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Re:zero-Borealis - Capítulo 11

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  4. Capítulo 11 - 11 Capítulo 9 – Obsesión
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11: Capítulo 9 – Obsesión 11: Capítulo 9 – Obsesión A la mañana siguiente – Aldea Borea *Estruendo* Una gran columna de humo sobresalió a las afueras de la aldea, donde tras disiparse un poco podíamos ver un cráter donde estaba el cuerpo de Raiga, tendido en el suelo con algunos moretones.

–Bien eso es todo por hoy– dijo Gareth quien apoyaba su espada en su hombro con una ligera sonrisa.

Raiga levantándose con dificultad mira hacia él.

–Co-como es tan fuerte– dijo con dificultad.

–Sabes, Raiga no deberías compararte con Leoric, Raiga después de todo mi hijo es un caso especial – responde Gareth al escucharlo.

–No me lo imagino – expreso raiga con la respiración entre cortada y levantándose del cráter.

–Después de todo si así es el entrenamiento que hacían todos los días definitivamente Leo es un monstruo – –No lo llamaría así, sino más bien una excepción a la regla – Aclaro Gareth Raiga termino de levantarse y limpiarse la ropa, pero en su mente no dejaba de pasar el pensamiento de que tenía que hacerse más fuerte para no quedarse atrás de Leoric y más importante cuidar este lugar su nuevo hogar.

Miro hacia su maestro quien le había dado la espalda para regresar a la aldea – Siento que voy por el camino correcto– pensó Raiga Mientras tanto con Leoric.

Después de levantarse, asearse, vestirse y tomar desayuno en el comedor junto a Björn.

Aprovecho para ver como estaban Fray y los demás, vio que todos estaban entrenando junto a los caballeros de Polimius, aunque algunos de estos daban ciertas miradas frente a los semihumanos de su guardia.

Esto le dio a entender una diferencia clara a su pensamiento de cómo era la capital, no era que tuvieran una buena relación con los semihumanos, sino que se toleraban de una manera mínima como para no causarse problemas.

Unos minutos después Leoric recibió un mensaje pro parte de una de las sirvientas, diciéndome que el duque me daba permiso para ir al centro y explorar la capital, acepte las palabras de la sirvienta junto con que informara de mi agradecimiento al duque por su permiso.

Alrededor del mediodía ya me encontraba en el carruaje dirigiéndome al centro de la capital, sin embargo… –Que hace ella aquí- pensó Leoric Delante de el no se encontraba otra persona más que Astrid, con una sonrisa en su rostro un vestido rosado y sus ojos azules fijos en él.

–Lady Astrid – no pudo seguir Leoric antes de ser interrumpido.

–Lord Leoric, creo haberle dicho ayer que me llamara por mi nombre sin honoríficos– dijo Astrid con su siempre sonrisa en el rostro.

–Somos ambos de grandes familias, además compartimos la misma casa que otro motivo se necesitaría para que nos podamos llamar por nuestros nombres, también espero poder yo llamarte Leoric si me lo permites – dijo apoyando su mano en mandíbula.

–Esta niña– pensó Leoric, no sabía que es lo que ella quería, pero le seguiría el juego.

–De acuerdo Astrid, no tengo ningún problema con que me llames con mi nombre– Expreso Leoric con una sonrisa forzada –Que gusto oír eso, Le-o-ric– –Por favor Astrid, no lo digas de esa manera, suena extraño– respondió Leoric –Maldición no debí haber dejado a Björn en la mansión – La vista paso a Björn quien estaba cuidando la habitación de Leoric por si alguien se atrevía a entrar, además de resguardar la espada de su contratista que estaba apoyada a un lado de la cama.

Volviendo con Leoric y Astrid  Los 2 siguieron intercambiando palabras donde Leoric aprendió más cosas sobre ella, Astrid era mayor que él por 2 años ella tenía 11 años e iba a cumplir 12 a finales de este año cuando el cumpliera los 10, a los 12 años ingresaría a la academia para reforzar conocimientos y obtener más contactos para reforzar a su familia.

