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Renacida como la falsa heredera que en realidad es multimillonaria - Capítulo 229

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229: Capítulo 229 229: Capítulo 229 Ava: «…».

Todas las miradas estaban clavadas en ella, llenas de reproche y desdén.

—Siempre ha sido una farsante, ya desde el colegio.

Supongo que hay cosas que nunca cambian.

—Mirad esos zapatos y ese collar.

Seguro que también son falsos.

—¿Lleva algo encima que sea auténtico?

Qué desesperación por aparentar ser rica, es patético.

Los murmullos recorrían la sala cuando Oscar King se le acercó como si nada.

—Ava, parece que la vida no te ha tratado muy bien, ¿eh?

La verdad, si hubieras salido conmigo en aquel entonces, ahora todo sería diferente.

Llevo años trabajando, soy un alto ejecutivo en una empresa y gano cientos de miles al año.

Ava miró a Oscar con creciente repugnancia.

¿En serio?

¿Y se las daba de importante con ese sueldo?

Había conocido a gente muchísimo más rica; el propio Gary King, sin ir más lejos, jugaba en otra liga.

No entendía cómo Oscar podía ser tan creído.

En su día, Oscar no era más que el típico crío sin un duro que intentaba ligársela solo porque era guapete.

Pero Ava siempre había tenido un objetivo: ascender socialmente.

Un novio rico era imprescindible; el físico era secundario.

¿Oscar?

Ni de lejos era su tipo.

Le había dado calabazas más de una vez.

Tras el rechazo, él incluso se dedicó a esparcir rumores maliciosos sobre ella.

Sí, el tío seguía siendo el mismo repelente.

Pero Ava no se molestó en enfadarse.

Mantuvo la compostura.

Con una sonrisa educada, le dijo: —Enhorabuena, entonces.

Espero que tu futuro sea tan brillante como lo pintas.

Entonces se dio la vuelta, con el único deseo de tomar una copa.

Sentía las miradas de todos sobre ella, como si fuera el hazmerreír.

Las ganas de salir corriendo y esconderse eran irrefrenables.

¿Pero irse ahora?

Solo serviría para darles la razón.

No pensaba concederles esa victoria, y mucho menos a Kelly Collins.

Justo en ese momento, un camarero que entraba con comida tropezó con Ava y le derramó la sopa por todo el vestido.

—¡Oh, Dios mío, lo siento muchísimo!

¡Ha sido sin querer!

¡De verdad que lo siento!

Ava estaba furiosa.

El momento no podía ser más inoportuno.

La habían ridiculizado por llevar ropa de imitación, ¿y ahora acababa cubierta de sopa?

Nivel de humillación: máximo.

—¿Estás de broma?

¡Mira por dónde andas!

—espetó ella con voz cortante.

—Y-yo le pagaré los desperfectos, señora —dijo el camarero con voz queda.

—¿Tú?

¿Acaso crees que puedes pagarlo?

—replicó Ava, claramente harta de las tonterías de esa noche.

—Ava, por favor, cálmate —intervino Kelly con una voz falsamente dulce—.

Ha sido un accidente.

La vida de los camareros no es fácil, ¿sabes?

No es para tanto; además, seguro que el vestido es de imitación.

Fácil de reemplazar.

Claro, Kelly tenía que meter el dedo en la llaga.

Se hacía la mosquita muerta mientras se burlaba de ella.

Típico.

Eso era chantaje emocional, simple y llanamente.

Y, en realidad, a Ava ni siquiera le importaba el dinero.

Solo necesitaba desahogarse.

—Olvídalo —masculló, obligándose a calmarse.

Luego, se recogió el vestido y se dirigió al baño.

En cuanto desapareció de la vista, los demás no pudieron contener la risa.

—¿Lo habéis visto?

Qué vergüenza ajena.

No tiene un duro y va de rica.

En fin, que nadie se lo traga, y menos con esas imitaciones tan cutres.

—Sí, era la mejor de la clase o lo que fuera, pero siempre ha querido aparentar demasiado.

—He oído que su familia está arruinada, y que ni siquiera tiene padre.

