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Re:zero-Borealis - Capítulo 22

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Capítulo 22: Capítulo 17 Parte 2, Pirlina Petrov Desenlace.

La caravana de la academia real estaba a unas cuantas horas del monasterio, un lugar tranquilo donde el viento soplaba y la nieve caía, incluyendo la presencia de algunos animales salvajes que pasaban por ahí.

–Qué bonito clima – hablo Pirlina quien miraba por la ventana del carruaje, su sonrisa denotaba emoción ante la posibilidad de llegar ya al monasterio. Astrid por su lado la miraba con una sonrisa con una pierna sobre la rodilla, mientras miraba al mayordomo quien tenía una expresión vacía mientras tenía sus manos con guantes blancos sobre sus rodillas.

Astrid hizo una mueca de incomodidad, al ver la expresión plana de aquel hombre, volviendo su vista a Pirlina noto como esta apoyaba el rostro por la ventana mirando los árboles y las montañas soltando una risita, Astrid decidió sentarse junto a su amiga para ver mejor.

Mientras tanto a unos 100 metros entre los árboles había 2 personas camufladas en el ambiente, uno miraba el carruaje donde estaba Pirlina.

–El objetivo está en la ventana del carruaje, tienes un tiro limpio. – dijo una de las voces a su compañero de al lado.

–hum– fue lo único que dijo el sujeto que portaba un arco y flecha empezó a tensar la cuerda y gracias a las indicaciones de su compañero su tiro estaría bien dirigido. No fallaría en lo absoluto, pero justo cuando iba a soltar la flecha, su visión se volvió extraña mirando como todo se movía a su alrededor y un sonido seco luego. Aquel sujeto como su compañero nunca supieron que fue lo que sucedió, pero ambos estaban muertos siendo que su compañero tenía un cuchillo clavado en el cuello y el mismo su cabeza había sido separada de su cuello.

–Excelente trabajo – fue lo que dijo Pila a Agatha quien inclino su cabeza en manera de agradecimiento.

–Gracias por sus palabras, señor Pila. – asintiendo Pila miro hacia la caravana que poco a poco se acercaba.

–Falta poco para que la señorita Astrid y Pirlina lleguen. – hablo Pila recordando que el plan original era que Pila junto a Agatha hicieran un ataque relámpago, usando un somnífero potente para dormir a Pirlina, Lady Astrid tendría que salir del carruaje con algunas heridas para que se viera como que se defendió del ataque, tomarían el carruaje llevando todo a una persecución por parte de los guardias la cual trágicamente daría con una caída por el precipicio cerca al monasterio, no habría cuerpo alguno pues nadie se atrevería a bajar, todo esto se realizaría de la manera más creíble posible para hacerlo pasar como un secuestro que acabo en un trágico accidente.

–Mira a la cuenta de 5 haremos nuestro movimiento. – volvió a hablar Pila con su mano empezó a contar.

5

Tanto el cómo Agatha se arrodillaron entre los arbustos, Pila estaba preparando su Protección Divina de las sombras se formaban en sus rodillas.

4

Agatha se apoyó su mano en el suelo lista para lanzarse hacia la puerta del carruaje.

–Tre – antes de que Pila siguiera contando un grito lo alerto.

–¡Bandidos! ¡Nos están atacando! – uno de los guardias de adelante advirtió. De la nada una fuerte explosión sonó adelante, 2 de los caballeros salieron por los aires junto a sus dragones de tierra.

–Mierda. – hablo Agatha viendo como bandidos salían entre más árboles y escondites para atacar a los guardias de la academia.

Adentro del carruaje

–¿Q-que está sucediendo? – pregunto Pirlina con temor, así unos minutos todo estaba tranquilo había visto unos cuantos animales por la ventana hasta que un fuerte ruido sonó desde un poco más adelante, el estruendo hizo que el piso se moviera un poco tanto, además al oír como decían que estaban bajo ataque la puso más nerviosa. Por su lado Astrid se dio cuenta de inmediato.

