Renaci como el ultimo Emperador Azteca - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 Un regreso tiunfal
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22: Un regreso tiunfal 22: Un regreso tiunfal Velázquez nunca soltó por completo la desconfianza y por eso antes de dejar marchar a Cortés reunió a diez soldados de su entera confianza hombres que le debían favores o vida y los envió como vigilantes silenciosos para reportar cualquier traición que pudiera cometer su viejo rival A ellos se sumaron diez carpinteros expertos en madera de ribera hombres curtidos por el sol y el mar, aunque entre ellos también viajaban dos mujeres que nadie olvidaría Alejandra de piel morena fuerte como un puente y Corina una mujer blanca de ojos azules cuya mirada parecía medir cada costura del mundo como si fuera parte de una construcción más grande que toda la isla Luego estaban los herreros ocho en total forjadores de metal y paciencia dos de ellos mujeres Alejandra la misma carpintera había aprendido la forja con su padre pero la verdadera maestra del hierro era Corina que trabajaba sin descanso como si el fuego fuera su idioma secreto y cada golpe una frase Cuatro creadores de pólvora también se unieron uno de ellos una mujer rubia de ojos verdes y manos rápidas como relámpago capaz de mezclar fuegos como quien teje canciones Y trece esclavos completaban la comitiva hombres y mujeres acostumbrados al peso y al sacrificio tres de ellos curtidores expertos que sabían preservar carne y pieles para largas travesías y todos tenían la tarea de cuidar los animales que llevaban ovejas vacas gallinas y caballos que serían necesarios en la nueva tierra Los tres barcos partieron de Cuba con velas tensas como promesas y un silencio extraño que marcaba el inicio de algo demasiado grande para nombrarse en voz alta Cortés viajó en el primer barco junto con los diez soldados de Velázquez los cinco españoles leales a él y los dos guerreros Águila que se mantenían ocultos bajo capuchas gruesas como sombras vivientes los otros barcos seguían detrás el segundo con un capitán solitario y cargamento de herramientas el tercero con la capitana que dirigía a los trece esclavos y todos los animales Antes de tocar la costa de Veracruz Cortés reunió a sus hombres en cubierta y habló con firmeza —Cuando bajemos dijo no se separen ni un paso mezclense conmigo caminen en orden el que rompa la formación no vivirá para contarlo Los soldados lo miraron con respeto o miedo o ambas cosas porque la voz de Cortés había cambiado era la voz de alguien que sabía lo que les esperaba al otro lado de la bruma La costa de Veracruz apareció como un monstruo dormido playa gris cielo silencioso mar quieto demasiado quieto El barco de Cortés tocó tierra primero él bajó seguido de sus hombres los guerreros Águila desembarcaron sin decir una palabra Luego descendió el capitán del segundo barco y avanzó hacia la arena tratando de mantener la dignidad de mando mientras el viento le agitaba el cabello El tercer barco llegó un poco después con la capitana al frente que gritaba órdenes a los esclavos para que bajaran los animales con cuidado y no rompieran cuerdas ni jaulas Pero algo estaba mal La playa estaba demasiado limpia demasiado vacía demasiado silenciosa Los guerreros Águila se miraron entre sí apenas un gesto leve pero suficiente para que Cortés sintiera un escalofrío viejo conocido subiendo por su columna Entonces los vio Figuras que emergían desde los árboles como si la selva hubiera parido guerreros de obsidiana escudos amplios lanzas negras rostros pintados con geometrías que parecían espíritus antiguos y todos avanzaban sin prisa sin caer en el caos del ataque impulsivo avanzaban con orden con estrategia con conocimiento de quién llegaba y por qué Balam los había estado esperando Los diez soldados de Velázquez reaccionaron tarde algunos levantaron las espadas otros cerraron los ojos porque sabían que estaban perdidos El capitán del segundo barco intentó huir hacia el agua pero dos lanzas lo derribaron antes de que pudiera dar tres pasos la arena se volvió su almohada final La capitana del tercer barco gritó a los esclavos que retrocedieran pero estaban rodeados por ambos lados como si el mar y la selva se hubieran puesto de acuerdo para tragárselos Los animales chillaron las gallinas se dispersaron como hojas al viento los caballos patalearon contra la arena los curtidores intentaron correr hacia las dunas pero cayeron uno tras otro bajo dardos silenciosos Cortés gritó a sus cinco españoles que se mantuvieran pegados a él y ellos lo obedecieron sin pensar porque ya habían aprendido que la supervivencia no siempre pertenece al más fuerte sino al que escucha a tiempo Un guerrero Águila levantó la mano y el ataque se detuvo como si un dios hubiera puesto pausa al mundo los enemigos quedaron inmóviles a unos pasos de distancia respirando despacio evaluando Cortés entendió en ese instante que Balam había fortificado todo mucho antes de que él llegara que sabía que Velázquez mandaría refuerzos que sabía que habría traición o ambición o miedo sabía que había que dejar morir a los que traen destrucción y salvar solo a los que traerán equilibrio Los diez soldados de Velázquez cayeron uno a uno rápido casi limpio ninguno sufrió porque los guerreros Águila no buscaban crueldad solo precisión muchos murieron antes de comprender realmente por qué estaban ahí Los artesanos del segundo y tercer barco corrieron distintas suertes algunos fueron capturados con cuidado porque Balam los necesitaba otros murieron sin tiempo para gritar Pero los cinco amigos españoles de Cortés se mantuvieron con él ninguno fue tocado los guerreros Águila trazaron un círculo invisible alrededor del capitán como si supieran quién debía sobrevivir y quién no Y entonces desde la colina surgió una figura que todos reconocieron de inmediato aun cubierta por sombras porque no se necesita ver el rostro para saber quién mueve el destino Balam Caminó con paso firme entre los cuerpos la arena y el silencio y al llegar frente a Cortés le dijo con la voz tranquila de quien gobierna no con la espada sino con el peso del orden —Llegaste a tiempo Hernán el sol no nos ha olvidado todavía Los guerreros Águila abrieron paso alrededor de ellos como guardianes de un pacto antiguo y los pocos que quedaban vivos carpinteros herreras creadores de pólvora esclavos animales todos fueron reunidos con cuidado porque ahora pertenecían a una nueva tierra y una nueva historia La historia que Balam había preparadoLa historia que Cortés había prometidoLa historia que estaba a punto de cambiar el mundo entero
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