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Reincarnation: Multiversal Class - Chronicles of the Wandering Miracle - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 Capítulo 12 Milagros Desvelados y una Rosa
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13: Capítulo 12: Milagros Desvelados y una Rosa 13: Capítulo 12: Milagros Desvelados y una Rosa Capítulo 12: Milagros Desvelados y una Rosa El aire del sótano de la mansión Tohsaka tenía una cualidad especial: quietud activa.

No era el silencio vacío de una habitación desocupada, sino la quietud de un espacio saturado de intención, donde cada molécula parecía contener la historia de siglos de práctica mágica.

El círculo de tiza azul en el suelo brillaba con una luz tenue y constante, como el resplandor de una luciérnaga atrapada en el tiempo Shirou estaba sentado en el borde del círculo, las piernas cruzadas, los ojos cerrados.

Había seguido las instrucciones de Rin al pie de la letra: respirar profundamente, relajar cada músculo, dejar que la atención se desplazara del mundo exterior al interior.

Pero en lugar de la oscuridad esperada detrás de sus párpados, comenzó a percibir… texturas No eran imágenes, ni sonidos.

Eran como capas de seda superpuestas, cada una con un peso y una temperatura diferentes.

Una capa era la fría quietud de la piedra bajo él.

Otra, el calor residual de su propio cuerpo.

Y luego, una tercera, más sutil pero inconfundible: un pulso rítmico que emanaba del círculo dibujado en el suelo, como si el patrón mismo respirara — No intentes forzarlo— La voz de Rin llegó clara y calmada, interrumpiendo su concentración justo cuando comenzaba a esforzarse demasiado— La percepción mágica no es como mirar.

Es como escuchar un sonido muy bajo.

Si te concentras demasiado, solo escuchas el latido de tu propio corazón Shirou relajó la tensión que no sabía que había acumulado entre sus cejas — Estoy viendo… capas— Dijo, manteniendo los ojos cerrados— Como telas superpuestas — Bien— La aprobación en la voz de Rin era mínima pero genuina— Eso es el mundo superpuesto.

La capa física, la capa vital y la capa mágica.

La mayoría de la gente solo percibe la primera.

Lo que estás haciendo ahora es afinar tus sentidos para percibir la tercera Pasaron veinte minutos en silencio.

Shirou aprendió a no buscar activamente, sino a permitir que las impresiones llegaran.

Aprendió a distinguir la firma energética de las piedras del sótano— antigua, estable, con ecos de los hechizos de protección de generaciones de Tohsaka— de la de los instrumentos de cristal en los estantes— fría, precisa, lista para canalizar.

Y finalmente, comenzó a percibir algo más: un brillo tenue y dorado que parecía emanar de su propio pecho — Ahora abre los ojos— Ordenó Rin Shirou lo hizo, parpadeando ante la luz más brillante del sótano.

El mundo parecía diferente.

No visualmente, sino en su cualidad.

Podía “sentir” los contornos energéticos de las cosas, como si el aire mismo tuviera una densidad variable — Eso es suficiente por el momento— Dijo Rin, y Shirou notó que ella también lo observaba con una intensidad diferente— Has activado tu percepción básica.

Es un primer paso, pero crucial.

Ahora viene la parte difícil.

Se acercó y se arrodilló frente a él, a la misma altura.

Sus ojos azules, normalmente llenos de desdén o irritación, ahora mostraban una curiosidad clínica y aguda — Para enseñarte cualquier cosa práctica, necesito saber con qué estoy trabajando— Explicó— Necesito mapear tus circuitos mágicos, determinar tu afinidad elemental y, si es posible, identificar tu Origen.

Es… invasivo.

Y potencialmente doloroso si te resistes Shirou asintió, recordando las advertencias de Kiritsugu sobre los peligros del mundo mágico — ¿Qué tengo que hacer?

— Nada— Respondió Rin— Solo relájate y no me expulses.

Voy a enviar un fino hilo de mi prana a través de tu sistema.

Es como… una sonda.

Solo sentirás un cosquilleo si no te resistes Extendió su mano, y en la punta de su índice apareció una luz azul del tamaño de una cabeza de alfiler.

