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Re:zero-Borealis - Capítulo 14

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14: Capítulo 11.

Lobos vestidos de tejones 14: Capítulo 11.

Lobos vestidos de tejones –Mucho gusto me llamo Fais Polimius es un placer conocerlas– Elizabeth y Milly sintieron una incomodidad al oír al joven frente a ellas, aunque su apariencia demostraba una belleza natural, ambas lo sentían este hombre no era de fiar.

–Un placer conocerle lord Polimius – dijeron a unisonó dando una leve inclinación hacia el joven.

–Mi nombre es Elizabeth Borbick – –Y el mío es Milly ….

Borbick – esa pausa no pasó desapercibida para Fais quien por un microsegundo hizo una mueca despectiva pero que rápida fue cambiada en una sonrisa.

–Disculpe mis modales Lord Polimius, pero me gustaría saber cuáles son sus motivos para estar en el edificio de mi familia – pregunto Elizabeth.

– Oh, no debe disculparse mi lady.

Simplemente mi padre está teniendo una charla con su familia con respecto a futuros negocios y alianzas– –¿Alianzas?

– pregunto Milly –Por su puesto mi padre está muy interesado en su negocio, pues tengo entendido que usan una técnica del imperio de Vollachia para confeccionar sus vestidos y trajes – dijo Fais –Veo mi Lord que hizo su tarea – dijo Elizabeth –Hermana – Milly tomo de su brazo para evitar que su hermana dijera más.

–ya veo, tal parece que el dicho que dicen por ahí es verdad, mientras más hermosa en una rosa más espinas posee – dijo Fais quien se tapó la boca ocultando una sonrisa de comemierdas.

–Serás…– gruño Elizabeth Todo fue detenido cuando la puerta de la casa se abrió y apareció el duque Frederick junto a los padres de las chicas.

–Fue un placer hacer negocios con ustedes señor y señora Borbick– dijo Frederick quien tenía un pergamino en la mano.

El señor Borbick un hombre rechoncho y un poco de calvicie se inclinó mientras reía nerviosamente mientras se limpiaba el sudor.

La señora Borbick por su parte era completamente diferente, una señora firme con una elegancia innata definitivamente al verla se sabía de quien había sacado los genes Elizabeth.

–Fue un gusto duque Polimius, sin embargo, creo que los futuros tratos que hagamos tendrán que ser con una notificación previa a cada reunión – dijo seriamente –Por favor no es necesaria tanta seriedad y formalidad señora Borbick, después de todo somos socios– aun con su sonrisa en el rostro de buen amigo, Frederick quien estaba sin su barba y unas cuantas arrugas menos trato de romper el hielo con la familia.

Desde la perspectiva de las chicas para alguien de su estatus como un noble parecía alguien fácil con quien tratar incluso de entablar una amistad.

Volviendo a la perspectiva con Leoric y Milly en la mansión, Leoric estaba con una mirada sin emociones y cansado de tantas vueltas.

–Que tiene que ver tu historia con que quieras advertirme o de que estoy en peligro en la casa de un amigo de mi abuelo – dijo mirando a la doncella arrodillada.

*Suspiro* – Señor tengo que decirle el contexto completo para que sepa la situación – Leoric la miro por unos instantes hasta que finalmente hablo: –Está bien prosigue– Volviendo al relato de Milly, después de ese día empezaron a llegar regalos por parte de la familia Polimius, visitas por parte de Fais para ver a Elizabeth quien por su parte sentía un repudio ante aquel joven.

Así fue por 2 años hasta que todo se vino abajo, era de noche el frio azotaba la casa, no había tantos guardias como de costumbre por las calles, ella se encontraba en pijamas durmiendo después de un largo día de ayudar a una de las nuevas tiendas que la familia abrió.

–ahhhh– un grito se escuchó por la casa la voz de una mujer.

Milly se levantó apresurada al oír reconoció en un instante a quien le pertenecía.

–Eli– así descalza y con la bata que usaba para dormir bajo rápidamente hacia la sala de estar donde ahí los vio.

–Papa, mama – decía Elizabeth con lágrimas en los ojos y la voz desgarrada.

–No- no esto no es posible, madre padre– dijo Milly viendo los cuerpos de aquellos quienes la adoptaron, alimentaron y criaron como su propia hija.

EL señor Borbick había sido decapitado, su cabeza con los ojos en blanco estaba sobre la mesa y la señora Borbick estaba con un corte en el cuello, su cuerpo estaba siendo sostenido por Elizabeth quien tenía los ojos llenos de lágrimas.