Leoric noto que en esa parte había una mentira por el ligero tic en su mano, pero lo dejo pasar.

Finalmente agrego que actualmente su familia le está buscando un compromiso para que cuando cumpla los 14 o 15 se case con algún noble o alguien que beneficie a la familia Polimius.

Mientras tanto afuera, los caballeros de la familia dirigiendo al dragón de tierra miraban a sus alrededores, a sus lados 2 de los miembros de la guardia de Leoric iban en sus caballos.

Les tomo algo tiempo a ellos comprender que en la capital y en otras partes del mundo no usaban caballos, después de todo ellos que vivieron toda su vida en la Aldea Borea el enterarse que los caballos eran algo raro de ver los sorprendió.

Personas miraban con extrañeza a los esplendidos animales de 4 patas junto a los dragones de tierra, y bueno hablando de rendimiento cada uno tenía sus pros y sus contras, pero eso lo veríamos para otro momento.

No demoraron mucho hasta llegar a la zona central, ahí el carruaje se detuvo al abrirse las puertas Leoric bajo primero y extendiendo la mano para ayudar a Astrid a bajarse.

Astrid fue la guía para su recorrido, donde Leoric vio más a profundidad varias cosas, si bien había sido ayer que llego a la capital no pudo ver demasiado debido a que primero tenían que llegar a la casa del duque, comprensible tras haber hecho un viaje de casi 1 mes.

Pasaron por tiendas había varios artículos, desde artículos para aventureros y una que otra chuchería.

–Solo me quedan unas 10 monedas de oro– dijo Leoric revisando su bolso.

–Es todo lo que me queda de lo que me dio el abuelo – pensó.

Una moneda de oro, sería una fortuna para una familia plebeya que la alimentaria por una temporada, pero aquí en la zona en la que estaba es como una moneda de cambio.

–¿Esa es tu mesada?

– pregunto Astrid mirando el bolso.

–Si lo quieres ver de esa manera, entonces si– guardando el bolso en su traje siguió –Son parte de las monedas que mi familia me dio antes de salir de nuestro territorio, he gastado la mayoría en provisiones y hospedajes.

–Comprendo, si quieres puedo pedirle a mi abuelo que te asigne una mesada después de todo hay que sacarle provecho a cada situación posible ¿no lo crees?

– dijo Astrid sin mirarlo.

–Lo pensare– dijo finalmente Leoric, sería una estupidez el negarse después de todo 10 monedas de oro si bien se podría utilizar si se administraba bien, pero para la capital y en especial materiales para la academia real, 10 monedas no servirían ni para comprar los libros.

Pasaron el día juntos, ambos ya se encontraban en una pastelería, donde finalmente Leoric pudo probar los pasteles refinados después de todo la harina era un bien tan codiciado en su región que era muy raro encontrarse con esta solo cuando comerciantes pasaban por la aldea uno que otro día.

–En verdad, esto esta delicioso– dijo Leoric después de comer una rodaja de pastel.

–Debo agradecerte Astrid por invitarme a este lugar– Astrid quien tomaba té y comía unos bocadillos con elegancia: –No tienes que, esto es un pequeño regalo de mi parte– Había de todo tipo de postres y aperitivos salados, desde de carne hasta de crema.

La pastelería llamada “Perla de la señora” era una famosa entre damas de la nobleza y con quienes poseían grandes cantidades de dinero.

Leoric siguió comiendo hasta que en un reojo vio sombras desde una calle mirando.

Frunció el ceño, entrecerró los ojos para ajustar su vista, pero las sombras desaparecieron entre el oscuro callejón.

–¿Viste algo?

– pregunto Astrid con interés.

–Nada, solo me pareció ver algo– dijo finalmente Leoric.

Al terminar de hablar llego el momento de pagar la cuenta, el terror fue lo que se veía en los ojos de Leoric 6 monedas de oro, 6 malditas monedas.

