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Re:zero-Borealis - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Capítulo 16 Plan escape
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20: Capítulo 16: Plan escape.

20: Capítulo 16: Plan escape.

2 días después de la charla de Leoric con Dorian en la residencia Polimius.

–¡Que es lo que has dicho!

– exclamo iracundo el duque Petrov quien se levantó de su asiento al oír a Leoric, Elizabeth lo miraba como si no creyera lo que dijo y la duquesa Petrov estaba en silencio mirando analíticamente a Leoric tratando de comprender lo que trataba de decir.

¿Como fue que se llegó a esto?

se preguntaran pues justo cuando Leoric le dijo sobre planificar el asesinato de Pirlina a su abuelo, pues lo vamos a ver a ahora.

Flashback: –¿Qué es lo que dijiste?

– pregunto Dorian con los ojos abiertos por la incredulidad y tanto Lyssane y Mylika tenían expresiones de puro horror y desconcierto pensaron que oyeron mal a Leoric, pero lo que dijo después les demostró que lo que oyeron no fue su imaginación.

–Lo que oíste abuelo quiero que me ayudes a planificar la muerte de Pirlina– repitió Leoric.

–¿Te das cuenta de lo que estás diciendo ahora?

– bramo Dorian levantándose de su asiento con el metia en la mano.

–Abuelo, confía en mi por favor, todo esto tiene un motivo y también te pido que solo planifiques en unos días volveré a llamar por el metia para explicar mejor mi plan con todos los involucrados presentes de momento solo te pido que confíes en tu heredero.

– –Confió en ti, pero pedirme esto sabes lo que implica esto planificar el asesinato de un hijo de otra familia ducal y en especial a tu amiga.

– recalco Dorian.

–Se lo que implica, pero te lo explicare en la reunión si bien puedo decirte ahora mi plan será mejor que todos los involucrados estén enterados.

– siguió Leoric con calma.

Dorian con el puño apretado, dio un suspiro relajándose: –Está bien, espero que sepas lo que haces Leoric.

– Leoric asintió y la comunicación en el metia se cortó, dando un suspiro se recostó en el espaldar de su silla, giro la cabeza hacia la ventana para ver como la noche caía.

–Este plan es la mejor opción posible pueden haber más alternativas, pero todos acabaran con la muerte de toda la familia Petrov.

– Fin del Flashback –Explíquese – dijo simplemente la duquesa Petrov, simplemente su voz helada hizo que el duque se callara, pero nunca quito la mirada de las 2 mujeres Polimius y de Leoric.

–Está bien duquesa – empezó Leoric dando una ligera pausa.

–Como usted sabrá una vez Pirlina cumpla la mayoría de edad será casada con el cuarto príncipe, y una vez hecho esto también perderá el apellido de Petrov.

– –Eso lo sabemos, pero que tiene que ver que hayas planificado el asesinato de mi hija y tengas las agallas de decírnoslo.

– interrumpió la duquesa secamente.

–Se los diré claramente, sé que han estado pensando en varias formas de romper el compromiso, pero cada una de sus alternativas han fracasado, desde por la iglesia tratar que no sea válido hasta intentaron mandarla lejos de la capital, pero debido a la alta vigilancia no han podido hacerlo.

Dado todas esas cosas sus planes han fracasado y ya no tienen opciones.

–  Milton no dijo nada, pero bajo la cabeza un poco mientras su esposa seguía imperturbable.

–Dado eso y con mi abuelo– señalando al metia encendido – he pedido que planifique un “asesinato” – hizo entrecomillas con sus dedos para demostrar algo.

– ya que si la prometida está muerta ¿Cómo se llevará a cabo una boda?

– –Aura– susurro el duque Petrov a su esposa quien volteo a verla, si bien su mirada dejo ser fría tenía un claro descuerdo con esto.

–Según lo que estoy entendiendo, quieres hacer pasar por muerta a mi hija para que no sé case o ¿me estoy equivocando?

– dijo Aura a Leoric.

–Es correcto – asintió.

–Duque y duquesa Petrov –hablo Astrid para unirse en la conversación.

