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Reincarnating in the Sandroverse (Kengan ashura) - Capítulo 11

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Capítulo 11: Capítulo 10: Secreto

-Ya llegamos, este es el centro del bosque-, Niko anunció mientras dejábamos decaminar. Habíamos estado adentrándonos desde hace un buen rato. –Por fin-, respiré con alivio mientras dejaba caer la mochila que Niko me dio. –De acuerdo, ahora abre la mochila, encontrarás unas cuatro pesas allí, colócatelas en las muñecas y tobillos-. Niko indicó mientras yo hacía lo que me pedía. Dentro de la mochila efectivamente estaban dos muñequeras negras y gruesas, aunque un poco oxidadas para mi gusto. Las recogí entonces pero en eso me di cuenta, no estaban oxidadas, era la sangre oxidada de Ohma. –Que oscuro-, pensé antes de comenzar a ponérmelas.

-Deberás usar estas pesas durante todo el entrenamiento. Tienes prohibido quitártelas hasta que terminemos. Cada una de ellas pesa 10 kilogramos más o menos. Entonces tendrías unos 40 kilogramos sobre el cuerpo-. Niko indicó mientras yo checaba la sensación. No era nada especial pero, sabía que esto tenía un objetivo en específico. -Y para que eso suceda, Niko debe llevarme hasta el punto de la Autofagia-, pensé antes de mirarlo. –Bueno, ¿Qué sigue ahora?-, pregunté, sin sonreír, sabía que lo que venía era dolor, más allá de lo que haya experimentado jamás.

Miré a Niko mirándome a los ojos, en silencio, luego tragó saliva y habló con voz de ultratumba. –Ponte en guardia. Lo que haremos será sparring. Harás sparring conmigo, con esas pesas. El entrenamiento solo terminará cuando me des un golpe, ni más ni menos. Pero te advierto que, no me contendré para nada-. La voz de Niko hizo que se me erizara la maldita piel. La verdad era que gran parte del dolor que sufrí durante el entrenamiento de los últimos no era debido a las rutinas de ejercicios o al aprendizaje de las Katas y sus técnicas. No, era por los putos sparrings. Dejando de lado a Ohma, los sparrings con Niko siempre fueron una maldita humillación; el muy cabrón jamás nos dejó tocarle un solo pelo, incluso si íbamos los dos contra él.

Pov: Normal.

Ryu tenía razón, el dolor que ahora mismo sentiría sería por mucho el peor de su vida. Incluso olvidando que Niko se encuentra prácticamente vestido con pesas; pero, ¿Cuándo es que uno va “en serio”? ¿Ir en serio es pelear con el máximo de tus capacidades?, la respuesta es no. Ir en serio se refiere a la intención de cómo actuar, incluso si se limita el físico intencionalmente, la intención que uno tenga con su cuerpo y con el de las demás personas y cosas es lo que define esa “seriedad”. Y Ryu grabó este aprendizaje en las fibras más profundas de su ser cuando se sacudieron por el enorme puño de Tokita Niko número 4 que fue plantado en su abdomen con un gancho.

Ryu escupió una bocanada enorme de sangre, el aire habiendo sido arrebatado de sus pulmones. El golpe lo había alzado varios centímetros por el aire antes de caer de cara al suelo. –Cooof, cof-, Ryu tosió antes de intentar levantarse, sin embargo un sudor frío y terrible lo recorrió cuando se dio cuenta de que su cuerpo no le respondía, se sintió como si hubiese llegado al fallo en un instante. –Veo que a diferencia de Ohma empezaste más decidido, aun así, debes entender desde el inicio que esto no es algo que puedas lograr simplemente con trabajo duro y ya. Por algo se le llama prueba y no entrenamiento.

Deberás lograr lo imposible antes de dominarlo, en eso consiste la técnica secreta. Ahora, levántate, y enfrenta a tu maestro-, Niko habló antes de colocarse en guardia, esperando el siguiente movimiento de Ryu, a quien ya le había dado el tiempo suficiente para recuperarse del dolor. Mirando al joven levantarse del suelo, lo vio respirar hondo antes de cargar con él usando lo que en un principio creyó que era Fuego furioso, pero corrigió rápidamente su pensamiento inicial cuando el curso de Ryu se reveló como Llama parpadeante, cambiando repentinamente de dirección en la que cargaba hacia adelante sin perder ningún número de velocidad, sin embargo, el golpe que Ryu dio nunca llegó a Niko, quien había esquivado con agilidad.

