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Re:zero-Borealis - Capítulo 18

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  4. Capítulo 18 - 18 Capítulo 14 Maquinaciones y Complots de la realeza
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18: Capítulo 14: Maquinaciones y Complots de la realeza.

18: Capítulo 14: Maquinaciones y Complots de la realeza.

–Veo que el trabajo te tiene muy ocupada señora Elizabeth.

– dijo Fray caminando junto a ella por la residencia.

–Para nada, después de todo a comparación de hace 2 años esto no es nada.

–respondió con una ligera sonrisa en el rostro.

Luego volviendo si mirada hacia él: – Capitán creo que le dije que me llamaras por mi nombre en vez de señora, usted debe saber yo nunca me case con ese hombre, solo soy la madre de Astrid.

– Volviendo su mirada al pasillo –Además, aunque si quisieras contar con que mi familia fue alguna vez parte de la nobleza de Vollachia debo recordarte que fuimos una familia caída por el apoyar al bando perdedor por la carrera de sucesión.

– –Recuerdo que me lo conto, sin embargo, le tengo un gran respeto tanto a usted como a su hija y no puedo permitirme el llamarla con tanta naturalidad.

– respondió Fray con sinceridad.

Soltando un resoplido Elizabeth no siguió insistiendo, desde que Fray fue asignado como guardaespaldas por mandado de Leoric hacia 3 años, fue tiempo suficiente para conocerlo en varios aspectos.

–Señora déjeme hacerle una pregunta.

– dijo Fray.

–Depende de que es lo quieras saber Fray, pero adelante – empezaban a bajar las escaleras a punto de llegar a la puerta principal donde ese par los esperaba.

–No iré con rodeos así que quisiera saber ¿Aún tiene la intención de comprometer a Lady Astrid con mi señor Leoric?

– pregunto Fray.

Ella no respondió de inmediato, se tomó unos segundos antes de responder: –Si, aun la tengo– ya estando cerca de la puerta y viendo a su hija y Leoric hablando al frente del carruaje viendo como ambos tenían una buena química, siguió: –Ya hablé con Mylika y Gareth, tengo la bendición de ambos y tengo la intención de anunciar el compromiso en el evento de hoy.

– –¿eh?

Hoy mismo, pero señora no cree que es muy pronto como para anunciar el compromiso, además, ¿Lady Astrid lo sabe?

¿Ella está de acuerdo con esto?

– pregunto Fray algo incrédulo.

–Eres algo tonto en algunas cosas Fray, pero deberías haberte dado cuenta como ambos se miran, esto sería cuestión de tiempo para que ellos mismo lo decidieran, además esto lo hago con otro motivo, el cual es protegerla – Fray no pudo seguir con la conversación pues, Elizabeth fue hacia Astrid dándole un fuerte abrazo.

–Madre ¿porque demoraste tanto?

– pregunto la chica de pelos rubios platinados mientras abrazaba a su madre.

–O veras sabes que los negocios no pueden descuidarse.

– para luego mirar hacia Leoric; extiendo su otro brazo atrayéndole hacia ellas.

–Y tu dime ¿cómo estás?

¿Queda bien la vida en los dormitorios de la academia?

– pregunto Elizabeth con una ligera sonrisa.

Leoric devolviendo el abrazo, mantuvo una sonrisa tranquila y un tono imperturbable agregando: –Todo de maravilla Señora Elizabeth me he adaptado a la vida en la academia.

– –Ese traje es perfecto para ti, el plateado y celeste combina perfectamente con tu cabello blanco y ojos rojos – dijo mirando la vestimenta del chico, para luego mirar a su hija quien portaba un vestido morado con un abrigo negro, que daba un contraste de su piel blanco y cabellos rubios plateados.

–Y tu mi princesa eres toda una belleza, una rosa en plena maduración – dijo Elizabeth admirando a su hija.

–¿Verdad?

Es lo mismo que yo le dije, pero se niega aceptarlo – agrego Leoric.

–Ustedes dos – dijo Astrid con un claro sonrojo ante los cumplidos.

–No lo voy a negar que me queda bien, pero dejemos de perder el tiempo y vámonos o si no llegaremos tarde.

– dijo tratando de mantener su postura y rápidamente subió al carruaje.

Tanto Elizabeth y Leoric se miraron y dieron una sonrisa cómplice y subieron también al carruaje.

–¿Hacia dónde nos dirigimos, señor Fray?