…Ava entró corriendo en el baño e intentó limpiar la mancha de grasa de su falda, pero por más que frotaba, no salía.

Tras intentarlo en vano durante un rato, se derrumbó, se acurrucó en un rincón con la cabeza entre los brazos y rompió a llorar.

Sí, le gustaban las marcas.

Y sí, le gustaba presumir.

Porque no tenía un duro.

Melissa Harris podía permitirse ropa cara y bolsos de lujo.

¿Pero Ava?

Ella tenía que conformarse con las imitaciones.

Y lo odiaba.

No podía aceptarlo.

Solo quería que la admiraran.

Quería esa atención.

Quizá era vanidosa.

¿Y qué?

—¿Srta….

Srta.?

—Una voz interrumpió sus sollozos.

Se le había acercado una camarera.

Ava levantó la vista, extrañada.

—¿Qué ocurre?

La camarera le tendió una bolsa de una tienda.

—Srta., su vestido se ha manchado.

Tenemos aquí un vestido de repuesto, por si quiere usarlo.

Ava bajó la vista hacia el enorme manchurrón de grasa de su falda y asintió en silencio.

Se metió con el vestido en un reservado y se cambió.

Al salir, se retocó rápidamente el maquillaje, forzó una sonrisa ante el espejo, respiró hondo y volvió a la sala con la cabeza bien alta.

Había ensayado esa escena infinidad de veces.

Finge hasta que lo consigas.

De vuelta en el salón, Ava entró ataviada con un vestido verde pálido, con un aspecto tranquilo y sereno, como si no hubiera pasado nada.

Llevaba cosida una gran flor en el pecho, con un delicado bordado de pequeñas flores, de estilo fresco y sencillo.

—Oye, Ava, ¿te has cambiado de vestido?

—preguntó alguien.

—Sí —respondió ella, asintiendo levemente.

—¡El vestido es precioso!

¿De dónde es?

—Es uno de repuesto que me ha dado el personal —dijo con naturalidad.

Ni siquiera sabía de dónde había salido, pero se sentía bien al llevarlo.

—¿Será otra falsificación?

—susurró alguien con recelo.

Varias personas le sacaron fotos rápidamente y empezaron a buscar en internet.

Entonces, alguien ahogó una exclamación.

—¡Kelly!

¡Kelly, ven!

El vestido que lleva Ava…

¡es de la nueva colección de Dynlor para la primavera que *viene*!

¡Por ahora solo hay adelantos digitales, y el suyo es idéntico!

—¿Qué?

¡Imposible!

Si solo compra imitaciones —espetó Kelly Collins.

—¿Por qué iba a mentirte?

Míralo tú misma.

Kelly cogió el móvil y se quedó mirando la imagen.

En efecto, era la foto promocional oficial de Dynlor para la colección de la próxima primavera.

Estaba ahí, en la página oficial del Estudio Dynlor.

No había lugar a dudas.

—Kelly, ¿cómo crees que Ava ha conseguido un vestido de prelanzamiento de Dynlor?

¡Si ni siquiera ha salido a la venta!

—Pff, ¡es falso!

¡Tiene que serlo!

Dynlor nunca saca preventas con tanta antelación.

Quienquiera que hiciera la imitación, está claro que no se informó bien —dijo Kelly con desdén.

Llena de seguridad, se acercó a Ava.

—Ava, de verdad que te encanta comprar imitaciones de marca, ¿eh?

¿Qué tal sienta ese vestido?

—No sé de qué estás hablando —espetó Ava.

Ni siquiera era su vestido; se lo había dado la camarera.

—Venga, deja de fingir.

Llevas un vestido de la colección de primavera de Dynlor del año que viene.

¿No te parece un poco excesivo para una reunión de antiguos alumnos?

¿A quién crees que engañas?

Ava por fin se miró el vestido con atención.

Un momento…

¿Era de la colección de primavera de Dynlor?

Se quedó atónita.

¿No era simplemente algo que le había dado la camarera?

¿Cómo podía una camarera tener acceso a un vestido así?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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