–¿Acaso Pila y Agatha fueron descubiertos? No, no sería posible eso, Pila era uno de los guerreros más confiables de Leoric, y Agatha, aunque no tenía ni un año con ellos demostraba que sus capacidades para el sigilo eran muy buenas como para ser descubiertos de esta manera. Definitivamente alguien más lanzo el ataque. – fueron los pensamientos que le vinieron a la cabeza.

En eso la puerta se abrió y un caballero asomo la cabeza:

–Señoritas estamos bajo ataque por favor tenemos que – fue interrumpido pues una espada le atravesó el pecho.

–¡AHHH! –Pirlina grito de terror al ver aquel hombre muerto, uno de los bandidos entro en el carruaje sus ojos se clavaron en Pirlina y sacando un cuchillo iba a abalanzarse contra ella hasta que el mayordomo se interpuso agarrando al bandido y empezar a forcejear.

Astrid sin pensarlo 2 veces, saco debajo de su falda una navaja oculta y se la clavo en el cuello del bandido, de manera rápida y efectiva como le había enseñado el capitán Fry y su prometido.

Ahogándose en su propia sangre el bandido cayo de espaldas fuera del carruaje, sin embargo, antes de que Astrid pudiera decirle algo al mayordomo, el sonido del aire siendo cortado sonó y un hacha paso por su cabeza, el sonido de la carne siendo cortada y pasos irregulares fue lo que escucho, y vio como el mayordomo tenía clavado la hacha en el rostro, el cuerpo del joven mayordomo cayo de espaldas donde Astrid escucho sus últimos susurros con vida:

–¿Q-q-ue me pa-so? – fue lo único que dijo antes de morir.

–Ahh- Ahhhh – empezó a gritar Pirlina viendo el cuerpo de aquel mayordomo muerto de tal manera.

Astrid quiso moverse rápido, pero un golpe por la espalda le hizo caer de frente:

–Yo que tu no me movería niña. – dijo el bandido que lanzo el hacha, miro a Astrid y luego a Pirlina.

–Una futura duquesa y mi objetivo, veo que me gane el premio ma – antes de terminar de las sombras de aquel sujeto salió Pila quien lo ejecuto.

–Lady Astrid ¿se encuentra bien? – pregunto Pila con preocupación.

–Maso menos ¿Cómo paso todo esto? –

–No lo sé señorita, pero tengo la certeza que alguien más, planifico atentar contra Lady Pirlina–

–Maldita sea justo cuando íbamos a hacer nuestro movimiento. – maldijo Astrid mordiéndose la uña.

–¿D-e de que están hablando? – susurro Pirlina.

–Mi señora, tenemos que irnos de aquí es muy peligroso todos están intentando ir a por la señora Pirlina. – esta vez fue la voz de Agatha que se oía desde el asiento del conductor del carruaje.

–Eso es obvio, dime ¿tienes alguna idea? – pregunto Astrid.

–¡ALTOOO! – grito Pirlina les dio les hizo zumbar los oídos al trio. –¿Qué está pasando? ¿Por qué dicen que están detrás de mí? Y sobre todo ¿Cómo que su plan no salió como querían? – su actitud era entre enojada, alterada y más que todo asustada por todo lo que sucedía a su alrededor.

–Pirli mira escúchame, no puedo explicarte todo al detalle ahora mismo pues no es el lugar adecuado, pero lo que teníamos planeado era falsificar tu muerte para que no te casaras, solo que al parecer alguien que no conocemos quiere matarte de verdad. – hablo Astrid.

Pirlina no entendía nada, su cabeza no podía procesar lo que estaba sucediendo en su mente estaban las preguntas del ¿porque matarla? ¿de verdad mis mejores amigos conspiraron contra mí? ¿de verdad era por mi bien? ¿esas reuniones de mis padres en la mansión Polimius, será que sabían de esto? Todo esto pasaba por su cabeza.