Milly en shock al no poder creer lo que estaba viendo, estaba por empezar a llorar y derrumbarse en el suelo ante tal escena, hasta que su nariz percibió un olor miro hacia las escaleras donde estaba su habitación y el fuego empezó a extenderse desde el piso de arriba.

Horrorizada ante la situación, Milly fue hacia Elizabeth quien vio el incendio haciéndola regresar en sí misma.

–MILLY!

¡CORRE!

– dijo Elizabeth al ver como el techo empezó a caer estirando su mano hacia su hermana.

Milly no lo pensó y tomo la mano de su hermana, no tardaron mucho en salir de la casa, al voltear a ver, ambas cayeron de rodillas y se abrazaron.

El fuego consumía el taller y su hogar junto a los cadáveres de sus padres.

Unos minutos después llegaron los santos caballeros de Gusteko, usando magia de agua junto a la ayuda de los demás vecinos lograron apagar el fuego y evitar que se extendiera por los demás locales, pero eso no nos importaba a las hermanas pues en menos de un día habían perdido lo que más nos importaba a sus padres.

Unos días después, en el funeral vieron a el duque Polimius quien les daba el pésame, Fais estaba junto a Elizabeth quien no tenía fuerzas para resistirse.

–Señorita Milly, si no le importa puedo ofrecerles mi hogar para que puedan quedarse un tiempo y logren recuperarse – dijo Frederick con una expresión triste en el rostro y un sutil brillo morado en sus ojos.

Milly quería rechazar, decir que estarían bien, pero por alguna extraña razón no pudo negarse y termino aceptando.

Así al día siguiente tras el funeral, las 2 hermanas fueron a la casa del Duque donde fue que perdieron algo más importante su libertad.

Una semana después de haberse quedado en la mansión, Elizabeth se enteró que el negocio de sus padres la parte que les correspondía a ellas por derecho y herencia había sido adquirida por el duque Polimius.

Todo el dinero, las sucursales, todo se les había sido arrebatado.

–¡Qué demonios significa esto!

– exclamo Elizabeth su rostro desencajado por la rabia y el odio hacia padre e hijo.

–¿De que estas hablando, querida Elizabeth?

– pregunto Fais con burla oculta.

Frederick por su parte estaba tranquilo tomando te en su asiento.

–No se hagan los que no saben nada– espeto Elizabeth.

Sacando unos documentos de su vestido, los enseño al dúo.

–Explíquense porque me acaba de llegar notificación de un cede de poder, si yo no he firmado o autorizado nada– –hermana– dijo como un susurro Milly viendo la espalda de su hermana erguida frente a estos nobles.

–Señorita Borbick, no somos ladrones – así Frederick procedió a sacar un papel y se le mostro a Elizabeth.

Ella lo leyó, por cada párrafo sus ojos se llenaban de incredulidad.

–En-en qué momento – dice Elizabeth sus ojos apagándose como si su alma se le hubiera escapado del cuerpo.

–No es tan complicado de entender, señorita después de todo su firma junto a la de su hermana está en ese papel – dijo Fais con su sonrisa más amplia con un completo descaro en el rostro.

Milly al oír eso, no lo pudo comprender en qué momento fue que firmo, no de hecho en su mente ese suceso nunca sucedió.

No había habido algún momento donde se hubiera reunido con ellos junto a su hermana y hayan firmado estos documentos, pero, aunque quisieran negarse no podían pues el contrato estaba protegido por una magia que demostraba que no había falsificaciones.

–Pueden quedarse en nuestro hogar el tiempo que necesiten, después de todo éramos “socios” de sus padres– La desolación cayó sobre las hermanas ambas conversaron, pero no pudieron llegar a una conclusión a lo que sucedió.

Sin embargo, ambas hermanas lo sabían no podían quedarse más tiempo en esta maldita mansión.

Al día siguiente –Listo esta es la última – dijo Milly terminando de acomodar sus cosas en una maleta, no llevaba mucho solo lo necesario y lo último que tenia de sus ahorros 10 monedas de oro.

Esto era suficiente para salir de Gusteko y empezar una nueva vida junto a Elizabeth, esto era el último regalo de sus padres.

–No olvidas nada, ¿verdad?

– pregunto Elizabeth quien tenía puesto un vestido negro y una hennin del mismo color (nota: una gorra de las damas en el siglo XV).

–Si oh, pero me doy cuenta que falta el broche de madre ¿acaso lo tomaste, Eli?

