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Reino de Mitos y Leyendas - Capítulo 612

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Capítulo 612: Caminos recorridos: Parte 1/4

…

Mientras tanto, en algún lugar de Amaharpe…

En una tierra invernal situada en el lejano norte de Amaharpe, cinco individuos se reunían alrededor de una hoguera en el bosque cubierto de nieve. Otros cuatro que habían sido asignados a la guardia permanecían alrededor del campamento improvisado con una mirada vigilante.

—Je, esto es demasiado fácil. ¿No acabaremos antes de lo esperado? —dijo uno de los hombres sentados cerca de la hoguera con una risita.

¡Plaf!

Al que acababa de hablar le dieron un manotazo en la nuca de la nada. Pero, justo cuando estaba a punto de estallar en un ataque de ira, se echó atrás rápidamente tras ver la identidad de la persona que le había golpeado.

—¡J-jefe! ¡Bienvenido de vuelta…! —saludó el hombre que acababa de recibir el golpe.

—Idiota, ¿no te he advertido ya que no bajes la guardia solo porque estemos cerca de nuestro objetivo? Si te mueres, no voy a enterrar tu apestoso cadáver —declaró el que era conocido como el Jefe mientras se sentaba junto a la hoguera y sacaba una petaca de su bolsillo interior.

Era un hombre corpulento con el pelo desordenado y cubierto de copos de nieve. Tenía los ojos agudos y una barba que le cubría toda la mitad inferior de la cara. Llevaba un conjunto de ropa y botas de invierno que lo protegían de los vientos fríos. A su espalda llevaba un martillo a dos manos con una superficie redondeada que parecía media esfera.

Nombre: Jefe de los Bandidos de la Tierra de Invierno, Madhammer el Bruto (Raro)

Nivel: 47

PS: ??? (72 %)

¡Fiu! ¡Fiu! ¡Fiu! ¡Clac! ¡Clac!

¡De repente, tres flechas salieron de la nada! Dos de las flechas atravesaron las cabezas de dos hombres sentados alrededor de la hoguera, mientras que la otra fue directa a por Madhammer.

¡Ding!

A pesar de su corpulenta estatura, Madhammer fue rápido. Logró levantar el antebrazo y desviar la flecha con su guantelete justo a tiempo. Cuando Madhammer bajó el brazo, se pudo ver su expresión sombría.

—¡Nos atacan! Preparaos… ¡Gaaaah! —intentó advertir uno de los guardias; sin embargo, ¡estalló en una llamarada!

—¡Madhammer! ¡Tus días de aterrorizar a las aldeas de esta zona terminan hoy! —resonó una voz desde el bosque mientras emergía una mujer con atuendo de nieve y un hermoso arco largo en sus manos.

—No te rindes nunca, ¿verdad, niñata…? —gruñó Madhammer.

—¡Te tenemos rodeado! ¡Ríndete mientras aún tengas la oportunidad! —dijo la mujer mientras se quitaba la capucha. ¡No era otra que Zi Yi!

—Ni de coña me rendiré, mocosa. ¿Por qué no vienes aquí y me obligas? —respondió Madhammer mientras se ponía de pie.

—Esperaba que dijeras eso. Entonces será por las malas —dijo Zi Yi con una mirada gélida.

Zi Yi levantó su arco, y en el instante en que realizó esta acción, varias figuras surgieron de debajo de la nieve en el bosque. ¡En un abrir y cerrar de ojos, Madhammer y sus hombres vieron su ruta de escape cortada!

—¡Imposible…! —exclamó Madhammer.

—¡¿Cómo se nos han acercado sigilosamente?! —gritó uno de los bandidos mientras sus ojos se abrían de par en par por la conmoción.

En total, veinte figuras emergieron de la nieve, ¡y más de la mitad de ellas empuñaban un arma a distancia!

—No permitiré que escapes una segunda vez —declaró Zi Yi mientras soltaba una ráfaga de flechas de la cuerda de su arco.

—¡Tú…! ¡Malditos! ¡¡¡¡No creáis que caeré sin luchar!!!! —rugió Madhammer a pleno pulmón mientras blandía su martillo.

En menos de unas pocas respiraciones, la una vez tranquila tierra invernal se convirtió en un intenso frente de batalla.

…

Unos tres minutos después…

—Informe —dijo Zi Yi mientras cogía una pequeña placa de madera. La placa tenía el símbolo de un jabalí con una ventisca enroscada a su alrededor y había sido recuperada del cuerpo inmóvil de Madhammer. Esta placa de madera pertenecía al Jefe de los Bandidos de la Tierra de Invierno y era la prueba que necesitaba llevar de vuelta para completar su objetivo de guerra.

—¡La Líder de Escuadrón Yue se presenta ante la Teniente! ¡Hemos conseguido eliminar con éxito a todos los bandidos de las inmediaciones! ¡Nuestro grupo ha sufrido algunas heridas leves, pero no hay ninguna baja! ¡Aquí concluye mi informe! —anunció Yue.