–Se que es mucho para ti, pero te pido por favor que crees que todo lo que hicimos fue por tu bien y ahora tenemos que sacarte de aquí. – dijo Astrid.

–No sé si creerles, p-pero sé que ustedes nunca me harían daño después de todo somos amigos, a- así que confiare en ustedes. – aquellas palabras tranquilizaron a Astrid.

–Mis señoras, señor Pila si me permiten decirles algo tengo una idea. – dijo Agatha.

Pila solo se le quedo mirando, esperando a ver que decía.

–Soy todo oídos, Agatha. – hablo Astrid.

Mientras tanto con Leoric:

–¡Alguien mate a ese sujeto! – grito un bandido antes de ser atravesado por la espada del chico, era una situación caótica, si contaba con los bandidos y asesinos que mato en el camino aquí podría llevar una cuenta de 13 personas que asesino, no tuvo que ser un genio para darse cuenta de que quien organizo el ataque lo hizo con la intención de enviar esbirros para que se llevaran la mayor atención posible solo para que el verdadero peligro pasara desapercibido.

–¿Dónde? ¿Dónde estás? Y en especial ¿Quién rayos está detrás de todo? – pensó Leoric mientras esquivaba otro espadazo y mataba a otro bandido.

–¡Se están escapando! – grito otro bandido y Leoric vio como el carruaje donde Astrid y Pirlina estaban se escapaba de los ataques. Algunos que peleaban con Leoric fueron tras el carruaje mientras Leoric se quedó con otros 3 bandidos quienes le bloqueaban el camino.

Tenía la intención de seguir el carruaje, solo que no tenía sentido, si todos iban tras ellos en una persecución los harían un blanco más fácil al separase del grupo.

–¡A no ser! – pensé y sonríe definitivamente en este momento era el mejor plan posible.

–Lamento decirlo muchachos, pero no puedo perder más tiempo con basuras como ustedes. – los 3 que me enfrentaban no se intimidaron ante esto y coordinados empezaron su ataque.

*Volviendo con el convoy*

En la vista de todos los caballeros y estudiantes que luchaban contra la emboscada, para todos era sorprendente tal ataque de esa magnitud, pues la cantidad de atacantes los superaba en número mas no en calidad incluso algunos estudiantes podían con estos sujetos al poder utilizar correctamente la magia y esgrima, solo aquellos que no podían defenderse eran resguardados.

Uno de los guardias notaba las diferencias de vestimenta entre los grupos habiendo algunos solamente con telas negras y otros con vestimentas más rudimentarias

El intercambio de ataques y el choque del metal resonaba por todo el campo de batalla, pero había una persona que poco le importaba todo esto. Viendo desde una colina como todo se desarrollaba estaba Ruggiero con una ligera sonrisa, sentado en el borde con una clara vista de todo lo que pasaba.

–Oh ya veo, es una idea muy ingeniosa. – levantándose de donde estaba estiro los brazos y empezó un ligero calentamiento.

–Solo que esa estupidez no funciona conmigo parde críos. – esta vez su sonrisa se volvió depredadora, saco una espada que tenía una gema multicolor en la guarda que cuando Ruggiero la empuño empezó a cambiar de color el filo a un verde claro, desapareciendo a gran velocidad.

Volviendo a la persecución.

Una fuerte explosión removía tierra, había asesinos que disparaban flechas a las ventanas traseras del carruaje y uno de ellos disparaba magia de fuego tratando de hacer que el carruaje cayera.

–¡El Goa! – cuando el cantico fue lanzado hacia el carruaje este impacto en la rueda.

*Pum*

Una explosión más fue lo que siguió cuando el carruaje perdió el equilibrio y se revolcó en el suelo junto con los dragones de tierra que fueron arrastrados por sus riendas.

