Renacimiento de una Noble Ociosa - Capítulo 207
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Capítulo 207: En todas partes
Wanqi Jue nunca había sido un maestro controlando sus expresiones. En comparación con la insípida oferta que eran las chicas chinas, él prefería por mucho a las jóvenes extranjeras con más busto y trasero. Y lo que es más importante, siempre había creído ser alguien que le daba más importancia al interior. Si no, ¿por qué le gustaría Fu Xuejun?
Sin embargo, en ese segundo, sintió que se había equivocado sobre sí mismo todo este tiempo.
Realmente existía gente tan hermosa en el mundo que podía hacerte olvidar hasta respirar.
Pero ese par de ojos fríos, claros y chispeantes, los labios color melocotón y la piel impecable sin un solo rastro de maquillaje… era un esplendor indescriptible.
Y lo más importante, su rostro le resultaba un poco familiar.
—Gran dios, ya llevas jugando a esto casi una hora. —Él la vio sacar un teléfono y dárselo al chico que estaba a su lado.
Hua Youlin abrió los ojos como platos al ver la hora en el teléfono de Gu Xiqiao, y parpadeó antes de señalar a Wanqi Jue, que estaba a su lado. —Hermana Gu, ¡yo solo jugué dos minutos, el resto del tiempo estuvo jugando él!
Aquellos ojos se volvieron hacia él, con un frío destello en ellos.
Wanqi Jue apartó de inmediato esos alocados pensamientos de su mente y también ignoró las tonterías de Hua Youlin. Se enderezó, mostrando su actitud más elegante mientras extendía la mano izquierda. —Hola, soy Wanqi Jue.
—Hola —asintió Gu Xiqiao, y finalmente añadió—: Gracias.
Luego, sacó a Hua Youlin del lugar. —Tu hermana Xu te ha estado esperando en el restaurante.
—¡Espera, Hermana Gu! ¡Enséñame primero a pasar esa fase! —Hua Youlin agarró las mangas de Gu Xiqiao, mirando hacia la máquina recreativa con reticencia. Era la primera vez que entraba en un salón de videojuegos y todo lo que había dentro era una novedad para él.
Gu Xiqiao le frotó la cabeza con suavidad, con una cálida sonrisa en el rostro. —No sueñes con eso, cariño, no podrías aprenderlo ni aunque lo intentaras. —Ser un patoso era, al fin y al cabo, algo con lo que se nacía.
Hua Youlin: —…—. Si seguía así, lo perdería a él.
Wanqi Jue observó cómo se marchaban los dos y bajó la mano. No se sintió ni un poco molesto o ignorado. El «gracias» que ella dijo seguía resonando en su mente, y no pudo evitar pensar: ¿le daba las gracias por acompañar al chico? ¿O por otra cosa?
De algún modo, sintió que no le estaba dando las gracias por lo primero; entonces, recordó al grupo de adolescentes de cuando entró. ¿Sería por eso, entonces?
«Pero eso es imposible, ¿cómo podría saberlo?». Wanqi Jue sacudió la cabeza, saliendo del salón recreativo a grandes zancadas y subiendo a su coche.
No preguntó sus nombres, y simplemente lo consideró un encuentro casual.
La primera impresión que China le dejó fue que era hermosa.
Después de este incidente, su humor irritable se volvió radiante al instante.
***
Xu Jing se había llevado a Gu Xiqiao a recorrer el centro comercial hacía un rato, y como Hua Youlin no quería ir de compras con ellas, bajó sigilosamente al salón de videojuegos para esperarlas. Cuando llegó al restaurante y vio las enormes pilas de bolsas en la silla, sintió que había tomado una decisión muy sabia.
Los tres comieron mientras charlaban animadamente. Al salir del restaurante, se toparon con un grupo de personas que subía, con Fu Xuejun a la cabeza.
Después de que Fu Xuejun siguiera a Fu Wei, había aprendido de él bastantes habilidades sociales. Por la tarde, había reunido a algunos compañeros de clase para comer y también les regaló varias tarjetas VIP. En un solo día, se había ganado a bastante gente.
