Renací como Fantasma: ¡Hora de Crear mi Ejército de No Muertos! - Capítulo 83
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- Capítulo 83 - 83 ¿Los fantasmas deben comer
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83: ¿Los fantasmas deben comer?
83: ¿Los fantasmas deben comer?
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¡Uah!
Nunca pensé que llegaría a comer tanta comida deliciosa en este mundo medieval de dura discriminación, batallas y demás…
¡Supongo que esta sociedad tiene otra cara que me he estado perdiendo por completo todo este tiempo!
¿Quizás sea realmente posible descansar y tener una vida tranquila cuando todo esto acabe?
¿Disfrutar de la vida de este mundo y los deliciosos platos que pueda encontrar por ahí…, construir mi propia granja y tener una vida relajada de ensueño como en esas populares novelas Isekai del género de vida tranquila?
¡Eso sería sin duda como un sueño!
Y lo mejor es que, incluso siendo una Fantasma, todavía puedo comer, saborear y disfrutar de la comida…
Fufufu, [Materialización] es la mejor Habilidad que existe.
Me permite disfrutar de los placeres de la carne incluso como una entidad fantasmal.
El sundae era tan dulce, cremoso y refrescante.
No pude evitar soltar un pequeño gemido de placer.
Además, las galletas eran crujientes y con sabor a mantequilla, la fruta estaba fresca y jugosa, y con lo frío del helado, todo combinaba a la perfección; una magnífica combinación de sabores.
Después de devorar mi sundae, pasé a varias porciones de tarta y pasteles.
Las tartas eran esponjosas y dulces, y la nata que las rellenaba tenía todo tipo de frutas.
Estaban clasificadas según las frutas y la nata que llevaban dentro, que era tan suave y dulce que parecía que estaba comiendo nubes.
Y los pasteles…
¡Oh, dios, los pasteles!
Tenían una gran variedad.
Cada uno era delicioso y con un intenso sabor a mantequilla.
La textura de la masa era como la de unas suaves galletas de mantequilla, y la crema pastelera de dentro combinaba de maravilla con los frutos del bosque.
También había tarta de queso chifón, que era esponjosa y ligera como una nube.
¡Fue una experiencia realmente única!
¿Os creeríais si os dijera que ni siquiera en la Tierra había comido una variedad tan grande de tartas?
¡Fue absolutamente fascinante!
¡Ah!
Y luego, los deliciosos sándwiches.
El pan estaba recién horneado y todavía caliente.
Las tiras de carne a la parrilla del interior estaban cocinadas a la perfección, con una jugosidad deliciosa.
También las cubría una especie de salsa que las hacía ligeramente picantes y sabrosas, pero solo lo justo para que el pan absorbiera su jugo como una esponja.
Pero esa no era la única salsa, ya que había una hecha de tomates —parecida al kétchup, pero más dulce—, y también otra similar a una salsa de yogur cítrica.
Todo ello combinaba con hojas frescas de repollo y rodajas de tomate…
¡y el queso también estaba bueno, ligeramente fundido por el propio calor de la carne!
Por desgracia, no vendían cerveza, pero el zumo de fruta frío y el té que nos sirvieron también estaban deliciosos.
No quise café porque no me gustan las cosas amargas, pero estas bebidas frías combinaban de maravilla con los sándwiches.
Fue una experiencia tan buena que todos acabamos muy contentos.
Y por miedo a que nos obligaran a marcharnos de este lugar cuando todo se fuera al traste, decidí comprarlo todo en la dichosa cafetería usando la mitad de nuestros fondos, ¡que provenían en su totalidad de nuestro querido mercader patrocinador!
La chica de la cafetería se quedó boquiabierta, junto con los dos chefs que cocinaban y preparaban las tartas tras la puerta de la cocina.
Los tres inclinaron la cabeza, dándonos las gracias por la compra, ya que seguramente creyeron que éramos de la alta sociedad o algo por el estilo…
¡No es que me importe!
Después de eso, nos escabullimos a una calle desierta y guardamos todas las bolsas con las cosas que compramos en mi Inventario.
Allí se mantendrán frescas para que comamos cuando queramos.
¡Compramos tantas cosas que, incluso comiendo tan vorazmente como lo hacemos, nos durará al menos una o dos semanas!
Los próximos días estarán llenos de sabores, ya que compramos incluso todo el helado y la fruta fresca…
y más de cien sándwiches ya preparados junto con las salsas que usaban.
Tras asegurar nuestras comidas para los próximos días, decidimos dirigirnos lentamente hacia el Gremio de Aventureros, que era un gran edificio en el centro de la ciudad, lleno de gente que entraba y salía constantemente.
—Uf, qué bueno estaba todo…
—suspiró Esmeraldina, aliviada.
—Quizás haya sido la mejor comida que he tenido en mucho tiempo…
—murmuró Lucifer, admitiendo que todo había estado increíble.
—Qué rico…
—murmuró Compañero, y tenía la barriga un poco hinchada de tanto que había comido.
—Nunca antes había comido algo tan delicioso en este mundo…
Muchas gracias, señorita Maria…
—dijo Laura.
—¡Eres la mejor, tita!
—dijo Takeshi.
Los dos niños me abrazaron con fuerza, llegándome solo al estómago, pero fue agradable que me abrazaran dos niños tan adorables…
Mis instintos maternales afloraron y yo también los abracé.
—Me alegro de que os lo hayáis pasado bien…
Ahora vamos al Gremio de Aventureros a investigar cómo hacen estas cosas —dije.
—Eh…
¿E-Estás segura?
Hay mucha gente dentro…
—dijo Takeshi.
—Sí…
—añadió Laura.
—No os preocupéis, estoy usando mis habilidades para ocultar mi verdadera presencia, así que no debería haber ningún problema…
Lucifer también puede hacer lo mismo con magia, y Compañero igual.
Esmeraldina nos cubrirá y nos hará pasar por un grupo normal, gracias a su aspecto corriente —los tranquilicé.
—Yo no creo que parezca normal…
—murmuró Laura.
—¡Brilla demasiado!
Como si su pelo produjera un halo de luz —dijo Takeshi.
—¿Eh?
¿En serio?
—preguntó Esmeraldina.
—La verdad es que, ahora que te veo de cerca, sí que pareces una especie de elfa sacerdotisa heroica sacada de una novela —dije.
—¿U-Una novela?
—¿Estás segura de que no te ha bendecido algún dios de la luz?
—preguntó Lucifer.
—¡Q-Que no!
Solo evolucioné a esto…
—replicó Esmeraldina.
—Bueno, no te preocupes, querida, entremos.
Si la cosa no funciona, siempre podemos escabullirnos rápidamente —dije.
—Tienes un exceso de confianza, como de costumbre.
Pero está bien —suspiró Lucifer.
Entramos en el Gremio de Aventureros e inmediatamente nos recibieron docenas de miradas.
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