–¡Idiota! La idea es matarla, pero necesitamos al menos que su cadáver sea reconocible. – dijo uno de los asesinos. Otros le siguieron el ejemplo criticando al mago por su falta de criterio, el carruaje era consumido por las llamas y uno de los asesinos se acercó para al menos tratar de recuperar una parte de la chica para reclamar la recompensa.

Los otros esperaron también, pero el sonido del aire siendo cortado fue lo único que escucharon. El cuerpo de su compañero cayó sobre la nieve manchando el blanco de un rojo escarlata.

–¿Qué mierda? – dijo uno de los asesinos, los demás estaban igual de sorprendidos de lo que paso hasta que vieron a una mujer semihumana salía caminando de las llamas, no pensaron mucho más en sacar sus armas y preparase para la batalla.

–5 asesinos y un mago son menos de lo que me esperaba. – fue lo que pensó Agatha mientras sacaba sus dagas. –pero por mí es mejor, así me dan más chances de sobrevivir y reagruparme con los demás. –

–Espero que el maestro pueda encontrarlos y sacar a lady Pirlina de aquí. –

Así Agatha empezó su combate contra el grupo que la siguieron, pero los más importe ¿Dónde estaban los demás?

La vista paso como una sombre se deslizaba hacia una zona alejada y apartada, donde tras unos segundos tanto Pila, Astrid y Pirlina salieron del suelo; las dos chicas al salir de las sombras empezaron a respirar con avidez como si casi se hubieran ahogado.

–E-eso fue mu-y ahh diablos, cue-sta res-pi-rar. – dijo Astrid quien estaba arrodillada y sus manos apoyadas en la nieve tratando que el aire entrara en sus pulmones para luego de unos segundos estabilizarse.

Por su parte Pirlina estaba boca arriba jadeando y tratando de regular su respiración.

–Lo lamento señoritas, pero eso son los efectos cuando alguien que no soy yo, entran en las sombras. – dijo Pila con la cabeza baja.

–No, no tienes de que preocuparte Pila más bien es una habilidad muy interesante. – dijo Astrid ya recuperada mientras se limpiaba la falda por la nieve que tenía.

–JEJEJE entonces ¿estamos a salvo? – pregunto Pirlina levantándose del suelo.

–Eso pare…– Astrid no pudo terminar pues Pila se movió a toda velocidad hacia las 2 empujándolas y un fuerte estruendo sonó junto con la destrucción de varios árboles.

–¿Eh? ¿Pila? – Pirlina estaba en shock pues vio como el cuerpo de Pila salió volando, en un instante estaban hablando y ahora no estaba.

–Que cabron, menudos reflejos, en verdad me sorprende como hiciste para evitar que esas chicas esquivaran hasta la ráfaga de aire y en especial lograste bloquear el golpe. – en los oídos de las chicas podían oír una voz un poco áspera junto a un tono perezoso.

Astrid miro hacia la voz de aquel sujeto y vio a un hombre con pechera plateada, pantalones negros, cabello del mismo color y una ligera cicatriz en el rostro.

Ruggerio miro hacia el par de chicas fijándose en su objetivo y en la rubia que estaba a su costado, luego volvió la mirada hacia el semihumano que estaba arrodillado, jadeando y con una ligera herida en la frente donde la sangre caía en gotas en la nieve.

Miro a Pila quien se estaba levantando y luego volvió su mirada hacia Astrid:

–¿Uh? La futura duquesa de Polimius, interesante, aunque esta vez no tengo interés en ti pues no me pagan por ti, si no por esa otra. – dijo con simpleza con una ligera sonrisa en el rostro para luego alzar su espada donde cambio de un color verde a un azul marino y con rapidez bloqueo un ataque sorpresa que Pila desde el suelo lanzo en su forma sombra, al ver que su ataque fallo lanzo una patada hacia Ruggerio solo para sentir la fuerza que tenía aquel hombre.

–Acaso es una pared. – pensó Pila, solo lo había hecho volar unos pocos metros y sus pies nunca se despegaron del suelo.