-Buena decisión-, Niko pensó antes de encerrar cualquier elogio en su cabeza y proceder a masacrar a su alumno a golpes. El joven peliblanco también se metió de lleno en la pelea, entendiendo que no había posibilidades de lograrlo realmente pero también que no había otra forma de hacerlo, en su lugar comenzó a mentalizarse para lograr lo que debía aprender. La perdición de los demonios era su objetivo; centrándose en ese objetivo atacó a Niko y no dejaría de hacerlo hasta que se sienta preparado para dar el paso.

Sin embargo, por más que trató de alcanzarlo no pudo rozarlo siquiera. –Ya sabía que era fuerte, pero… ahora… ahora mismo luce como… ¡como un maldito gigante!-, Ryu pensó con frustración, percibiendo a Niko como una figura colosal e inalcanzable. –Mierda-, Ryu pensó totalmente alarmado antes de ser alcanzado por un puñetazo en la mandíbula que lo llevó al suelo. -¿Eso es todo lo que tienes? Esperaba más de ti teniendo en cuenta que eres más resistente que Ohma y ni siquiera me he esforzado-, Niko comenzó a provocarlo mientras caminaba hacia él para entonces tomarlo de su coleta y alzarlo.

Ryu estaba mareado, pero no inconsciente, y podía escuchar los pasos de Niko acercándose, evitó gruñir cuando sintió que su cabello era tirado hacia arriba junto a su cuerpo, esperando. Sin embargo, antes de que pudiera hacer algo sería arrojado hacia un árbol, estrellándose contra el grueso tronco lleno de astillas. –Gaaah-, Ryu gimió de dolor. –Es un monstruo, incluso ahora que me he fortalecido… no puedo… no puedo pensar con claridad-, Ryu se lamentó entre pensamientos. -¿Creíste que no me daría cuenta? Que pésimo actor eres-, Niko se burló, sabiendo que Ryu tenía la intensión de usar su Punzón de una pulgada cuando estuviera lo suficientemente cerca, por eso lo arrojó, y ahora se encontraba nuevamente caminando hacia él con deliberada lentitud.

Eso ya le había hecho saber a Ryu que realmente no iba en serio, pero, ¿Y qué si era así?, seguía siendo inferior en un nivel abismal, no hacia diferencia que Niko le tenga piedad o no, el punto es que igual sigue estando en la mierda. Y lo que es peor, Ryu sabía que no llevaban ni 5 minutos y ya estaba así de deshecho. Ryu intentó por todos los medios levantarse, soportando el dolor, y cuando finalmente lo logró alcanzó a tener un tiempo para dar un respiro, mirando a Niko esperando, casi aburrido.

-Raaa-, Ryu dio un grito de batalla antes de cargar hacia Niko con Fuego furioso, sabiendo que seguir de largo con un Acero intermitente no funcionaría a esa distancia tan larga. Así que en su lugar cambió de estrategia y usó una técnica más apropiada. Golondrina nadadora era de hecho una técnica que exigía más concentración que fuerza física, siendo que cambiar la dirección de los golpes tan de repente y en ángulos tan drásticos evidentemente disminuye en gran medida la potencia de los golpes, esto es compensado con el uso de la Kata de Redirección en la técnica, cuyo papel en esta es controlar el flujo de fuerza del usuario para mantenerlo en la potencia necesaria para causar el daño que haría con un golpe normal y recto.

Sin embargo, aunque su elección fue la correcta, no hizo mucho para poder darle un golpe a su maestro, quien esquivó todos y cada uno de sus golpes. –Carajooooo-, Ryu siseó antes de ser alcanzado por una patada de su maestro en toda la cara, lo que lo dejó fuera de combate por el momento al menos. Al ver que dejó de moverse, Niko se tomó su tiempo para verificar su respiración, encontrando que todavía se encontraba en “optimas” condiciones, así que solo se retiró hacia las sombras a esperar a que su alumno recobre la consciencia, deseando que descanse un poco.

Fue en este punto que la percepción del tiempo se había ido completamente a la mierda para Ryu, porque cuando despertó el cielo ya se había oscurecido y el ambiente estaba más tenso de lo que ya estaba, miró hacia sus dos lados sin ver a nadie, solo arboles invadidos por moho además maleza su cuerpo le picaba gracias a todas las piedritas, ramas astilladas y hojas secas esparcidas por el suelo. Sin embargo eso fue todo lo que logró identificar antes de que sus sentidos captaran movimiento detrás de él.