Zi Yi esbozó una leve sonrisa y respondió: —Gracias, Yue. Pero creía que ya te había dicho que no tienes que llamarme Teniente. Con Zi Yi está bien.

—¡De ninguna manera, Teniente! Como subordinada, ¿cómo puedo llamar a mi oficial superior por su nombre sin incluir su rango? —respondió Yue apresuradamente.

Luego continuó con una expresión de emoción: —Fue gracias a la previsión y a las hábiles tácticas de la Teniente que pudimos atrapar a esos bandidos antes de que hicieran daño a nadie más. ¡El hecho de que predijera sus movimientos y tendiera una emboscada por adelantado usando la nieve es increíble! ¡Se ha ganado mi respeto, Teniente!

Aunque no se podía ver debido a la venda negra que llevaba en los ojos, el entusiasmo que irradiaba Yue hacía parecer que sus ojos se iluminaban de alegría.

Al igual que Zi Yi, Yue también llevaba el atuendo de la tierra invernal que ocultaba la mayor parte de su equipo original. Su pelo oscuro estaba recogido en una única y larga trenza que le llegaba hasta los tobillos. Un juego de brazaletes de jade únicos ceñían las muñecas y los tobillos de Yue, y alrededor de su cuello llevaba un collar azul medianoche que parecía un rosario de oración. El collar daba una sensación inquietante con solo mirarlo.

Como Zi Yi era miembro del grupo que quedó en primer lugar durante el evento del Protector de Amaharpe, comenzó con el rango de Teniente en la Brigada de Guerra. Por lo tanto, se le dio un grupo de cincuenta individuos para comandar, compuesto tanto por jugadores como por NPCs.

Yue era una de las jugadoras asignadas a su escuadrón y destacó inmediatamente por su comportamiento excéntrico, lo que provocó que se quedara aislada del grupo interno de jugadores que se formó dentro del escuadrón de Zi Yi.

Zi Yi suspiró para sus adentros. A pesar de su comportamiento excéntrico, Yue era una chica dulce. En realidad, a Zi Yi no le preocupaba si la llamaba Teniente o no. Era solo que…

—Je, mira. Esa rarita ya está otra vez. Sinceramente, ya debería dejarlo.

—¿No ve que está siendo una molestia?

—¿Por qué nuestra líder de escuadrón no la echa y ya? Qué pesada…

—Nuestra líder de escuadrón no solo es una belleza, sino que también es demasiado amable. No hay forma de que eche a esa rarita.

—Oye, ¿no es demasiado mayor para andar con jueguitos? ¿Qué tiene? ¿Cinco años? ¿Quién hace rol hoy en día? Qué asco.

Un grupo de jugadores cercanos hablaba entre ellos mientras se reían y cuchicheaban.

—Vosotros… —la mirada de Zi Yi se volvió gélida; sin embargo, justo cuando estaba a punto de enfrentarse al grupo de jugadores, Yue se adelantó y le bloqueó el paso.

—No pasa nada, Teniente. Algo como esto… puede dejármelo a mí —dijo Yue con una sonrisa.

Zi Yi frunció el ceño mientras se contenía. Esta situación no era infrecuente. Yue era una marginada social entre los demás jugadores, pero siempre se las arreglaba para mantener una actitud positiva y decir: «puedes dejármelo a mí».

Zi Yi había querido atajar el problema cuando empezó; sin embargo, también quería respetar los deseos de Yue. También existía la posibilidad de que su interferencia solo ampliara la distancia entre los demás y Yue. En cualquier caso, no hacer nada le dejaba un mal sabor de boca a Zi Yi, sobre todo cuando los que susurraban a sus espaldas no poseían ni la mitad de las habilidades de Yue. Unos instantes después, tras asegurarse de que no quedaba ni rastro de los bandidos, todos se reunieron.

—¡Volvemos al campamento! —ordenó Zi Yi mientras iniciaban su viaje hacia las profundidades de las tierras invernales.

—Me pregunto cómo les estará yendo a los demás ahora mismo… —murmuró Zi Yi para sí misma.

…

Mientras tanto, en un lugar distinto de Amaharpe…

—¡Son demasiados! ¡¿Dónde están los refuerzos?! —rugió un jugador llamado Carpa Rota mientras se esforzaba por bloquear con su escudo el ataque de un monstruo.

El monstruo medía más de dos metros de altura, tenía los ojos rojos, la piel gris y un físico anormalmente musculoso. A la criatura le sobresalían dos dientes de la parte inferior de la boca que parecían colmillos en miniatura. Apenas llevaba armadura, como si confiara plenamente en las defensas naturales de su cuerpo, y en su mano derecha empuñaba una pesada hacha de batalla.

Nombre: Protector de Ogros (Élite)

Nivel: 45

PS: 65.265 (30 %)

—¡Es solo un monstruo de élite! ¡¿Por qué tiene unas estadísticas tan altas?! —gruñó Carpa Rota mientras veía cómo sus PS caían en picado.

El Protector de Ogros no solo tenía una gran cantidad de PS para ser un monstruo salvaje, sino que su ataque y su defensa también eran de los más altos para su nivel.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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