– pregunto el chofer del carruaje al ver como este se sentaba a su lado.

–Nos dirigimos al castillo real – respondió.

Y con asentimiento el chofer agito las correas de los dragones de tierra para empezar el viaje.

MIENTRAS TANTO EN EL PALACIO REAL.

–Su majestad esto no está bien y me rehusó aceptar esto.

– exclamo un hombre mayor de unos 65 años, vestía ropas de sacerdote y una Mitra en la cabeza.

–Cardenal Petrov, me temo que no tiene usted voto alguno en esta situación.

– hablo un hombre de unos 50 años sentado en un trono, cabellos y barba de color negro, ojos del mismo color, con ropas costosas junto a una corona en la cabeza.

Aquel hombre no era otro que el actual sagrado rey de Gusteko: Johannes Gusteko; este fue el quinto príncipe del anterior rey, hermano menor de la esposa de Nicholas quien ascendió al trono al ser considerado por Odglass el único digno tras las misteriosas muertes de los demás candidatos elegidos y la de sus otros 8 hermanos y hermanas.

Tenía los ojos apagados, mirando con una clara superioridad al anciano que tenía frente a él.

–Como que no tengo voto alguno su majestad, estamos hablando de la vida de mi nieta Pristina; usted quiere obligar a mi nieta a casarse con el cuarto príncipe.

– dijo el anciano alterado.

–Y como es mi decisión deveras acatar sin resistirte después de todo, mi palabra es la voluntad de Odglass en otras palabras, mi palabra es absoluta.

–hablo el rey con su mentón apoyado en su puño.

–¿o acaso te atreves a ir en contra de los mandatos de la gran Odglass?

– –Su majestad usted debe saber que nosotros los Petrov no hemos dedicado varias generaciones en acatar cada orden de la Gran Odglass, pero esto es irreal; porque la gran Odglass haría este mandato pues solo fortalecería el poder de la familia real.

–exclamo el Cardenal.

–Silencio, no permitiré que digas esa blasfemia.

Así que por señal de respeto hacia usted por sus servicios como Cardenal olvidare lo que dijo sin embargo si vuelve a decir o cuestionar mi mandato lo excomulgare y declarare a la familia fundadora Petrov como traidores de la teocracia.

– dijo con severidad.

El anciano no dijo más, y mirando al suelo apretando los puños susurro: –Perdóname mi pequeña tu abuelo te ha fallado.

– El rey al ver esto dio una sonrisa fugaz y pregunto a su consejero: –Dime ¿Acaso la nieta de Frederick ya tomo su puesto como duquesa?

– –Mi rey me temo que la joven Astrid Polimius aún tiene 16 años, faltan todavía 2 años más para que pueda recibir el título de duquesa – dijo el joven consejero.

–Tch, todavía es muy pronto– dijo con molestia.

Él tenía la intención de forzar a Astrid a casarse con alguien que sea fiel a la familia real, después de todo durante mucho tiempo poseer a la familia Polimius era la mayor ambición que tuvieron varios reyes, cuando los Polimius se distanciaron; y ahora que el anterior duque y el hijo de este, están muertos es la oportunidad perfecta para volver a adquirir a los Polimius, por eso había incentivado en secreto a varios nobles a que buscaran insistentemente comprometerse con ella.

–Sin embargo, tengo información que los Valmore y Polimius se han estado relacionando bastante últimamente, llegando a crear un orfanato a nombre de ambos y el hacer varios intercambios en oro y recursos.

– dijo el consejero.

–¿Valmore?

No eran ellos aquella familia fundadora caída en desgracia exiliada a la frontera.

– dijo un joven de cabellos negros que estaba cerca al trono.

Este era el primer príncipe, Mir Gusteko.

Tras aquellas palabras el murmullo sonó por el salón, el rey por su parte se puso pensativo pues recordaba los momentos cuando su padre la hablaba sobre los fieles y feroces guerreros de Valmore; sin embargo, para el solamente eran perros bien entrenados que mandaban al campo de batalla.

Volver oír ese apellido fue entre todo extraño después de todo, hacia mas de 20 años que dejo de comunicarse con ellos y mandaba a un miembro de su consejo a escribirles cartas una vez al año.

–Dime que mas sabes con respecto a Valmore – exigió el rey.