Por la noche, los había llevado al famoso Hotel Royal de esta parte de China, y también había reservado un gran salón privado. Gastaba el dinero a espuertas.
—Señorita Fu, ¿a qué se dedica su familia? —Esta gente había cambiado la forma de llamarla de «Estudiante Fu» a «Señorita Fu». Al fin y al cabo, sentían un miedo inexplicable por los ricos y poderosos.
Fu Xuejun sonrió levemente. —El negocio de nuestra familia está en Inglaterra, pero pronto trasladaremos la base principal de vuelta a la capital.
—¡Una aristócrata de Inglaterra! —exclamó alguien de inmediato.
—No realmente, es solo un pequeño negocio. —Cuanto más decía eso, más humilde la consideraban sus compañeros. A juzgar por sus modales y su forma de hablar, no era una persona cualquiera. Lo más probable es que procediera de un largo linaje de familias influyentes.
—¿Saben qué hace Luo Wenlang fuera? —preguntó Fu Xuejun de repente—. Lo invité a salir esta tarde, pero dijo que estaba ocupado. No puede ser que esté asistiendo a clases, ¿verdad?
—La verdad es que no lo sabemos. Nuestro Dios Estudiante siempre está desaparecido. Hasta al decano le cuesta contactar con él —dijo un estudiante, rascándose la cabeza—. Pero como se ha llevado a un gran número de estudiantes de alto rendimiento de nuestro departamento, debe de estar montando un negocio.
Fu Xuejun asintió pensativa; eso tenía sentido.
Por lo que había conseguido averiguar, sabía que Luo Wenlang era huérfano. Ahora dirigía un negocio y, a su edad, debía de ser difícil, ¿no? Fu Xuejun pensó en Fu Wei, que estaba trasladando el negocio principal a la Capital Imperial, y en el hecho de que le faltarían talentos. Si pudieran atraer a Luo Wenlang a la familia Fu, conseguirían matar varios pájaros de un tiro.
Dándole vueltas a este plan en su cabeza, levantó la vista y vio una cara familiar.
Sonrió y saludó a Gu Xiqiao, y la otra le devolvió el saludo con la cabeza. Como las dos no eran cercanas para empezar, no hablaron mucho.
Gu Xiqiao se fue primero del lugar.
—¡Señorita Fu, así que también conoce a la Bella Gu! —exclamó una chica a su lado, con los ojos brillantes—. ¡Así que es verdad que la gente influyente se conoce entre sí!
El tema de conversación pasó de ella a Gu Xiqiao en un instante, y Fu Xuejun frunció el ceño para sus adentros, sin querer hablar de la otra. —La Srta. Gu también vive en el barrio cerca de la universidad. Me topé con ella esta mañana.
No sabía lo caro que era el distrito escolar de la Capital Imperial, pero fuera cual fuera el precio, debería ser algo que Gu Xiqiao no podría permitirse en ese momento.
Sobre todo en esa pequeña comunidad en la que vivían. La gente que vivía allí era rica o extremadamente influyente, así que la única explicación era que la casa no era suya.
Esa misma mañana había descartado a Gu Xiqiao como alguien insignificante que no le afectaba, y en un breve lapso, descubrió que la otra probablemente tenía habilidades que superaban con creces las suyas.
O era probable que la otra hubiera venido a la Capital Imperial para volver con su familia.
Al pensar en ello, la mirada de Fu Xuejun se ensombreció. Tenía que considerar este asunto un poco más a fondo.
***
La Universidad A no estaba lejos de donde se encontraban, y solo caminaron unos minutos antes de llegar a las puertas de la universidad.
—Bella Gu, con que me dejes aquí es suficiente. —Xu Jing le pasó a Gu Xiqiao unas cuantas bolsas que llevaba. Ya había visto la alta figura no muy lejos, y se tapó la boca, ocultando una amplia sonrisa—. Después tengo que encargarme de dos comunicados de prensa.
Gu Xiqiao vio a Xu Jing desaparecer de su vista, y luego se dio la vuelta para encontrar que sus manos se sentían más ligeras, ya que Jiang Shuxuan le había quitado algunas bolsas.
