Rey Vikingo: Regreso - Capítulo 2
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- Capítulo 2 - 2 Un nuevo comienzo Parte 2
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2: Un nuevo comienzo: Parte 2 2: Un nuevo comienzo: Parte 2 Los músculos de los brazos se apretaron con intensidad, demostrando una fuerza descomunal para levantar el ciervo sin complicarse.
—Mierda, aquí tengo mucha fuerza.
Estar en este sueño es increíble.
Ahora a seguir esas huellas.
La caminata se hacía demasiada larga y dudaba sobre la existencia de algo.
La emoción se desvanecía.
Al hacer varios pasos más, ya se notaba un campamento.
El campamento tenía una clara apariencia al acorde de la vestimenta suya.
Las personas que se encontraban también compartían la similitud, así que, extrañado, ingresó.
Todos tenían sus miradas fijas en él por alguna razón que desconocía.
Sentía incomodidad y sólo podía caminar, aunque intentaba irse.
Él mantenía la cabeza agacha sin saber qué hacía allí, simplemente buscaba algo que le ayudase a despertar.
Debido a no estar prestando atención por dónde pasaba, chocó con un hombre, del triple de su tamaño, caminando en la dirección contraria.
—Erik.
—lo miraba desconcertado—.
¿Cómo es que?
—miró al resto y regresó a la mirada de antes—.
¿Por qué mierda estás aquí?
Apenas vio su cara, quedó entumecido con la piel helada y la mirada perdida, y temblando.
—¿E… Erik?
¿A… Quién… Le hablas?
—¿¡Intentas tomarme por estúpido!?
¡Me importa un carajo que seas su hijo!
—Oye, ¿Qué crees que haces?
—cuestionó alguien sentado—.
¿Te volviste loco?
—¡Vuelve a decirme loco y te juro que te rebano esa lengua!
Y tú, ¿¡Cómo es que estás ileso!?
—¿Ileso?
¿De qué hablas?
¿Qué clase de sueño es este?
—¡Al diablo con esto!
—tomó su hacha—.
¡Me importa un carajo terminar muerto!
¡Muere!
Todos se pusieron de pie con las manos en sus armas.
—Tranquilízate, hermano.
—dio un paso con una mano apoyada en la espada y la otra levantada en dirección hacia él con la palma abierta.
—suelta esa hacha.
—¡Cierren la boca!
Lanzó un ataque con su hacha hacia Ezequiel.
Un instinto, el cual desconocía, se activó en él.
Su cuerpo se movió por sí solo a un costado, viendo pasar la hoja a unos milímetros de su rostro.
—¡Al carajo!
—otro hombro sacó su hacha, dirigiéndose hacia él—.
¡Si atacas al niño, nosotros te asesinamos!
Ignoró sus palabras.
Levantó el hacha y le atacó con la hoja en horizontal.
Ezequiel logró inclinarse hacia atrás, pero se cayó por la falta de estabilidad, acto seguido la golpeó con una patada.
El hacha salió de sus manos, cayendo a un costado.
Hacer eso no bastó para frenarlo, ya tenía su pie listo para apastarle la cabeza.
Los demás hombres se acercaron a él y lo sujetaron con fuerza.
Antes de neutralizarlo dio un último movimiento contra la cara de Ezequiel.
La patada lo arrojó hasta la entrada.
Un solo ataque fue suficiente para dejarle el rostro desfigurado y casi irreconocible.
Estaba al borde del desmayo.
Los sujetos lograron frenarlo, así que lo ataron sin perder mucho tiempo.
Dos jóvenes, que llegaban al campamento, vieron la escena y de inmediato corrieron hacia él, tirando la leña al suelo.
El chico al ver su rostro y darse cuenta de que retenían a alguien, tomó su cuchillo para arremeter contra él en silencio.
Una vez que llegó sin que lo notaran por estar concentrados en el individuo, embistió contra él.
—¿¡Qué mierda le hiciste a Erik!?
—¡Espera, mocoso!
—le sujetó el brazo y le quitó el cuchillo—.
¿Qué crees que haces?
—¡Golpeó a Erik!
¡Debe morir!
—Eso lo dirá el jefe, tú no decides nada.
Ahora ve con tu amiga a ayudar a Erik.
—¡No me iré hasta matarlo!
—intentaba acercarse a la fuerza mientras le seguían sujetándole el brazo.
—Deja de decir estupideces.
Nosotros nos encargaremos, ¿Entendiste?
Si tanto te preocupa tu amigo, ayúdalo.
Miró a Ezequiel.
—Mierda.
Bien, iré con él.
—Erik, ¿Puedes oírme?
—Cielos, ¿De verdad es un sueño?
No se siente como uno.
—¿Sueño?
¿De qué hablas, Erik?
—Hace dos días que no aparecía, algo le habrá pasado en ese tiempo.
Él no es alguien fuerte.
—¿Crees que se volvió loco?
—Quizás.
O la paliza que le dio el desgraciado le jodió la cabeza, se le va a pasar.
—Puta madre… Entonces no es un maldito sueño… —expresó sonriendo con el último aliento antes desmayarse.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Thiago_b Jaima: Llamada comunmente como tienda de campaña en la actualidad.
La jaima tiene un tamaño adecuado para poner varios muebles y caminar con comodidad.
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