–Bueno señor la información que tengo es que el actual heredero de la casa Valmore, Leoric Valmore se encuentra estudiando en la academia real, esta en el mismo año que la nieta del Cardenal Petrov, fue el mejor alumno del primer año tanto en lo practico como en lo académico; todo un prodigio si mi permite.

– el consejero siguió enumerando cada logro público que consiguió Leoric, desde detener el intento de “usurpación” de Fais Polimius, en la construcción del orfanato mas grande de la capital junto a Elizabeth y sus logros académicos.

–Impresionante- –Sobresaliente – –Este puede ser el resurgimiento de los Valmore y una nueva era para Gusteko – Dijeron varias de las personas en el salón, el primer y segundo príncipe estaban extrañados y el rey por su parte hizo una mueca de desprecio.

Alzo su mano y tardaron unos segundos antes de que la multitud se callara.

–Es algo sorprendente debo decir, dígame ¿Acaso el joven Valmore ya está comprometido?

– –Al igual que con la señorita Polimius, no se encuentra comprometido con nadie en estos momentos.

– respondió el consejero.

Esto dio le dio una buena noticia, si lograba hacer que estos jóvenes herederos se casaran con algunos de sus hijos como hizo con el joven de Guted y Petrov seria muy beneficioso para la familia real.

–Hare un anuncio en el baile de hoy, donde nuestra nación podrá sacar el máximo provecho y traerá prosperidad venidera.

– dijo el rey, para luego ponerse de pie y retirarse del salón.

Sus hijos mayores se le quedaron viendo entendiendo el plan de su padre.

–Con esto tener bajo mi control a los 4 fundadores esta mas que cerca, poco a poco tendré todo el control de Gusteko – pensó el rey con una ligera sonrisa.

Mas tarde en el palacio real.

La música sonaba en el salón de fiestas, las damas hablaban y reían, los hombres sacaban a bailar a sus intereses y conversaban con conocidos e contactos.

–Esto es aburrido – se quejó Pirlina quien tenia los codos en la mesa.

–¿Era necesario que viniéramos, padre?

– El duque Petrov un señor de unos 44 años, cabello azulado y ojos dorados.

Miro a su hija con una ligera sonrisa: –Mi pequeña Pirlina el rey hizo esta reunión para hacer un anuncio importante, además tengo entendido que la joven Polimius y el joven Valmore también vendrán, cuando lleguen podrás ir con ellos.

– –¿Leoric y Astrid vendrán?¡Que bien!

– dijo alegre.

–Si no mal recuerdo ese joven es un buen amigo tuyo o no mi pequeña – dijo una mujer idéntica a Pirlina.

–Así es madre de hecho, el es mi mejor amigo – respondió con seguridad.

–Parece que ya llegaron.

– Con las palabras de su padre, Pirlina volteo la mirada y vio a Leoric y Astrid caminando juntos, detrás de ellos se encontraba la madre de Astrid y su acompañante, pensó ella.

Alegre fue corriendo hacia ellos: –Chicos por fin llegan– se abalanzo sobre ellos dándoles un abrazo a los dos.

–Pirlina que te dije de tus modales, tienes una reputación que mantener –dijo Astrid con severidad, pero no se resistió al abrazo de Pirlina y al revés se lo devolvió.

–Me alegro volver a verte, Pirlina – dijo Leoric con una sonrisa en el rostro, dándole unas palmadas en la espalda.

Elizabeth los miro con una sonrisa en el rostro, luego vio hacia donde estaban los padres de la niña y estos se acercaban hacia ellos.

–Es un gusto volver a verla señora Polimius– saludaron el duque y la duquesa Polimius al verla.

Desde que ella empezó a administrar todos los negocios de Polimius, todos empezaron a llamarle así; Elizabeth, aunque incomoda por tener que ser llamada así tuvo que aguantar para mantener las apariencias y no perjudicar la reputación de su hija.

–El gusto es mío, duque Petrov y que lindo vestido tiene la duquesa hace resaltar a ese vestido que tiene por su belleza.

– –Oh pero que dice – dijo la duquesa entre risas cubriendo su rostro con una mano.

Fray por su lado se mantuvo al margen mirando las interacciones.

La reunión siguió con naturalidad, hasta que el duque Petrov vio hacia un lado y noto a su padre en un rincón oscuro haciéndole señas para que se acercara.

Extrañado el duque se disculpó y le dijo a su esposa que siguiera hablando con Elizabeth pues tenía algo que hacer.