—¿Se te ha acabado la batería del móvil? —preguntó Jiang Shuxuan.
—No lo sé, lo tiene el Pequeño Huazi. —Gu Xiqiao se giró para mirar a Hua Youlin, que estaba unos pasos por detrás de ellos, y seguía jugando con su teléfono—. ¿Me has llamado?
Jiang Shuxuan frunció los labios mientras lanzaba una mirada a Hua Youlin. —La Tía Tang te ha llamado, pero no lo has cogido.
¿Tang Yanling? Hacía bastante tiempo que no la veía y, como se había encontrado con gente desagradable, cuando él mencionó a Tang Yanling, la cara de Gu Xiqiao se iluminó. —¿Ha vuelto Mamá Tang?
Sus ojos brillaban como las estrellas en el cielo nocturno, y su abatido humor por haber sido ignorado todo el día se desvaneció al instante. Jiang Shuxuan le dedicó una pequeña sonrisa, su fría expresión se suavizó de inmediato mientras respondía en voz baja: —La Tía está ahora con una amiga, vendrá por la noche.
Fue una suerte que hubiera preparado varias habitaciones más cuando estaba preparando su alojamiento; parecía que Tang Yanling se quedaría un tiempo.
Aunque le molestaba que hubiera una persona más que le quitara su atención, era raro verla tan feliz. Cuando recibió la llamada de Tang Yanling, todavía estaba pensando si debía asignar algo que hacer a la familia Tang, para que Tang Yanling y Yin Shaoyuan tuvieran que quedarse unos días más en el mundo de las artes marciales antiguas. «Ah, olvídalo entonces», pensó Jiang Shuxuan para sí.
***
Al mismo tiempo, en una cafetería.
—Mamá, ¿por qué no he oído antes que tuvieras amigos en la capital? —Yin Shaoyuan entornó los ojos mientras se bebía su taza de café. Se reclinó en la silla, sin preocuparse por su imagen en ese momento.
Tang Yanling le lanzó una mirada de desaprobación. —Entonces, ¿has oído que yo todavía formaba parte de la familia Tang?
Yin Shaoyuan: —…—. Tienes razón. —Qiao Qiao no viene, y como no conozco a tus amigos, ¿puedo ir a buscar a los míos? ¡Me refiero a Xiao Yun y Wu Hongwen!
Al pensar en la negativa de Wu Hongwen a entrar en el mundo de las artes marciales antiguas, Yin Shaoyuan todavía no entendía al otro. Miró la dirección que Wu Hongwen le había enviado, y no pudo reprimir su curiosidad.
Siempre sintió que Gu Xiqiao estaba planeando algo grande, y con el carácter de Wu Hongwen, nunca se lo negaría.
—Pues vete. —Tang Yanling nunca esperó que Yin Shaoyuan la siguiera obedientemente todo el tiempo, y agitó la mano con desdén—. ¡No pierdas el regalo que le he comprado a Qiao Qiao!
—¡Lo sé! —Yin Shaoyuan pensó en el coche que estaba lleno hasta los topes de regalos. Había ropa que Tang Yanling había elegido ella misma, un montón de materiales medicinales que había recogido de varios lugares, cada uno de ellos cuidadosamente preparado. En comparación con Gu Xiqiao, se sentía como si él fuera el niño que habían recogido de la calle.
Tang Yanling esperó en el mismo lugar otros cinco minutos, antes de que la persona que esperaba apareciera finalmente.
La persona vestía un cheongsam púrpura, y un abrigo de un color similar a juego. Los años no parecían dejar una sola marca en su rostro impecable, que permanecía brillante y juvenil.
Tang Yanling se levantó, mirándola fijamente. —Wenxi.
—Nunca esperé volver a verte. —Baili Wenxi miró a Tang Yanling con sorpresa. Habían pasado veinte años—. Sigues igual.
No había arrugas en el rostro de Tang Yanling, y tenía un saludable rubor en las mejillas. No parecía una mujer de casi cincuenta años.
Las dos charlaron un rato, y el distanciamiento por no haberse visto durante mucho tiempo fue desapareciendo lentamente.