Era perfectamente redonda, perfectamente estable — Respira — Dijo, y tocó el centro del pecho de Shirou La sensación fue inmediata.

No era dolor, sino una invasión.

Como si alguien hubiera vertido agua helada directamente en sus venas, pero el agua estuviera viva y consciente, recorriendo cada rincón de su cuerpo con una curiosidad insaciable.

Shirou contuvo la respiración, forzándose a no tensarse, a no rechazar la presencia ajena en su interior Los ojos de Rin se abrieron ligeramente — Tus circuitos…— Murmuró, y en su voz había algo que Shirou no había escuchado antes: asombro genuino, mezclado con incredulidad— No están organizados El hilo de prana azul continuó su exploración, y Rin frunció el ceño, su concentración absoluta — Normalmente, los Circuitos Mágicos siguen patrones establecidos— Explicó mientras trabajaba, su voz tomando un tono de conferencia automático, como si estuviera hablando consigo misma— Nacen en un núcleo, generalmente cerca del corazón o el tercer ojo, y se ramifican en patrones ordenados hacia las extremidades y los órganos de percepción.

Son como… el sistema nervioso, pero para la energía mágica Hizo una pausa, y su expresión se volvió cada vez más incrédula — Los tuyos… nacen en tu pecho, sí.

Pero no se ramifican.

Se “enredan”.

Se cruzan, se superponen, se retuercen sobre sí mismos.

Es como si alguien hubiera tomado cincuenta cables y los hubiera arrojado a una caja, y luego milagrosamente todos terminaran conectados a donde deben estar Shirou permaneció en silencio, sintiendo la sonda de Rin trazar el caos que era su sistema mágico.

Podía sentirla recorriendo sus brazos, sus piernas, y luego algo extraño: subiendo por su cuello, hacia su cabeza, hacia… — Increíble— Susurró Rin, retirando bruscamente su mano— Tus circuitos no se detienen en los límites del cuerpo.

Se extienden hasta tu cabello.

Y tus ojos… tienen circuitos terminando en ellos, pero no son Ojos Místicos.

No tienen una función especializada.

Es como si… como si tu cuerpo entero fuera un solo gran circuito Se levantó y caminó unos pasos, pasándose una mano por el cabello, una muestra de agitación inusual en ella — ¿Qué significa eso?— Preguntó Shirou, incorporándose — Significa que deberías estar muerto— Respondió Rin con una crudeza que cortó el aire— O al menos, gravemente lisiado.

Los circuitos mágicos funcionan, como dice el nombre, como circuitos.

Siguen reglas de flujo, resistencia, capacitancia.

Si los cruzas mal, si creas un cortocircuito… Hizo un gesto explosivo con las manos — La energía mágica se retroalimenta, la temperatura interna sube a miles de grados en microsegundos, y el magus termina como un pollo en un microondas puesto al máximo.

Y los tuyos,—Señaló a Shirou con un dedo acusador— están tan enredados que deberían crear docenas de puntos de cortocircuito con la más mínima activación Shirou recordó entonces las veces que había sentido algo extraño cuando estaba especialmente emocionado durante el entrenamiento con Taiga.

Esa calidez que surgía de su pecho cuando lograba un golpe particularmente bueno, o cuando reía sin preocupaciones después de recibir un impacto — Los he usado— Dijo en voz baja— Sin saberlo.

Cuando entreno con Taiga-nee.

A veces… siento como si algo se encendiera dentro de mí Rin lo miró como si acabara de decir que había volado hasta la luna en una bicicleta — Y no solo no te suicidaste, sino que…— Caminó de nuevo hacia él, examinándolo de pies a cabeza como si fuera un artefacto arqueológico— La cantidad de energía que puedes producir… cincuenta y cuatro circuitos.

Cincuenta y cuatro.

De rango A— Su voz tembló ligeramente— Eso son… más de mil unidades de prana en capacidad máxima.

Más que yo Shirou no entendía completamente las cifras, pero entendía el tono.