–No es demasiado– pregunto Leoric –No es nada del otro mundo, aquí los precios son así por la calidad además no es como si a mi familia le faltara algo de dinero– expreso Astrid con tranquilidad.

Leoric se quedó callado por unos momentos, ver este tipo de situaciones ver el despilfarro de dinero cuando en su propio dominio era muy complicado obtener tales cantidades le irritaba demasiado como para admitirlo.

Al salir estuvo en silencio por un tiempo hasta que de repente noto como no estaban sus guardias ni siquiera los caballeros del duque, había gente que pasaba despreocupada.

–Astrid, ¿dónde están nuestros guardias?

– pregunto Leoric Astrid al oír alzo una ceja, miro a los alrededores y se dio cuenta.

–No están – Entrecerró los ojos y frunció el ceño.

Que sus guardias desaparecieran sin decir nada, ¡inaceptable!

Leoric cerro los ojos para concentrarse, podía oír el caminar de las personas, risas y *goteo**goteo* Leoric abrió los ojos y miro hacia su izquierda en un callejón apartado, lejos de todo el sonido y de la vista de los transeúntes.

Vio los cadáveres de los guardias de Astrid y a uno de sus hombres con la garganta abierta.

Astrid miro hacia donde estaba mirando Leoric, sus ojos se abrieron por el shock.

Esta escena le parecía muy familiar algo que deseo olvidar en su niñez.

Fragmentos de escenas de su infancia de la vez que queriendo llamar la atención de su padre.

Leoric vio que uno sus guardias, aún seguía vivo con una clara herida en el abdomen, apoyado en una pared tratando de salir del callejón para llamar la atención de la gente o pedir ayuda.

Cuando su mano se acercaba a la luz su pecho fue atravesado por una espada, sus ojos antes de perder su vitalidad se clavaron en los ojos de su señor y con sus ultimas fuerzas solo pudo mover los labios para decir.

–Hu- Hu-ya –para luego desplomarse en un charco de su propia sangre.

Leoric no lo pensó 2 veces, miro hacia Astrid quien estaba en estado de shock, jalo de su mano para empezar a correr.

–¡Astrid!

¡reacciona!

– dijo Leoric con fuerza para que entrara en razón.

Astrid regreso en si y se dio cuenta de la situación, volvió la mirada hacia el callejón y sombras salieron del mismo hacia ellos.

–¡Leoric nos están siguiendo!

– advirtió Astrid con urgencia Por la mente de Leoric le vinieron 3 opciones y sus posibles resultados.

–Luchar, inútil casi estúpido– No tenía un arma a la mano, dejo su espada en la mansión y no había algo a la mano para defenderse, solamente con sus puños que ante asesinos entrenados es un suicidio.

–Pedir ayuda a los transeúntes– Tampoco nadie les creería, dirían que es la imaginación de los niños o que le están haciendo una broma, además no sabe si habrá alguien oculto entre las multitudes.

–Ir hacia la Iglesia cerca– definitivamente, aunque tuvieran que correr es la opción más viable, después de todo ahí había caballeros sagrados resguardando siempre con simplemente decir que hay unos asesinos siguiendo a la nieta del duque Polimius actuarían.

Con esto claro Leoric corrió, sosteniendo la mano de Astrid quien por tener los tacones y no estar entrenada como Leoric reducía su paso.

–Demonios– se quejo Leoric, y sin pensarlo mas –Oye oye Leoric que estás haciendo– dijo Astrid avergonzada al ver como Leoric la estaba sosteniendo.

La había levantado al estilo princesa y con esto se la llevo, Leoric tuvo que maniobrar entre las personas que se quejaban o le decían que tuviera cuidado por donde iba.

–¡Están sobre los tejados!

– advirtió Astrid.

Leoric miro de reojo y apretó los dientes –Maldita sea, pero no falta mucho para llegar – se dijo en su mente Cuando volteo por una de las esquinas por instinto Leoric se detuvo y retrocedió.