—Tú también. Toma asiento. —Tang Yanling removió su café con una cucharilla, y de repente dijo—: He oído que tienes una hija, ¿por qué no la has traído?
Baili Wenxi se detuvo al coger su café ante las palabras de Tang Yanling. —Está cenando con sus compañeros de clase. Debería terminar sobre esta hora, le pediré que se pase de vuelta.
—Qué bien, así podré conocerla.
Aunque su boca decía esto, Tang Yanling estaba enviando un mensaje de WeChat a Gu Xiqiao: «¡Café Yu Shiguang, ven a recogerme en veinte minutos! ¡Shaoyuan se ha llevado el coche! ».
También había usado signos de exclamación para enfatizar, pensando que Gu Xiqiao no lo ignoraría.
Luego, recordando que antes no había podido contactar con el teléfono de Gu Xiqiao, le envió el mismo mensaje a Jiang Shuxuan. Tras asegurarse de que estaba hecho, levantó la cabeza para hablar: —Wenxi, ¿recuerdas la Ciudad N?
—¿La Ciudad N? Claro que sí. Cuando te casaste en la Ciudad N, me escapé del mundo de las artes marciales antiguas. —Un destello de nostalgia apareció en el rostro de Baili Wenxi al recordar.
Esa mirada no era realmente la de la Baili Wenxi que Tang Yanling conocía, y su corazón se hundió. Realmente lo había olvidado. Tang Yanling no sabía exactamente qué había pasado ese año, solo que algo había ocurrido en la familia Baili. En esa época, ella también estaba chocando con la familia Tang.
Ninguna de las dos tuvo tiempo de preocuparse por la otra.
Fue solo hace unos días cuando Jiang Shuxuan le reveló la verdad que finalmente lo supo.
Al principio no podía creerlo, había pensado que Gu Xiqiao solo se parecía casualmente a Baili Wenxi, pero ahora no parecía ser una coincidencia después de todo.
Pero Baili Wenxi lo había olvidado, ¿cómo podía olvidar un asunto tan importante?
Tang Yanling bajó la mirada, con el ánimo por los suelos ante ese pensamiento.
Las dos siguieron charlando durante veinte minutos antes de que sonara el teléfono de Baili Wenxi, y una sonrisa apareció en su rostro. —Mi hija está aquí.
—Lo estaba deseando. —Tang Yanling dejó la taza en su mano y la siguió al exterior.
Fu Xuejun parecía haber venido a toda prisa y había llamado a su madre, y Baili Wenxi le había pedido que esperara en el cruce.
Al principio no le dio importancia, ¡pero entonces divisó a Gu Xiqiao!
¿Por qué aparecía esta persona por todas partes? Fu Xuejun no pudo evitar preguntarse si la otra parte quería aparecer deliberadamente delante de su mamá. Al pensarlo, sintió náuseas, como si se hubiera tragado una mosca.
—Srta. Gu, ¿por qué está aquí? —Avanzó con sus tacones altos y se plantó delante de Gu Xiqiao, aunque incluso con los tacones solo era tan alta como esta última. Después de escanear los alrededores y no ver la figura escalofriante, Fu Xuejun sintió que su corazón se calmaba mucho.
Gu Xiqiao guardó su teléfono, y se sobresaltó un poco por la aparición de la otra chica. Se quedó mirando a Fu Xuejun, pensando para sí misma, no podía ser que pensara que Gu Xiqiao la estaba siguiendo, ¿verdad?
—Busco a alguien —respondió, y luego se apoyó en la farola para seguir jugando, actuando como si no hubiera nadie delante de ella.
¿Buscando a alguien?
Fu Xuejun pensó inmediatamente en su madre, pero no pudo decir nada sobre su suposición, y solo pudo contener las palabras mientras avanzaba unos pasos. Justo en ese momento, Baili Wenxi apareció con otra mujer a su lado.
—¡Mamá!
Al ver a Fu Xuejun, una cálida sonrisa se extendió por el rostro de Baili Wenxi. —Jun’er, esta es tu Tía Tang, date prisa y salúdala.
