Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

REIKENS - Capítulo 34

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. REIKENS
  4. Capítulo 34 - 34 Capítulo 32 El Peso de la Sangre
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

34: Capítulo 32 El Peso de la Sangre 34: Capítulo 32 El Peso de la Sangre —Veo que por fin se dignó a venir a ver a su hijo, Teniente —dijo Geki con un tono cargado de ironía.

El hombre de cabello rojo lo miró de reojo, sin perder la compostura.

—No se equivoque, Mayor… lo que en verdad me trae por aquí es un asunto familiar muy delicado.

Y no creo que sea necesario dar detalles… ¿o me equivoco?

Geki resopló, desinteresado.

—Como sea.

El Teniente Doragon se sentó junto a Kakashi, moviendo con calma la copa de cristal que tenía en su mano.

Sus movimientos eran serenos, casi nobles, pero sus ojos tenían un brillo que imponía respeto.

Kaiyō lo miraba sin poder ocultar la mezcla de sorpresa y confusión en su rostro.

Doragon levantó la copa hacia su hijo en silencio, como si esperara algo.

Geki le dio un pequeño golpe con el hombro a Kaiyō para que reaccionara.

Tardó unos segundos, pero finalmente entendió la indirecta y vertió vino en la copa, tratando de no temblar demasiado mientras lo hacía.

—Y bien, Mayor Kakashi —dijo Doragon con calma, sosteniendo la copa entre sus dedos—.

¿Cómo le ha ido a mi hijo mayor?

Kakashi dio un sorbo a su café y sonrió de medio lado.

—Ha mejorado demasiado.

Ya ha aprendido a controlar su descomunal energía.

Su progreso es rápido… me atrevería a decir que es uno de los mejores elementos que tenemos en este lugar.

Doragon asintió levemente, como si aquello le causara un alivio moderado.

—Eso me alegra… al menos un poco.

Pero dígame, ¿dónde está en este momento?

Kakashi tomó un control sobre la mesa y comenzó a manipular la pantalla gigante.

La imagen cambió varias veces, mostrando diferentes zonas de entrenamiento y campos de prueba.

Finalmente, la cámara se detuvo en un suelo lleno de escombros, humo y llamas.

La toma fue subiendo lentamente… hasta mostrar a un niño de pie, temblando mientras sostenía con ambas manos una espada.

Su rostro estaba completamente ensangrentado.

Jadeaba, cubierto de sudor y sangre, mientras a su alrededor resonaban explosiones.

Kaiyō entrecerró los ojos, su respiración se agitó de golpe.

Le tomó unos segundos procesar lo que veía, hasta que sus labios articularon un nombre casi en un susurro: —…Igurū.

—Veo que no mentían al decir que el entrenamiento aquí es demasiado… exigente —comentó el Teniente Doragon, observando la pantalla con frialdad.

Kakashi rió con cierta ironía mientras daba otro sorbo a su café.

—Este lugar se encarga de crear futuros soldados de élite.

Claro que iba a ser exigente.

Aquí realizamos entrenamientos arduos… y cada miércoles y viernes organizamos enfrentamientos entre escuadrones para evaluar el nivel de mejora de los cadetes.

Geki desvió la mirada, como si no quisiera seguir viendo la transmisión.

Kaiyō, en cambio, estaba clavado en la imagen.

Apretó los puños con tanta fuerza que el cuero del guante estuvo a punto de desgarrarse.

Su hermano, exhausto, jadeando, cubierto de heridas y sangre, lo atravesaba como una daga en el pecho.

Su instinto le gritaba que corriera hacia la pantalla, que gritara su nombre, que lo sacara de ese infierno… pero sabía que un solo movimiento imprudente lo delataría.

Su mente comenzó a inundarse de recuerdos del pasado.

“Cuando era niño… nunca fui muy cercano a mi hermano.

Siempre encontraban excusas para mantenerme alejado de él, apenas podía verlo.

Y luego, un día… simplemente desapareció.

Me dijeron que lo habían enviado a un internado o algo por el estilo, pero nunca hablaron del tema.

Entonces… aquí estuviste todo este tiempo que no nos vimos, ¿verdad, hermano?” —Debo admitir que es impresionante —interrumpió Doragon con voz grave, sin apartar la vista de la pantalla.

Kakashi asintió, relajado.

—Además, tuvo suerte con el escuadrón que le asignaron.

Al principio no se llevaban nada bien, sobre todo con un tal Kuro… pero con el tiempo lograron formar un vínculo.

Ahora son inseparables, como si fueran una familia.

Se protegen entre ellos sin dudar.

Es… adorable, en cierta forma.

Las palabras golpearon la mente de Kaiyō como un trueno.

“¿Kuro… también estuvo aquí?” Doragon entrecerró los ojos.

—¿Cuánto duran estos enfrentamientos entre escuadrones que me mencionó?

—Ya deben de estar por acabar.

Observe bien —dijo Kakashi señalando la pantalla.

En ese instante, Igurū reunió sus últimas fuerzas.

Con un rugido desgarrador, liberó una descomunal ráfaga de energía que congeló por completo al escuadrón enemigo.

El aire quedó cubierto por una bruma helada.

Finalmente, una leve sonrisa de alivio se dibujó en su rostro, aunque apenas perceptible entre su fatiga y el sudor.

—Impresionante… —murmuró el Teniente Doragon al ver la imagen congelada en la pantalla.