–Buena patada, falto un poco de fuerza, pero estuvo bien. –

–Mierda, señorita Astrid ¿podrán correr? – pregunto Pila.

–Si, pero creo que será imposible con aquel sujeto, creo que si quiera lo intentáramos seriamos alcanzadas en un instante. – dijo con algo de resignación, además sabía que Pirlina no era alguien atlética por naturaleza así que esta se cansaría tras correr unos metros.

–Ya veo. – dijo con una sonrisa, estaba resignado pues había una única manera de que tanto como la prometida y amiga de su señor sobrevivieran, tendrían que unir fuerzas para al menos causarle problemas a aquel sujeto.

–Bueno entonces ¿vas a venir, hombre perro? – la burla se notaba de la voz de Ruggerio.

A Pila se le hincho la vena tras aquellas palabras, tomo un poco de aire y volvió a tranquilizarse recordando su entrenamiento con su capitán y su señor, esta vez no sería cuando lucho contra aquel mayordomo.

–Señora Astrid señora Pirlina pongo mi vida en ustedes. – Astrid asintió y Pirlina, aunque temblando trato de calmarse para apoyar a quienes iban a protegerla.

Ruggiero por su parte no sabía que clases de magia tendría la descendiente de Polimius y la verdad no le importaba pues no era relevante para él, preparándose para tomar por sorpresa al trio la gema de su espada brillo y el filo cambio otra vez a color verde, con un simple impulso se lanzó con una gran velocidad directo hacia Pila.

–¡Ahora! – grito Astrid con algo de prisa cuando vio que el sujeto desapareció, Pila por su lado, aunque con dificultad bloqueo el ataque haciendo que sus brazos se transformaran parcialmente en su forma de hombre bestia, Astrid lanzo una piedra mágica hacia ellos.

–¿Una Luminisa? – se preguntó Ruggiero, pero cuando oyó las palabras de Pirlina entendió el truco.

–¡Shamak! – dijo estirando la mano en dirección a la piedra.

–¿Un encantamiento básico de luz? – Ruggiero se sorprendió y por reojo vio como aquel semihumano tenía los ojos cerrados.

Una fuerte Luz cayó sobre el dejándolo cegado, Pila aprovechando la oportunidad se hundió en las sombras y apareció detrás de Ruggiero listo para darle un golpe definitivo, pero en cuestión de segundo todo se dio vuelta.

La espada cambio de color a anaranjado junto con a una textura más rocosa y con naturalidad bloqueo el ataque de pila.

–¡Imposible! – la sorpresa llego en los ojos de Pila al ver como su ataque era bloqueado, intento atacar devuelta, pero Ruggiero con los ojos cerrados esquivaba como si nada cada movimiento con facilidad. Al usar devuelta su espada hubo un chirrido y chispas que sonaron en los oídos de los demás.

Astrid por su parte uso una de las reliquias que Polimius tenía y su brazalete brillo de color rojo apunto hacia aquel sujeto y pronuncio un encantamiento:

–¡Ur Goa! – una bola de fuego de gran tamaño salió de la mano de Astrid directo hacia los 2, Pila se hundió en las sombras para esquivar el encantamiento de nivel intermedio. Mientras tanto Ruggiero con los ojos cerrados, volvió a apretar su espada esta vez la piedra cambio a un color rojo con algunos diseños anaranjados y amarillos; la bola de fuego al chocar con el filo de la espada empezó a encogerse poco a poco.

–I-Imposible. – tartamudeo Pirlina, Astrid estaba igual de sorprendida, su sorpresa fue interrumpida por un crujido, una de las 3 piedras preciosas de su brazalete se había roto en pedazos cayendo en la nieve.

–Nada mal, chica ese ataque hubiera acabado con cualquiera. – dijo Ruggiero aun con esa sonrisa confiada. –Pero no conmigo. – frunciendo el ceño se desplazó otra vez aun con los ojos cerrados.