-Se terminó el descanso-, la voz de ultratumba de Niko retumbó en sus oídos haciéndolo saltar de su lugar, girándose para recibir lo que sea que viniese, siendo tomado por un Rompehierro que le sacudió los brazos con los que apenas había logrado cubrirse. –Aaaarg… ¡Carajo! ¡¡Maldita sea enfócate!!-, Ryu se regañó a si mismo después de impactar nuevamente contra un árbol, su espalda ya estaba completamente astillada y sangrando. El que Niko haya tomado su noqueo como un descanso podría sonar sádico, pero para estos usos el cuerpo de Ryu efectivamente lo había aprovechado para “despertar” luego de la paliza unilateral anterior; al menos ahora en el segundo round sus pensamientos estaban más enfocados y podía comenzar a usar sus cartas valiosas.

El espacio que ahora había entre él y su maestro fue aprovechado para poner en marcha la Pre-visión, la Pre-dicción y el Ojo del cielo además del Radar que siempre estuvo activo. –Raaaaaa-, Ryu volvió a dar un grito de batalla mientras se lanzaba al ataque, esta vez más decidido que nunca aunque su voz se cortó cuando sintió el dolor en su cuerpo frío. Pero aun así, no se dio el lujo de quejarse cuando Niko también atendió sus ataques con esquivos y desvíos impecables. –Mis brazos-, Ryu pensó con pesar, sintiendo que sus brazos calientes por el primer golpe perdieron poder, incluso cuando los golpes que se encuentra lanzando son de Rompehierro. Entonces cambió su estrategia intentando patear el pie de Niko usando un barrido de pies que por desgracia había fallado por un pelo.

Los golpes de Niko le siguieron a eso, -Patético-, Niko bufó mientras conectaba un golpe que le inflamó el parpado derecho en segundos que Ryu rápidamente intentaría aprovechar para acercarse y contraatacar. Esto fue algo que Niko sabía que era, Ryu comenzó a usar sus estrategias con la Pre-dicción determinada perfecta: Telaraña. Sacrificó su ojo a cambio del golpe que Niko pidió, aunque, con eso Ryu había dejado en evidencia la debilidad de su técnica. Y es que pese a que Ryu es capaz de manipular los movimientos de su oponente usando los suyos propios, de nada le sirve frente a un contrincante cuyas facultades y capacidades se encuentran en un nivel indiscutiblemente superior al suyo.

Como resultado, si bien la manipulación del usuario de la Pre-dicción sigue afectando al adversario, solo puedo manipular su propia derrota. Es decir, que el puñetazo que Ryu recibiría en el hígado fue predicho por él en esa secuencia de movimientos. –Mierda-, tanto él como Niko pensaron con enojo, por distintas razones. Uno porque no logró concretar su objetivo y el otro porque se dio cuenta de que había sido manipulado por su alumno incluso en cómo será su derrota, lo que le valió al mencionado un rodillazo al plexo solar, volviéndolo a dejar fuera de combate.

-Maldita sea… de acuerdo te ganaste el verdadero descanso, encuentra comida y agua lo antes posible… volveré-, Niko le dijo al desmayado Ryu con la esperanza de que lo escuche, pero de todos modos esperará que reponga líquidos cuanto menos antes de volver a apalearlo. Más horas pasaron con ello y un muy debilitado Ryu había despertado nuevamente, sin decir nada, tan solo volvió a brincar desde su lugar y se preparó para el ataque de nuevo, encendiendo su Radar y Ojo del cielo al máximo. Sin embargo, después de varios minutos no logró percibir nada que venga de otro ser humano, logrando hacer que el cuerpo en extremo dolido de Ryu se relaje por un momento.

No podía ver mucho, así que confió en su Radar para ayudarse a ver en la oscuridad, podía sentir su cuerpo ardiendo y rogando por descanso, pero sobre todo, rogando por sustento. –Comida… agua… debo encontrar agua-, Ryu se lamentó antes de comenzar a avanzar, sabía que Niko en realidad podía aparecer en cualquier momento así que debía apresurarse. Caminando a través del suelo bravo Ryu se quejó en varias ocasiones al sentir pinchazos y cortes en las plantas de sus pies, sin importar que a diferencia de Ohma él hubiese reconocido donde se encontraba dando sus pasos, el terreno era simplemente demasiado desnivelado y repleto de objetos punzocortantes.

