Rey Vikingo: Regreso - Capítulo 13
- Inicio
- Todas las novelas
- Rey Vikingo: Regreso
- Capítulo 13 - 13 El reino escondido Parte 3
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: El reino escondido: Parte 3 13: El reino escondido: Parte 3 —Ya, ya… —Ezequiel le acarició la cabeza a Hilda.
—ya dije que no importa.
Olvidemos todo lo que pasó, ¿Bien?
¿Qué les parece si también pasamos unos días fuera de aquí?
—¿Para qué?
—preguntó Fulker.
—¿Para qué?
Así nos podemos divertir un poco.
—Pero cada tanto vamos de exploración y armamos un campamento.
—Amigo, es diferente a la exploración.
No vamos a buscar recursos, sólo es para pasar el rato, podemos hacer cualquier cosa, ¿Hay algún lago cerca?
—Sí, ¿Dices ir ahí?
—añadió Hilda.
—tal vez suene divertido.
—Muy bien.
Te divertirás.
Luego de cargar la carreta, montaron los caballos en silencio, continuando así durante el viaje.
Exequiel no prestaba atención em nada.
Observaba a Hilda mientras su cabello se movía con suavidad por el viento, sintiendo el aroma a flores en ella.
Su mente se inundaba de pensamientos sobre ella de forma inconsciente.
La miraba sonriendo.
Sin percatarse, se alejaron más de lo debido, aunque no les importó: no creían que hubiera posibilidad de toparse con enemigos.
Frenaron en un pequeño lago rodeado por algunos árboles.
Fulker, junto con Arne, se encargó de la carreta.
Ezequiel e Hilda llevaron los caballos a los árboles y comenzaron a amarrarlos de manera individual.
Esperó a Hilda en terminar con el último y la alzó de repente sin darle tiempo suficiente para dejarle reaccionar; aún más por la rapidez que salió corriendo.
—¿¡Qué haces!?
—preguntó Hilda riendo—.
¿¡A dónde me llevas!?
—¡Mira al frente!
—¿El lago?
La arrojó aún manteniéndola en los brazos, cayendo con ella.
Dentro del agua se veían riéndose, hasta quedar en completo silencio mientras sonreían.
Ezequiel sujetó su cuello con suavidad a la vez que acercaban sus labios, pero fueron interrumpidos por Fulker y Arne, saltando sobre ellos.
—¡Esto sí es divertido!
—gritó Fulker.
—¿¡Pero por qué mierda estás desnudo!?
¡Pedazo de imbécil!
—exclamó Ezquiel—.
¿¡Y tú también!?
—Vamos, amigo, no tiene nada de malo.
Además, tener la ropa mojada es una mierda.
—¿Te da vergüenza verme desnuda?
—Creo que es un poco inapropiado.
—A mí no me molesta, Erik… —lo miraba sonrojada directo a los ojos mientras se retiraba la vestimenta superior.
—¿Estás segura?
Asintió con la cabeza, mirándolo.
—Está bien… Supongo.
—amontonó la ropa de ambos y las dejó en la orilla.
—no era lo que tenía planeado, la verdad.
—regresando, los vio tirándose agua—.
¿De verdad no se sienten incómodo?
Los vikingos sí que les vale madre todo.
Al llegar, Fulker lo tomó por la espalda y lo tumbó haciéndole una traba con el pie, y cayendo hasta el fondo.
No tenía pensado dejarlo pasar.
Los sujetó desde la cintura con fuerza, hundiéndolo con él.
Ambos se forcejeaban y Ezequiel terminó levantándolo hasta salir a la superficie, sin soltarlo en ningún momento.
Intentaba sacarse, pero en la posición que estaba era imposible sujetarle bien las manos.
—No puede ser… Se le ve su cosa asquerosa.
—expresó Hilda cubriéndose los ojos.
—¡Lo mismo puedo decir de él!
¡En esa pose también se le ve!
Golpeó con todo lo que tenía en sus costillas, provocándole dolor.
Sus brazos se soltaron por sí solos.
—¡Mierda!
¡Eso dolió!
—¡Eso te pasa por levantarme!
—le empujó usando el cuerpo hasta llegar al fondo.
—Este infeliz.
—juntó las piernas y le golpeó en el estómago—.
¡Toma!
Se tocó el estómago con dolor, pero reaccionó rápido en regresarle el ataque de la misma forma y salió: Ezequiel hizo lo mismo para embestirlo.
—Tiempo fuera, hermano.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com