Rin Tohsaka, la heredera perfecta, la estudiante modelo del mundo mágico, estaba admitiendo que él tenía más potencial crudo que ella — ¿Es eso… bueno?— Preguntó con cautela — Es imposible— Corrigió Rin, recuperando algo de su compostura— O más bien, es milagroso.

Literalmente.

Lo cual me lleva a la siguiente prueba Volvió a arrodillarse, pero esta vez colocó ambas manos a los lados de la cabeza de Shirou, sin tocarlo — Voy a sondear más profundamente.

Esto determinará tu afinidad elemental y, con suerte, tu Origen.

Prepárate.

Esto… puede ser desorientador Esta vez no hubo hilo delicado.

Fue como si una puerta se abriera en la mente de Shirou.

No violentamente, pero con una finalidad absoluta.

Sintió la conciencia de Rin deslizándose más allá de sus circuitos, hacia el núcleo mismo de su ser Las imágenes llegaron de inmediato, pero no eran visiones de futuro.

Eran sensaciones puras, conceptos fundamentales: Éter.

No el aire, sino el medio a través del cual todo lo imposible se vuelve posible.

La quintaesencia.

El espacio entre los espacios Números Imaginarios.

Raíces cuadradas de números negativos.

Cosas que no deberían existir, pero cuyas consecuencias son innegablemente reales.

Soluciones imposibles a ecuaciones lógicas Y luego, algo más profundo.

Algo que yacía bajo las afinidades, como la raíz de un árbol cuyas ramas eran la realidad misma Milagro No como un evento singular, sino como un principio.

Una ley de la realidad que decía: “Lo imposible tiene una probabilidad distinta de cero cuando yo estoy involucrado”.

No era poder para crear milagros, sino la esencia misma de ser una excepción a las reglas Rin retiró sus manos como si se hubieran quemado.

Su respiración era entrecortada, y en sus ojos había algo que Shirou nunca esperaría ver en la fría y calculadora Rin Tohsaka: algo cercano al miedo reverencial — Tu Origen…— La voz le falló por un momento— Es “Milagro”.

Se levantó, dando un paso atrás, como si necesitara distancia física para procesar lo que acababa de descubrir — Eso explica todo— Continuó, hablando más consigo misma que con Shirou— Los circuitos enredados que no deberían funcionar pero funcionan.

La capacidad absurda.

La luminosidad que emana de ti.

Eres… una anomalía andante.

Un error en la matemática del mundo que el mundo mismo ha decidido abrazar en lugar de corregir.

Shirou se puso de pie, sintiéndose extrañamente expuesto.

Ella acababa de ver lo más profundo de su ser, y lo que había encontrado la había dejado sin palabras — ¿Qué hago con eso?— Preguntó finalmente Rin cerró los ojos, tomando una respiración profunda.

Cuando los abrió, la Rin Tohsaka práctica, la maestra, había regresado — Lo primero es mantenerlo en secreto— Dijo, y su tono era de urgencia absoluta— Si cualquier otro magus, especialmente alguien de la Asociación, descubre lo que eres… te designarán para sellado.

Te tratarán como un fenómeno, no como una persona.

Un objeto de estudio para diseccionar.

— Ya me lo advirtió mi padre— Asintió Shirou— Antes de morir, por supuesto— Corrigió rápidamente — Tu padre es más sabio de lo que parece— Concedió Rin— Por eso la siguiente lección es quizás la más importante que aprenderás.

Cómo ocultarte Caminó hacia un estante y tomó un pequeño cristal tallado en forma de prisma — Tu brillo, esa luminosidad que emanas, es una firma tan única como una huella digital mágica.

Cualquier magus con un mínimo de percepción podría detectarla a kilómetros de distancia.

Necesitas aprender a envolverte en una capa de normalidad Colocó el prisma en el suelo, entre ellos — Normalmente los magus primero activan sus circuitos antes de hacer cualquier cosa.

Pero la ocultación de la firma mágica es una excepción, puedes hacerla sin la necedad de activar tus circuitos, así que eso haremos — ¿Que tengo que hacer?— Preguntó Shirou, curioso — Cierra los ojos— Instruyó Rin— Y esta vez, en lugar de percibir el mundo exterior, percíbete a ti mismo.

Encuentra ese brillo del que hablaba.

La luz que viene de tu pecho Shirou lo hizo.

Con su percepción recién afinada, no le tomó mucho tiempo.

Allí estaba: un núcleo de luz dorada y cálida en el centro de su pecho, con hilos de la misma luz extendiéndose en el caótico enredo que Rin había descrito — Ahora,— Continuó la voz de Rin, suave pero firme— en lugar de dejar que brille, imagina que estás envolviéndolo.

No apagándolo, sino cubriéndolo.

Como poner una campana de cristal opaco sobre una lámpara.

O como… sumergirte en aguas profundas, donde la luz de la superficie se vuelve tenue y difusa Shirou intentó.

Visualizó una esfera opaca envolviendo la luz.

Pero la luz la atravesaba.

Intentó imaginarse hundiéndose en el océano, pero la luz dorada seguía brillando con obstinada claridad.

— No está funcionando— Dijo, frustrado — Porque lo estás haciendo desde la mente— Corrigió Rin— No uses solo la visualización.

Usa la sensación.

Recuerda… tu Origen es Milagro.

No estás tratando de contradecir lo que eres.

Estás tratando de “convencer a la realidad” de que, en este momento, tu brillo es tenue.

Es una mentira que le dices al mundo, y el mundo, porque tú se lo pides, decide creerla Era un concepto extraño, casi circular.

Pero algo en él resonó con Shirou.

No era fuerza bruta.

Era persuasión.

Era pedirle al universo que mirara hacia otro lado por un momento En lugar de una esfera opaca, imaginó algo diferente: la sensación de la niebla matutina en el jardín de la Villa Emiya.

Cómo envolvía todo, suavizando los contornos, difuminando los colores.

Cómo hacía que el mundo pareciera un sueño, donde nada era completamente real ni completamente falso Y pidió, no ordenó.

Pidió a esa niebla que se formara alrededor de su luz El cambio fue sutil.

No fue como apagar un interruptor.

Fue como si alguien hubiera girado un regulador de intensidad, bajando la luz del cien al veinte por ciento.

El brillo dorado seguía allí, pero era tenue, lejano, como una estrella vista a través de nubes altas — Bien— La voz de Rin sonó satisfecha— Muy bien.

Ahora, ábrelos Shirou abrió los ojos.

El mundo seguía igual, pero Rin lo miraba con una expresión diferente — ¿Qué?— Preguntó — Tu firma… se redujo en un ochenta por ciento— Dijo ella, asintiendo lentamente— Cualquier magus casual pasaría de largo sin notarte.

Uno entrenado todavía podría detectar algo si se concentra, pero parecerías… un magus mediocre.

Con circuitos decentes pero nada extraordinario— Una sonrisa pequeña y genuina apareció en sus labios— Es un buen comienzo Shirou sonrió también, sintiendo una oleada de logro.

Había aprendido a hacer algo que ni siquiera sabía que necesitaba hacer — ¿Y ahora?— Preguntó — Vas a activar tus circuitos…— Comenzó ella con calma — ¿Cual es el proceso?— La interrumpió Shirou con emoción desbordante, lo que se gano una mirada fija de ella que le hizo callar — Todo magus tiene un “gatillo” imaginario para activar sus circuitos— Explicó— Un concepto, una imagen, una sensación que sirve como interruptor.

Para algunos es una palabra.

Para otros, una visualización de un interruptor que se enciende.

Para mí… Hizo una pausa, considerando cuánto revelar — Para mí es el shock de apuñalarme el corazón con un cuchillo.

Es único para cada persona.

Tú necesitas encontrar el tuyo Shirou asintió, entendiendo.

Era como aprender a controlar la respiración o el latido del corazón.

Una función automática que debía volverse consciente — ¿Cómo empiezo?

¿Es similar a la ocultación de mi firma mágica?

— Si.

Pero esta vez, en vez de ocultarte tienes que encender tus circuitos— Dijo Rin con una sonrisa Shirou, entendiendo lo que debía hacer, cerro los ojos y miro dentro de sí mismo hasta encontrar su núcleo con facilidad.

Pero ahora estaba la duda ¿Que debía imaginar?

¿Mi corazón siendo atravesado como Rin?

¿O es como cuando oculto el brillo de su núcleo?

‘No, es algo diferente… puedo sentirlo’ Reflexionó, sin embargo la duda persistía.

Si su gatillo no era nada parecido al de Rin o su ocultación, ¿Qué era?

Shirou pensó en si mismo, en los acontecimientos de su vida, en las personas con quienes la había compartido hasta ahora, en el fuego que “casi” lo consumió por completo, y luego… en las visiones, esas visiones que al principio le atormentaban pero que ahora trataba como algo cotidiano, un rompecabezas que de vez en cuando sumaba complejidad a su estructura Los sentidos de Shirou se fueron difuminando gradualmente.

Escucho a Rin llamarlo suavemente un par de veces, pero se escuchaba lejana, como si intentara hablarle desde el otro lado de un cristal denso.

Sabia que estaba allí, más no podía responderle, o mejor dicho, su voz era muda, los labios se movían pero el sonido no salía mas allá de ellos Hasta que ya no la escucho más.

Sus sentidos se apagaron por completo.

Su mente vagando en el mar de la inconsciencia por quien sabe cuanto tiempo, más no fue para siempre Poco a poco, los sentidos de Shirou se fueron restaurando uno a uno Primero fue la visión Y lo que vio lo dejo desconcertado.

Ya no estaba en el sótano de la mansión Tohsaka, sino que se encontraba en un lugar cubierto enteramente de niebla densa que no le dejaba ver mas allá de uno o dos metros hacia adelante Luego fueron el tacto y olfato Olío un aroma dulce, como el de las flores.

Pero no pudo identificar que flor era ni de donde venia, no con sus pies mojados distrayéndole ‘Espera… ¿mojados?’ Se preguntó, e inmediatamente miro hacia sus pies descalzos solo para notar que se encontraban sumergidos en una especie de charco cristalino de poca profundidad Intentó chapotear, pero no salio ningún sonido.

Luego mojó un dedo en el líquido y se lo llevo a los labios ‘Bueno, al menos es solo agua… Aunque muy dulce’ Se consoló, notando un poco tarde que su sentido del gusto también había vuelto Shirou quería reflexionar mas sobre su situación, pero algo lo detuvo, obligándolo a concentrarse en ello Un sonido.

Ligeros chapoteos.

Lejanos, pausados, como si mas de una persona se movieran en su dirección El ultimo de sus sentidos había vuelto, el de la audición Lamentablemente algo volvió a interrumpir sus cavilaciones.

La niebla se estaba despejando.

Los pasos dejaron de escucharse, quienes fueran los causaron, ya se detuvieron Y lo vio Era él, pero no “él”.

Era similar otro yo de pelo rojo de las visiones, una versión adulta de él mismo.

Sin embargo, a diferencia del otro yo de las visiones, este compartía sus rasgos, aunque ligeramente diferentes Cabello blanco, pero no blanco como el de un anciano, sino un blanco reluciente con algunos destellos plateados en los bordes Ojos brillantes, pero de un color completamente diferente a sus ojos ámbar opacos.

Eran de un dorado brillante, tanto que casi dolía verlos directamente Shirou adulto miró a Shirou joven, uno sonriente, el otro confundido.

Luego el adulto se volvió hacia un lado, y el joven le siguió la mirada Shirou se paralizó ante la vista: Rin.

Pero no su Rin, sino la Rin de sus sueños, esa que le miraba con ojos cariñosos, los mismos ojos que ahora le dirigía a su versión adulta [IMG] Nadie dijo nada, el único sonido en el extraño mundo cubierto de niebla y suelo encharcado era el del chapoteo ocasionado por el caminar de la belleza de ensueño que se acercaba cada vez más al dúo Ella se detuvo frente al Shirou adulto, le sonrió, y tomó su mano con delicadeza.

Luego ambos se volvieron hacia el Shirou joven que se encontraba viendo fijamente a Rin, su corazón latiendo tan rápido que sentía que se le saldría del pecho y con la boca abierta por la impresión.

Una cosa era verla en un sueño febril, confuso y ligeramente borroso, otra cosa totalmente diferente era verla aquí, frente a él, en calidad mucho más allá del HD 4K Rin se rió, su voz era dulce, mas dulce de lo que había oído jamás.

Sus labios rojos curvándose en una sonrisa coqueta y traviesa a la vez — Jeje, tu expresión avergonzada siempre es graciosa de ver, Shirou~ Shirou intento decir algo, pero se atragantó con el aire vació y su rostro estalló en un sonrojo masivo — Ya déjalo en paz Rin.

No estamos aquí para burlarnos de él— Intervino el Shirou adulto con una sonrisa divertía, salvando al Shirou joven de una humillación aún peor— Tampoco intentes hablar, yo joven.

No podrás Shirou, terco, intentó preguntarle a que se refería, sin embargo, tal como dijo su versión adulta, las palabras se le quedaban atascadas en la garganta.

De inmediato procedió a transmitir sus dudas sobre donde estaba y quienes eran ellos exactamente, pero lo ignoraron con descaro — Aún no estas listo— Dijo él, negando con la cabeza— Después de todo solo puedes vernos a nosotros Ante sus palabras, Shirou inclino la cabeza confundido y se giro para mirar hacia la niebla con mas atención, notando con sorpresa que, detrás de la densa niebla, habían siluetas.

Muchas siluetas.

Algunas eras altas, otras bajas, unas volaban por el cielo, y otras ni siquiera tenían forma humana ‘Quienes… quienes son estas personas… o que son’ Pensó Shirou, desconcertado — Ya te lo dije, aún no estas listo— Respondió Shirou adulto, como si le leyera la mente a su versión juvenil— Solo tienes que saber una cosa… Shirou se giró rápidamente hacía él, la curiosidad ardía en sus orbes ambarinos.

Sin embargo, la que le contestó fue la Rin adulta — Mira a tus pies… Siguiendo sus palabras, Shirou miró sus pies, notando un objeto que antes no estaba allí Una Rosa Pero no una rosa cualquiera.

Estaba hecha de llamas.

Llamas literales, del tallo hasta los pétalos.

Estaba hecha completamente de llamas que se movían, lamiendo el aire a su alrededor, y que portaban diferentes tonalidades que iban del blanco puro y ardiente al naranja intenso y sofocante ‘Hermoso’ Fue la única palabra en la que podía pensar.

De hecho, no podía pensar en nada más, toda su atención, todo su ser parecía estar siendo absorbido por la belleza irreal de esta flor imposible —… Esta flor es como tú,— Continuó Rin, quien se había acercado a solo centímetros de Shirou.

Pero este no la miró, sus ojos no se apartaban de la flor, no podían— parece imposible; pero allí está, como si se burlara de la realidad con su mera existencia.

Arde mas caliente que el sol; pero tocarla nunca te quemará la mano.

Brilla con amabilidad, como una estrella guía en una noche sin luna; pero puede ser cruel con las sombras que intentan dañar a quienes su luz ilumina… La palabras de Rin eran como un trance, suaves, delicadas, tan dulces que podría escucharlas hasta el fin de sus días.

Pero sus ojos no podían ver a la belleza que le susurraba al oído — … Y recuerda siempre Shirou~… Tú eres la flor, la flor eres tú… Ambos son lo mismo y uno a la vez… — Ahora,— Intervino la voz del Shirou adulto por última vez— vuelve al mundo real.

Ó Tu Rin sufrirá un ataque cardiaco La conciencia de Shirou se apagó de repente, como una bombilla cuyo interruptor fue bajado sin avisar De inmediato sintió que volvía al mundo real.

Pero no abrió los ojos, no escuchó los ruidos cerca de él, no olió el aire cargado de magia, no sintió el viento frío en su piel.

Solo podía ver, escuchar, oler, sentir una cosa La flor Pero esta vez no esta frente a él, ni bajo sus pies.

Estaba en su pecho, en su alma Y en ese momento, Solo una frase escapó de sus labios: — Fate… Breaker.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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