Su voz no transmitía emoción alguna, ni orgullo ni alegría… solo una fría indiferencia.

Kaiyō lo miró de reojo con rabia contenida.

“Ese es tu hijo… tu propio hijo… ¿y eso es todo lo que puedes decir?” Kakashi, en cambio, dejó escapar una leve sonrisa mientras bajaba el control remoto.

—Ha progresado mucho.

Igurū tiene una determinación que pocos poseen… esa es una de sus mayores fortalezas.

En la pantalla, Igurū estaba a punto de desplomarse por el cansancio, sus piernas temblaban y apenas podía sostener su espada.

Pero antes de caer, alguien más lo sostuvo colocándole un brazo sobre el hombro: un niño de cabello negro desordenado, cubierto de múltiples heridas, pero con una gran sonrisa en el rostro, como si nada importara.

Kaiyō entrecerró los ojos.

“Ese debe ser… Kuro.” De pronto, tres niños más se acercaron a Igurū y al chico de cabello negro, formando un abrazo grupal improvisado.

Un niño de cabello naranja con puntas rojizas, una niña de cabello púrpura y otra de cabello castaño.

Pese a sus heridas, todos sonreían, como si aquella victoria, aunque pequeña, les perteneciera a todos por igual.

El corazón de Kaiyō dio un vuelco.

Ver a su hermano en medio de esos chicos, apoyado, cuidado, feliz incluso en medio del infierno… era una visión que lo confundía.

Doragon se acomodó en su asiento y bebió lentamente de su copa.

—Una manada de cachorros heridos… aferrándose unos a otros para no morir en la intemperie.

Supongo que eso también tiene… su utilidad.

Kaiyō apretó los dientes, deseando levantarse y gritarle en la cara.

Pero no podía.

No debía.

Su máscara era lo único que lo mantenía a salvo en ese lugar.

—Aunque aún les falta mucho camino por recorrer, serán buenos elementos para el ejército cuando terminen su proceso de entrenamiento —dijo Geki, algo incómodo, pero tratando de disimularlo.

El Teniente Doragon se puso de pie lentamente, con la copa en mano.

—Como sabrán, soy un hombre ocupado… así que no perderé más mi valioso tiempo.

Llame a mi hijo, por favor, Mayor Kakashi.

—Como desee.

—Kakashi aplastó un botón rojo en el tablero frente a la pantalla.

El sonido metálico de un parlante resonó en la sala antes de que su voz se propagara.

—Igurū Doragon, Igurū Doragon, favor de acercarse a la sala de evaluación.

Repito, favor de acercarse a la sala de evaluación.

En la pantalla, Igurū se detuvo en seco, jadeante, con el rostro cubierto de sudor y heridas.

Miró directamente hacia la cámara, con un gesto de confusión, pero finalmente asintió y comenzó a caminar hacia la salida del campo.

Kaiyō sintió que el corazón se le paralizaba.

“Hermano…” *** Mientras tanto… Kuro, Remy y Sukasa seguían recorriendo apresurados los pasillos, moviéndose de sombra en sombra para no ser vistos por los guardias.

—¿Dónde diablos se metieron?

—murmuraba Sukasa, cada vez más inquieta.

—Desaparecieron de un momento a otro… —respondió Remy en voz baja, mirando en todas direcciones.

Kuro frunció el ceño bajo la máscara.

—Si estamos en un recuerdo de un día miércoles o viernes, será aún más complicado.

—¿Por qué?

—preguntó Sukasa con frustración.

—Porque en esos días se realizaban enfrentamientos entre escuadrones.

—Kuro apretó los puños—.

Y este lugar tiene múltiples campos de batalla.

No tenemos tiempo para recorrerlos todos… y si aparecemos de la nada en cualquiera de ellos, levantaríamos demasiadas sospechas.

Remy lo miró con preocupación.

—Entonces… ¿cómo vamos a encontrarlo?

—No lo sé… lo primero que tenemos que hacer es… —Kuro se detuvo en seco.

Sus ojos se abrieron de par en par y su respiración se agitó.

Había visto algo al otro lado de la intersección del pasillo: un grupo de niños, todos con uniformes militares completamente blancos.

Remy y Sukasa frenaron unos pasos más adelante, confundidas.

—¿Qué pasa, Kuro?

—preguntó Remy.

—¡Oye, idiota!

¿Qué crees que haces?

No tenemos tiempo para… —reclamó Sukasa.

Pero Kuro no escuchó.

Sin decir palabra, corrió hacia el pasillo donde había visto a esos niños, perdiéndose de su vista.

—¡Oye, idiota!

¿Qué carajos crees que estás…!

—gritó Sukasa, pero no pudo terminar.

Remy le tapó la boca con una mano firme y la arrastró hacia una esquina del pasillo.

Sukasa forcejeó un poco hasta que, al estar a salvo, tosió con fuerza.

—¡¿Remy, por qué hiciste eso?!

Remy le puso un dedo en los labios, en silencio, y señaló hacia la otra esquina.

Sukasa asomó la cabeza con cautela… y entonces lo vio.

Un niño caminaba con pasos cansados, acompañado por dos guardias que lo escoltaban.

El tiempo pareció detenerse.

Sukasa tardó unos segundos en procesarlo, hasta que lo reconoció… esos ojos, ese rostro, aunque más joven.

—Ese… ¿acaso es…?

—murmuró con la voz temblorosa.

Remy asintió, con la mirada fija en él.

—Sí… ese es Igurū.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo