Reincarnation: Multiversal Class - Chronicles of the Wandering Miracle - Capítulo 10
- Inicio
- Todas las novelas
- Reincarnation: Multiversal Class - Chronicles of the Wandering Miracle
- Capítulo 10 - 10 Capítulo 9 Umbrales y Promesas Doradas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: Capítulo 9: Umbrales y Promesas Doradas 10: Capítulo 9: Umbrales y Promesas Doradas Capítulo 9: Umbrales y Promesas Doradas El camino hacia la iglesia fue un silencio peculiar.
Shirou caminaba al lado de la mujer dorada— que aún se negaba a dar su nombre— a través de calles cada vez más desiertas y antiguas.
La presencia de ella era tan abrumadora que parecía alterar la realidad a su alrededor; los faroles parpadeaban más débilmente al pasar, y el viento mismo parecía aquietarse en deferencia — ¿No tienes miedo?— Preguntó ella finalmente, sin mirarlo, sus ojos fijos en algún punto distante que solo ella podía ver — ¿Debería?— Respondió Shirou, con una sinceridad que sorprendió incluso a sí mismo — La mayoría de los humanos tiemblan en mi presencia.
Sus instintos más primitivos reconocen lo que soy: un depredador en la cima de una cadena alimenticia de la que ni siquiera son conscientes Shirou reflexionó por un momento — Taiga-nee me enseñó que el miedo es útil— Dijo— Te dice que hay algo más fuerte que tú.
Pero también me enseñó que si te quedas paralizado por él, nunca mejorarás.
Así que sí… siento algo.
Pero no es miedo.
Es… anticipación La mujer dorada emitió un sonido que no era risa, pero se acercaba — Tu “Taiga-nee” parece haber inculcado una filosofía interesante en esa cabeza blanca.
Aunque dudo que incluso ella comprenda contra qué te está preparando Llegaron a la iglesia.
No era la principal de Fuyuki, sino una más pequeña, casi escondida en un callejón trasero y rodeada por un cerco perimetral.
Su arquitectura gótica parecía fuera de lugar en Japón, como una piedra de otra Era, incrustada en el presente.
También era inquietante como, al caer la noche, una siniestra niebla baja rodeara el edificio casi como una película de terror Al entrar, el ambiente cambió drásticamente.
El interior estaba iluminado tenuemente por velas, y el aire olía a incienso antiguo y a algo más… metálico.
Como sangre seca y acero pulido — Kirei— Llamó la mujer dorada, su voz resonando en la nave vacía— Tenemos un visitante De las sombras cerca del altar emergió un hombre alto, vestido con atuendos clericales negros y túnicas purpura oscuro.
Su rostro era sereno, casi vacío de expresión, pero sus ojos oscuros contenían una profundidad inquietante.
Shirou sintió un escalofrío al verlo; había visto esa mirada antes, en Kiritsugu, en los días posteriores al incendio.
Era la mirada de alguien que había visto demasiado y había decidido que nada importaba — Rey de los Héroes— Asintió el hombre, Kirei.
Confundiendo un poco a Shirou con el título— Y traes… ¿qué es esto exactamente?
— Esto,— Dijo la mujer dorada, colocando una mano en el hombro de Shirou— es mi Estrella Errante.
Shirou Emiya.
— “Shirou Emiya”…— Probó el nombre en sus labios mientras lo miraba como si fuese el mejor platillo del mundo puesto frente a un hombre hambriento.
Es solo que el hambre no Kirei no era común… era hambre de ver, o causar, el sufrimiento ajeno— Así que hay otro “Emiya” en la ciudad, mmm… Shirou, rápido de pensamiento, hizo la conexión— Conoces a mi padre— Dijo, no como pregunta, sino como constatación — “Padre”, mmm…— Una sonrisa lenta y deliberada comenzó a extenderse por el vacío rostro de Kirei.
El único problema es que… su sonrisa era un poco “extraña” para Shirou.
Algo difícil de identificar— Si… Tu “padre” y yo tenemos una historia complicada— Respondió Kirei, y por primera vez, algo parecido a una emoción asomó en sus ojos: curiosidad mezclada con algo más oscuro— Pero tú… no eres simplemente su hijo.
Ella no te abría traído aquí si solo fuera eso, ¿verdad?