–Con el debido respeto, ustedes saben que tanto Leoric y yo somos amigos de Pirlina, nunca atentaríamos contra ella y ya deberían saber que en la casa de ustedes ya tienen espías por parte de la familia real.

– La pareja no dijo nada, pero Aura solo hizo un leve asentimiento.

–Y en la academia Pirlina ya era maltratada por el mayordomo que enviaron con ella, no había pasado ni un día que volvimos a la academia y cuando Leoric hizo que se lo llevaran los guardias para interrogatorio, iban a soltarlo de nuevo esa misma noche.

– –Ya sabemos que la familia real, quiere apoderarse de nuestra influencia–interrumpió Milton.

– Incluso mi padre está preocupado por que tanto está dispuesto a llegar el rey con sus ansias de poder.

– –No solo por el poder y control duque –esta vez fue Elizabeth quien hablo.

–Tengo la información de cuáles son los planes del rey con Pirlina.

– todos voltearon a verla menos Leoric quien estaba con los ojos cerrados y los dedos entrelazados mientras apoyaba su mentón en ellos.

–De que estas hablando– frunció el ceño Aura.

Elizabeth hablo: –La familia real o bueno más que todo el rey tiene toda la intención de usar a Pirlina como rehén ante ustedes para tener a la familia Petrov bajo su control, después usarla como una máquina de reproducción para futuros descendientes con magia yang y afinidad con los espíritus.

– La cara de Aura se puso más oscura por lo dicho y Milton una completa incredulidad ante lo que oía.

–Y finalmente, –  –¿Hay más?

– jadeo Milton.

–Una vez teniendo el control de Petrov, los destruirá cuando ya no les sirva o la familia real obtenga puestos importantes en la iglesia.

– –¿De dónde sacaste toda esta información?

– dijo Aura.

Elizabeth no dijo nada pues dejo que Leoric respondiera.

–Aquel mayordomo nunca regreso con el príncipe, si no que está aquí.

– dijo señalando el suelo con el dedo índice.

–¿Aquí?

– preguntaron la pareja y Astrid.

–Está en el sótano, tuve que sacarle toda la información con un interrogatorio intensivo.

– Aura se levantó de su asiento y dijo: –Llévenme con el– no era una pregunta ni pedido era una orden.

–Si lo que dices es cierto entonces demuéstralo la decisión que tomaremos dependerá de la evidencia.

– su voz era seria y sin dar lugar a discusión, Elizabeth simplemente rio por lo bajo y Leoric solo asintió con los ojos cerrados, se levantó del sofá y camino hacia una puerta que llevaba hacia el sótano.

–Por favor síganme.

– Unos momentos después –¿Que tan profundo es este lugar?

– pregunto Milton viendo que ya habían bajado 2 pisos.

–Lo suficiente como para una familia como nosotros, duque.

–respondió Astrid con respeto.

–Hemos llegado – respondió Leoric dando la espalda a todos.

Abrió las puertas de metal y una habitación sin luz con una celda de barras de metal apareció ante todos.

Quejidos y sollozos era lo que se oían adentro de la celda, no se veía nada ante la falta de luz, pero todos se imaginaban lo que había adentro.

–Por favor te he dicho todo lo que se, también dije que lo siento por todo lo que le hice a tu amiga, ya no quiero seguir aquí, ya no me lastimes por favor.

– Se oía la voz de un hombre en la oscuridad.

Con un chasquido, Leoric encendió los cristales mágicos de la habitación y todos vieron a aquel sujeto estaba con el torso desnudo y pantalones rasgados, sus ojos estaban rojos por lo tanto que lloro, no tenía herida alguna, solo en sus muñecas por tratar de liberarse de las cadenas que lo aprisionaban.

–Así que estabas aquí –dijo fríamente Aura.

–Dígame joven Valmore ¿Cómo fue que le saco la información a este hombre?

– pregunto Milton quien tenía una mano en su mentón.

–De la manera tradicional duque Petrov, a base de golpes y palizas junto con un poco de mi magia curativa para que este se recuperara y no se desmayara.

– respondió Leoric simplemente.