-Maldito bastardo-, Ryu murmuró con un recién descubierto rencor hacia Niko, al recordar que él había venido con botas. –Tchu- Ryu escupió al suelo la sangre que se le acumuló en la boca y después siguió caminando. Mirando al suelo también buscando algún insecto que pudiera ingerir para alimentarse, pero solo logró diferenciar las mismas rocas puntiagudas, las ramitas rotas y las hojas secas, además de alguno que otro cráneo animal siendo tragado lentamente por la tierra.

Le tomó media hora de movimiento constante y apresurado, pero finalmente había dado con el río del bosque, ya sin importarle demasiado los potenciales parásitos que podría llegar a infiltrar en su organismo se dispuso a beber antes de llevarse el gigantesco ciempiés que había encontrado en el camino y devorarlo como un perro callejero. No sabía si Niko volvería, pero aprovecharía el tiempo que le queda para descansar realmente y dormir. Si Niko decide levantarlo a golpes, eso ya sería arena de otro costal que estaría dispuesto a cargar el día de mañana.

Sin embargo los días comenzaron a pasar y Niko jamás se atrevió a usar un ataque tan rastrero en él todavía, simplemente esperaba a que se despertara antes de continuar masacrando su cuerpo suplicante por piedad y compasión. Ryu no tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado, pero Niko si llevaba la cuenta perfecta; apenas tenían un día y medio de haber entrado al bosque. Y con eso, el segundo día transcurrió, y el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo, el octavo y el noveno.

Uno bien diría que a Ryu le debería costar menos tiempo que a Ohma con su experiencia y conocimientos adquiridos durante su vida pasada, sin embargo, el factor que retrasaba el despertar del peliblanco radicaba en uno de los regalos que se le otorgó al reencarnar, uno que ya lo había ayudado a la segunda edad temprana. Y es que la capacidad de soportar un Guihun/Removal con un 100% indirectamente también le otorgó aptitudes físicas que iban más allá de lo que cualquier ser humano debía mostrar; otra importante diferencia marcada entre él y Ohma Tokita, quien tuvo que adaptarse a la extraña potencia de Ryu, siendo Ohma entre los dos el que posee la mejor defensa y evasión.

Ejemplificando este hecho, otro usuario del Guihun ajeno a los descendientes de Wu Hei, Lu Tian, logró detener un puñetazo recto de Raían Kure tan solo con extender la mano y sin inmutarse. En otras palabras, aunque no sea tan fuerte como uno de los Descendientes tabú, sigue estando por encima de la media, lo cual la mayoría de las veces representa una enorme ventaja y en especial para alguien con semejante estilo de vida, pero esta vez, para Ryu Tokita sus extraordinarias capacidades son las que lo obligaron a recibir una tortura peor que la que su hermano adoptivo sufrió.

Y así tal y como Ryu predijo, al décimo día se levantó sintiendo el puño de hierro de Niko arrasando su mandíbula después de dormir un tiempo desconocido. Por fortuna esta vez tuvo una mejor reacción y evadió gran parte de los ataques posteriores antes de que otro viniera a por él directo en el pectoral. Le dolía la cabeza y estaba levemente mareado debido a esa acción, mientras Niko lo seguía mirando con absoluta seriedad antes de continuar con la masacre con solo 10 segundos de haberlo despertado. Ryu estaba asustado, no solo estaba ese malestar en su cabeza, sino que su propio corazón no le permitía escuchar sus propios pensamientos y todavía le dolía todo el cuerpo.

Pero no tuvo tiempo para quejarse, no otra vez, porque Niko ya estaba delante de él listo para encestarle el siguiente golpe. Pero en eso, un cambio se dio en el ambiente, porque el Acero Intermitente: Golpe de Niko se había convertido en un Llama parpadeante cuando cambió repentinamente su trayectoria recta a favor de esquivar un ataque sorprendentemente oportuno por parte de Ryu. Niko respiró fuerte por primera vez en el encuentro, y se pasó dos dedos por la sien cuando la sintió caliente y húmeda, mirando, vio que sus dedos se habían manchado de sangre, su sangre.

Su análisis fue muy rápido, ciertamente no fue golpeado por el Rompehierro de Ryu, pero sí logró rozarlo. Este alarmante intercambio duró exactamente 3 segundos, y 2 más le tomó a Niko darse cuenta de que algo había cambiado en su estudiante. Mirándolo desde su posición, encontró que este lo estaba mirando con los ojos totalmente abiertos, haciéndole saber incluso con la ligera distancia que sus ojos tenían algo distinto, había un nuevo enfoque, pero al mismo tiempo daban evidencia de algo más ocurriendo con ese ligero temblor y una extraña renuencia a parpadear hasta que sea necesario. Pero eso no era todo; ya que su cabello por alguna razón comenzó a levantarse levemente y a fluir con el viento aun cuando estaba sostenido por la liga que sostenía su cola de caballo.