La mujer dorada— El rey de los héroes— se apartó, dejando que los dos se observaran — Míralo, Kirei— Ordenó— No con esos ojos superficiales de sacerdote.
Mira lo que realmente es Kirei asintió lentamente.
Extendió una mano, no para tocar a Shirou, sino como si palpara el aire a su alrededor.
Shirou sintió lo mismo que antes con Gilgamesh: una presión sutil en su mente, un escrutinio que iba más allá de lo físico — Sus circuitos mágicos… son irregulares— Dijo Kirei, su voz monótona— No siguen los patrones normales.
Parecen haberse formado… después del hecho.
Como cicatrices que decidieron convertirse en órganos.
Y su alma… Kirei hizo una pausa, y por primera vez, su expresión de perfecto control se quebró ligeramente.
Sus ojos se abrieron un poco más — …Es luminosa.
Demasiado luminosa.
Como un faro en una noche sin estrellas.
No es natural — Exactamente— Dijo Gilgamesh, y ahora su voz sonaba casi triunfal— No es natural.
Es un milagro caminando con forma humana.
Y quiero hacerlo mío Shirou, que había permanecido en silencio durante este intercambio, finalmente habló — ¿Qué quieres decir con “hacerme tuyo”?
Yo no soy un objeto Gilgamesh se volvió hacia él, y su expresión era ahora completamente seria — No, no lo eres.
Eres algo mucho más valioso: una posibilidad.
Una excepción a las reglas de este mundo tedioso.
Y cuando encuentro un tesoro así…— Sus ojos se estrecharon—… quiero ver de qué es capaz — ¿Y cómo pretendes hacer eso?— Preguntó Kirei, recuperando su compostura Gilgamesh caminó hacia el centro de la iglesia, sus pasos resonando en el suelo de piedra.
— Prometí poder a mi Estrella Errante.
Y un rey cumple sus promesas.
Pero…— Se volvió, y ahora había algo en su expresión que Shirou no pudo descifrar—… hay un problema — ¿Un problema?— Preguntó Shirou — Tu cuerpo— Dijo Gilgamesh, señalándolo con un gesto despectivo— Tu mente.
Tu alma.
Son de esta Era.
De la Era del Hombre.
Frágiles.
Pequeños.
Construidas para manejar las migajas de poder que esta época decadente permite Se acercó, y ahora su presencia era abrumadora, no en el sentido físico, sino en algo más profundo.
Era como si el peso de eones de historia, de incontables batallas y triunfos, se estuviera concentrando en este espacio — En mi tiempo,— Continuó, y su voz adquirió un tono nostálgico y arrogante— los humanos eran diferentes.
Nacían con cuerpos que podían soportar la mirada de los dioses.
Con mentes que podían comprender los secretos del cielo y la tierra.
Un bebé de la Era de los Dioses podía aplastar la mano de un adolescente de esta época sin esfuerzo.
Un semidiós recién nacido podría romper los huesos de un hombre moderno con un llanto Shirou lo escuchó, tratando de procesar lo que escuchaba.
Sonaba a leyenda, a mito… pero algo en la presencia de Gilgamesh le decía que era verdad — Mis conocimientos,— Dijo Gilgamesh— mis métodos, las verdades que podría enseñarte… están diseñados para esos humanos.
Para héroes.
No para… esto— Su gesto abarcó a Shirou de pies a cabeza — ¿Entonces… no puedes enseñarme?— Preguntó Shirou, y notó una punzada de decepción en su propio pecho — ¡No es que no pueda!— Rugió Gilgamesh, y por primera vez, su voz retumbó con genuina indignación— Es que si lo hiciera, te destruiría.
Intentar enseñarte directamente sería como verter el océano en un vaso de papel.
La primera lección te haría añicos.
La segunda destrozaría tu mente.
Y para la tercera, ni siquiera tu extraña alma luminosa sobreviviría El silencio que siguió fue profundo.
Kirei observaba la escena con interés académico, como un científico observando un experimento interesante — Entonces tu promesa…— Comenzó Shirou.
— ¡Mi promesa sigue en pie!— Interrumpió Gilgamesh, y ahora había fuego en sus ojos rojos— Pero un rey no es un maestro de escuela.