La gema volvía a brillar y el filo volvió al color anaranjado con textura rocosa y se lanzó hacia ellas. Pila saliendo devuelta de las sombras se interpuso usando un corte hacia abajo, más la espada volvió a ser repelida al impacto.

–Te tengo. – sonrió Ruggiero y la espada volvió a cambiar al color verde, Pila no vio el momento en que su brazo derecho se había separado de su cuerpo y otro corte pasaba por su cara y pecho un poco más y habría sido partido a la mitad.

–Puaj – una bocanada de sangre salió por su boca y cayó al suelo de espalda.

–¡Pila! – grito Astrid al ver al fiel guerrero de Leoric gravemente herido.

Ruggiero pasando sobre él, empezó a caminar hacia la voz de Astrid, aunque estaba ciego por el momento sus sentidos y audición le decían dónde estaban aquellas chicas, su objetivo estaba temblando de miedo, casi parecía estar a punto de orinarse; mientras la chica Polimius trataba de mantenerse firme y se puso delante de la niña Petrov.

–Fue algo divertido, debo decirlo usar una estrategia única de esa manera fue sorpresiva y brillante, digna de elogio mocosa. – hablaba Ruggiero pasándose la mano por el cabello.

–Pero todo acaba aquí. – cuando iba a dar unos pasos más sintió como unas garras se le clavaban en el tobillo.

Pila en su forma transformada lo tenía agarrado con fuerza, su único ojo lo miraba con furia y una rebeldía natural de los semihumanos.

–Debiste haberte hecho el muertito, amigo. – dijo Ruggiero con algo de molestia.

–Ahora si no fuera molestia. –su tono se volvió más seco.

–¡SUELTAME MALDITO ANIMAL! – gritando, alzo su espada y se la clavo en el brazo al pobre de Pila.

–Ahhh – su grito fue callado luego de que Ruggiero lo tomara del cuello y lo alzara.

–Eres alguien muy molesto cabron, pero debo reconocer que tu resiliencia es de admirar. – apretando con más fuerza el cuello de Pila dijo.

–Lamento que esta vez, eso no te ayudara en lo más mínimo. – para luego tratar de aplastarle el cuello a Pila sus fauces se abrían tratando de buscar aire y aunque intentaba de mover el brazo que le quedaba no podía, aquella estocada le había destruido el nervio y solo se limitaba a darle patadas.

–Muere. – el agarre se hizo más fuerte y la cabeza de Pila estaba yéndose hacia atrás.

–¡Ur Dona! – se oyó la voz de Astrid y el suelo empezó a temblar dando a una cúpula de tierra se formó entre él y Pila haciendo soltarle el cuello al moribundo semihumano.

Ruggiero en el aire empezó a dar giros en el aire y aterrizo en el suelo, sus oídos captaron otro crujido y el sonido de vidrio rompiéndose.

–Solo me queda una. – pensó Astrid, pero al menos pudo evitar la muerte de Pila hasta el momento.

–Ese artefacto que tienes es muy interesante. Si tuviera que adivinar eso que estas usando te permite utilizar magia de grado intermedio, sin embargo, por lo que pude oír tienes un límite y ese límite es cuando se te acaben esas piedras que tienes en el brazalete. – deslizándose hacia abajo por la cúpula, con una mano en los bolsillos y su espada apoyada en su hombro empezó a caminar hacia donde la sentía.

–Debo decir que es algo interesante que alguien como tú, una noble y futura duquesa no use magia de la manera tradicional, será ¿que acaso tienes problemas con tu puerta? o ¿tu cantidad de mana no sea la adecuada para usar encantamientos? –

Astrid no respondió, trato de levantar extendiendo una mano hacia Pirlina quien al verla la tomo sin dudar y se levantó del suelo.

–Pila siendo un gran guerrero uno de los mejores que vi en mi vida termino en ese estado por pelear ante este sujeto, nosotras no tendremos oportunidad alguna. – susurro Astrid a Pirlina, su amiga se encogió más del miedo y la culpa, culpa porque todo lo que estaba pasando los heridos, los muertos, sus compañeros siendo atacados; todo fue por ella, eso le carcomía por dentro y ahora su mejor amiga estaba a punto de sufrir por protegerla.