El sonido de un cuchillo cortando el aire sonó en sus oídos.

–Eso estuvo cerca– pensó Leoric.

–¿eh?

– el asesino que lanzo el ataque se sorprendió no esperaba que aquel mocoso esquivara ese ataque normalmente las personas no se daban cuenta hasta que ya tenían el corte en su garganta.

Sin pensarlo más se lanzó devuelta al ataque, Leoric quien había tomado cierta distancia dio un pisotón al suelo.

–¡Dona!

– una pared de piedra se alzó entre ellos y el asesino.

–Leoric vamos por allí– dijo Astrid señalando un callejón que los llevaba a otro camino.

Leoric no lo pensó y le hizo caso, corrió hacia el callejón y a lo lejos podía ver la parte superior de la iglesia, pero para su mala suerte una figura su puso delante de él.

Otro de los asesinos se puso en su camino, cuando Leoric pensó en retroceder desde los techos otro asesino descendió para rodearlo, el ultimo asesino se había reagrupado con sus compañeros unos segundos después.

–Niño, no te resistas o muere en el intento – dijo el asesino que estaba delante de él.

–Nuestro objetivo no eres tú sino la niña que está en tus brazos entrégala y te dejaremos ir– agrego Leoric apretó los dientes mirando a sus alrededores buscando la manera de poder salir vivo de esta.

–Que me asegura que no mataras una vez te la de– dijo Leoric –Oye estamos perdiendo el tiempo con esto matémoslo de una vez, además esa niña es muy bonita, no estaría mal divertirnos un poco con ella no te parece– dijo uno de los asesinos detrás de él.

Astrid se estremeció ante lo dicho, sintió como Leoric la puso en el suelo y se puso delante de ella para cubrirla.

–Asqueroso– dijo simplemente Leoric, ahora podía ver mejor a los asesinos, cada uno tenía un cuchillo en la mano y otro de respaldo en sus cinturas.

–Si hago esto …– pensaba Leoric, el otro asesino que no había hablado se lanzó.

–¡Espera!

– exclamo el de adelante.

–¡Una oportunidad!

– pensó Leoric al ver la imprudencia.

–¡¡¡AHHH¡¡¡– grito Astrid mientras se cubría la cabeza y se agachaba.

Leoric esquivo el corte y tomo la mano del asesino, luego agarro el cuchillo que tenía en el cinturón.

A toda velocidad corto el pecho del asesino quien cayó al suelo gritando de dolor.

–¡Maldito mocoso te matare aquí mismo!

– dijo el segundo asesino Los cuchillos empezaron a sonar, pero Leoric estaba en desventaja pues el asesino que estuvo delante de él no perdió el tiempo y se unió para hacer un 2 contra 1.

–Yo me encargo del niño, tu llévate a la niña – dijo el primer asesino quien para Leoric intuyo que sería el líder.

Astrid al oír esto corrió se sacó los zapatos que tenía y descalza huyo para no ser atrapada.

El segundo asesino asintió y empezó a seguir a Astrid.

Leoric quiso intervenir, pero tuvo que bloquear otro ataque por parte del líder.

–No iras a ninguna parte– dijo el líder en un duelo de fuerza que Leoric perdió.

Al ser un niño, no tenía la fuerza necesaria para ganar.

–Mierda, tengo que acabar esto rápido Astrid me necesita– pensó Leoric Mientras tanto Astrid corría por el callejón hasta que vio un agujero en un edificio abandonado, sin pensarlo se metió.

–No lo creas niña– dijo el asesino que lo perseguía tomando de su vestido empezó a jalar de ella –¡Suéltame asqueroso ¡– dijo Astrid dándole patadas para que la soltara.

Tras unas 3 patadas y haciendo que su vestido se rompiera pudo escapar y siguió arrastrándose hacia adentro de la casa.

–Mocosa, te atrapare y me las pagaras– se dijo el asesino adentrándose también al agujero.

