Rey Vikingo: Regreso - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 Un secreto a conservar Parte 2
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19: Un secreto a conservar: Parte 2 19: Un secreto a conservar: Parte 2 —¿De verdad?
¿¡Entonces por qué mierda me dejaron hacer esto!?
¡Son unos estúpidos!
Cierto… Pero no volverá a pasar, ahora estamos en alerta y preparados, ¿No?
—Tienes razón.
Pero… No quiero que termine en un desastre, mi padre fue a un bar días antes de la excursión y escuchó que ellos tienen relación con algunos berserkers.
—¿¡En serio!?
—se levantó de golpe alterado.
—¡Si son como los berserkers de las historias, ellos acabarían con nosotros!
¿Pero por qué harían alianza?
Tal vez aquí sí tengan inteligencia, ¿¡Eso es normal!?
¿¡Son capaces de razonar para hacer eso!?
—Es sólo un rumor… No te alteres, vas a despertarlas y asustarlas.
Y no, no son como nosotros, son unos bastardos sin inteligencia.
Parecen animales salvajes.
—Si es así… ¿Habrá alguien capaz de comunicarse?
—¿Dices de usar magia?
Quizás tengan un brujo, notros tenemos un chamán, pero no tiene esa habilidad.
—Entonces sí hay magia, es como lo sospechaba.
Además… Hay un chamán en el asentamiento.
En ese caso es mejor preguntarle a él.
—A ella, querrás decir.
—¡Sí, a ella!
Lo siento, tengo mi mente hecho trizas con todo.
Lo de Igor, el tener la presión de ser fuerte para ser Rey y ahora los berserkers.
—Ah, ya veo… Tiene sentido.
Estás muy presionado.
Cálmate, ¿Sí?
Yo estoy contigo.
—sonrió apuntándose con el pulgar.
—también tienes a Hilda, aunque no es fuerte como yo.
Hay que dormir un poco.
Mañana es tu cumpleaños y lo festejaremos a lo grande.
—¿Cumpleaños?
¿Cuántos tengo en este cuerpo?
Claro, vayamos a dormir.
Hoy fue un día largo.
Al entrar a la jaima, despertó por accidente a Hilda, sin embargo, fue acariciándole el cabello mientras se recostaba despacio.
Ella volvió a dormirse y lo abrazó sonriendo.
Antes de cerrar los ojos, le besó en la frente.
Los rayos del sol traspasaban la tela y molestaban los ojos de Ezequiel, al igual con Hilda, así que se acurrucó en él para cubrir sus ojos.
Él no podía continuar durmiendo, ya se había despejado.
Sin tener otra alternativa decidió levantarse.
De inmediato lo detuvo desde la mano.
—Espera… —se sentó entrelazando los dedos con los de él.
—feliz cumpleaños, Erik.
—le besó con pasión varios segundos; aunque esta vez cambió la manera, incorporando la lengua, haciendo que Ezequiel abriera los ojos por un momento—.
¿Te… Gustó…?
—lo miraba con dulzura e inocencia.
—Fue… Increíble.
Ezequiel la tumbó sujetándole la otra mano y arrimándose por encima.
Antes de dejarla hablar, se lanzó con los labios sobre los de ella.
Cerró los ojos, dejándose llevar.
El respiro de Hilda comenzó a agitarse y su cuerpo se estremeció, cerrando las piernas.
Entrando en calor, él se detuvo.
—¿Por qué te…?
—su voz sonaba agitada.
—Hay que volver, no podemos retrasarnos.
Anoche Fulker dijo sobre un festejo, seguro que quiere ir temprano para beberse todo el alcohol.
—sonreía.
—Lo había olvidado, ¡Bien, vamos!
—sonrió.
—pero… —miró a un lado con timidez, juntando sus brazos y piernas.
—tendrás que… Compensar esto, ¿Sí?
Ezequiel se rio.
—¿¡De qué te ríes!?
—Es que es raro verte de esta manera sumisa, y muy agresiva cuando hay acción.
—¿Hablas en serio?
—lo miró con frialdad y su tono cambió.
—¿Y ese cambio repentino?
Das un poco de miedo.
—Eso que dijiste me molestó, ¡Idiota!
—le golpeó en la entrepierna con la rodilla—.
¡Maldito infeliz!
—Eso dolió… —cayó estremeciéndose.
—Agradece que me contuve.
—salió enojada.
—¿Qué pasó?
—preguntó Arne.
—se te nota molesta.
—Eso no te importa.
—fue directo a la carreta a tomar una manzana y le dio un mordisco con ira.
—¿Ese imbécil le hizo algo?
—indagó Fulker.
—¿Se habrá sobrepasado?
—Nah, de seguro discutieron por una tontería.
Sabes que ella se enoja por nada.
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