–¿Por qué? ¿Por qué quieres matarme? –

–Pirlina no es el momento. – gruño Astrid.

Ruggiero se puso la mano en el mentón y se encogió de hombros:

–La verdad no tengo nada contra ti niña, aunque eres una noble y yo odio a los nobles esta misión de asesinarte lo hago porque mi contratista me dio mucho oro por sacarte del juego. –

–P-pero no sería mejor dejarme ir, t-te prometo que no regresare nunca, no volverán a saber de mí, pero por favor no quiero que le hagas daño a Astrid y -y yo no quiero morir. – hablo Pirlina de manera suplicante ante él.

Ruggiero se sorprendió por lo dicho, pero luego empezó a reír un poco y luego empezó a soltar carcajadas tirando su espalda hacia atrás poniéndose la mano libre en el estómago. Aquella risa incomodo a Astrid y Pirlina quien bajo la cabeza.

–Niña tonta, así no funcionan las cosas, la vida es una mierda donde los que tienen poder mandan y lamentablemente para ti me contrataron personas que tienen lo que más me importa; dinero así que lastima suerte en tu próxima vida. – dijo Ruggerio empezando a caminar hacia ellas.

–¡Pirlina corre! – grito Astrid, ella extendió la mano y usando la última piedra de su brazalete uso su último conjuro intermedio.

–Ul Huma. – sacrificando el poder de su última piedra y con las palabras de Leoric tras una de las clases de encantamientos demostró que aquel viejo decrepito se equivocaba, la magia de fuego no es la única que puede hacer magia de Hielo.

Una lluvia de lanzas de hielo se abalanzó contra Ruggerio quien esquivo cada una, solo que cuando la espada toco una de las lanzas hubo una reacción pequeña que casi nadie hubiera notado, pero hubo un rasguño en aquella piedra.

–Bien se acabó el juego mocosas. – en un instante había desaparecido de donde estaba y tenía la espada arriba, apuntando hacia las dos, ambas estuvimos paralizadas hasta que:

*PUM*

Aquel hombre salió volando, chocando con los árboles y una pequeña montaña que había.

–¡Leoric! – aquel nombre que Pirlina dijo trajo devuelta del shock Astrid, delante de ellas estaba Leoric su capucha estaba hacia atrás su cabello blanco brillaba con el sol y sus ojos rojos esos ojos rojos no miraban con preocupación.

–Astrid, Pirlina están bien. – al voltear a verlas empezó a vernos puso sus manos sobre los hombros de Astrid, luego de ver que estaban bien las dos se relajó notablemente.

–Gracias a Odglass, están bien. – al verlo Astrid se sintió feliz y aliviada de que su héroe, su futuro esposo volvería hacerlo los salvaría otra vez.

–Leoric, Leoric. – Pirlina por su parte abrazo las piernas de Leoric mientras lloraba.

–T-tienes que ayudar a Pila. – al oír eso Leoric miro a los alrededores, no tardó mucho en verlo ahí en el suelo su fiel guerrero, su amigo Pila estaba sin un brazo gravemente herido tirado sobre la nieve manchada de sangre.

Los ojos se abrieron y sus ojos se dilataron, ver a Pila en tal estado daba a entender 2 cosas:

Este hombre es extremadamente peligroso y esto terminaría de una sola manera la cual es con uno de los 2 muerto, aquel sujeto no los dejaría escapar tan fácilmente y al ver hacia donde había mandado a volar a aquel sujeto solo había un cráter nada más.

Leoric se puso en guardia y de su manga saco su espada haciendo que esta tomara su forma natural.

–Astrid, Pirlina quiero que se vayan de aquí ahora, tomen a Pila y denle esto. – saco de su bolsillo una botella de vidrio con un líquido verde en su interior, se lo arrojo a Astrid quien lo atrapo con ambas manos.

