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Retiro del Villano - Capítulo 832

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Capítulo 832: Capítulo 832: Entretenimiento Hera

—Creo que nuestra casa está en esa dirección.

—Ah, ese es el distrito Sureste.

Las viviendas de las Heras eran bastante sencillas, pero fascinantes al mismo tiempo. Todas vivían en casas con la misma pendiente, apiladas unas sobre otras como escaleras; aunque quizá sería mejor definirlo como una especie de grada de coliseo, ya que la propia isla flotante era de naturaleza cilíndrica.

—Esta es mi casa, el distrito Norte. Se sabe por las torres que rodean la isla.

—… —Riley alzó la vista hacia la torre en la lejanía; cada una de las torres era de un color diferente, quizá una forma de diferenciarlas fácilmente—. Es increíble lo que se ha hecho en este lugar, teniendo en cuenta que la mayoría de ustedes llegó hace menos de una década, Hera Costurera.

—Por favor, llámame solo Hera.

—No puedo —negó Riley con la cabeza—. Ese es un nombre reservado para la Hera de mi mundo, Srta. Hera 2.

—Bueno, eso servirá —rio Hera 2 mientras entraba en su casa—. Pase, por favor, Sr. Ross.

—Gracias por invitarme a tu casa, Hera —asintió Riley mientras seguía a Hera 2 al interior—. La verdad es que me falta un poco de confianza en mis habilidades sociales desde que estuve atrapado y me vi forzado a ver el principio y el fin de un universo. Necesitaba el…

—Lo siento, Sr. Ross.

Y al entrar Riley en la casa, se encontró con que lo miraban fijamente probablemente más de una docena de Heras, todas vestidas con diferentes uniformes de la clase trabajadora. Todas tenían expresiones variadas en sus rostros, con una sola cosa en común: la conmoción.

—Mmm —Riley solo pudo soltar un pequeño suspiro mientras miraba las mismas caras una por una—. Como he dicho, me faltan un poco de habilidades sociales. Parecería que mi capacidad para leer a la gente también se ha visto afectada. Pero, por otro lado, nunca he sido capaz de leerte a ti, Srta. Hera 2.

—Joder.

—Es… un hombre.

—¿Es… real? ¿De dónde ha salido?

—¿¡De verdad puedes sacarnos de este lugar!?

—¡Lo siento mucho, Sr. Ross! —Hera 2 agarró de repente la mano de Riley y la colocó sobre su pecho—. Pero, por favor, tiene que entenderlo. No podemos quedarnos atrapadas en este lugar, hay muchísimas cosas que todavía deseo hacer.

—… —Riley solo echó un vistazo a su mano antes de soltar un suspiro—. ¿Por qué no hacerlo aquí entonces, Srta. Hera 2?

—¡Porque no tiene sentido! —Hera 2 miró a las otras Heras que estaban detrás de ella, y todas asintieron con la cabeza varias veces al mismo tiempo—. ¡Haga lo que haga aquí, la única que lo verá… soy yo! ¡El único público soy yo!

—Eso es un tanto narcisista, ¿no? —Riley retiró la mano. Hera 2 y las demás pensaron que se iba y estuvieron a punto de detenerlo. Pero, en lugar de eso, caminó hacia la mesita y se sentó—. Las otras Heras técnicamente no son tú en absoluto. Todas ellas tienen recuerdos diferentes, vidas diferentes, incluso logros diferentes.

—Esa es… otra de las cosas que están jodidas en este lugar, Sr. Ross —Hera 2 forzó una risita mientras se sentaba frente a Riley, mirándolo a los ojos—. Los logros. A las que han conseguido más cuando todavía estaban «vivas» se las trata mejor. Mientras que… mientras que a nosotras, que estamos en lo más bajo, se nos trata como empleadas y mano de obra.

—¿Y qué hay de malo en ser una trabajadora, Srta. Hera 2? —inclinó Riley la cabeza—. Los trabajadores son la espina dorsal de la sociedad, sin ninguna de ustedes, este lugar se derrumbaría y… Mmm.

…este lugar se derrumbará.

Y mientras Riley se quedaba callado de repente y se llevaba la mano a la barbilla, Hera 2 se giró para mirar a sus variantes, aparentemente confundida sobre lo que iban a hacer ahora.

—Esperen… —una de las Heras soltó un largo y profundo suspiro mientras señalaba débilmente a Riley y se le acercaba muy despacio—. ¿Ross? No estarás emparentado con Bernard Ross, ¿por casualidad?

—¿Mmm? —Riley parpadeó un par de veces mientras miraba a la Hera curiosa—. Soy su hijo adoptivo.

—¿Qué…?

Todas las Heras empezaron a mirarse unas a otras, casi como si tuvieran una conversación telepática entre ellas e incluso se entendieran.

—Nunca nos habíamos encontrado con que ese mujeriego en serie tuviera un hijo adoptivo.

—Espera, ¿ese bicho raro tiene algo que ver con que estés aquí?

—En absoluto —levantó Riley la palma de la mano—. Y soy una existencia única, para todas. Solo en todo el multiverso.

—Guau. Entonces, ¿eres como el protagonista?

—Esperen, esperen… —la que había señalado a Riley originalmente hizo callar a las demás mientras volvía a señalarlo. Esta vez, tenía los ojos tan entornados como era posible—. …Esa cara me recuerda a la Srta. Fénix.

—Ahora que lo dices…

—Esperen, esperen… —y una vez más, la que no paraba de señalar apuntó a Riley—. ¡…Eres el hijo secreto de la Srta. Fénix y el Rey Blanco!

