Rey Demonio Personalizado - Capítulo 382
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Capítulo 382: ¡¿Belcebú?
Cuanto más avanzaba Roy, más fuertes se volvían las palpitaciones de su corazón.
Por un momento, hasta Roy dudó. Se dio cuenta de que las cosas parecían ser un poco diferentes de lo que había supuesto. El anterior amo de esta ruina probablemente no era tan simple como un señor demonio…
Si no hubiera visto esos huevos fósiles y no supiera que había pasado mucho tiempo, tal vez se habría dado media vuelta y se habría marchado de verdad.
Roy se obligó a seguir adelante hasta que descubrió que el río de magma se volvía cada vez menos profundo, y ambos emergieron gradualmente a la superficie del río.
Finalmente, Roy y Benia llegaron al origen del río de magma. Era un valle enorme rodeado de imponentes acantilados. En el centro, había una cascada de magma, y el magma candente se acumulaba en el fondo del valle y formaba un río que fluía hacia el exterior.
¡En las demás partes de las paredes rocosas, había hileras sobre hileras de largos huevos de insecto, densa y pulcramente dispuestos!
A simple vista, aquello podría provocarle tripofobia a cualquiera. Había millones de fósiles de huevos de insecto incrustados en las paredes. Aparte de algunos que se desprendían de vez en cuando y fluían con el magma, el resto de los fósiles de huevo seguían erguidos.
Roy y Benia siguieron avanzando y contemplaron la escena con asombro. Si, según Benia, todos estos huevos de insecto eran soldados, ¿cuán aterrador sería un ejército de millones de insectos?
Y a su vez, ¡¿cuánto poder mágico se necesitaría para colocar estos millones de huevos de insecto?!
Ambos avanzaron con cautela y no tardaron en llegar a una plaza enorme. Aquel lugar parecía el centro de la ruina, y había incontables fragmentos de construcciones demoníacas esparcidos por doquier. Muchas estatuas derrumbadas y destrozadas tenían incluso rastros de erosión, y ya no se podía distinguir su aspecto original.
En el suelo despejado de la plaza había grabada una gigantesca formación mágica con un pentagrama de color rojo óxido, pero también estaba muy dañada y muchos de los caracteres demoníacos ya estaban borrosos.
Roy y Benia se miraron y luego observaron la formación mágica. Sintieron una inmensa y poderosa sensación de amenaza que emanaba de ella. Al llegar a la plaza, esa sensación de amenaza alcanzó su punto álgido.
—¿Qué hacemos? —le preguntó Benia a Roy—. Parece que hay alguna existencia oculta aquí. Si no me equivoco, solo aparecerá tras activar esta formación mágica…
Roy también estaba indeciso. Tras pensar un momento, le preguntó a Benia: —¿Sabes qué es esta formación mágica?
—¡No estoy segura, pero sí que no es una formación de sellado! —dijo Benia—. Esto es el Abismo, así que es imposible que haya enemigos externos. Del mismo modo, ningún demonio es tan estúpido como para sellarse a sí mismo, ¿verdad?
—Es difícil saberlo… —dijo Roy—. Solo percibo que parece haber un espacio alterno especial aquí, y no es estable. Incluso puedo sentir vagamente las fluctuaciones espaciales inestables… Esto significa que, aunque esta formación mágica oculte algo, está a punto de fallar.
—Entonces, ¿puedes abrirlo sin activar la formación mágica? —preguntó Benia.
—¡Para mayor seguridad, usemos otro método! —Roy miró a su alrededor y recogió una piedra grande del suelo. Las llamas de brillo fluido se encendieron en su palma y rápidamente moldeó la piedra que sostenía.
Lo que creó fue un objeto con forma de globo ocular. Una vez que tomó forma, lo envió al espacio del sistema y definió sus atributos.
Era una sonda espacial. Por si acaso, Roy no le confirió ningún poder mágico. Solo le definió una función de cámara y luego le otorgó la capacidad de teletransportarse a un espacio designado y ser invocada de vuelta.