-Qué alivio siento-, Ryu dijo con voz rasposa, de alguna forma relajada entre el dolor que seguía sintiendo. Niko genuinamente fue tomado por sorpresa, y más aún cuando Ryu cargó contra él con una nueva determinación que lo hizo ponerse más serio. Atacó de nuevo con velocidad, sin embargo, para su total asombro sus golpes fueron esquivados por Ryu, quien con una sonrisa interceptó el último puñetazo pasando de lado, y con los dedos presionados sobre la piel del brazo de su maestro dio un acelerón para retirarse.

-Aaarg-, Niko se quejó, tenso por el repentino dolor de su brazo, pero entonces tuvo que retroceder con su guardia en alto y fuerte. Pues Ryu aprovechó la distracción para patearlo desde el suelo, levantando los proyectiles que esperaban a ser usados, de ese modo, incluso si fallaba la patada, lo cual sucedió, todavía podía moverse. Usando el punto ciego que creó Ryu intentó atacarlo, pero de alguna forma que no pudo comprender vio como Niko ya se había recuperado de su intento de sabotaje, haciéndolo apretar los dientes.

Niko estaba confundido y sorprendido pero entonces, su mente regresó hacia aquel fatídico día en que su pasado regresó para atormentarlos. “Ya era hora de que alguien se dignara a enseñarles las verdaderas artes secretas. Siempre has sido blando con los demás, eres un miedoso cobarde; y espera a ver lo que le enseñé al joven Ryu, es un pequeño proyecto secundario que inventé hace un tiempo”. Las palabras de su difunto hermano adoptivo resonaron en sus pensamientos, provocando que su estómago se venga abajo ligeramente, entendiendo que tal vez este sea ese proyecto que mencionó.

-¿Te gusta? Es una pequeña idea que se me ocurrió durante estos meses jijijí-, Ryu se jactó con una voz ligeramente cerrada y entrecortada, su cuerpo temblaba más de lo que a Ryu le gustaría admitir, sus dientes castañeaban y de pronto se sentía más frío de lo que creía, se sentía como si estuviera hecho de palo, como si su cuerpo solo estuviera constituido por sus huesos. Pero aún con todo eso, corrió hacia Niko con la intención de atacarlo, inspirado por la posibilidad de tocarlo una vez más.

-Entonces esto es el Demonio caído-, Ryu pensó fascinado, aunque más pronto que tarde su frustración regresó a él ligeramente debido a que incluso con su nuevo power up todavía no era capaz de tocar a Niko de nuevo, no iba a acercarse a él de nuevo. Su maestro por su lado, estaba más que dispuesto a detener el entrenamiento en ese preciso instante, sin embargo los intentos entusiastas de Ryu estaban impidiéndole decir algo tomando distancia porque se adentraron en el mar de árboles, reduciendo el espacio de maniobra.

Sin más opciones, comenzó a ver sus opciones mientras llevaba la pelea a un espacio más abierto. Su mente se centró en la vez que se explicó lo que hizo Niko 6 en su primer encuentro. Un golpe en la nuca, indica que el movimiento tuvo como objetivo las cervicales de Ryu, lo que se traduce en su sistema nervioso o por otro lado, su cerebro. –Su tiempo de reacción aumentó-, Niko pensó mientras trataba de golpear a Ryu pero este ya se estaba moviendo al segundo de querer realizar el ataque. Pero no solo eso, sus movimientos indicaban que se estaba anteponiendo a cualquier movimiento en general que quisiera hacer para continuar atacándolo.

Esta estrategia fue ideada por Ryu durante la pelea al ver los lentos movimientos de Niko desde su punto de vista alterado, usando de ese modo una simulación perfecta de la anhelada Pre-iniciativa. La única razón por la que no lograba su objetivo era porque con todo el daño acumulado lo hacía demasiado lento.

La pelea continuó así con ambos aparentemente parejos hasta que Niko cambie de estrategia o Ryu caiga agotado, lo cual estaba a nada de ocurrir. Finalmente lograron salir a un campo más expandido compuesto por césped y Niko asintió para sí mismo para entonces prepararse para llevar a cabo su decisión; sin tener otra mejor idea, tendría que aplicar Bloqueo de chi nuevamente, pero esta vez en su segundo alumno. –Te maldigo 6-, Niko pensó con rabia antes de extender la palma y cargar contra Ryu.