Al separarse, tomo una copa de uno de los mayordomos y se dirigió hacia el rincón donde estaba su padre: –Papá como ha ido la reunión con su majestad – pregunto el duque jovialmente.

Sin embargo, al ver la mirada y expresión de su padre, noto que algo no iba para nada bien y mas al oír las palabras que este le dijo.

Que, al terminar de hablar, su mano apretó y pulverizo la copa que tenía en la mano, el ruido del cristal rompiéndose se amortiguo por el sonido de la música así que nadie se enteró de lo sucedido.

– ¿Es cierto esto padre?

– pregunto el duque con la mirada perdida pasando de su padre hacia su princesita quien reía al hablar con sus amigos.

–Tenemos que evitarlo a cualquier costo – dijo el duque con decisión.

–Milton, entiende no hay manera de evitar esto, créeme yo mas que nadie no quiero que mi nieta sea obligada a casarse en especial con el cuarto príncipe.

– –En que demonios esta pensando, obligar a nuestra familia a casar a mi hija con ese monstro depravado.

– la voz del duque mostraba un claro repudio al hablar del cuarto príncipe quien con los nobles tenía la fama de ser un depredador sexual quien abusaba y rompía mentalmente de sus víctimas, incluso había el rumor de que mando a asesinar a las mujeres quienes estuvieran embarazadas de este.

–Padre no permitiré que ese monstro le ponga una mano a mi princesa, no me importa ser excomulgado – –Silencio, no seas imprudente al decir estas palabras en este lugar; habrá que buscar alguna manera de evitar que suceda esto –dijo el cardenal.

Sin embargo, la atención fue desviada cuando las puertas del salón fueron abiertas y la familia real hizo su ingreso, los 7 príncipes caminaban detrás de su padre el rey, eran 3 varones el primer, segundo y cuarto príncipes; y el resto 4 mujeres de distintas características.

El cuarto príncipe, un joven de unos 25 años caminaba con gracia, tenía el cabello rubio y ojos de color negro, portaba una camisa algo desabotonada dejando ver una parte de su pecho, este miraba a los alrededores donde había varias mujeres y su mirada se paro hacia Astrid y Pirlina, este al ver a la menor de los Petrov se paso la lengua por los labios.

–Que banquete – susurro para si mismo.

Joven y con un cuerpo aun en desarrollo, pero muy voluptuoso para su edad era perfecta y tras oír de su padre que se casaría con ella mas adelante le daba muchas ganas y no podría esperar.

Su hermana mayor al ver la expresión que ponía le dio un codazo: –Por favor compórtate – dijo ella.

–Tch no dejas disfrutar a uno la belleza de otra mujer – respondió.

–¿Otra mujer?

Bastardo es apenas una niña y pareciera como si la desvistieras con la mirada – dijo en voz baja con severidad.

El cuarto príncipe simplemente lo dejo pasar, pero tanto Leoric, Fray y la duquesa Petrov notaron como aquel príncipe miraba a Pirlina haciendo que las expresiones de ellos se volvieron frías.

Pirlina por su parte se sintió incomoda al ser mirada de esa manera y se puso detrás de su madre y Elizabeth.

Cuando el rey llego a su trono tomo asiento, para hablar: –Muy buenas noches a todos, agradezco su presencia por venir a esta pequeña gala que hicimos en el castillo, en este nuevo inicio de año quisiera preguntar con respecto a sus situaciones en sus distintas áreas, Sin embargo, tengo algo muy importante que agregar – hizo una pausa mirando a todos a su alrededor para finalmente decir: –Mi cuarto hijo Eloy Gusteko, se unirá con Pirlina Petrov la hija del actual duque Petrov en sagrada unión matrimonial –dijo sin perder el tiempo.

Todos miraron a la joven y la felicitaron dándole aplausos y ánimos, pero por parte de Pirlina estaba con completa incredulidad: –¿Cómo yo comprometida?

¿Madre?

¿Madre?

¿Qué significa esto?

¿Es mentira, ¿verdad?

– pregunto Pirlina con temor, pero al ver el rostro de su madre con la misma sorpresa sin comprender lo que estaba pasando busco con la mirada a su padre y tras unos momentos lo encontró junto a su abuelo, pero los vio con una expresión de impotencia y los puños apretados.

–Esto no puede ser, yo yo no quiero–dijo Pirlina, miro hacia Leoric y Astrid quienes la miraban con preocupación, ella se aferro sobre Astrid y entre lágrimas decía: –Yo no quiero casarme, no todavía y mucho menos con alguien que no amo.