–Comprendo, aunque debería sorprenderme que un chico como tu haga estas cosas, pero tengo entendido que la mentalidad de aquellos que vivieron en terrenos hostiles no tiene el mismo pensamiento de quienes vivimos en grandes ciudades.

– respondió Milton con una mueca.

–Está en lo correcto – respondió Leoric mirando fijamente al mayordomo encadenado.

–O bueno eso creo.

– pensó esto último pues desde hacía mucho sentía que poco a poco estaba perdiendo algo en su forma de pensar, pero lo dejo de lado pues tenía mucho que hacer de ahora en adelante.

–Leoric, permítanos un tiempo a solas con su prisionero.

– dijo Aura dando la espalda a todos y solo mirando a aquel hombre.

–No tengo problema con ello, solamente no ensucie mucho por favor.

– tras aquellas palabras como Elizabeth y Astrid junto a él salieron de aquella habitación.

Solo quedaron los guardias que se pararon fuera de la puerta y los gritos de aquel hombre clamando por ayuda.

Unos momentos después.

*suspiro* –Muy bien ¿cuál es tu plan?

– pregunto Aura recostada en el sillón con la mirada cansada.

Tomando una taza de té, Leoric saco devuelta su metia y lo puso sobre la mesa para que su abuelo pudiera hablar.

– Un gusto volver a verlos, Duques Petrov.

Han pasado ¿cuánto?

¿10 años?

–saludo Dorian.

–Maso menos Dorian, diría que es un gusto volver a verte, pero las circunstancias no son las adecuadas– dijo Aura mirando la imagen de Dorian en el metia.

Milton por su parte le devolvió el saludo con cortesía, aunque con algo de impaciencia: –Si no fuera mucha molestia Duque Valmore, podría decirnos cual es su plan.

–la expresión de Milton era seria no le gustaba la idea de hacer esto a su princesa, pero con tal de que evitara aquel destino…… Lo vale.

–De acuerdo no andaré con más vueltas, como sabrán cada año en la academia hacen un viaje a las colinas y planicies bendecidas para la adoración y dedicación de rezos a Odglass para que derrame más bendiciones espirituales.

– todos oían atentamente sin interrumpirlo.

–Después de todo lo que escuche, la idea es atentar un accidente en el camino, una avalancha de la montaña en el carruaje de Pirlina, ella estará junto a Astrid y el mayordomo que tienen aprisionado, pero para que sea creíble tendremos que mandar a un asesino del gremio de asesinos, sigiloso y rápido fueron las características que necesitaríamos.

– haciendo una pausa viendo como las muecas de la pareja de Petrov estaban algo descontentas, pero sin interrumpir.

–Y finalmente un testigo que sobreviva para que sepan que tanto Pirlina y ese mayordomo este muerto, la cual será Astrid y nos aseguraremos que por la distracción que traerá aquel incidente de la avalancha, el asesino se encargara de llevarse a Pirlina al dominio de mi familia.

– este fue todo el plan que tanto Dorian y Leoric habían conversado en los últimos días.

–Me parece muy fantasioso e irreal su plan – dijo Aura – Puedo saber como van a convencer a ese mayordomo para que nos ayude a realizar este plan de ustedes pues deben saber que su plan tiene mucha colaboración de él.

Además, como aseguraran que la familia real no preguntara del porque su mayordomo no da informes, ellos sospecharan y no se creerán ese cuento que están haciendo.

– Aura estaba claramente decepcionada.

Sin embargo, Leoric con calma dejo su taza sobre la mesa y volvió la mirada a la duquesa.

– No tiene de que preocuparse duquesa Petrov, después de todo creo que deberían de saber que el anterior duque Polimius había conseguido manipular a varias personas en sus tratos que hacía.

– Leoric miraba a Aura a los ojos con una ligera sonrisa.

–Si lo tengo entendido, la iglesia le permitió seguir por sus grandes contribuciones a las arcas monetarias, además de no meterse en los asuntos de Petrov.

– dijo Milton asintiendo a las palabras de Leoric.

–Pues entonces utilizaremos su mayor tesoro.

