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Renacida como la falsa heredera que en realidad es multimillonaria - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 Capítulo 20 ¿Quién tiene agallas
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20: Capítulo 20 ¿Quién tiene agallas?

20: Capítulo 20 ¿Quién tiene agallas?

—¡No te debo ninguna explicación!

—espetó Andrew Howard.

—Si no lo sueltas ahora mismo, llamaré a Mamá para que venga a ver en qué te has convertido —amenazó Clara, levantando el teléfono.

Andrew entró en pánico y le agarró la muñeca.

—¡No!

¡No lo hagas!

¡Hablaré!

Si Nancy lo viera así, seguro que volvería a perder los estribos.

—Es…

es Nick Collins, el niño rico del instituto.

Lo enfadé sin querer y ahora siempre se mete conmigo.

Incluso ha metido a un matón, Jake Black.

No puedo defenderme…, así que…

esto es lo que ha pasado —murmuró Andrew, con los ojos fijos en el suelo.

—Así que por eso tienes miedo de ir a casa, ¿eh?

¿No quieres que nadie te vea así y se preocupe?

Él asintió levemente.

Clara lo agarró de la mano.

—Llévame con ellos.

Ahora.

—¡Ni hablar!

Nick tiene dinero y es uña y carne con Jake.

No podemos meternos con ellos…

—¡Cállate!

¡He dicho que me lleves, y punto!

¿A qué vienen tantas tonterías?

Soy tu hermana.

¿No confías en mí?

—espetó Clara.

Andrew se encogió.

Su tono fue suficiente para hacerlo callar.

Pero, aun así, imaginarse a ese grupo le hizo flaquear las piernas.

—No voy a ir.

Si quieres, puedes ir tú sola.

—¡Cobarde!

En serio, ¿se puede ser más patético?

¿Que no vas?

Bien, pues le pediré a Mamá que me lleve ella.

—¡No!

—saltó Andrew, lleno de pánico.

Clara le dio justo donde más le dolía.

Sin otra opción, la guio hasta allí.

Aparecieron en un bar.

—Ahí es donde Nick y Jake suelen beber.

Y Jake…

es alguien importante por aquí.

La gente le tiene miedo.

¿Estás segura de esto?

—preguntó Andrew.

Clara no respondió, simplemente entró directa.

Andrew dudó, pero no podía dejarla entrar sola, no en un sitio como ese.

Así que la siguió.

Clara preguntó por Nick en la entrada.

El camarero les indicó la dirección correcta.

Estaba claro que Nick y Jake eran clientes habituales.

Todo el mundo los conocía.

En cuanto Andrew entró, Clara se giró hacia él.

—¿Qué haces aquí?

¿Pensaba que tenías miedo?

—Bueno…, es que no podía dejar que te enfrentaras a ellos sola.

Mamá se volvería loca.

Clara lo caló, pero no dijo nada.

Abrió la puerta de la sala privada de una patada.

Andrew se quedó helado.

¡Joder, qué patada más fuerte!

¡Una fuerza de locos!

Dentro, el grupo de Nick y Jake estaba de fiesta ruidosamente.

La puerta se abrió de golpe y todas las cabezas se giraron.

—Vaya, vaya, mira quién tiene ganas de morir.

¿Abrir la puerta de Jake de una patada?

¿En serio?

Ah, eres tú, Andrew.

¿Todavía tienes agallas después de lo de ayer?

¿No te pegaron lo suficiente, eh?

—sonrió Nick con aire de suficiencia, mirándolo fijamente.

Andrew ni siquiera pudo responder.

Sabía que no tenía ni voz ni voto allí.

Estaba seguro de que le esperaba otra paliza.

—Jake, está claro que este crío no ha aprendido la lección.

Asegurémonos de que recuerde el día de hoy —dijo Nick, arrimándose a Jake.

Jake era calvo, con tatuajes por toda la cabeza y el cuello; lo suficiente para ponerte la piel de gallina.

¿Sus lacayos?

Pelo decolorado, tintes llamativos, cabezas tatuadas.

Todos mirando como si fuera un espectáculo.

Jake levantó una mano y Nick se calló.

Tomó un sorbo de su bebida, con los ojos fijos en Clara y Andrew.

—¿Y esta tía?

¿Por qué traer a una mujer aquí?

—preguntó.

—Yo…

—Andrew se quedó sin palabras, sin saber qué decir.