– Leoric miro con preocupación a su amiga y su mirada paso hacia el cuarto príncipe quien tras oír el anuncio de su padre tenia una sonrisa radiante y aceptaba las felicitaciones de los demás con goce.

Esto lo hizo enojar, pues por la información que obtuvo por parte de Elizabeth sabia la basura que era aquel hombre o si quiera pudiera llamársele así.

Después el rey levanto las manos y siguió: –También quiero anunciar el reconocimiento a la familia Polimius y Valmore por su gran lealtad con la población de nuestra nación al construir unas instalaciones tan amplias para las pobres almas de nuestra nación, la cual será bendecida por portar la bendición y nombramiento de la familia real – –Este bastardo descarado– pensaron Leoric y Elizabeth con los ojos abiertos.

Que cara tenia aquel sujeto para decir tales cosas si la familia real no apoyo o colaboro en nada para la construcción del orfanato; todo lo hicieron Polimius y Valmore, ni siquiera para decir por el permiso pues eso lo brindo la iglesia.

Todos empezaron a aplaudir lo dicho por el rey felicitándolo y diciendo que las familias ducales deberían estar agradecidos por la magnificencia del rey; Elizabeth estaba maldiciendo internamente al rey de 100 formas distintas.

Mientras Leoric su mirada se hizo mas fría con una clara intensión asesina.

Después de unos cuantos anuncios más, como la posible elevación de tributos por parte de la nobleza a la corona, no hubo otras cosas.

Luego rey pregunto si hubo o hay noticias sobre salientes en sus dominios, no hubo respuestas ante esto hasta que: –Su majestad si me permitiera hablar– dijo Elizabeth alzando la mano y avanzando hacia el frente.

–Adelante– respondió el rey.

El pensó que como acababa de tomar todo el crédito de su orfanato, creería que haría algún escandalo o queja y contaba con esto para así poder iniciar una disputa por ese territorio y quedarse con él por completo.

–Quisiera decir – –Ahí viene – pensó el rey.

–Y anunciar– –¿anunciar?

Que dirá esta mujer – se preguntó el rey.

–Que mi hija y futura duquesa Polimius, Astrid Polimius esta oficialmente comprometida con el actual heredero de la casa Valmore, Leoric Valmore.

– dijo Elizabeth con una ligera sonrisa.

–¡¿Qué?¡– Exclamo el rey; y no solamente el sino también Leoric y Astrid.

Pirlina al oír esto aun con los ojos llorosos miro hacia los 2 y sintió por un momento felicidad por parte de sus amigos hasta que recordó el destino que a ella le deparaba.

Aunque aun triste ella se levantó y se acercó al par y con una sonrisa algo triste dijo: –Felicidades espero que sean felices en su matrimonio.

– posterior a ella otros también los felicitaron.

Por su parte el hijo de un Barón, miraba la escena en su mesa con sorpresa y susurro: –Así que es en este futuro.

– y sonriendo se dijo – tengo que ganarme el favor del joven Valmore.

– El rey apretó los dientes, pues esto estropeaba sus planes futuros que tenia y con una sonrisa forzada felicito a la pareja por la unión.

Leoric por su parte miro a Astrid quien también le devolvió la mirada ambos tenían un claro rubor, pero Leoric le tomo de la mano y con algo de nerviosismo miro hacia sus ojos: –Te prometo que te voy a hacer feliz como mi esposa.

– dijo mirándole a los ojos, el nerviosismo de sus ojos era poco a poco reemplazado por determinación.

Astrid por su lado tenia varias emociones desde felicidad, incredulidad y preocupación.

Felicidad por que su sueño de casarse con el hombre que amaba se estaba haciendo realidad, y preocupación porque su amiga está siendo condenada al infierno, pero por este momento quería vivir su felicidad.

Después se preocuparía por ayudar a Pirlina, en este momento solo quería ser un poco egoísta y disfrutar el momento.

–Espero con ansias nuestro futuro junto, Leoric.

– dijo con lágrimas de felicidad que caían de sus ojos.

Mientras tanto Elizabeth que miro esta escena sonreía ante el acto de afecto de su hija con Leoric y volvió su mirada hacia el rey quien estaba claramente enojado.

–En tu cara imbécil – pensó con una sonrisa.

Fin del capítulo 14.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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