Rey Vikingo: Regreso - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 El reino escondido Parte 6
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16: El reino escondido: Parte 6 16: El reino escondido: Parte 6 —Eso no, tonto… Que pasemos un momento abrazados como una pareja real.
Tal vez parezca un hombre a veces, pero… También soy una mujer, y me gustan este tipo de cosas, contando en haber hecho el amor… —Ya veo… Fui un completo imbécil todo este tiempo, ¿Eso intentas decirme?
—No… Yo nunca… —Tranquila, no me veas como el hijo de Reinar, trátame por lo que soy, tu novio y futuro esposo.
Si tienes algo ofensivo para decirme, hazlo sin miedo, ¿Sí?
No te mandaré con los lobos o algo así.
—sonreía riendo.
—anda, di lo que quieras.
—En ese caso… Sí fuiste un maldito bastardo, pedazo de mierda, que… —comenzó a lagrimear.
—siempre me ignora y desprecia todo lo que por ti… Y eso me lastima, ¡Bastardo de mierda!
Apenas terminó de hablar, la abrazó con más fuerza y acariciándole las manos.
—¿Sabes una cosa?
—¿Qué?
—preguntó acariciándole también la mano.
—Esa persona que describiste ya no está.
En esos días él murió y renació.
—¿Entonces le robaste el cuerpo a Erik?
—se reía.
—Sí, y también robaré el tuyo.
—le mordió despacio el cuello—.
¿O mejor te como?
—Eso dolió, tonto… —Jajaja, lo siento.
Es que tu cuello es sexi, ¿Qué culpa tengo?
Ahora sécate esos hermosos ojos verdes.
—usó la manga para secárselos—.
¿Estás mejor?
—Claro que sí, tonto.
—se dio la vuelta, poniéndose cara a cara y lo besó sosteniéndole las mejillas.
—revisaré el estofado.
—Esto es una locura… —se recostó mirando el cielo.
—¿De verdad está pasando esto?
Y sobre esos gemelos… ¿Tendrán alguna respuesta de todo esto?
Cielos, ¿Cómo pasó esto?
—¿De qué hablas?
—preguntó Fulker acercándose.
—Mierda, hablé en voz alta.
Nada, sólo divagaba un poco, no me hagan caso—.
¿Qué les pareció esta idea?
—Bien, es bueno alejarse del asentamiento de vez en cuando.
—comentó Arne.
—Es algo raro hacer esto por diversión, la verdad.
—contestó Fulker.
—pero está bueno.
—Tenía mis dudas.
—se sentó—.
¿Tú qué opinas, Hilda?
—Me estoy divirtiendo más que nunca.
Ojalá podamos hacerlo más seguido.
—¿Quieres jugar a las peleas?
—preguntó Ezequiel a Fulker.
—¿Un entrenamiento?
—Algo así, pero nada serio, sólo para divertirse y ya, ¿Nunca lo hiciste?
Es como practicar un deporte.
—¿Igual al lanzamiento de rocas?
—Exacto, ¿Jugamos o no?
Así vemos quién es más fuerte.
—Pero no tenemos espadas de madera.
—¿Y las manos las tienes de adorno?
—se levantó de un salto.
—vamos, ven.
—se alejaba con brincos pequeños mientras le indicaba seguirlo, usando la mano—.
¿Qué esperas?
Adelante… —Tú puedes, Fulker.
Gánale.
—Bien, veamos quién gana.
—¿No me alentarás, hermosa?
—¿Hace falta?
Yo sé que ganarás.
* —¿Un empate?
—indagó Fulker masticando.
—De verdad quería ganarte.
—señaló mientras le dio de comer a Hilda desde su cubierto, teniéndola sentada sobre él.
—me esforcé mucho, veo que me hace falta entrenar.
—Según oí por ahí es que tú te habías vuelto bastante fuerte, ¿Entonces no es cierto?
—Arne… —¿Intentas humillarlo?
—preguntó molesta.
Ezequiel le acarició la cabeza.
—¿En serio dijeron esa tontería?
Suponía que era obvio.
Esos momentos son causados por la adrenalina llevándome al límite de la supervivencia, no es nada milagroso.
Es algo que le puede pasar a cualquier humano.
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