– pregunto Milly –Para nada ¿no lo habrás dejado en el baño?

– dijo terminando de acomodar sus cosas –Ve a revisar después de todo era el broche de mama, no te lo perdonaría si se te perdiera– dijo entre un tono serio y de broma.

Milly simplemente movió la cabeza con una sonrisa cansada, sin más salió en su búsqueda, paso en varias habitaciones en las que estuvo incluso en el comedor y preguntando a algunas de las sirvientas.

–Donde podrá estar– dijo Milly con preocupación hasta que de repente vio una puerta abrirse.

–¿eh?

Qué raro jure que había estado cerrada con llave hace un momento – dijo Entro y sobre un escritorio vio lo que estaba buscando, un broche de plata con algunas piedras brillosas simples, sin pensarlo mucho entro y tomo el broche con cariño.

Miro al alrededor y vio unos documentos sobre la mesa con curiosidad tomo una hoja, decía ciertas cosas sobre posibles lugares de inversión y compras de terrenos, Milly siguió pensando en lo que leía hasta que: –¡QUE ES LO QUE ESTAS HACIENDO PLEBEYA!

– una fuerte voz se escuchó en la puerta.

Dando un grito por el susto Milly dio un paso hacia atrás, pero tropezó y cayó al suelo.

Los papeles salieron volando y cayeron a los pies del hombre que estaba en la entrada de la puerta.

Milly lo miro bien y se congelo por el terror frente a ella estaba aquel joven que le causaba miedo al estar en su presencia.

Fais miro la hoja que se cayó en su pie, la recogió su expresión ya molesta se oscureció más miro a Milly con asco.

– Plebeya asquerosa como osas el robar información importante de la familia Polimius –  La escena paso a una Milly apoyada contra el suelo sus ropas rasgadas y siendo pisada por el pie de Fais.

Su rostro mostraba claros indicios de haber sido golpeada, su ojo estaba morado y tenía el pómulo hinchado.

–¡QUE SIGNIFICA ESTO!

– sonó la voz de Frederick mirando la escena.

–Padre encontré a esta plebeya robando información de nuestra familia, para usarla una vez se fuera de la mansión – dijo Fais.

–N-o NO eso no es – Milly quería seguir, pero una fuerte patada por parte de Fais en el estómago le hizo callar.

– ¿Es así?

– dijo Frederick –Pues entonces mátala– Al oír esas palabras hubo murmullos por parte del personal de la mansión y los guardias, por parte de Milly se le encogió el corazón al oír esas palabras y por parte de Fais quien dio una sonrisa sádica alzando su espada listo para matarla.

– ¡PIEDAD, DUQUE SE LO IMPLORO!

– Todos se detuvieron y Fais quien tenía la espada en alto miro como Elizabeth se arrodillaba frente a él.

Elizabeth se puso protectoramente delante de Milly dispuesta a recibir el tajo.

–Quítate esta criminal merece recibir un castigo por el pecado que cometió – dijo Fais fríamente.

–Se lo suplico por favor perdonen a mi hermana, hare lo que sea, pero por favor no me la quiten a ella – dijo Elizabeth desesperada.

–¿Lo que sea?

– pregunto Frederick con una mano en el mentón.

–¡SI!

Lo que sea, desde mi cuerpo, mi todo, pero por favor no le hagan nada – dijo Elizabeth con desesperación.

–Hermana n-o no lo ha-gas– trato de decir Milly con dificultad –Fais, baja el arma– dijo Frederick.

–Pero padre – –¡Que la bajes!

– dijo con un tono más fuerte, así con un claro quejido Fais bajo la espada y la guardo en su funda.

Frederick se acercó a las 2 jóvenes y tomo del mentón a Elizabeth y sonriendo: –Muy bien entonces así será a partir de ahora serás el nuevo juguete de mi hijo y tu deber será el tener a la futura descendencia de la familia Polimius– Fais sorprendido lo miro –Padre hablas enserio de verdad puedo hacer lo que me plazca con ella – dijo mirando a Elizabeth como un juguete nuevo.

–Tendrás a las 2, ya que una mujer de la mansión debería tener a su doncella no lo crees además tiene que pagarnos por lo que intento robar – dijo Frederick con una clara malicia.

Así fue como se selló el infierno que pasarían ambas hermanas, los primeros meses Fais jugo con Elizabeth haciéndole torturas y forzándole a hacer cosas que ella no quería y si se negaba le daba una paliza.