Nick estalló en carcajadas.

—¡Ja, ja!

Jake, ¡creo que ha venido a hacer las paces y te ha traído a una chica como regalo!

—¡No digas tonterías!

¡Es mi hermana!

—replicó Andrew.

—¿Tu hermana?

Vaya…

¡eso lo hace aún mejor!

—rio Nick, con los ojos iluminados—.

Además, está bastante buena.

¿Por qué no dejas que tu hermana nos haga compañía esta noche?

Realmente pensó que Clara se estaba entregando a sí misma.

Jake se levantó, señalando a Andrew con aire de suficiencia.

—Tu hermana se queda.

¿Tú?

Pasa a gatas por debajo de mis piernas y tal vez te deje ir.

—¡Sí, sí, a nuestro Jake le ha gustado tu hermana.

¡Es una bendición para ti, tío!

¡Date prisa y arrástrate!

—añadió Nick, haciéndole la pelota descaradamente.

—Vámonos…

—Andrew tiró de la manga de Clara, intentando sacarla de allí.

Pero Clara no se movió ni un ápice.

—No me voy.

Andrew se quedó mirando, sin palabras.

Nick no podía creer su suerte.

—¡Ja, ja!

Nena, ¿te gusta Jake o qué?

¿Piensas quedarte a entretenernos?

Clara dio un paso al frente y puso un pie directamente sobre la mesita.

—Exacto.

Me quedo.

La única pregunta es…

¿podréis soportarlo?

—Sus ojos recorrieron el grupo con frialdad y, así sin más, se adueñó de la sala.

Jake, con la experiencia que tenía, empezó a sentir que esto podía torcerse.

Su sonrisa de suficiencia se tensó.

Nick, por otro lado, seguía siendo un chulo ignorante.

Se le acercó con una sonrisa lasciva.

—Tú lo has dicho, no yo, preciosa.

No te eches atrás ahora.

Cuando fue a tocar a Clara, Andrew lo empujó con fuerza.

—¡Toca a mi hermana y estás muerto!

La sorpresa brilló en los ojos de Clara.

Para estar muerto de miedo, Andrew aun así había saltado a protegerla.

Sí, esa era la sangre de los Howard.

Nick trastabilló, furioso.

—¡Jake!

¡Encárgate de este capullo!

¡Y después, la chica es toda tuya!

Jake curvó el labio.

Justo cuando iba a moverse, Clara agarró una botella de cerveza de la mesa y se la estampó directamente en la cabeza.

¡Zas!

La sangre brotó al instante.

—¡Ha pegado a Jake!

¡Atrapadla!

—gritó Nick.

Se desató el infierno.

Los matones cargaron contra ella.

Andrew se quedó paralizado, con los ojos como platos.

Clara apartó a Andrew de un empujón y agarró otra botella.

¡Zas, crac, pum!

Los sonidos eran ensordecedores, el caos llenaba la sala.

Andrew estaba atónito.

Clara fue derribando a un tipo tras otro, sin dudar, todos cayeron como fichas de dominó.

A Nick le dio una patada tan fuerte que se agarró el pecho, casi tosiendo sangre.

Jake se limpió la sangre de la cara, gruñendo: —Zorra, ¿acaso quieres morir?

Sacó un cuchillo y se abalanzó sobre Clara.

Andrew lo vio e intentó gritar, pero ya era demasiado tarde.

La hoja estaba a centímetros de Clara cuando ella se la quitó de la mano a Jake en un instante.

Luego le dio una patada contra la pared —¡pum!— y él cayó al suelo como un saco de ladrillos.

Quejidos y lamentos resonaron por todas partes.

¡Joder!

¿Su hermana era una fiera?

Todos estaban en el suelo.

Andrew parpadeó incrédulo, frotándose los ojos.

Jake y Nick estaban ahora aterrorizados.

Jake se puso en pie con dificultad, apoyándose en la pared y fulminándola con la mirada.

—Tú…

Tú…

¡Zas!

Otra botella voló hacia su cabeza y se hizo añicos al impactar.

Jake volvió a caer al suelo.

Nick se arrastró a su lado, agarrándole la camisa.

—¡Jake!

¡Jake!

¡Llama a Alexander Stone!

¡Necesitamos que se encargue de ella!

¿Alexander?

Clara entrecerró los ojos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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