Rey Vikingo: Regreso - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 El reino escondido Parte 1
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11: El reino escondido: Parte 1 11: El reino escondido: Parte 1 Al pasar dos días de un viaje intenso, casi sin descanso, ya habían llegado al valle, donde se ubicaba el asentamiento, y reino.
Ezequiel se quedó maravillado.
El lugar estaba rodeado por un floral enorme con varios campos y ganados, no podía emitir ni una palabra.
—Lo miras como si fuera nuevo, amigo.
—Yo lo entiendo.
Desde aquí se ve increíble nuestro reino.
—se tomaron de la mano.
—Es cierto, es hermoso… No puedo creer que gobernaré este lugar.
—Querrás decir, gobernaremos.
—Claro, gobernaremos.
* —¡Lleven a los esclavos a trabajar!
—gritó Björn.
—Padre.
—se acercó rápido—.
¿Puedes preguntarle al jefe si deja a los gemelos en mano de Erik?
—¿De Erik?
—Es que él quiere que sean de su propiedad.
—¿Por qué no lo pregunta él a su padre?
—Quiere agarrar fuerza en sus piernas, le cuesta mantenerse de pie después de eso.
Y le hago este favor para que no pierda tiempo.
—¿Perdió fuerza en las piernas?
Ya veo… Bien, le preguntaré.
Vete de una vez.
—¡Sí, padre!
—¡Dejen a esos gemelos en la jaula!
¿¡Entendieron!?
¿Y en dónde está este tipo?
Al regresar con Ezequiel e Hilda, hizo que se apoyara en sus hombros y en los de ella.
Fue deslizándose despacio, mientras se sostenía en el lomo con fuerza.
Cuando tocó el suelo, las piernas temblaron y por un segundo estuvo por caerse, pero Fulker logró sostenerlo a tiempo desde debajo de los hombros.
Los pies comenzaban a tomar fuerza y estabilizarse cuanto más caminaba; mejoraba rápido.
El lugar era demasiado grande, como el de un pueblo, por lo que tenían una trayectoria larga para llegar a la casa de Ezequiel.
A la mitad del camino Ezequiel ya podía caminar por sí solo.
—Gracias a los dos por ayudarme.
—¿Todavía quieres que te ayude con ese favor?
—Sí, —¿Qué favor?
—Erik quiere aprender a cabalgar.
—Oye, ¿No quedamos en que sería un secreto?
—¿En serio?
Como dijiste que no era la gran cosa, creí que no era para impresionarla.
—¡Era obvio que sí, pero no te lo iba a decir!
—Pues lo siento, hermano.
—¿¡De verdad quieres aprender!?
—preguntó entusiasmada—.
¡Yo te enseño!
—Me lo pidió a mí, metiche.
—¡Fulker!
—una chica más esbelta que Hilda, corría hacia nosotros—.
¡Regresaste!
—saltó sobre él.
—Hola… Preciosa… —¿Por qué tardaron tanto?
Me preocupé.
—Tuvimos un desvío, tranquila.
Pero no tienes que preocuparte, ¿Me crees débil?
—No, igual me preocupé, soy tu novia.
—empezó a besarlo.
—Qué incómodo… ¿Pueden hacerlo en privado?
—¿Ahora eres una nena?
—preguntó la chica—.
¿Desde cuándo eres así?
—¿Te crees valiente?
—preguntó Hilda molesta.
—te cortaré la lengua si lo llamas así de nuevo.
—Fulker, esa berserker plana da miedo, has algo.
—¿¡A quién le dices eso!?
¡Te mataré!
—Por favor, Hilda, no seas ruda con ella.
Sabes que ella bromea, ¿Cierto, Erik?
—Si tú lo dices.
—sujetó con suavidad la mejilla de Hilda.
—ignora sus comentarios.
Entre todas las mujeres, tú eres la única atractiva.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Thiago_b No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com