Baili Wenxi rara vez le hablaba en un tono tan serio, y aunque ella rara vez estaba en China, era natural que supiera de las tres grandes familias del mundo de las artes marciales antiguas, a saber, Jiang, Tang y Murong. La persona que tenía delante llevaba el apellido Tang, así que Fu Xuejun reconoció que no era una plebeya y se mostró más respetuosa: —Hola, Tía Tang.
En comparación con la familia Tang, las familias Baili y Fu no eran realmente nada.
No esperaba que su madre conociera a una persona así, y se quedó un poco aturdida ante la revelación.
Las tres grandes familias del mundo de las artes marciales antiguas, a nivel internacional, estaban todas clasificadas en la cima.
—Tu hija es muy buena, completamente diferente a ese chico revoltoso mío —dijo Tang Yanling, sacando un regalo mientras hablaba. Ya había preparado un regalo para Fu Xuejun con antelación, un diamante personalizado.
Baili Wenxi sonrió. —Una piedra de ojo de luna. Jun’er, date prisa y agradéceselo a tu Tía Tang. Este es un tesoro de valor incalculable en el mercado.
Al ver la expresión indiferente de Tang Yanling al principio, Fu Xuejun no podía decir si le gustaba mucho a la otra, y estaba un poco dudosa.
Pero al oír las palabras de Baili Wenxi, los ojos de Fu Xuejun se iluminaron.
Si esos eran diamantes de valor incalculable en el mercado, entonces debía tener alguna importancia en el corazón de Tang Yanling.
Y no era un lugar pequeño, y sus labios se curvaron ligeramente hacia arriba.
Si supiera que el regalo que Tang Yanling le dio era una de las cosas que la mujer mayor había preparado para Gu Xiqiao. Yin Shaoyuan había sentido que el diamante no encajaba con el temperamento de Gu Xiqiao al final, y por eso Tang Yanling lo retiró del montón de regalos para Gu Xiqiao. En su lugar, añadió unas cuantas piezas de jade. Como casualmente se encontró con Fu Xuejun esa noche, le dio el regalo ya que lo tenía a mano.
Completamente una ocurrencia tardía.
—Da la casualidad de que mi hija también está aquí. —Tang Yanling vio a la chica apoyada en la farola no muy lejos de allí, y su rostro se iluminó de alegría mientras la llamaba—: ¡Qiao Qiao, ven aquí!
La figura pareció sobresaltarse por un momento, antes de acercarse obedientemente.
Su figura era tranquila y discreta, el entorno a su alrededor parecía desvanecerse bajo la luz de la farola.
A Tang Yanling le encantaba ese aspecto de ella.
Hacía tiempo que no la veía, así que abrazó a Gu Xiqiao con entusiasmo, diciendo que seguro que había vuelto a adelgazar. Al cabo de un momento, se dio cuenta de que todavía estaba en público, así que se tragó las demás palabras que quería decir. Se enderezó, adoptando su habitual personalidad noble y tocó suavemente la cabeza de Gu Xiqiao. —Wenxi, esta es mi hija. Qiao Qiao, saluda a tu Tía Baili.
La última parte de su frase iba dirigida naturalmente a Gu Xiqiao.
Baili Wenxi quiso preguntarle a Tang Yanling si no tenía solo un hijo, ¿cómo es que de repente había salido una hija de la nada?
Hasta que vio el rostro de Gu Xiqiao, y se quedó atónita una vez más, olvidando lo que quería decir.
Desde que conoció a Gu Xiqiao por la mañana, había estado en trance todo el día. No esperaba volver a verla tan pronto.
Al ver la expresión educada en el rostro de la niña, y un saludo recatado, «Tía Baili», no supo por qué su corazón se derritió de repente. Baili Wenxi no podía explicar los sentimientos que albergaba en su interior, y resistió el impulso de estirar la mano para frotar también la parte superior de la cabeza de la niña.
Solo con ver la evidente distancia en sus ojos, Baili Wenxi sintió una punzada de dolor en el corazón. Mantuvo las manos quietas con determinación.