—¿¡Qué!?

—No —para desgracia de estas Heras que llevaban mucho tiempo sin recibir noticias del exterior, Riley acabó rápidamente con su emoción—. En realidad no tengo un padre biológico, e incluso que Alicia Lane sea mi madre biológica está actualmente en duda. Pero es curioso que piensen que me parezco a Alicia Lane, la mayoría no ve ni una pizca de parecido.

—Quiero decir, es bastante obvio al mirarte.

—¡Esperen, chicas! ¡Chicas! —Hera 2 bloqueó la vista que todas tenían de Riley al ponerse delante de él—. Estamos perdiendo el hilo. Todas acordamos traer al Sr. Ross aquí para encontrar una forma de sacarnos.

—… ¿Y puede el Sr. Ross sacarnos?

—Tengo una idea —se levantó Riley de su asiento—. Pero primero tenemos que discutirla con Hera.

—… —todas las Heras se miraron, encogiéndose de hombros mientras parecían ligeramente confundidas por su afirmación—. ¿Cuál de ellas?

—Mi Hera.

***

—¡Ni de puta coña! ¿¡Estás loco!?

—Sí.

—¡No!

Riley, Hera 2 y las otras Heras estaban ahora dentro de la casa de Hera. Y baste decir que la mayoría de ellas miraban embobadas a Caitlain y se perdían la mayor parte de la conversación de Riley y Hera.

—¿A qué te refieres con empezar una guerra? ¿Por qué? —Hera tenía una mano sobre la mesa y la otra en la cintura—. El único resultado que tendrá es que todo el mundo se sentirá incómodo con los demás después. ¿Cuántas veces tengo que decirte que mis habilidades siempre garantizarán que sobreviva, pase lo que pase? Y el hecho de que mi cuerpo ni siquiera esté reaccionando a tu plan significa que no servirá de nada.

—Pero tu mente sí que está reaccionando, Srta. Hera.

—Por supuesto. Si no te has dado cuenta, estoy cabreada, Riley.

—Oh, ahora me estoy dando cuenta, Srta. Hera —la boca de Riley se ensanchó ligeramente mientras señalaba directamente a la cara de Hera—. Me disculpo. En lo único que pensaba cuando estaba atrapado era en mi Hermana, y estar furiosa es su estado por defecto, así que parece que he empezado a asociarlo con todo lo demás.

—¿Pero qué demonios estás diciendo? —Hera hizo un gesto hacia las otras Heras—. Mira, hasta has involucrado a estas pobres mujeres en tus payasadas.

—¡En realidad fuimos nosotras las que nos acercamos a él! —Hera 2 salió inmediatamente de entre la multitud de Heras—. ¡Y no somos pobres!

—No lo decía en ese sentido —Hera solo pudo pellizcarse el puente de la nariz mientras se disculpaba en voz baja con todas—. Miren, solo se están dejando llevar por las payasadas de este blanquito porque no lo conocen. Es malvado, hasta la médula. Y por favor, por favor, no se dejen llevar por su encanto.

—No nos importa si es la encarnación literal del mismo diablo —Hera 2, así como las otras Heras, miraron a Hera; su convicción casi irradiaba de sus ojos—. Pero tenemos que salir de este lugar. Ya nos dijo que no estamos realmente muertas, y si logramos irnos de aquí, ustedes pueden ponernos en un lugar sin ninguna Hera…

…en cualquier lugar menos aquí.

—Este lugar nos trastorna la mente —dijo una de las otras Heras—. Al principio parece un paraíso. La playa, un lago, montañas preciosas… es básicamente a donde la mayoría de nosotras quiere escapar. Sé que tú lo sientes, Hera.

—Sí que lo siente —fue Riley quien respondió—. La Srta. Hera siempre está muy ocupada y expresó su deseo de tomarse unas vacaciones en numerosas ocasiones cuando tuvimos nuestra pequeña aventura espacial hace años. Y quizá aún más ahora que es dueña de Entretenimiento Hera. Ella…

—¿Entretenimiento… Hera?

Los ojos de todas las Heras se iluminaron en cuanto oyeron esa palabra. La mayoría incluso se olvidó de lo que estaban hablando mientras se centraban en esas palabras y se quedaban mirando fijamente a Hera, observándola de pies a cabeza.

—¿Tú… eres dueña de tu propia compañía de entretenimiento? —jadeó Hera 2.

—Eso… Riley, ¿qué demonios? —Hera fulminó a Riley con la mirada y susurró con los dientes apretados.

—¿Es… es eso cierto? —Y de repente, Hera se encontró rodeada de diferentes versiones de sí misma—. ¿Eres la directora ejecutiva de tu propia empresa?

—Presidenta del consejo, en realidad —suspiró Hera—. Miren, eso no impor…

—Tenemos que salir de este lugar —los ojos de Hera 2 y las demás se encendieron con fuego mientras sus voces se volvían resueltas—. Lo haremos, vamos a sacudir los cimientos de este lugar y a destruirlo desde dentro.

—Qué… no —suplicó Hera—. Esto no tiene por qué volverse violento, solo tenemos que hablar con Talia, ella es la que sabe todo sobre este lugar.

—…Cierto —suspiraron Hera 2 y las demás.

—Bien. Ahora que estamos de acuer…

—Vamos a derrocar a Talia contigo.

—¿Eh…? —Hera parpadeó un par de veces mientras Hera 2 la señalaba.

—Tú eres la Hera más exitosa de todas nosotras…

…Eres digna de tomar su lugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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