Reuniendo Esposas con un Sistema - Capítulo 402
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Capítulo 402: Celia ataca de nuevo, Chats
Isaac bostezó mientras los pálidos rayos matutinos se colaban por las cortinas y se posaban sobre la cama.
La luz se sentía cálida, pero su cuerpo aún cargaba con el peso del agotamiento del día anterior. Se movió ligeramente y atrajo a Emily hacia él sin abrir los ojos.
Ella emitió un leve sonido en sueños y se apretó contra él, con la respiración lenta y constante.
Por un momento, Isaac consideró ignorar el mundo por completo y volver a dormir. Después de todo lo que había sucedido el día anterior —el caos, las batallas, el interminable trabajo administrativo—, el descanso parecía lo más valioso que existía.
«Solo dormiré cinco minutos más», pensó para sí.
Por desgracia, el mundo tenía otros planes.
Una serie de fuertes golpes sonó en la puerta.
Isaac frunció el ceño, pero no se movió.
Los golpes se repitieron, esta vez más fuertes.
Abrió un ojo.
La tercera ronda de golpes sonó menos a un llamado y más a un intento de derribar la puerta.
Isaac gimió y se incorporó lentamente, con el pelo alborotado y la mente aún nublada. Miró a Emily. No se había despertado. Su rostro se veía tranquilo y él no quería molestarla.
—Ya voy —dijo con voz ronca, estirando los brazos mientras se levantaba—. Cielos. Quién será tan temprano por la maña…
Abrió la puerta.
Sus palabras murieron al instante.
Alice estaba fuera, mirándolo fijamente con una expresión que solo podía describirse como una irritación asesina. Tenía los brazos cruzados y su cola se agitaba detrás de ella con movimientos bruscos y nerviosos.
Parecía que había estado esperando este momento.
Isaac parpadeó.
Entonces, por preocupación, comprobó su estado.
[Estado 2: Quiere darte un puñetazo en la cara.]
Isaac, inconscientemente, dio un paso atrás.
Alice dio uno hacia adelante.
—¿Estás loco? —espetó—. ¿De verdad sacaste a Emily de casa mientras estaba desnuda? Esto es demasiado, incluso para ti, Isaac. No puedes…
—Estábamos en una dimensión especular —la interrumpió Isaac.
La tensión en su interior se disipó al instante. Así que ese era el problema.
—… ¿de verdad? —preguntó Alice, y su voz perdió el filo.
—Sí. Deberías saber que de ninguna manera sacaría a Emily así en el mundo real —dijo, frotándose la nuca.
Los hombros de Alice se relajaron.
La ira se desvaneció de su rostro y fue reemplazada por una vergüenza visible. Su cola se movió ligeramente y evitó mirarlo directamente.
—Cierto. Eso tiene sentido —dijo en voz baja—. Siento haberte molestado por la mañana.
—No es ningún problema… Espera, ¿cómo sabías lo que hice anoche?
Alice se quedó helada.
Se dio la vuelta casi al instante.
—Tengo algo que hacer con Celia, así que…
—¿Adónde vas?
Isaac dio un paso adelante y presionó ligeramente su cola con el pie.
Normalmente, eso habría provocado una represalia inmediata. Alice era muy protectora con su cola.
Esta vez, no reaccionó, como si no lo hubiera notado, y siguió intentando marcharse.
Solo eso confirmó la sospecha de Isaac.
—¿Cómo sabías lo que hice anoche? Ayer estabas en la Finca Calloway.
Alice permaneció en silencio unos segundos.
Entonces suspiró.
Iba a descubrirlo de todos modos.
—Revisa tu dispositivo.
—…
La expresión de Isaac cambió al instante.
La última vez que alguien le había dicho esas mismas palabras, su vida se había complicado innecesariamente. Celia había publicado fotos de ellos como pareja en internet, y de alguna manera Isaac se había convertido en el enemigo público número uno de sus fans.
Todavía recordaba la avalancha de mensajes.
«Supongo que tengo que alabar a Celia… Empiezo a ponerme ansioso cada vez que oigo a otra persona decir algo relacionado con ella. De verdad que sabe cómo dejar huella», pensó con cansancio.
Con la esperanza de que no fuera nada demasiado grave, Isaac cogió su dispositivo de la mesita de noche y lo desbloqueó.
Primero, revisó la cuenta pública de Celia en las redes sociales.
Nada fuera de lo normal.
Luego abrió las noticias de tendencia.
El primer artículo mostraba a Alice rodeada de gente mientras los curaba ayer.
Otro artículo hablaba del nuevo distrito donde habían empezado a crecer edificios hechos de árboles vivos, atrayendo la atención de arquitectos y grupos ecologistas.
También había cobertura de las reformas administrativas recién anunciadas por Isaac en la Ciudad Fortificada 50.
Y, como era de esperar, la base de fans de Celia seguía quejándose de él.
Afortunadamente, no aparecía nada sobre su vida privada.
Isaac soltó un silencioso suspiro de alivio y volvió a mirar a Alice.
—Aquí no hay nada.
—Revisa la aplicación de mensajería privada —dijo Alice.
Isaac la abrió.
Le había pedido a Ruby que le creara una cuenta separada que solo conocieran sus amigos íntimos y su familia. La aplicación se abrió rápidamente y una notificación destacó de inmediato.
[Hogar]
Era un chat de grupo.
Los miembros eran Celia, Isaac, Alice, Emily y la Profesora Catalina.
Isaac se sintió inquieto en el momento en que se dio cuenta de que faltaba una persona.
La Emperatriz de la Espada no estaba en el grupo.
Debía de haber una razón para que la hubieran excluido.
E Isaac encontró esa razón en el momento en que abrió el historial del chat.
—… ¿grabó el vídeo anoche y lo compartió? —dijo lentamente.
Alice no respondió.
Isaac se desplazó por los mensajes.
Por si eso no fuera suficientemente malo, Celia también había mencionado lo que Isaac y ella hicieron en la Tribu Colmillo Ceniza.
Isaac continuó leyendo los chats de la mañana.
Entonces se detuvo.
—¿Celia está diciendo que compartirá más vídeos en el futuro si tú compartes los vídeos que tienes…? —dijo, confundido—. ¿Por qué ibais a compartir algo así? No, espera. ¿Tú tienes vídeos de esos?
Alice desvió la mirada.
—Alice.
—No sé de qué está hablando.
Su negación fue demasiado rápida.
Los labios de Isaac se crisparon ligeramente.
Bajó la mirada y siguió leyendo.
Los mensajes lo explicaban todo.
Al parecer, Emily había grabado algunos vídeos para Alice cuando esta se había ido a la Finca Calloway durante varios días en el pasado. A cambio, Alice le había enseñado a Emily algunos… trucos de alcoba.
De repente, Isaac recordó aquel período.
Emily había regresado notablemente más segura de sí misma, aunque él no se lo había cuestionado mucho en su momento.
Incluso había intentado fingir que dormía, con la esperanza de que Isaac se abalanzara sobre ella.
Terminó de leer los chats y miró a Alice con una expresión de incredulidad.
Alice seguía negándose a mirarlo a los ojos.
Las puntas de sus orejas se habían puesto rojas.
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