Levantando la cabeza correctamente, una expresión tranquila e inmóvil apareció en su rostro cuando habló a continuación: —Yanling, ¿esta es…? —Obviamente no se creía las tonterías que Tang Yanling había dicho.
La chica que tenía delante no era, en definitiva, la hija de Tang Yanling.
Eso era lo que le decía su intuición.
—Esta es la ahijada que mi hijo encontró para mí. —El rostro de Tan Yanling mostró un destello de triunfo mientras presumía—. ¡Aunque normalmente no tiene mucho tacto, por fin ha conseguido hacer algo que me satisface plenamente!
—Te llamas Qiao Qiao, ¿verdad? —Baili Wenxi finalmente se atrevió a mirar a los ojos de Gu Xiqiao, y por el rabillo del ojo, vio una pulsera de jade de aspecto transparente en su muñeca, y su expresión se congeló.
Sabía muy bien que ese brazalete de jade pertenecía a la familia Tang, y que era uno de los tesoros del mundo de las artes marciales antiguas.
¿Tang Yanling se lo había dado, así como así?
Incluso para Baili Wenxi, esto era un asunto extremadamente chocante.
Frente a una persona mayor, y además amiga de Tang Yanling, Gu Xiqiao se mostró muy educada, pero distante al mismo tiempo. —Sí, Tía Baili.
Sintiendo la actitud distante y el rostro indiferente de Gu Xiqiao, Tan Yanling se dio cuenta de que probablemente no le gustaban las dos que tenía delante. Así que dijo: —Wenxi, sigamos nuestra charla otro día. Primero llevaré a Qiao Qiao de vuelta, esta chica no lleva mucha ropa y tiene las manos frías.
Mientras lo decía, apretó las manos de Gu Xiqiao, sintiendo el frío que se apoderaba de ellas.
De todos modos, hoy había conseguido lo que quería.
Ya fuera Baili Wenxi o Fu Xuejun, se podía ver lo mucho que a Tang Yanling le gustaba Gu Xiqiao.
Fu Xuejun observó cómo se alejaban las dos. No caminaron mucho antes de que un coche negro se detuviera junto a ellas, y a través de la ventanilla de cristal, pudo ver una cara familiar.
El hombre alto se bajó del coche para abrirles la puerta a ambas.
La gente en la calle pasaba apresuradamente, y Fu Xuejun todavía sostenía el diamante de ojo de luna en su mano, con la respiración un poco inestable. Al principio había pensado que estaba recibiendo un trato especial de Tang Yanling, pero no esperaba estar exultante por un segundo antes de ser arrojada al suelo.
¿Cómo era que Gu Xiqiao era tan cercana a Tang Yanling?
Recordó la expresión indiferente que Gu Xiqiao tenía en su rostro mientras Fu Xuejun la veía marcharse.
Esto echaba por tierra todo el conocimiento que tenía de Gu Xiqiao.
Obviamente era una huérfana del campo, ¿cómo se había convertido de repente en la ahijada de Tang Yanling?
Fu Xuejun había pensado que Gu Xiqiao no era más que otro payaso en el camino, y no se preocupaba por ella en lo más mínimo. Pero justo un día después de conocerla, la otra había aplastado por completo su confianza.
Recordando la información que Wanqi Jue le había enviado, el rostro de Fu Xuejun se ensombreció de ira. Finalmente lo entendió, ¡la información había sido ocultada deliberadamente!
Una vez más, ¡sentía que era el hazmerreír!
¡Se ponía a sí misma en una posición superior, e inesperadamente, la otra la miraba como si fuera un bufón!
Esto hizo que Fu Xuejun se sintiera extremadamente incómoda. Era la niña de los ojos de sus padres en Inglaterra, y también una celebridad en la universidad. Los nobles de Inglaterra también la trataban con cortesía.
Tras regresar a China, no podía soportar la diferencia de estatus que ostentaba.
Especialmente la reacción de Baili Wenxi, que la hizo entrar en pánico inexplicablemente por dentro.
—Esa persona —dijo Baili Wenxi, recuperando la memoria al mirar al hombre que había vuelto al asiento del conductor del coche—. ¡Es Jiang Shuxuan!
