Renacida como la falsa heredera que en realidad es multimillonaria - Capítulo 30
- Inicio
- Renacida como la falsa heredera que en realidad es multimillonaria
- Capítulo 30 - 30 Capítulo 30 Viviendo de ella
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
30: Capítulo 30: Viviendo de ella 30: Capítulo 30: Viviendo de ella —Emily, no olvides que ahora estoy estudiando diseño en la universidad.
Supongo que es de familia, tenemos la misma pasión.
—¡Con razón sabes tanto!
¡Clara, más te vale estudiar mucho!
No termines como yo.
—¡Lo haré!
Pero oye, estás dando lo mejor de ti, y eso también cuenta.
Si alguna vez necesitas ayuda, solo tienes que pedírmela.
Por cierto, ¿has pensado en buscar un trabajo de diseñadora?
Es mucho mejor que repartir comida —dijo Clara.
Emily bajó la cabeza y su sonrisa se desvaneció.
—Lo intenté…, pero no tengo título ni experiencia.
Por supuesto que no me van a elegir.
—Eso no es necesariamente cierto.
Es solo que todavía no han visto lo buena que eres.
Se me ocurre una idea: ¿por qué no les sacas fotos a tus bocetos y empiezas a enviar currículums otra vez?
Estoy segura de que alguien se dará cuenta de tu talento.
—Ya lo intenté antes…
y no funcionó.
—Entonces sigue intentándolo.
Nunca se sabe, la suerte podría llamar a tu puerta.
Las palabras de Clara encendieron una pequeña chispa en Emily.
Volvió a subir sus diseños a internet.
—¡Vamos, Emily!
¡Tú puedes!
¡Se vienen cosas buenas!
—Sí…
Solo quiero un trabajo, incluso empezar como aprendiz está bien.
De verdad que me encanta este campo.
Tras charlar un poco más, las hermanas volvieron a su habitación.
Clara no podía dejar de pensar en su hermana.
Cogió el móvil e hizo una llamada.
—¡Vaya, mira quién es!
Los milagros existen.
¿Por fin te has acordado de cómo se usa el teléfono?
—Ivy, necesito un favor.
—¡Anda ya!
¡El favor te lo tengo que pedir yo a ti!
¿Cuánto hace de tu último diseño?
¡Toda la industria piensa que has desaparecido o que has perdido el toque!
—Es que he estado superocupada.
No he tenido tiempo de diseñar mucho.
—¿Ocupada?
¡Venga ya, si eres capaz de sacar un diseño completo en minutos!
No me vengas con esa excusa.
Después de todo, en el Estudio Dynlor prácticamente vivían de sus diseños.
—Bueno, te envío un nuevo talento.
Hay una nueva diseñadora en internet que se llama Emily.
Dale una oportunidad.
—¿Una novata?
¿Quién es?
¿Qué hace que tú, ¡precisamente tú!, llames personalmente por ella?
—Es mi hermana.
—¡¿Tienes una hermana?!
—Eso no es lo importante.
Solo asegúrate de que tenga una oportunidad.
Tiene potencial.
Y no dejes que se entere de que yo estoy detrás de esto.
—¡Entendido!
De todas formas, tu palabra es ley por aquí, ya que el estudio es tuyo.
Pero oye, ¿cuándo llega tu próximo diseño?
¿Hola?
¡¿Hola?!
Ivy miró el móvil, echando humo.
La misma Clara de siempre, cuelga sin avisar.
Si ella fuera Clara, produciría diseños a diario y estaría literalmente forrada de dinero.
El problema era que esta chica solo sacaba un dibujo cada varios meses…
y aun así hacía que la gente esperara como loca.
No tenía ni idea de lo importante que era su nombre en el mundo exterior.
…
A la mañana siguiente, Clara seguía profundamente dormida cuando Emily la despertó a sacudidas.
—¡Clara!
¡Clara!
¡Despierta, acaba de pasar algo increíble!
El rostro de Emily brillaba de emoción.
—Mmm…
¿qué pasa?
—Pues que seguí tu consejo y anoche subí mis diseños a internet, ¿sabes?
¡Pues esta mañana alguien se ha puesto en contacto conmigo y me ha invitado a una entrevista!
Y escucha esto: ¡es Dynlor!
¡EL Estudio Dynlor!
¡No me lo puedo creer!
