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Renaci como el ultimo Emperador Azteca - Capítulo 23

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23: La nueva tenochtiltlan 23: La nueva tenochtiltlan Al acercarse a Tenochtitlan la comitiva avanzó lenta pues todos querían mirar cuanto podían los cinco amigos de Cortés caminaban con los ojos muy abiertos como si hubieran vuelto a nacer y Hernán mismo sentía en el pecho un golpe de asombro y desconcierto porque cuando partió de aquellas tierras solo había visto lodo jungla cañaverales espesos y caminos que se perdían entre raíces pero ahora frente a él se abría una ciudad que parecía salida de un sueño antiguo calles anchas cubiertas con losas de piedra caliza tan pulidas que reflejaban la luz del sol como espejos blancos y a cada tramo se alzaban pequeñas casetas de vigilancia donde guerreros de mirada seria observaban el paso de la caravana con una disciplina que jamás había visto en otro ejército de este mundo Los antiguos guerreros jaguar y águila no vestían ya pieles ni plumas sino uniformes que marcaban con exactitud su rango unos llevaban un blanco puro casi luminoso otros un azul profundo que recordaba al lago y a la noche y cada uno tenía brazaletes de obsidiana pulida o de jade según la función que cumplían no había caos ni voces ni tropiezos todo se movía con una exactitud casi divina que hacía que algunos de los recién llegados bajaran la mirada sintiendo que la grandeza del lugar los sobrepasaba Los carpinteros los herreros las herreras Alejandra y Corina una rubia de ojos azules que miraba con una mezcla de miedo y admiración y la otra una mulata fuerte de brazos que parecían tallados para sostener un yunque los creadores de pólvora entre ellos la muchacha de ojos verdes que ahora respiraba hondo intentando comprender cómo un pueblo sin pólvora había levantado estructuras que parecían tocar el cielo y los esclavos que habían sobrevivido guardando animales caballos gallinas vacas y ovejas todos miraban sin poder decir palabra porque el silencio parecía impuesto no por obligación sino por respeto A un lado marchaban los dos soldados que habían sobrevivido al ataque anterior capturados días antes y ahora atados con cuerdas ásperas habían pasado el viaje insultando a Cortés con voces cargadas de rabia llamándolo traidor vende coronas cobarde y mal nacido pero siempre uno de los guerreros pantera o jaguar se acercaba y los hacía callar de un golpe seco que resonaba como un tambor apagado sus bocas sangraban pero aun así cada tanto intentaban murmurar algo hasta que al final solo les quedó fuerza para caminar cabizbajos con el peso de su propio odio cayéndoles sobre los hombros La navegante que había guiado el tercer barco descendió con pasmosa calma observando cómo en la entrada a la ciudad unos arcos de madera y piedra se abrían como las fauces de un templo antiguo a su lado los esclavos encargados del cuidado de la carne aquellos tres que sabían curtir y conservar miraban los puestos de comida que se extendían a lo lejos bajo techos de palma y telas teñidas con tintes brillantes el aroma de especias desconocidas los envolvía y por un instante se olvidaron de su condición porque nada en su vida les había preparado para ver tal abundancia Cortés avanzó primero con los cinco españoles que le habían sido leales desde Cuba aquellos que habían compartido con él tres años de silencios incertidumbres y recuerdos de un futuro que quizá jamás llegaría sus rostros se iluminaron cuando vieron los canales cristalinos que serpenteaban entre las calles como venas de un cuerpo vivo y más aún cuando cruzaron un puente ancho flanqueado por esculturas de piedra volcánica en forma de serpientes que parecían observarlos con ojos eternos Al fin en la distancia se vio la gran puerta del recinto principal un portón gigantesco custodiado por guerreros pantera con armaduras negras adornadas con líneas rojas que imitaban el pelaje del animal y que se movían con una precisión casi ritual frente a ellos Balam los esperaba erguido con una presencia tan firme que incluso Cortés contuvo la respiración los demás guerreros habían formado una calle viva a ambos lados y a medida que la caravana se acercaba cada uno golpeaba el suelo con la punta de su lanza creando un ritmo grave que hacía vibrar el corazón de quienes escuchaban Cortés dio un paso al frente intentando mostrar calma aunque la grandeza del lugar lo rodeaba como un océano su mirada se cruzó con la de Balam por un instante suficiente para que ambos supieran que aquel encuentro no sería como los anteriores que nada de lo que había ocurrido antes importaría ahora porque el destino de todo cuanto quedaba por venir comenzaba en ese preciso momento La orden fue clara la fila debía formarse y así lo hicieron todos los recién llegados se colocaron en líneas rectas uno detrás del otro mientras los guerreros vigilaban sin pestañear las armas descansaban pero la tensión se sentía en el aire como electricidad contenida Cortés respiró profundo sus hombres también los animales relincharon y resoplaron inquietos y el sol se posó sobre la ciudad iluminando sus templos sus torres y sus calles hasta hacerlas parecer un corazón inmenso latiendo para recibirlos

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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