Renací como Fantasma: ¡Hora de Crear mi Ejército de No Muertos! - Capítulo 256
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- Capítulo 256 - 256 Un baño con Esmeraldina
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256: Un baño con Esmeraldina 256: Un baño con Esmeraldina —–
Temía que mi pobre elfa se ahogara en el agua si la dejaba sola, así que acabé ayudándola yo misma a tomar un baño caliente.
Insistió en que la dejara en paz porque quería algo de intimidad y se sentía avergonzada por la resaca, pero todavía estaba mareada y podría ahogarse en el agua si se relajaba demasiado.
La quiero, así que tengo que cuidarla bien, es de sentido común.
—Vale, ahora levanta los brazos…
—dije, mientras usaba un jabón para lavarle las axilas y los brazos enteros, y luego usaba un poco de agua tibia para volver a lavárselos.
Parecía sonrojarse un poco más, pero recuperó la mayor parte de la compostura después del lavado; el agua tibia y el vapor realmente despejan un poco la mente y te hacen relajar.
—Ahh…
E-Esto es suficiente, por favor, no me trates como a una cría…
—suspiró—.
N-No me parece bien…
—dijo Esmeraldina, mirándome sonrojada, con la cara tan roja como un tomate y un aspecto absolutamente adorable.
Era como mi niñita, así que era natural que la cuidara bien.
Sus adorables orejas también estaban completamente rojas y habían bajado un poco; esto era algo adorable que los elfos siempre hacían cuando se avergonzaban o se sorprendían.
Esmeraldina lo hace todo el tiempo cuando se siente demasiado avergonzada.
Además, sus grandes orejas se ponen muy rojas y calientes cuando se avergüenzan o están borrachos como ayer, por lo que se ven graciosos.
—Pero solo estoy malcriando a mi niñita —dije, acariciándole la cabeza y sus orejas puntiagudas, que eran de lo más monas.
—¿N-Niñita?
—preguntó ella sonrojándose y levantando las cejas—.
N-No me llames así, soy una adulta, no una niña pequeña…
—Esmeraldina hizo un puchero aún más adorable; mi corazón se estaba derritiendo.
—Hiciste cosas muy malas ayer, ¿eh?
—dije mientras le enjabonaba la espalda—.
Eres una niñita mala~, así que mamá va a lavarte muy bien.
—Cielos…
¿E-Es esto una especie de juego de rol?
—preguntó—.
N-No me está gustando…
Pero supongo que merezco un pequeño castigo, me porté mal ayer…
—Esmeraldina parecía un poco decaída solo por esa única cosa, así que tuve que darle un buen masaje en los hombros después de lavarle la espalda.
—¡Ooohh!
¡M-Maria-sama…!
¡E-Esto es un poco…!
Ahhh…
Qué relajante…
—suspiró—.
¡P-Pero parece que me estás recompensando en lugar de castigarme!
—Esmeraldina tenía razón; yo simplemente estaba disfrutando de hacerla pasar un buen rato y, tal vez, de tocar su cuerpo desnudo con el agua tibia.
—¡B-Bueno!
Se supone que no debes disfrutarlo…
—dije—.
¡Solo me estoy aprovechando de tu cuerpo, así que esto es una tortura, de hecho!
—¿T-Tortura?
B-Bueno…
E-Entonces aprovéchate más de mí, por favor…
—dijo—.
He sido una niña mala…
—Oh, sí, realmente has sido una niña mala…
—Miré el cuello tierno y de piel blanca de Esmeraldina, era tan suave y blanco como la porcelana.
Empecé a besarle lentamente el cuello y ella pareció sentir mis labios fríos besando su cuerpo.
—A-Ahhh~ M-Maria-sama…
—gimió, mientras me miraba sonrojándose un poco más.
—Tienes un cuello hermoso y tierno…
Si yo fuera un Vampiro, estarías en grave peligro —dije, sacando la lengua y lamiéndole el cuello lentamente.
La lengua fría que tenía la hizo temblar un poco mientras se ponía aún más roja.
—U-Uwawawawahh…
—gimió—.
T-Tan frío y a la vez tan excitante…
Ahh, el calor del agua con tus manos, besos y lengua fríos…
crea una experiencia refrescante…
—¿Ah, sí?
¿Te gusta?
—pregunté—.
Vaya, vaya, mira qué grandes son…
Realmente tienes unos pechos increíbles…
No sabes cómo los miraban los hombres, ¿verdad?
¿O sí lo sabías?
¿Fantaseabas con que los agarraran como lo hago yo?
Apuesto a que se morirían de envidia si supieran que puedo hacer todo lo que quiero con la guapa y sexi elfa que vieron ayer emborrachándose como una niñita mala…
Empecé a agarrar suavemente los grandes pechos de Esmeraldina, cubriéndolos de jabón y luego lavándolos lentamente con agua tibia, mientras provocaba con suavidad la punta de sus grandes pezones…
Realmente tenía los pechos grandes, apuesto a que podrían alimentar muy bien a un niño.
—¡N-No es así…!
Y-Yo nací así…
—sollozó—.
S-Solo te miro a ti…
Maria-sama, nunca me imaginaría cosas tan pervertidas…
—Esmeraldina me miró mientras sacaba la lengua por la cantidad de placer que recibía al tocar yo su cuerpo.
Le saqué la lengua y la provoqué, haciéndole creer que le iba a dar un apasionado beso francés solo para volver a meterla en mi boca.
—¿Creíste que besaría a una chica tan mala?
—pregunté—.
¡Además!
Vomitaste, así que primero deberías lavarte los dientes, ¡la higiene bucal es muy importante!
—Uuueeh…
¡Qué chasco!
—se quejó, mientras se cruzaba de brazos.
Entonces le eché un cubo de agua tibia por la cabeza, lavándole el pelo.
¡PLAS!
—¡Uwaaahh…!
—¡Y listo!
Creo que puedes lavarte el pelo tú sola, ¿verdad?
Te lo dejo a ti, querida —dije, mientras salía volando de la habitación atravesando la puerta.
—¡E-Espera!
Cielos…
De verdad que le encanta tomarme el pelo, ¿no?
—se quejó Esmeraldina, mientras seguía lavándose el pelo sola.
Cuando salí, lo primero que encontré fue a dos idiotas pegados a la puerta con los ojos inyectados en sangre.
Al atravesar sus cuerpos, me giré para mirarlos levantando una ceja y cruzándome de brazos.
—¿Habéis oído hablar del espacio personal, vosotros dos?
—pregunté.
—¡¿Q-Qué clase de cosas indecentes estabais haciendo con Esmeraldina?!
—preguntó Compañero—.
¡Explícamelas, maestra!
—Ejem…
Yo simplemente…
solo…
me dejaba llevar —dijo Lucifer, mientras se cruzaba de brazos y miraba a otro lado, intentando aparentar ser alguien a quien no se le pueden hacer preguntas.
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