Renaci como el ultimo Emperador Azteca - Capítulo 6
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- Capítulo 6 - 6 El mensajero de la victoria
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6: El mensajero de la victoria 6: El mensajero de la victoria La celda de piedra del Tecpan olía a humedad y desesperación.
Ihuicatl, el corredor de Tlaxcala, estaba encadenado a la pared, exhausto y cubierto de lodo.
Había fallado en su misión.
Los guardias, que le habían visto la cara de pánico, le habían quitado el papiro por segurida.
Un mensajero de Tlaxcala, los eternos enemigos, no podía entrar impune a Tenochtitlán.
“¡Habla, perro de serpiente!” gritó un oficial mexica, golpeando la pared con su macuahuitl.
“¿Qué traición planea el anciano Xicoténcatl?
¿Por qué envías este trapo con garabatos a nuestro Tlatoani?” Ihuicatl, aterrado, solo podía balbucear en náhuatl: “Es una advertencia.
¡Una advertencia de vida o muerte!
de mi princesa” La puerta pesada de la mazmorra se abrió con un crujido metálico.
El silencio se hizo absoluto.
Entró Balam, vestido con su túnica de oro y jade, con una dignidad que silenciaba el miedo.
A su lado, la Emperatriz Xochitl de Tlalnáhuac caminaba con la ligereza de un jaguar.
La joven gobernante, que Balam había reclutado como su vigía de élite, estaba allí para revisar las actividades de espionaje.
Xochitl frunció el ceño al ver al prisionero.
“Un Tlaxcalteca en nuestras mazmorras, Tlatoani.
¿Es esta la ‘información’ que buscábamos?” El oficial coyote se arrodilló, presentando el papiro: “Mi Tlatoani, este hombre traía esta tela sucia y manchada con información.
Dice ser una advertencia, pero es la letra de una mujer y viene de la casa de Xicoténcatl.” Balam tomó el papiro.
Sintió la misma urgencia fría que sintió Citlalli al escribirla.
Sus ojos escanearon los símbolos y su mente de historiador procesó la verdad: El anciano de Tlaxcala vende tu ciudad.
Los hombres de trueno tienen miles de lanzas detrás de ellos.
Huye o prepárate para luchar en tus puertas.
Balam levantó la cabeza.
No estaba sorprendido por el mensaje—su propia estrategia se basaba en esta traición—, pero sí por la fuente.
“¿Quién ha escrito esto?” preguntó Balam con una voz profunda.
Ihuicatl, viendo el rostro del Tlatoani, gritó: “¡Fue la Princesa Citlalli!
¡La hija de Xicoténcatl el Viejo!
Ella…
ella es una guerrera y lo escribió con gran dolor.” Xochitl jadeó, su autoridad natural se rompió por un segundo.
“¡La hija de Xicoténcatl!
¿Una mujer de la casa más antigua de Tlaxcala traicionando a su propio padre?” Su rostro se oscureció.
“Tlatoani, esto es una trampa.
Es un señuelo para dividir nuestra atención.” Balam sintió el shock genuino de Xochitl.
Él también estaba desconcertado.
En todos sus libros, en todas sus crónicas, Citlalli no existía.
Las narrativas oficiales de la conquista solo mencionaban a Malinalli y las traiciones de los hombres.
Esta princesa guerrera era un evento no documentado.
Un factor aleatorio que el Sistema no había calculado.
Sistema.
Analiza a Citlalli.
mencióname en todo detalle quién es y que fue de esa princesa.
Análisis.
La Princesa Citlalli es una figura de la historia no reconocida., No existe en los registros históricos del Anfitrión.
Su existencia es una variable de alto impacto generada por la interferencia dimensional.
Su advertencia es 100% auténtica.
Confirma que la amenaza principal son las *lanzas indígenas de Tlaxcala*, no los 400 castellanos.
Balam miró a Xochitl, su único aliado inteligente en la sala.
“No es una trampa, Emperatriz.
Es el dolor de una mujer que vio un fuego y no pudo callar.
Xicoténcatl esa vieja víbora no tiene miedo a los Dioses.” Xochitl se acercó al papiro.
Su ojo entrenado confirmó los trazos: “Los miles de lanzas…
ella habla de movilización en las montañas.
La traición es inminente.” Ding Misión de Nivel 3 Creada: La Confianza de la Enemiga.
Requisito: No matar a Citlalli y hacerla aliada, darle un sobre nombre al llegar a Tenochtitlan Recompensa: Habilidad Diplomacia +1.
PX +150.
(códice de enseñanza para manejar el hierro y materiales básicos) “General,” ordenó Balam al oficial, señalando a Ihuicatl.
“Trátenlo con honor, es un héroe nadie debe saber que este mensaje ha llegado a mis manos.
Y prepara un Tlilatl”.
Su voz se hizo un trueno suave que resonó en la mazmorra.
“La traición debe ser castigada antes de que crezca, castigaremos a Cholula por su cobardía al no detener a los tlaxcaltecas.
Que el mensaje de fuerza llegue a Tlaxcala, a todos los que dudan mátenlos en el acto y sin olvidar de no matar o tocar a la princesa Citlalli.”
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