Después de hacer lo que quería llamaba a un doctor para que curan de sus heridas, por parte de Milly la hicieron una sirvienta donde recibía abusos por parte del personal, Nicholas por su parte solo miraba la situación y la dejaba pasar, Rita aun sin ser todavía la jefa de las sirvientas ayudaba a Milly y curaba de sus heridas.

Esto siguió por 2 años más hasta que Elizabeth quedo embarazada pararon los abusos y el daño físico no porque Fais le importara la vida que ella ahora tenía si no por orden del mismo Frederick diciendo que él bebe perdería valor si sufriera abusos en el proceso de gestación, 9 meses después Elizabeth dio a luz a Astrid, era una bebé hermosa, cabello rubio platinado y ojos celestes.

Internamente estaba contenta de que su hija no se pareciera a el monstro que le causo tales desgracias, la voluntad de Elizabeth quien era como una muñeca rota, solo se iluminaba al ver a su pequeña esperanza Astrid.

Milly pudo sonreír al ver a su sobrina y la leve sonrisa de Elizabeth de pues de todo este infierno.

Por parte de Frederick, para el era una ganancia mejor el no veía a su nieta como una persona si no como una moneda de cambio, si hubiera sido un niño hubiera sido bueno, pero una niña era oro para el pues así la usaría para alianzas matrimoniales.

Fais por su lado estaba decepcionado quería un niño no una niña después de todo era un abusador y machista de pura cepa.

Tras el nacimiento del bebe, Elizabeth y Milly tuvieron más beneficios como un depósito mensual de 50 monedas de oro y un ala privada en la mansión, la condición era no profundizar su relación con Astrid simplemente mantener una relación formal sin muestras de cariño o afecto.

Elisabeth al oír esta condición quería negarse, pero no pudo pues el temor que le hicieran algo a su hija sería imperdonable para ella y porque ya no tenía más fuerzas para seguir peleando hasta el punto de refugiarse en la bebida.

La escena volvió a la habitación de Leoric, quien miraba Milly desconcertado no sabía que creer una parte que no conocía le decía que no le creyera que era mentira, pero otra decía que no mentía esto era verdad.

–Joven Valmore- no Leoric, sé que parecerá raro todo lo que le digo, pero con el tiempo me di cuenta que todo lo que vivimos mi hermana y yo en ese tiempo no fue una coincidencia todo fue premeditado y planificado por una habilidad que posee el duque Polimius– Leoric al oír esto se inclinó hacia adelante –Soy todo oídos y ten esto claro lo que digas dependerá si te creeré o no – Milly trago saliva y con un semblante serio hablo.

–Con el tiempo me pregunté como fue que las cosas se dieron como fue que el duque consiguió nuestras firmas sin nosotras recordar, como fue que consiguió tanto poder económico por parte de sus negocios y hundiendo a su competencia, como adueñándose de sus negocios, y finalmente lo supe no se si es una magia o protección divina pero el duque Polimius tiene una habilidad que altera la perspectiva de los demás haciéndoles creer cosas que no son– dijo finalmente –¿Tienes alguna prueba de esto?

– –No, no ahora, pero podría intentar conseguirla y con respecto a lo creo que le quiere hacer– –No es necesario, con lo que me estás diciendo me estoy haciendo una idea, muy probablemente querrá obtener algo de mi o de mi familia– –¿Entonces?

Lord Valmore– –Si, Milly dile a la señora Elizabeth que la ayudare nos aseguraremos de que paguen y les quitaremos todo, todo lo que consiguieron a costa de los demás se los arrebataremos – dijo Leoric levantándose de su asiento –¡Hagámoslo jefe!

– dijo Björn levantándose en 2 patas.

Milly miro como el oso hacia ruidos, pero no le importaba por primera vez en más de una década tuvo esperanzas de que por fin conseguiría justicia, pero tenía una duda y cuando quiso preguntar Leoric se le adelanto.

–Te preguntaras porque te creo ¿no?, pues tuve una muy buena maestra que me enseño cuando alguien miente, desde un principio tenía mis dudas sobre el duque, pero no podía llegar a una conclusión como que, si algo me obligara a creer que no había nada malo, pero ahora con tu ayuda me di cuenta que era– estiro su mano hacia Milly.

–Hagámoslo, señorita Milly – Ella recibió la mano y con profundo agradecimiento hablo: –Gracias Lord Valmore, Gracias– una lagrima caía por su ojo por finalmente tener una pizca de esperanza.

Fin del capítulo 11

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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