Fu Xuejun repitió el nombre en voz baja, sintiendo que le resultaba algo familiar. De repente, levantó la cabeza conmocionada, viendo solo la parte trasera del coche mientras se alejaba.
El nombre «Jiang Shuxuan» no solo era conocido en el mundo de las artes marciales antiguas, incluso en Inglaterra no era tan extraño oír su nombre. Aunque no prestaba mucha atención al mundo de las artes marciales antiguas, Fu Xuejun había oído hablar de él, naturalmente. ¡No esperaba que ese hombre fuera Jiang Shuxuan!
***
Tang Yanling regresó a la zona comunitaria con Gu Xiqiao, y envió un mensaje a Baili Bin: «Gracias. Por cierto, ten cuidado con la familia Shi».
Baili Bin se asombró un poco al recibir el mensaje de Tang Yanling, no por la primera parte, fue la segunda la que le sorprendió. Miró el mensaje durante un rato antes de levantar la cabeza para llamar al Tío Tai. —¿Ha pasado algo en la familia Shi?
El Tío Tai no esperaba que el Joven Maestro sacara el asunto de la familia Shi, y mirando el rostro inquebrantable de Baili Bin, se calmó. —No se preocupe, Joven Maestro. La familia Shi no es una gran amenaza para la familia Baili.
—Eso quiere decir, ¿que algo está pasando? —replicó Baili Bin, mirándolo.
Las complejidades de las fuerzas en el mundo de las artes marciales antiguas no eran menos complicadas que las del mundo secular. Eran respetados por la fuerza que poseían, pero una familia no podía sobrevivir puramente con la fuerza. También necesitaban riqueza y poderosos recursos para mantener una familia.
La familia Shi y la familia Gu habían estado suprimiendo a la familia Baili sin dejar rastro en el pasado, y por eso la familia Baili se había ido deteriorando con el paso de los años.
Pero ahora que la familia Baili había ganado fama en el mundo de las artes marciales antiguas, el rastro de opresión de las familias Shi y Gu se estaba volviendo lentamente obvio. Antes todavía sabían contenerse, pero ahora parecía que no se molestaban en ocultar su lado despiadado.
Con dos familias uniendo sus manos para presionar a la familia Baili, la familia Fu, que estaba emparentada con ellos por matrimonio, no había hecho ninguna declaración al respecto durante mucho tiempo. Probablemente todavía estaban sopesando si era beneficioso para ellos ayudar a la familia Baili o no.
Afortunadamente, aunque era difícil mantener a la familia Baili, no era imposible.
El Tío Tai era muy consciente de estas cosas, pero no quería que Baili Bin se preocupara por ello. Quería que el Joven Maestro se concentrara en recuperar su cuerpo, y por eso le trajo un cuenco de medicina china. —Joven Maestro, es la hora de su medicación.
Como era de esperar, después de ver el cuenco de medicina, Baili Bin no volvió a mencionar a la familia Shi.
***
En el edificio de al lado, Fu Xuejun había utilizado la cuenta de Baili Wenxi para entrar en El Foro. Después de navegar y obtener información útil, se puso en contacto con la familia Fu.
Como la persona más destacada de la familia Fu en el siglo, tenía una gran influencia en los asuntos familiares.
El hecho de que la familia Fu no prestara ninguna ayuda ni cooperara con la familia Baili se debía enteramente a su intervención.
No importaba que Baili Bin no se preocupara por ella ahora, esperaría. Esperaría hasta que la familia Baili no pudiera más, solo entonces haría su movimiento.
Lo que ella podía dar a la familia Fu superaba con creces lo que Gu Xiqiao podía ofrecerles.
Aunque Gu Xiqiao era favorecida por Tang Yanling, al final solo era una ahijada. Tampoco podría interferir en el mundo de las artes marciales antiguas.
Después de todo, en el mundo de las artes marciales antiguas, la fuerza que poseías era lo más importante.
Los ojos de Fu Xuejun brillaban intensamente bajo la luz mientras reflexionaba sobre sus grandes ambiciones e intrigas.
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