*choque* *choque* El choque de los cuchillos sonaba en el callejón, tanto Leoric como el líder de los asesinos se mantenían a raya.

–El mocoso sabe pelear lo subestime demasiado, pero tengo que acabar con el puede que Slat atrape a la niña, pero si sigo peleando no tardaran mucho los guardias en encontrarnos– pensó el líder de los asesinos.

Dando un salto hacia atrás, dio un espacio entre él y Leoric quien viendo esto concentro su magia de agua.

El asesino se inclinó hacia adelante y bajo un poco las rodillas y con una fuerte concentración de mana en su cuerpo se lanzó hacia Leoric.

–Estas muerto– dijo el líder de los asesinos quien en un destello estaba frente a Leoric listo para clavarle su cuchillo, ese ataque tenía toda su fuerza con toda la intención de matar al niño en ese instante, pero: –¿Qué?

– exclamo el líder ante lo que sucedió su ataque complemente bloqueado y sentía como su cuerpo salió volando por los aires –No es posible ¿cómo?

Ah – pensó el líder, pero al chocar contra unas cajas, su cabeza se pegó ante la pared quedando inconsciente Leoric suspiro y dejo de concentrar su magia.

–Tenía razón la magia de agua no solo sirve para curar – dijo con una sonrisa que no dura mucho pues recordó que alguien necesitaba su ayuda –¡Astrid ¡– se dijo dándose la vuelta y corriendo hacia donde se había visto correr a la niña.

Con 2 de los asesinos fuera de combate uno gravemente herido y otro inconsciente, solo quedaba 1.

–Te atrape mocosa de mierda– dijo Slat, el último de los asesinos.

Quien había atrapado a Astrid, el vestido de la niña estaba roto desde su falda y el hombro derecho de su vestido desgarrado por ser jalado.

Ahora atrapada no tenía escapatoria su tobillo se lastimo en una jugada por engañar a su persecutor que fracaso en el último momento.

–Si bien tenemos la misión de raptarte no significa que no pueda disfrutarte luego – dijo Slat pasando su legua por sus labios.

–¡No aléjate, no me hagas nada te lo suplico ¡– dijo Astrid asustada –Voy a gozar es- – de repente Slat se quedó callado y de la nada sangre empezó a salir de su boca.

Escupió una bocanada de sangre a un lado y se desplomo al suelo en su costado tenía un cuchillo clavado y detrás del estaba Leoric jadeando y los ojos abiertos.

–¿Q-q-que hice?

– dijo con la voz entre cortada, luego miro sus manos que temblaban, para después mirar a Astrid.

La niña se levantó y con dificultad se lanzó hacia Leoric abrazándolo y llorando –Gracias gracias Leoric me salvaste – dijo con lágrimas en los ojos y la voz quebrada.

Leoric aun con la mirada perdida, solo pudo abrazar a Astrid quien lloraba en sus brazos.

–Lo mate, yo mate a alguien – dijo en su mente, era la primera vez que mataba a un ser humano.

Su padre le dijo que esto era la peor sensación que un humano puede tener y esperaba que él nunca la viviera o al menos hasta que fuera mayor, pero ahora siendo un niño quería vomitar y gritar, pero no podía no delante de Astrid tenían que irse a un lugar seguro.

Tras lo sucedido Leoric tomo en brazos a Astrid y salieron del edificio hacia la Iglesia.

Fue un completo desastre al ver a estos niños, Astrid con el vestido casi destrozado y a Leoric con las manos ensangrentadas.

Los caballeros preguntaron lo sucedido, Astrid respondió diciendo los sucesos, aunque alterada trato de ser lo mas consistente posible.

Tras eso uno de los caballeros informo a la familia Polimius, quienes llegaron lo más rápido posible al oír la noticia, junto a ellos llegaron también Fray y Pila quienes al oír lo sucedido y ver el estado de Leoric.