Tras sacarla de nuevo, percibió con cuidado la ubicación del espacio inestable y levantó la mano para introducir la sonda con magia espacial.
Una vez que introdujo la sonda, esta empezó a funcionar y a grabar lo que había dentro del espacio alterno. Al cabo de un rato, la invocó de vuelta.
Entonces, se puso a revisar las escenas grabadas junto a Benia.
Al final, ¡Roy y Benia se quedaron de piedra al ver las escenas que la cámara había captado!
—¡¿C-cómo es posible?! —balbuceó Benia, con los ojos llenos de horror—. ¿Q-qué demonios es esto?
—No lo sé, pero puedo confirmar que no debería haber peligro… —murmuró Roy, y una expresión pensativa apareció en sus ojos. Apretó los dientes, concentró su poder mágico en las manos y ¡usó directamente la magia espacial para desgarrar el espacio alterno!
Al segundo siguiente, ¡un enorme objeto negro apareció de repente en la plaza!
Con la aparición de este objeto negro, un asombroso poder mágico inundó todo el espacio.
Bajo el impacto de esta aura de poder mágico, Benia tardó un momento en recobrar el sentido. Reprimió su miedo e intranquilidad y levantó la mano para lanzar docenas de bolas de fuego e iluminar los alrededores. Entonces ambos pudieron ver por fin con claridad lo que tenían delante.
Lo que había aparecido en la plaza era un gigantesco… ¡cadáver de insecto!
No, no era un cadáver de insecto. Roy y Benia se dieron cuenta de que en realidad era solo un cascarón vacío, pues había un enorme agujero en el lomo de la criatura, ¡como si algo hubiera salido perforando desde su interior!
—¿Ha… mudado la piel? —preguntó Benia, dubitativa.
—¡Seguramente! —asintió Roy y observó con atención el cascarón vacío. Pero a medida que lo miraba, la expresión de sus ojos se volvía más extraña.
Porque descubrió que el cascarón con forma de insecto que tenía delante se parecía a… ¡una mosca!
Tenía un par de ojos grandes y juntos en la cabeza. Por la forma de estos, pudo distinguir incontables receptores visuales apiñados. En la parte inferior de su cuerpo, tenía seis patas de insecto con innumerables cerdas.
Aparte de no poder verle las alas, el cascarón que tenía delante se parecía mucho a una mosca. Pero era incontables veces más grande que una de verdad.
Sin embargo, el cascarón vacío que tenía delante exudaba un aura de poder mágico incomparablemente potente…
Cuanto más miraba Benia, más se sorprendía. No pudo evitar mirar a Roy. Él también la miró con asombro. Al ver aquella cosa y el poderoso poder mágico que aún emanaba, ambos pensaron simultáneamente en un nombre.
—¡¿El R-Rey Demonio Belcebú?!
En muchos mitos y leyendas de los humanos, a Belcebú se le conocía como el Señor de las Moscas. Se decía que era una mosca enorme y que, al igual que el Rey Demonio Samael, que representaba la ira, también era uno de los reyes demonios más famosos y se le consideraba la personificación de la gula.
¡Roy y Benia nunca imaginaron que encontrarían… una muda que Belcebú había dejado bajo tierra!
Por supuesto, aquello que tenían delante no podía ser el propio Belcebú. Era solo un cascarón vacío que había dejado atrás, y su cuerpo principal había desaparecido hacía mucho.
—¿Las moscas… mudan la piel? —preguntó Roy con curiosidad.
—Por supuesto, una mosca de verdad no… —dijo Benia—. Pero Belcebú no es una mosca de verdad. Es solo un demonio tipo insecto con forma de mosca…
—Tiene sentido… —asintió Roy y se acercó hasta quedar frente al cascarón.
Su cuerpo de tres metros de altura parecía diminuto frente a él, pero aun así extendió la mano y tocó con suavidad una de las patas del cascarón.
—¡No hay reacción! —Roy agitó la mano—. La enorme cantidad de poder mágico que tiene parece haber quedado de forma pasiva. Con la protección de este poder mágico, y al estar oculto en un espacio alterno, este cascarón no se convirtió en un fósil como los huevos de insecto, sino que parece nuevo.