– Todos atentos ante lo dicho por Leoric menos Elizabeth, saco un colgante de color morado y lo puso sobre la mesa.

–Este de aquí era el artefacto que Frederick Polimius utilizaba para manipular a otras personas.

Y nosotros lo vamos a utilizar para que este plan funcione.

– Ahora se preguntarán es ¿verdad esto?, pues lo del artefacto es solamente una mentira puesta por Leoric.

Su verdadero plan es usar su protección divina en el mayordomo para que sea un simple títere, después de todo tenerlo 2 días encerrado y torturándole para sacar esa información estuvo “practicando” esa habilidad en el y ahora con un simple chasquido lo tendrá bajo su dominio.

–Increíble tal artefacto es increíble, definitivamente nos será de ayuda.

– dijo Astrid al oír las palabras de Leoric.

Por parte de la pareja estaban algo inseguros.

¿Por qué decirles sobre la existencia de tal artefacto?

¿No hubiera sido mejor el mantenerlo oculto y usarlo contra ellos?

Justo cuando Milton iba a hacer esas preguntas Leoric hablo primero.

–Por supuesto una vez dejemos de utilizarlo, la familia Polimius– señalando con su mano a Elizabeth – tiene la intención de destruirlo para que nadie puede volver a utilizarlo.

– –¿Madre?

– Astrid miro confundida a Elizabeth quien simplemente asintió.

–Me parece innecesario hacer tal cosa Joven Valmore.

Destruir un artefacto de tal calibre es un completo desperdicio.

– dijo Aura.

–¿Eso cree?

Bueno para mi no, pues siento que, si se mantiene en nuestras manos, la codicia de otras personas caería sobre la familia Polimius y eso es algo que la familia de mi prometida no está dispuesta a aceptar, pero si tiene alguna otra sugerencia estoy dispuesto a escucharla.

– El duque Petrov y la duquesa no dijeron nada, pues el niño tenía razón y aunque lo quisieran para ellos, no querían arriesgarse a enemistarse con 2 familias de su mismo estatus.

–No tengo nada que comentar, solo quiero preguntar ¿Ya tienen al “asesino” contratado?

– pregunto Aura.

–Eso ya no es problema.

– Esta vez fue Astrid quien hablo y aplaudió 2 veces.

Las puertas de la habitación se abrieron y Fry entro junto con una persona adentro de un saco.

–Justo a tiempo capitán.

– respondió Leoric con una ligera sonrisa y los ojos cerrados.

Fry asintió con la cabeza y dejo caer al suelo a la persona que tenia en la bolsa sobre sus hombros.

La bolsa se retorció y unas orejas de gato empezaron a salir de la bolsa.

–Duque, Duquesa déjenme les presento a la asesina que hará el trabajo.

Ante ustedes una de las mejores asesinas del gremio de asesinos la semihumana Agatha.

– Presento Leoric a la chica gato.

Unos momentos antes en una ubicación desconocida: –Buen trabajo señorita Agatha, por favor dirigirse al mostrador para recibir su recompensa.

– dijo una señorita bien vestida detrás de un mostrador.

–Uhmm– la chica gato solo asintió con la cabeza y procedió a moverse.

Aquel lugar no era otro lugar que una de las sedes del gremio de asesinos de Gusteko, había varias personas ahí, mayoría cubriendo sus rostros u ocultándose en capuchas, incluso algunos sacerdotes estaban en las instalaciones.

Agatha simplemente los ignoraba, no le interesaba saber sobre esto, solo camino al mostrador donde un enano estaba contando monedas de oro, este simplemente la miro alzo una ceja y dio un suspiro.

Sin hablar solamente coloco unas 20 monedas de plata en un saquito y lo empujo por la ventanilla hacia ella.

Sin intercambiar palabras solo tomo la bolsa y salió de las instalaciones en secreto.

Caminando hacia afuera, algunos la miraban con burla y otros con indiferencia.

Chasqueo la lengua y siguió caminando ella sabía del porqué de las burlas, después de todo como olvidar esa misión de hace años donde tenían que matar a la menor de los Polimius y fallar junto con la muerte de todo su grupo a manos de ese monstro y si no fuera peor el hecho de que huyo como una cobarde, ella nunca olvidaría esa sensación de terror de sentirse tan indefensa, tan inservible e impotente ante una persona.

