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Renacer de las cenizas - Capítulo 203

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Capítulo 203: Escoria

Al principio, Shen Xi tuvo la impresión de que Yu An venía a su rescate, pero por la expresión de la cara de Yu An, parecía que conocía a Gu Xiaohan. Shen Xi la instó. —Ser amable con tu enemigo es ser cruel contigo misma.

Su Ruowan debía ser castigada por tener la audacia de arrojar ácido. Shen Xi no iba a dejar pasar el asunto solo porque se hiciera la tonta.

Yu An desvió la mirada, sin atreverse a mirar a Shen Xi. Su diminuta complexión la hacía parecer insignificante y pequeña. —Entendido —susurró.

—No tienes por qué tenerle miedo si estoy yo aquí —le dijo Shen Xi con calma, fijando su mirada en Yu An.

—Wanwan ya te ha dicho que no sabe nada de esto —Gu Xiaohan defendió a Su Ruowan sin importarle de quién fuera la culpa. Sus ojos reflejaban desprecio—. Además, aunque ella hubiera arrojado el ácido, me lo estaba arrojando a mí. Tú simplemente estabas allí. ¿Cómo puedes culpar a otros cuando tú misma te lo buscaste?

Shen Xi estalló.

Joder. A Shen Xi la cabreó la expresión de escoria en la cara del cabrón de Gu Xiaohan, que claramente implicaba que se lo tenía merecido.

Yu An mantenía la cabeza gacha mientras se le llenaban los ojos de lágrimas. Temblaba, ya fuera por el dolor físico o por el daño que le causaban sus palabras. Asintió suavemente con la cabeza.

Frustrada, Shen Xi se sintió derrotada y decepcionada por su respuesta.

Solo bastó una palabra del cabrón de Gu Xiaohan. No, espera. Un término más preciso sería que Gu Xiaohan tenía a Yu An comiendo de la palma de su mano. Ella nunca se opondría a él y probablemente obedecería si él le dijera que saltara de un edificio.

—Shen Xi, ya la has oído. La propia afectada no está montando un escándalo por esto. —Gu Xiaohan ayudó a Su Ruowan a incorporarse y la miró con aire burlón—. Por favor, hazte a un lado.

—Joven Maestro Gu, parece que tiene en muy poco a la familia Situ.

Se oyó una voz dominante pero coqueta antes de que apareciera su dueña.

Shen Xi giró la cabeza y se encontró con una mujer que hacía su entrada como una reina. Con una coquetería evidente en cada pequeño movimiento y expresión, era una visión que dejaba sin aliento.

Temblando con más violencia, Yu An quiso hacerse un ovillo para esconderse. Intentó escapar.

La bella mujer entró, agarró a Yu An del brazo y la interpeló: —¿Song Yu An, a dónde crees que vas?

Gu Xiaohan estaba sorprendido y desconcertado por lo que ocurría ante sus ojos. No tenía ni idea de la relación de Yu An con aquella mujer despampanante. —¿Lady Situ, qué significa esto?

—Es mi hermana. ¿Qué crees que voy a hacer después de verla herida así? —dijo Situ Zhangge, señalando a Yu An—. Por supuesto que voy a dar la cara por ella.

Gu Xiaohan no fue el único que se quedó estupefacto.

Shen Xi también se quedó de piedra. ¿Cómo es que Yu An era de la familia Situ?

Su Ruowan escondió su malicioso rostro en el pecho de Gu Xiaohan, sin moverse ni un ápice.

Situ Zhangge, la hija mayor de la familia Situ, era la más bella de la capital. Solía salirse siempre con la suya y era imposible hacerla entrar en razón.

No obstante, a Su Ruowan le indignaba aún más que la mocosa a la que despreciaba y pisoteaba fuera en realidad parte de la familia Situ, ¡y de noble estatus!

—Zhangge, estoy bien. Déjalos marchar. —Yu An tiró de Situ Zhangge para detenerla—. Yo me lo he buscado. No es culpa de nadie.

—¿No los culpas? Querida hermana mía, han pasado dos años desde la última vez que te vi y no has cambiado ni un ápice. —Situ Zhangge apartó la mano de Yu An y se acercó a Gu Xiaohan—. Suéltala. Necesito hablar unas palabras con ella.

Gu Xiaohan lanzó una mirada apática a Yu An, pero se negó a retroceder ante Situ Zhangge. —¿Y qué si no lo hago?

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