Renaci como el ultimo Emperador Azteca - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 Amistad eterna
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25: Amistad eterna 25: Amistad eterna Balam caminó junto a Cortés mientras los chamanes seguían revisando a los hombres detrás de ellos avanzaban por un corredor adornado con relieves nuevos serpientes emplumadas que se entrelazaban con flores de jade y representaciones de guerreros águila levantando símbolos de paz Cortés miraba todo con una mezcla de maravilla y desconcierto sin poder ocultar que una parte de él se resistía a creer lo que veían sus ojos Jamás pensé dijo al fin que volvería y vería esto así tan cambiado tan organizado tan limpio Balam sonrió apenas y respondió no podíamos permitir que otra epidemia nos tomara por sorpresa ni que la ciudad siguiera siendo una jungla la gente necesitaba un futuro sólido y lo construimos día con día calles puentes baños talleres hospitales y escuelas Escuelas repitió Cortés con sincero asombro y Balam asintió con orgullo sí escuelas para las niñas y para los niños pero también para quienes llegan de fuera tu intérprete la Malinche fue enviada allí para aprender español con maestros que dominaron la lengua después de que desciframos los primeros textos ahora habla mejor que muchos de tus capitanes Cortés soltó una risa suave ladeando la cabeza mientras pasaban frente a una fuente que arrojaba agua clara desde la boca de una escultura de jaguar creo que me enamoré de ella dijo medio en broma medio con la verdad vibrando bajo su voz y Balam lo miró de reojo con una sonrisa que tenía un rastro de picardía pero también de comprensión puede que ella decida enamorarse de ti Hernán pero no será tuya será suya y será de quien ella elija aquí las mujeres tienen palabra y poder así que no la subestimes Cortés se quedó callado un instante procesando aquella frase como si fuera una flecha que le había dado justo en el pecho y entonces ambos rieron de forma sincera por primera vez desde que se reencontraron y esa risa abrió un puente entre ellos algo nuevo una especie de respeto que no existía tres años atrás Fue justo en ese momento que el pecho de Balam emitió un titileo ligero casi imperceptible un destello dorado que solo él alcanzó a sentir y ver su respiración se detuvo medio segundo y luego apareció frente a su vista solamente para él una serie de símbolos luminosos cálidos como el sol entre las nubes [MISIÓN 3 — COMPLETADA][Hernán Cortés: Aliado de Confianza (Nivel 1)][Nuevos desbloqueos activados:][+100 lingotes de oro — Xochimilco][+Tienda de Animales Sagrados][+Farma del Futuro][Próxima misión: “El Primer Hospital”.
Inicio: Mañana.] Balam sonrió sin que Cortés comprendiera por qué pues el español solo lo vio fruncir los ojos y luego respirar más relajado como quien finalmente alcanza una cima que creía inaccesible antes de que pudiera decir algo más la figura de Citlali apareció entrando apresurada con las mejillas encendidas y los ojos entre celosos y confundidos ahí está gritó sin medir su tono por qué las quieres cerca a las cinco mujeres Balam por qué ellas y no cualquier otra Cortés alzó una ceja divertido y Balam respiró hondo como quien ya conoce esos arranques la miró con paciencia y firmeza Citlali llevas más de tres semanas aquí sin salir del templo no has ido a ver a Xóchitl a Acapulco como te pedí ni has revisado qué necesitan en Tlaxcala y sabes muy bien que estas mujeres deben ser protegidas y evaluadas antes de asignarles tareas son extranjeras y el consejo lo exige Citlali frunció los labios bajó un poco la mirada y soltó un refunfuño que apenas se entendió pero aun así caminó hacia la puerta sin irse sin antes lanzar un beso rápido en dirección a Balam un gesto pequeño pero lleno de afecto que hizo que Cortés riera por lo bajo Tienes carácter Hernán murmuró Balam y Cortés soltó otra risa tú también y esa mujer te domina más que cualquier ejército Balam respondió con un gesto resignado así son ellas y así está bien así debe ser Los dos avanzaron hasta una terraza elevada donde se veía el lago brillante a lo lejos como un espejo azul las nuevas calzadas las torres los inicios de barrios renovados y los canales por donde pasaban canoas llenas de flores frutas y materiales de construcción Cortés respiró profundo como si aquella vista le llenara los pulmones de un aire nuevo esta ciudad dijo es más grande que cualquier sueño que tuve al venir por primera vez Y algún día será más grande que cualquier imperio respondió Balam sin alzar la voz algún día será un corazón que no podrá ser destruido ni por armas ni por enfermedades y tú Hernán si decides caminar aquí sin mentiras serás parte de ese corazón Cortés se quedó un momento en silencio mirando el horizonte y al fin extendió la mano no como conquistador sino como hombre Balam la tomó sin dudar y en ese gesto simple se selló el inicio de una amistad que ningún dios había visto antes que ningún cronista podría entender y que cambiaría el destino de dos mundos
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