En sus pensamientos no se dio cuenta que alguien la estaba siguiendo o bueno nunca se hubiera dado cuenta pues alguien como ella no se hubiera dado cuenta que una sombra pudiera seguirle.

Ya en su hogar temporal, una casa abandonada de la zona pobre de Gusteko fue a donde guardaba sus ahorros de los últimos años, tenía la intención de cambiar de vida y dedicarse a la vida de guardaespaldas incluso había desde aquella fallida misión solo había aceptado trabajos menores que no tuvieran que ver con el asesinato, aquel día le había dejado un trauma profundo.

Conto las monedas que tenia y ya le faltaba poco para tener lo suficiente e irse de Gusteko unos cuantos cientos de monedas mas y se largaria, pero al darse la vuelta vio una silueta en su puerta y para ser mas exacto a una persona y de todas las personas posibles era aquel de sus pesadillas.

Ese cabello morado nunca se le olvidaría, sus pupilas se dilataron y sus manos empezaron a temblar.

–Hola, ¿cómo has estado?

– dijo aquella persona acercándose a ella.

Ella no se movió tenia la boca y los ojos abiertos, sentía que si se movía seria aniquilada en ese instante.

– Si no mal recuerdo tu nombre era Agatha ¿verdad?

– dijo aquel hombre.

–¡AHHHHHH!

– ella grito solo para caer de espaldas inconsciente con los ojos en blanco.

–¿Eh?

¿Acaso me excedí?

si ni siquiera hice algo todavía.

– se preguntó Fry extrañado.

–No sea idiota capitán.

Si yo hubiera estado en el lugar de esa mujer definitivamente quedaría traumatizado de por vida.

– dijo Pila quien se estaba manifestando de una de las sombras de la casa.

–¿Lo crees?

– dijo Fry mirándolo.

–Bueno eso ya no importa, esto nos facilita las cosas ahora ¿no crees?

–volvió su mirada hacia la inconsciente semihumana y procedió a sacar una bolsa de tela y procedió a meterla adentro para llevarla.

–Hay que ser cuidadosos, que nadie nos vea.

– dijo Pila a su capitán mirando desde afuera.

–No te preocupes, vámonos por el camino indicado ya se acerca la hora de la reunión, y estamos con tiempo de sobra gracias a que no hubo resistencia.

– se puso la bolsa en los hombros y procedió a caminar hacia la residencia Polimius.

Devuelta al presente.

La mujer semihumana miro a los alrededores, noto como gente bien vestida y arreglada miraba hacia ella, incluso reconoció a la chica que estaba ahí, su antiguo objetivo Astrid Polimius.

Estaba aterrada, a merced de todos ahí mismo solo esperando la espada del verdugo, se había hecho la idea que le perdonaron la vida, pero el karma siempre llega.

Agacho la cabeza, apretó los dientes con fuerza y cerro los ojos esperando a que la mataran, pero lo que escucho la descoloco de todo pensamiento.

–Agatha, te tenemos un trabajo.

– fue Astrid quien hablo primero.

Ella no dijo nada y solamente escucho con atención.

–Ya sabemos tu pasado, lo que hiciste entre otras cosas, pero no te trajimos para matarte si no para que participes en un acto que haremos, si logras hacerlo bien perdonaremos todo acto que hiciste contra mí y podrás irte a cualquier otro lado que te apetece.

– dijo Astrid.

–¿Q-que tengo que hacer?

– pregunto Agatha.

–Lo sabrás una vez aceptas.

– dijo simplemente Astrid.

Agatha miro al chico de cabellos blancos quien estaba con los ojos cerrados, este los abrió y la miro sus ojos rojos eran como si miraran su alma, dejándole una respuesta no tienes opción a rechazar, de hecho, nunca tuviste elección alguna.

Ella sin mas volvió su vista a aquella mujer de cabello rubio y dio su respuesta: –Y-o yo acepto, mi señora.

– FIN DEL CAPITULO.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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