Ryu vio el ataque entrando, de frente, recto y bien puesto; haciendo que una sonrisa perversa florezca en su rostro. Lo supo en ese instante, era el momento, no había momento más perfecto, su objetivo seguía fresco en su mente y ahora más alcanzable que nunca, si lo iba a lograr, debía ser ese momento.

Y a menos de un metro para que la palma de Niko llegara a su pecho, Ryu lo tomó por el antebrazo y con Kata de Redirección arrebató el impulso que Niko llevaba hacia adelante. La expresión del hombre palideció cuando sintió como su fuerza era aparentemente drenada por el toque de su alumno, el cual ya se encontraba rotando la fuerza adquirida con Kata de Agua e impulsándose hacia adelante con Kata de Flama. Estaba a un segundo, retrayendo su puño con toda la fuerza de su corazón y entonces…

-Buuuuoooooorg-, Niko solo pudo ver como su discípulo se desplomaba en el suelo escupiendo vomito verdoso como una manguera rota. -¡¡¡¡NO!!!!-, Niko gritó angustiado. La perdición de los demonios de Ryu… FALLÓ.

-No no no no no-, Niko murmuraba con miedo en los ojos, arrodillándose junto a la figura enferma de Ryu, quien había dejado de moverse. Puso sus dedos en su cuello con la esperanza de sentir sus signos vitales, y entonces dio el suspiro más satisfactorio de toda su vida cuando comprobó que el muchacho seguía vivo.

Hay una razón por la cual muchos entrenamientos requieren que el alumno se exponga a situaciones tan extremas: la concentración. Ejemplos existen más aparte de La perdición de los demonios del Estilo Niko como lo es la dominación del Estilo Raishin del Clan Mikazuchi. Tal y como dijo Niko, no basta simplemente con trabajo duro, ni siquiera el talento es suficiente; hace falta alcanzar un nivel lo suficientemente elevado de concentración y por ende de conciencia y autoconciencia, pues se trata de adentrarse en las artes oscuras que ponen en riesgo la vida de uno.

Realizar La perdición de los demonios de forma incorrecta es fatal, fue así como el amigo de Niko murió. Siendo que la técnica empieza usando Kata de Redirección para desviar el poder del contrincante para entonces proseguir con la Kata de Agua para pasar el poder a través del cuerpo desde la extremidad que redireccionó el ataque hasta la extremidad que lo devolverá. Es en esa fase donde se encuentra el mayor riesgo para el usuario, y es que si se falla a la hora de trasportar el poder de un lado a otro, este permanecerá en el cuerpo y deberá reflejarse de una forma u otra, en una dirección u otra, provocando que el poder del ataque enemigo se refleje en el interior del cuerpo del usuario, generalmente provocándole la muerte.

Ryu, en su caso, no estaba en el estado mental correcto que solo podía proporcionarle la autofagia. Incluso siendo ayudado por su oportuno Demonio caído; en realidad, fue su Demonio caído lo que le permitió a Ryu fallar en su Perdición de los demonios por un margen tan mínimo que tan solo sufrió una evacuación total y desmayo instantáneo como consecuencia, viviendo para contarlo. Niko se aseguró de ello al revisarlo, notando atónito como efectivamente salió bien librado de su fracaso y llegando a esta misma conclusión; mientras que también reflexionaba acerca de qué hacer a continuación. Debía decidir si continuaría con la prueba o detenerla.

Pero al final, no pudo decidir, por un lado, siempre estuvo poniendo en riesgo la vida de su alumno, detenerse ahora sería insultar ese esfuerzo el cual muy probablemente no volverá a repetirse. Pero por otro lado, estaba ese estado que alcanzó presumiblemente gracias a El otro Niko, analizando las implicaciones de esta nueva técnica secreta, llegó a la conclusión de que era igual o más peligrosa que la Posesión de espíritu. La decisión no pudo tomarse, y prefirió tomarla cuando Ryu se despierte.

Un par de horas pasaron sin embargo Niko no se había atrevido a dejar solo a Ryu en esta ocasión, sin dejar de revisar los signos vitales del peliblanco, hasta que finalmente pareció mostrar señales de levantarse. Niko vio como sus ojos se removían dentro de sus parpados cerrados hasta que su cuerpo pareció encontrar la fuerza para moverse. Ryu volvió a saltar de su lugar para ponerse de pie en un instante, todo mientras daba una bocanada de aire tan poderosa que le quemó el pecho que no paraba de inflarse y desinflarse después.

