucho que decir. Pero como sabía que nada de lo que dijera cambiaría la decisión de su esposo, decidió seguirle la corriente. Y se sintió increíblemente bien con su decisión de abortar la tarea prioritaria «Primavera Bendita» y centrarse en la tarea prioritaria «S.O.B.».
De cara al público, Sansa planeaba estar de acuerdo con su marido, pero entre bastidores, pensaba retrasarlo para que no pudiera contactar al muchacho, ganando así tiempo suficiente para que su gente lo asesinara.
Al oír a Sansa aceptar su decisión, el Semidiós Baylor se sintió aún más culpable con ella. Pero al pensar que Ellen y Sansa habían sido las mejores amigas, supuso que eso era lo que Sansa también querría.
La respuesta de Kelvin, que básicamente decía que no le importaba, no satisfizo al Semidiós Baylor. Porque el Semidiós Baylor sabía que Kelvin solo estaba aparentando. Creía que Kelvin debía ser sincero con sus pensamientos; después de todo, estaba entre amigos.
Por lo tanto, el Semidiós Baylor miró a Kelvin y le dijo: —Tío, por favor, sé sincero sobre lo que piensas, estás entre amigos. Aquí no tienes que seguir dando respuestas neutrales como haces fuera. Si hay algo en lo que pueda ayudar, por favor, dímelo. Te ayudaré en todo lo que pueda.
—Semidiós Baylor, si lo pones de esa forma… tengo una petición que hacerte, pero no quiero causarte problemas —dijo Kelvin, sincerándose por fin con el Semidiós Baylor mientras miraba de reojo a Sansa.
—Tío, por favor, no lo dudes. Dime qué necesitas y haré todo lo que esté en mi mano —dijo el Semidiós Baylor, esbozando una leve sonrisa al ver que Kelvin por fin se abría a él.
…
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