Renací como Fantasma: ¡Hora de Crear mi Ejército de No Muertos! - Capítulo 149
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- Capítulo 149 - 149 Los recuerdos pasados de los vampiros
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149: Los recuerdos pasados de los vampiros 149: Los recuerdos pasados de los vampiros —–
Bien, ¿qué pasó con los antiguos Vampiros de Rango B, Silvio y Francesco, que antes servían a Catarina y a los Vampiros que estaban detrás de toda la conspiración del Fragmento del Mal?
Pues que se convirtieron en Fantasmas de Fuego porque los sacerdotes los quemaron vivos con la poderosa luz del Dios de la Luz.
Bueno, uno de ellos, porque al otro lo aplastó con su llameante puño de justicia, así que también cuenta.
Cuando capturé sus dos almas al matarlos para conseguir EXP, estaban como locos, gritando cosas como «¡Arde!
¡Arde!
¡Greeagaaaggaagg!» y cosas por el estilo.
Fue muy inquietante verlos, pero también descubrí que el trauma que les causó el fuego era muy intenso…
No sé si fue solo por cómo murieron, pero los dos ya eran colegas desde antes y tenían un trauma con el fuego.
Por lo visto, tras echar un vistazo a sus recuerdos, descubrí que ambos tuvieron un pasado muy trágico.
En efecto, antes de que el Clan de Vampiros los convirtiera en Vampiros, eran unos niños humanos normales, dos amigos que vivían en los suburbios y eran huérfanos desde que tenían uso de razón.
Silvio y Francesco estaban acostumbrados a sobrevivir en los suburbios, peleando a duras penas por algo de comida cada día, hasta que cometieron el error de intentar robar a alguien.
Un grave error.
Una gente horrible los atrapó, y su castigo no fue que les cortaran las manos, sino que les quemaron las manos con las que «robaron» con espadas al rojo vivo.
¿Pero qué demonios le pasa a esa gente?
No los soltaron después de eso; los vendieron como esclavos «para compensar el dinero» que habían perdido por el robo de unas manzanas.
Estaba claro que esos gordos asquerosos no eran más que unos psicópatas.
Y fueron vendidos como esclavos a otro psicópata que los obligó a trabajar en enormes campos de cultivo a cambio de apenas un trozo de pan mohoso y agua al día, mientras los azotaban cada vez que no podían ni moverse.
Todo terminó cuando la mansión entera quedó de repente envuelta en llamas porque el dueño se quedó dormido cerca de una vela, que se cayó al suelo y…, bueno, le prendió fuego a todo.
Todos los esclavos que tenía se quemaron vivos, pero él consiguió escapar.
Y dos de esos niños eran los dos ex-Vampiros que ahora están a mi lado.
Pero entonces, alguien apareció en las ruinas y descubrió que los niños, de algún modo, seguían vivos, aunque apenas.
Dejó caer unas gotas de sangre fresca de su dedo en sus bocas, les hizo tragar, y los dos niños se convirtieron rápidamente en Vampiros.
Como se habían quemado vivos, desarrollaron una Resistencia al Fuego natural.
Algo que los Vampiros no suelen tener.
Esto los convirtió en útiles agentes diurnos.
Casualmente, a Catarina le ocurrió lo mismo.
Ella era una de las niñas que estaban allí, la tercera superviviente.
Gracias a su singular Resistencia al Fuego de alto nivel, podían caminar bajo el sol sin apenas sufrir quemaduras en la piel y se convirtieron en agentes diurnos para resolver los problemas que surgían de día, cuando los Vampiros no podían mostrarse debido a su debilidad natural a la luz solar.
Los artefactos que llevaban potenciaban un poco más esta resistencia, pero descubrí que, para empezar, no funcionarían correctamente sin esa resistencia de base.
Supongo que por eso Catarina era tan retorcida…
Ambos recuerdan que su dueño abusaba de ella constantemente, la azotaba y probablemente…
la violó varias veces.
Yo…
sentí tanta pena por ellos que no fui capaz de comerme sus almas, aunque después hubieran hecho cosas malas, como asesinar a inocentes.
En lugar de eso, decidí convertir a estos dos Vampiros en Fantasmas usando Vida Falsa.
Los dos se convirtieron rápidamente en Fantasmas de Llama, No-Muertos de Rango D.
No eran tan fuertes como antes, pero podrían tener potencial.
Tras ser convertidos, fueron «guiados» por mi Título de Habilidad Reina No-Muerta, lo que les hizo recuperar parte de su cordura, además de adquirir una devoción muy fuerte hacia mí…
Y bueno, en cuanto a Catarina…
por ahora está durmiendo.
O bueno, su alma lo está.
Su cuerpo quedó hecho pedazos, pero a diferencia de estos, planeo devolverla a su cuerpo después de curarlo con Curación de No-Muerto, porque si tenía una fuerza física tan increíble, lo más probable es que pueda convertirse en una aliada muy fuerte.
Así que voy a recomponer su cuerpo y a revivirla como Zombi o algo parecido.
Con eso bastará para ella.
Estaba muy loca y fue grosera conmigo, pero estoy dispuesta a perdonarla porque soy una persona increíble, por supuesto…
¡Soy una diosa generosa!
«De acuerdo, basta de pensamientos egocéntricos por un rato, es hora de enfriar la cabeza y…, ugh, lidiar con la vida real».
—Ejem, chicos, deberíais calmaros un poco.
Además estáis invadiendo mi espacio personal, Silvio, Francesco —suspire.
Los dos ex-Vampiros enarcaron las cejas, sorprendidos al caer en la cuenta, y se apartaron volando de mí…
apenas unos dos metros.
—Le pido disculpas, lady Maria.
Yo también he sido un poco grosero —suspiró Silvio.
Era de carácter más apacible.
—Desde luego.
Pero somos conscientes de que estos tres «amigos» suyos en realidad quieren otra cosa…, así que también debemos velar por la seguridad de nuestra señora —dijo Francesco.
—¡¿O-Otra cosa?!
—exclamó Esmeraldina, escandalizada…
una vez más.
—¿Y-Y qué si así fuera?
¡No es de vuestra incumbencia, vampiros!
—gritó Compañero.
—Pienso lo mismo.
Vosotros dos sois los novatos del grupo, así que no os atreváis a darnos órdenes —dijo Lucifer.
Los tres discutían mucho con el dúo.
Estaba volviéndose exasperante hasta el punto de la locura.
—¡De acuerdo, basta ya!
Silvio, Francesco, vosotros dos…, eem, volved a mis sombras por ahora.
Id a dormir con Catarina —dije.
—M-Muy bien, si es lo que desea…
—dijo Silvio.
—A la orden, mi señora.
Pero tenga cuidado con este trío.
Percibo emociones pervertidas en sus auras…
—murmuró Francesco.
Ambos entraron en mis sombras y las cosas por fin se calmaron.
—Ugh, no pienso sacarlos de ahí hasta que lleguemos a un sitio nuevo o los necesitemos de verdad —suspire.
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