Desde la perspectiva del joven, sus dolores y malestares se habían desvanecido de un momento a otro. Se sentía liviano como una pluma y su Radar y Ojo del cielo parecieron haber explotado a niveles que antes creía imposibles. No pudo evitar cerrar los ojos y extender los brazos para dejar que su piel absorba todo su entorno. Solo sus oídos parecían ser lo único que todavía no había despertado, ya que no paraban de zumbar. Pero aun así, se sentía como si pudiera sentirlo todo; provocándole una escalofriante erección que lo hizo estremecerse antes de que, de un momento a otro, este ya se encontrara al frente de Niko con el puño alzado y su boca torcida en una sonrisa eufórica.

-Mierda…-, Niko siseó abriendo los ojos enormemente mientras daba un gran paso hacia atrás para esquivar el golpe que terminaría abriendo un pequeño agujero en el suelo. Pero entonces volvió a tocarse la cara solo para sentir que estaba sangrando de nuevo, Ryu lo rozó otra vez. Mirándolo detenidamente, volvió a ver cambios en él, siendo de hecho, los mismos cambios que observó en Ohma hace meses. Lucía como si se hubiera llenado de energía de pronto, se paraba firme, como si sus heridas no existieran y sus ojos lo perforaban con dagas, fijos en él y solo él mientras levantaba su guardia listo para atacar y defenderse.

Niko entonces dejó atrás toda preocupación de una vez por todas y atacó de frente por última vez a su alumno, sin embargo, su ataque nunca llegó. Porque en cuanto dio un parpadeo Ryu apareció repentinamente a poca distancia de él, ya extendiendo su puño para alcanzarlo directamente en el centro del pecho, el punto menos defendible que Niko había expuesto en ese momento. Su capa blanca que había sido ensuciada por trozos de tierra ahora presentaba una mancha ennegrecida más, marcando el golpe que Ryu había decidido darle sabiamente, ya que no tuvo oportunidad de ser esquivado.

Lo que Ryu usó en ese momento fue la deducción de la técnica Parpadeo, popularmente atribuida al Estilo Koei sin embargo también es usada en cierta escuela de Karate y más escuelas marciales probablemente.

Niko lo supo entonces; Ryu había entrado en el estado de autofagia. Si había un momento de verlo florecer o perecer, debía ser ahora. Él no quería que su alumno muriera, pero su decisión final llegaría entonces: respetaría la decisión de su estudiante hasta el final. –Veo que finalmente lo lograste-, Niko habló mientras tomaba su capa blanca y la arrancaba de su cuerpo, revelando que estaba cubierto con pesas desde los pies hasta el pecho. –Maldito bastardo, ya lo sabía-, Ryu gruñó con una frustración multidireccional en lo que observaba a su maestro sacarse todo el peso del cuerpo.

-Ha llegado la hora Ryu, tu verdadero entrenamiento comienza aquí-, Niko habló antes de señalar las muñecas de Ryu. –Ahora tu quítate tus pesas también-, Niko pidió y Ryu hizo caso. –Haz superado tu entrenamiento, pero la técnica secreta está más allá de la muerte. Me impresiona que hayas sobrevivido después de fallar una vez. Espero que eso te haya servido de lección, así que ahora te ruego Ryu… NO MUERAS-. Niko habló con la mayor seriedad que haya sentido en su vida, ni siquiera se sintió así de inseguro con Ohma, más sin embargo, ya había decidido llegar hasta el final.

-Y después veré lo que sucedió hace rato-, pensó antes de cargar hacia Ryu con Llama parpadeante, cambiando su dirección hacia la derecha de Ryu y enviándole un golpe al rostro que fue esquivado por el peliblanco por muy poco, viéndose como la mejilla se le abrió en una línea gruesa. Ryu aprovechó sus posiciones para enviar una patada hacia el costado de Niko, quien también lo esquivó. Antes de que los dos se enfrentaran en un intercambio de golpes que nuevamente no llevó a nada, pues Ryu era demasiado lento como para golpear a Niko pero lo bastante concentrado como para esquivarlo.

Así fue hasta que, observando todos los movimientos de su alumn, vio como decidió que era el momento de abrirle su primera ventana de oportunidad, retrocediendo y preparando un Rompehierro recto hacia él. Ryu lo comprendió, y entonces puso cada fibra de su ser en sus siguientes acciones. Viendo como el mortífero puño de Niko se acercaba cada vez más hacia él hasta que finalmente lo tuvo a su alcance; con su mano izquierda tomó el puño y redirigió el poder detrás de este con su Kata de Redirección, con su Kata de Agua transportó el poder absorbido desde su palma izquierda hasta su puño derecho mientras ajustaba su juego de pies con Kata de Flama, para entonces agregar su propio poder endureciendo su puño derecho con su Kata Adamantina y finalmente devolver el golpe con el suyo propio.