—Parece que Gran Negro pudo hacerse tan enorme no porque haya minerales raros bajo tierra, sino porque devoró los huevos de insecto que dejó el Rey Demonio Belcebú —dijo Benia con cierta desilusión—. A pesar de que los huevos de insecto se han convertido en fósiles y su poder mágico ya es muy débil, los ha estado devorando durante mucho tiempo. Además, también es un monstruo tipo insecto, así que los huevos estimularon su mutación.
—Eso parece. Con razón no se atrevía a venir aquí. Solo se atreve a comer los huevos de insecto que flotan hacia la periferia. El poder mágico del cascarón de un rey demonio es suficiente para disuadirlo —dijo Roy—. Me pregunto si esta muda la dejó Belcebú cuando ascendió a rey demonio… Después de todo, si es simplemente algo que dejó cuando era un señor demonio, este poder mágico es demasiado asombroso.
Los ojos de Benia se iluminaron al oír lo que dijo Roy. —¿Cariño, en ese caso, tal vez puedas encontrar una forma de convertirte en rey demonio a partir de esta muda?
—¿Cómo va a ser tan fácil? —Roy negó con la cabeza—. Si se pudiera encontrar una forma de ascender a partir de la muda de un rey demonio, ¿no estarían los señores demonios buscando por todas partes cosas similares? Pero ¿alguna vez has oído que algún señor demonio lo haga?
—¡No tiene por qué ser así! —dijo Benia—. No lo olvides. En todo el Abismo, solo Belcebú es un rey demonio de tipo insecto. Es un caso único. ¡Es imposible que otros reyes demonios muden la piel y dejen sus mudas como Belcebú! Los señores demonios no tienen dónde encontrarlas.
Al oír el análisis de Benia, Roy no pudo evitar quedarse atónito. Entonces, una extraña sensación surgió de forma incontrolable.
«Sí, si lo que dice Benia es cierto, y solo existe este único caso de la muda de Belcebú, ¿por qué la he encontrado yo? Cuando elegí este mundo fragmentado, nunca pensé que semejante sorpresa estaría enterrada aquí».
«¿Qué es esto? ¿Es un designio del destino? ¿O es pura suerte?».
«O… ¿es el Elegido del Abismo haciendo de las suyas otra vez?».
Sacudiendo la cabeza, Roy desechó aquellos pensamientos caóticos y se puso a pensar.
Esta muda era algo que provenía de una era extremadamente antigua. Aunque Roy no había visto a Belcebú con sus propios ojos, sabía que Belcebú ya debía de estar en lo más alto, al nivel de Rey Demonio del Pecado Capital. Esta muda no era su clon y solo conservaba parte de su poder mágico. Era muy rara y única, pero… Roy no se le ocurría ningún uso real para ella.
Roy miró a su alrededor y vio los fósiles de huevos de insecto apiñados. De repente, algo se agitó en su interior. Con un giro de muñeca, una semilla de carne apareció en su palma.
En cuanto apareció, la semilla de carne empezó a latir rítmicamente como un corazón. Benia nunca había visto algo así, por lo que preguntó con curiosidad.
—¡Es la semilla del Huevo del Mar Rojo! ¡Se la quité a Lilith en secreto! —respondió Roy mientras hacía un agujero en el suelo y enterraba la semilla. Luego, relajó los músculos de la palma y se la arañó con una uña.
Cuando la sangre de demonio empezó a brotar, Roy la dejó gotear sobre el lugar donde había plantado la semilla.
Un instante después, bajo la mirada atónita de Benia, el suelo tembló ligeramente. Al segundo siguiente, incontables tentáculos brotaron de la tierra y se extendieron rápidamente en todas direcciones.
Aquellos tentáculos eran las raíces carnosas del Huevo del Mar Rojo. Nutridas por la sangre de demonio de Roy, crecieron rápidamente y… de forma espontánea, empezaron a moverse hacia las paredes rocosas, entrelazándose y envolviendo los fósiles de huevos de insecto que allí se apiñaban…
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