No voy a sentarme a enseñarte el alfabeto mágico.
Eso sería… indigno Caminó de un lado a otro, sus ropas modernas pareciendo, de alguna ilógica manera, cada vez más como vestiduras reales antiguas — Mira— Dijo, deteniéndose frente a Shirou— Te dije que te mostraría poder.
Y lo haré.
Pero primero… primero necesitas ser capaz de soportarlo.
Necesitas cimientos.
Y esos cimientos…— Hizo un gesto de disgusto—… deben ser construidos con los materiales de tu propia era Fue entonces cuando Kirei intervino, su voz calmada contrastando con la pasión de Gilgamesh — Lo que el Rey de los Héroes intenta decir, de su manera única,— Dijo, haciendo sonar las campanas en la mente de Shirou una vez más ante el título que le era conocido y desconocido a la vez— es que necesitas una educación básica en el magecraft (hechicería) moderna.
Alguien que pueda construir esos cimientos para que, eventualmente, puedas contener verdades más grandes Gilgamesh asintió, aunque parecía molesto por tener que admitir necesidad de algo — Exactamente.
Necesitas un… tutor.
Alguien que te enseñe las reglas pequeñas de este mundo pequeño.
Para que, cuando estés listo, pueda mostrarte cómo romperlas — ¿Y quién sería ese tutor?— Preguntó Shirou, sintiendo que la conversación tomaba un rumbo inesperado Kirei y Gilgamesh intercambiaron una mirada.
Fue Kirei quien habló primero — En Fuyuki, la maga más competente de tu generación,— Dijo— y la heredera de una de las líneas más ortodoxas y prestigiosas, es Rin Tohsaka ‘Otra vez, un nombre que me suena de algún lado, pero cuya imagen asociada me es borrosa.
Es como si me faltara algo más para poder hacer la conexión.
Es lo mismo con estos dos…’ Pensó Shirou para sí mismo, un destello de frustración filtrándose dentro de él ‘… especialmente con esta mujer dorada; su sola apariencia y título resuenan con campanas locas en mi mente, pero nunca termino de entender porqué.
Y en cuanto al sacerdote, es peor, siento que lo conozco de algún lado, pero es como si fuera el personaje secundario olvidable de una obra que ya de por si lucho por recordar’ — Los Tohsaka— Resopló Gilgamesh, como si el nombre tuviera mal sabor— Siempre tan diligentemente mediocres.
Perfecto para esto.
Su magia es el manual de instrucciones básico que tu especie necesita — ¿Y ella aceptaría enseñarme?— Preguntó — Ella es la heredera— Dijo Kirei— Y como tal, tiene la responsabilidad de mantener viva la tradición mágica.
Un estudiante con tu… potencial único sería irresistible para alguien con su mentalidad.
Además,— Añadió, con un toque de algo que podría haber sido humor— vive cerca de tu escuela.
La conveniencia es una virtud Shirou asimiló la información.
Su mente pragmática ya estaba evaluando la propuesta.
Necesitaba poder para proteger a su familia.
Esta mujer dorada— Gilgamesh— ofrecía ese poder, pero primero necesitaba bases.
Rin Tohsaka podía proporcionar esas bases.
— ¿Y tú?— Preguntó Shirou, mirando a Gilgamesh— ¿Qué harás mientras aprendo con Tohsaka?
Gilgamesh sonrió, y esta vez fue una sonrisa genuina, llena de orgullo y anticipación — Yo seré tu patrón— Declaró— Tu guía.
No en los detalles pequeños,— Hizo un gesto despectivo— sino en lo que realmente importa.
Cuando esa niña Tohsaka te enseñe a caminar, yo te estaré señalando el horizonte al que debes correr Se acercó, y ahora su presencia no era abrumadora, sino… magnética — Vendrás a mí con las preguntas que trasciendan su pequeño libro de texto— Dijo, y su voz era ahora un susurro cargado de significado— “¿Por qué esta regla existe?”, “¿cuál es el principio verdadero detrás de este hechizo?”, “¿cómo se rompe esta limitación?”… Y yo, en mi benevolencia, te daré respuestas.
O te dejaré encontrarlas por tu cuenta, si el desafío merece mi diversión Shirou lo miró fijamente.
La lógica era impecable.