Sigo pensando que estoy soñando…
Abrumada por la alegría, Emily empezó a hablar sola, incluso se pellizcó el brazo y se dio golpecitos en la frente, incrédula.
—Emily, no es un sueño.
¡Enhorabuena!
¡Al final lo has conseguido!
Clara le sonrió con dulzura.
—¡Aaaaaah!
¡De verdad me han seleccionado en el Estudio Dynlor!
Clara, ven conmigo a la entrevista, ¿vale?
¡Es una empresa tan grande que estoy de los nervios!
—Claro —aceptó Clara sin dudar.
Además, todavía le debía a Ivy el borrador de un diseño.
Ya que estaba, podía entregárselo hoy mismo.
Después de prepararse, Clara y Emily se dirigieron a Dynlor.
En el momento en que Emily vio el nombre del estudio en el edificio, no pudo ocultar su emoción.
—Clara, no te lo vas a creer.
Solía repartir comida a domicilio aquí.
¡Este sitio es increíble!
—Sí, lo sé.
—¿Ah, sí?
Emily la miró sorprendida.
Bueno, claro que lo sabía.
Después de todo, era su propio estudio.
—Yo también estudio diseño, así que siempre he estado atenta a Dynlor.
No es para tanto.
—Tienes razón.
Soy una gran fan de la diseñadora principal de Dynlor, Lolo.
Todo lo que hace es un éxito total, sus diseños son superinnovadores.
Clara: —…
Al oír a alguien hablar de ella así sin parar, Clara se sintió un poco incómoda.
Sobre todo porque era su hermana la que se estaba comportando como una fan.
—Vale, ya basta, ¡entremos de una vez!
—la apremió Clara en voz baja.
Emily asintió y la siguió hasta la puerta, donde alguien en recepción las saludó.
Después de explicar el motivo de su visita, le pidieron que esperara un momento.
Poco después, entró una mujer joven con un traje de chaqueta blanco.
Era despampanante y parecía bastante joven.
—Soy Chloe Preston, una de las diseñadoras de Dynlor.
¿Cuál de vosotras es Emily?
—Soy yo.
Chloe la midió con la mirada y dijo: —Genial, ven conmigo.
Emily le lanzó una mirada a Clara antes de irse.
Clara captó la indirecta de inmediato y asintió, indicándole su apoyo.
Cuando Emily se fue, Clara se deslizó sigilosamente hacia el despacho de la directora.
—¡Eh!
¿Quién eres?
No puedes entrar así como así, ¡es el despacho de la directora!
—la regañó alguien.
Justo en ese momento, Ivy salió de dentro.
—Ha venido a verme a mí.
Métete en tus asuntos —dijo Ivy con un gesto de la mano.
—Sí, señora.
Todos le lanzaron miradas furtivas a Clara, curiosos, mientras entraba en el despacho de Ivy.
—En serio, ¿por fin te has acordado de que existo?
A estas alturas, ¿este estudio es tuyo o mío?
—preguntó Ivy con falsa seriedad.
—Bueno, en cierto modo lo compartimos, ¿no?
—dijo Clara como si nada.
Ivy cogió una taza y preguntó: —¿Qué quieres beber?
—Cualquier cosa está bien.
Negando con la cabeza, Ivy se puso a preparar café.
Para cuando se lo trajo, Clara ya estaba dibujando algo en el escritorio, totalmente concentrada.
—Aquí tienes tu café —dijo Ivy, dejando la taza a su lado.
—Y aquí tienes tu boceto —dijo Clara, entregándole el borrador.
Ivy: —…
Sí, un auténtico monstruo del diseño.
Mientras preparaba una taza de café, Clara había conseguido terminar un borrador completo.
En este estudio, hasta los diseñadores más hábiles solían necesitar un mes entero para sacar un concepto decente.
Algunos incluso tardaban meses en conseguir algo satisfactorio.
¿Pero Clara?
Ella sacaba un diseño en cuestión de minutos; y no cualquier diseño.
Cada pieza que creaba, desde joyas hasta zapatos o ropa, era un éxito instantáneo.
La gente del mundo de la moda hablaba de Lolo como si fuera una leyenda.
Lástima que casi nadie supiera qué aspecto tenía.
Ivy levantó el diseño: esta vez era un collar.
El concepto era totalmente nuevo, con una creatividad audaz y se distanciaba bastante de sus trabajos anteriores.
Incluso había una pequeña nota a un lado que explicaba la inspiración que había detrás.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com