BOOOOOOOOOOOM.

Un estruendo gigante se escuchó en todo el bosque, un sonido retumbante que había llegado hasta los oídos de Ohma, quien en todos esos días continuaba esperando en su campamento. Él se encontraba devorando la cena que había cazado hace unas horas, hasta que el estruendo lo hizo mirar en esa dirección, observando la enorme nube de polvo alzarse a lo lejos. No dijo nada, tan solo sonrió con orgullo y respeto hacia su hermano adoptivo, se levantó y se dispuso a recoger sus cosas, pronto sería hora de marcharse.

Horas más tarde.

Pov: Ryu.

-¿Me odias por esto Ryu?-, Niko me preguntó mientras caminábamos hacia el exterior del bosque y en busca de Ohma. –No, para nada. Era la única forma de aprender la técnica ¿no?-, yo dije, sabiendo un poco de lo que me diría a continuación. –Desearía que hubiera otra forma, una forma de trasmitir La perdición de los demonios de una forma más práctica, una sin la necesidad de sufrir, pero fue la única forma que sé, la que tuve que hacer para aprenderla hace muchos años-, Niko habló mientras el sonido de nuestros pasos crujía en el suelo.

-Ya no tienes por qué llorar, me harás sentir feo-, me burlé haciendo que los dos nos riamos mientras él me daba un pequeño zape. –Ya en serio, no tengo nada que reclamar, al final todo salió bien ¿no?-, pregunté mirándolo con una sonrisa feliz. Estaba totalmente satisfecho de lo que logré aquí, aunque casi no me acuerdo de nada, solo sé que usé por primera vez mi Demonio caído y logré aprender La perdición de los demonios. Niko ahora tiene el otro brazo fracturado, no el que Ohma le rompió afortunadamente o tal vez el daño habría sido permanente.

-Pero mira nada más, estás hecho mierda-, escuché de repente la voz de Ohma burlándose de mí claramente, me giré en su dirección y ahí lo vi aparecer de entre los árboles. Deteniéndonos, Ohma se me acerca y se prepara para chocar las manos, yo por supuesto acepto el gesto y ambos estrellamos las palmas con un choque que hizo eco en los arboles; ambos reímos ante esto.

-Chicos-, Niko llamó, haciendo que ambos lo miremos en espera, observando en él una expresión serena. –El día de hoy les he enseñado a ambos todo lo que sé, les he transmitido el Estilo Niko en su totalidad-, Niko dijo con una pequeña sonrisa. –No es cierto-, pensé, sabiendo que todavía me faltaba la Posesión de espíritu pero está más que claro que jamás me la enseñaría. –Bueno, solo me falta una cosa más de hecho-, Niko de pronto se tomó la barbilla con los dedos. -¿Qué cosa?-, Ohma y yo preguntamos al unísono. –Un consejo de vida-, respondió Niko.

-Como adulto que soy, tengo más experiencia de vida que ustedes, así que esto es lo que tengo que decir-, Niko explicó todavía con un rostro sereno antes de que su cara vuelva a ser la misma cara imbécil de siempre. –Siempre deben tener la compostura de acercarse a una mujer. Sin importar en qué situación se encuentren, si ven a una buena mujer, acérquense. Porque estar solos siempre también puede afectarles el carácter-, Niko dijo con el dedo índice al aire…

-…¿Okey?-, yo solo dije con una sonrisa nerviosa, a decir verdad, estuve tanto tiempo aquí que ni siquiera había pensado en mujeres, no después de ver lo antihigiénicos que eran los burdeles del Interior aunque esas mujeres fuera se veían bastante tentadoras, pero ese también era otro problema, no sabía nada de su situación. Así que solo me había concentrado en sobrevivir y después en mi entrenamiento. -¿Y bien? ¿Qué me dicen?-, Niko pregunta, -¿No había una mejor forma de decirlo?-, Ohma contesta.

-Vamos, aprende de tu maestro-, Niko se burló antes de suspirar, -A lo que quiero llegar es… que es hora de que ustedes abran sus alas y dejen el nido. Es hora de que exploren el mundo por ustedes mismos-. Niko declaró y como si no fuera más dramático el momento el viento se alzó con fuerza, reverberando en los árboles.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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