La humillación de ser considerado demasiado débil para la enseñanza directa ardía en su pecho… pero también era motivación.
Una prueba de lo lejos que tenía que llegar — ¿Y cómo encuentro a Rin Tohsaka?— Preguntó finalmente Kirei extrajo un pequeño trozo de papel de sus ropas y lo extendió hacia Shirou — Su dirección.
Y una nota de presentación de mi parte.
Soy su tutor desde la “desafortunada” muerte de quien fue mi maestro y su padre, Tokiomi Tohsaka.
Además, ella respeta la autoridad de la Iglesia… hasta cierto punto Shirou tomó el papel.
Lo miró, luego miró a Gilgamesh, luego a Kirei — Entiendo— Dijo, y su voz era firme— Aprenderé de Tohsaka.
Dominaré los fundamentos.
Y luego…— Sus ojos se encontraron con los de Gilgamesh—… vendré a reclamar lo que me prometiste Gilgamesh rió, un sonido rico y resonante que llenó la nave de la iglesia — ¡Excelente!
Eso es lo que quería escuchar, mi Estrella Errante.
Ahora vete.
Y recuerda…— Sus ojos se enfocaron en Shirou con intensidad absoluta—… no le menciones mi existencia.
O la de Kirei, más allá de como un simple sacerdote.
El mundo mágico tiene sus reglas pequeñas, y por ahora, debes jugar según ellas Shirou asintió.
Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida.
En la puerta, se detuvo y miró hacia atrás — ¿Cómo te llamo, entonces?
Si no puedo mencionar tu existencia… Gilgamesh consideró la pregunta por un momento — “Gil” es suficiente— Dijo finalmente—.
Para ti, siempre seré Gil Shirou asintió de nuevo.
Luego salió a la noche, el papel de la dirección de Rin Tohsaka apretado en su mano Dentro de la iglesia, Kirei miró a Gilgamesh — ¿Crees que está a la altura de tus expectativas, Rey de los Héroes?
Gilgamesh observó la puerta por donde Shirou había salido, su expresión ahora inescrutable — Él ya ha superado mis expectativas, Kirei— Dijo suavemente— Un humano que rechaza el destino… que brilla con luz propia en un mundo de sombras predeterminadas…— Se volvió, y sus ojos rojos brillaban en la penumbra— No lo estoy moldeando para que cumpla mis expectativas.
Lo estoy observando para ver qué esperanzas él decide cumplir Kirei sonrió, una expresión extraña y torcida en su rostro normalmente sereno — Entonces la próxima Guerra del Grial podría ser más interesante de lo previsto — La Guerra del Grial,— Desestimó Gilgamesh con un gesto de la mano— es un entretenimiento menor.
Esto… esto es algo nuevo.
Algo que ni siquiera yo, que he visto todos los tesoros del mundo, había visto antes Afuera, Shirou caminaba de regreso a casa, su mente dando vueltas.
Había encontrado una puerta al poder que necesitaba… pero esa puerta requería que primero aprendiera a girar el picaporte.
Y para eso, necesitaba a la heredera Tohsaka Miró el papel en su mano.
La dirección estaba en el distrito de Miyama, no lejos de su propia casa.
Tomó una decisión.
Tiene que verla.
Ahora mismo.
Las presentaciones tempranas nunca están de más, y lo que es más importante, necesita descubrir quien es “realmente” Rin Tohsaka Por primera vez desde que comenzó su entrenamiento con Taiga, Shirou sintió que estaba a punto de dar un paso en un mundo completamente nuevo.
Y a diferencia de las pesadillas y visiones que lo atormentaban, este era un paso que elegía dar por sí mismo Sonrió, una expresión de determinación pura ‘Espera por mí, Rin’ Pensó.
‘Tengo muchas preguntas.
Y estoy listo para aprender las respuestas’ El camino hacia el poder nunca era directo.
Pero Shirou Emiya había aprendido una lección importante de Taiga Fujimura: a veces, el camino más largo era el más seguro.
Y a veces, necesitabas aprender a caminar antes de poder correr Y él estaba listo para aprender a caminar… Pero es una lastima que, como en los juegos de rol, este encuentro vaya desencadenar una serie de eventos que moldearían tanto su vida, como la visión que tiene del mundo mágico mas allá de lo creíble
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com