Lo vieron sentado junto a Astrid quien tenía un nuevo vestido, ambos estaban juntos no queriendo separarse.

O bueno era Astrid quien no quería separarse de Leoric.

–Joven Leoric, es momento de irnos – dijo Fray con una mirada triste y un tono de voz consolador.

Leoric simplemente lo miro y le paso la voz a Astrid quien seguía aferrada a su brazo.

Loa 2 se levantaron y se dirigieron al carruaje.

–Tienes alguna información de los otros asesinos– pregunto Fray a Pila.

–No jefe, uno esta muerta y los otros 2 desaparecidos, uno debe estar gravemente herido por la cantidad de sangre que hay en el suelo.

– informo Pila.

–Entiendo, deberemos enviar un mensaje al duque para que informe lo sucedido por Brent y Joltk, sus familias deben saber que murieron – dijo Fray –Así será señor– respondió Pila –Esos idiotas les dije que, si había alguien mas fuerte que ellos, no se atrevieran a pelear – se quejó Pila internamente Así paso todo hasta la noche, donde vemos a Leoric junto a Björn –Leoric, no debes sentirte mal lo hiciste por sobrevivir y salvar a alguien más además no es la primera vez que matas, agrega que también ellos se lo merecían – dijo Björn tratando de consolar a su contratista y amigo.

–Matar mabestias es una cosa, pero– haciendo una pausa mientras miraba su mano –nunca he matado a un humano – dijo Leoric –Puede que sí, pero ¿Qué hubiera pasado si no lo hacías?

– pregunto finalmente Björn.

Leoric solamente quedo en silencio ante lo que dijo su amigo peludo, se acurruco contra él y ahí estuvieron toda la noche hasta que Leoric cayera dormido junto a Björn.

Mientras tanto con Astrid La niña estaba en su habitación junto a su abuelo, la niña ya se había tranquilizado y le conto todos lo sucesos a su abuelo el duque.

Ella se cubría la cara con las manos mientras oía a su abuelo.

–Mi niña ya estas a salvo, no te preocupes tu querido abuelo se encargará del resto.

– dijo para darle un abrazo a Astrid la niña se quedó petrificada ante el gesto, repudiaba esa actuación de este viejo zorro.

–Aunque viendo como el joven Valmore te salvo creo que debería recompensarle ¿No te parece, Astrid?

– dijo Frederick Astrid aun con el resto en el pecho de su abuelo dice – Si, me salvo.

El es mi salvador, mi héroe, mi – se quedo callada ante lo ultimo que iba a decir y extrañada del porque le dijo esto a su abuelo.

Frederick dio una sonrisa de dientes al oír esto.

–Sabes he pensado en comprometerte con el chico Valmore y ahora con lo que he visto es para mí la única opción viable, viendo que mi niña esta tan conmovida por el joven Leoric, yo como tu abuelo debo de cumplir tu deseo ¿No?

– Tras decir esto Frederick salió de la habitación sin voltear a mirar a su nieta aun con la sonrisa en su rostro.

Astrid quien seguía con las manos en la cara hablo para si misma unos minutos después.

–¿Mi deseo?

¿Cumplido por ti?

JA JA JA JA ¡no me jodas viejo decrepito!

Mi deseo Mi deseo es que esta familia, este apellido se queme y desaparezca de toda la historia.

–alzando la vista hacia la puerta donde sus ojos de color azul pasaron a un color purpura sus ojos vacíos y una sonrisa perturbadora dijo: –Y Leoric Valmore será mío, solamente mío, lo hare mío, hare que no pueda vivir sin mi y no dejare que nadie de esta podrida familia le ponga un dedo encima.

Mi Leoric, Mi héroe, Mi amor pronto conquistare tu corazón y nadie me impedirá tenerte– dijo mientras apoyaba sus manos en sus mejillas y sus ojos purpuras tuvieron un brillo por la luz de la luna.

–Y juntos destruiremos y saquearemos esta maldita familia – Fin del capitulo 9 

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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