Antes de irse Astrid se acercó al oído de Leoric susurrándole algo, el al oír sus palabras la miro y asintió; tras separarse Astrid fue para ayudar a Pirlina a levantarse para empezar a dirigirse hacia Pila, pero el viento moviéndose a su alrededor le hizo sudar la espalda y en un momento a otro aquel sujeto estaba otra vez frente a ellos con la espada en alto.

*Estruendo* –Veo que eres molesto. – gruño Ruggiero al sentir como su espada fue detenida, de frente a él estaba Leoric con su espada crujiendo ante el.

– ¡LARGO AHORA! –

Ruggiero al oír los pasos quiso perseguirlas, pero al sentir la resistencia del chico quien logro repeler su espada, dando un chasquido tuvo que volver a defenderse pues fue empujado por la fuerza de Leoric hacia atrás.

Astrid por su parte junto a Pirlina, intentaron llevarse a un Pila inconsciente, Pirlina le tomo del brazo bueno, mientras Astrid agarrando desde el abdomen y parte del codo empezaron a paso lento a movilizarse.

*En otra parte*

Se veían como los caballeros lograron retener y espantar a el grupo de bandidos que los ataco, poco a poco reagrupándose y contando sus números, mientras otros fueron a buscar a él carruaje de la familia Petrov que se había separo del grupo y había sido perseguido por otros bandidos y asesinos. No tardaron mucho en llegar como el carruaje estaba en llamas, destruido y múltiples cadáveres de los bandidos junto a los dragones de tierra muertos.

–¿Qué demonios paso aquí? – pregunto incrédulo uno de los caballeros. Sin embargo, su capitán dio su orden:

–¡Después nos preocuparemos por esto! ¡Ahora tenemos que buscar a las señoritas de Polimius y Petrov! ¡Revisen el área! – tras las ordenes los caballeros empezaron a su búsqueda.

Solo que en unos cuantos metros más adelante una sombra caminaba por la nieve tras ella, había un ligero rastro de sangre, su brazo izquierdo estaba herido saltando un goteo de sangre constante, al respirar soltaba una ligera nube de vaho; al alzar la mirada su capucha cayo hacia atrás revelando su identidad.

–Tengo que encontrar a las maestras. –dijo Agatha manteniendo su paso constante, en su mente se repetían vario sucesos de su vida como su infancia en las calles de Gusteko sobreviviendo a base de hurgar en la basura con la suerte de haber encontrado un pedazo de pan duro con algo de moho, como tuvo que aprender a robar y más adelante a matar para ganarse la vida, una “racha” si pudiera llamarse así, hasta el momento que le toco esa misión de matar a la más joven de Polimius.

*suspiro* –Aun sigo creyendo que fue la mejor elección haber huido por la ventana ese día, pues aquel monstro me hubiera matado como los demás. – se dijo a sí misma con una sonrisa resignada.

Todo lo que paso después de aquel día le hizo reflexionar sobre mi vida, deje de trabajar como asesina por miedo a que en una próxima misión pudiera morir como murieron esos tontos, aunque estuve bien por un tiempo con una cantidad adecuada de dinero para largarme de Gusteko y probablemente iniciar una nueva vida lejos de aquí me termine encontrando a aquel hombre el causante de mis pesadillas, me desmaye por el miedo y al ser llevada a aquel edificio, encontrarme con la chica que en un principio había sido mi objetivo a eliminar y que me ofrecieran en participar en una misión de protección 3 de las cuatro familias más importantes de este maldito país, pues mierda pensé que me habían llevado para torturarme y matarme luego de que se aburrieran. En un principio fui puesta bajo el cargo de Fry y Pila, me entrenaron y enseñaron varias cosas y por primera vez en mucho tiempo me sentí respaldada, aunque no me pagaban me daban todas las comodidades como una habitación y las 3 comidas diarias, aunque era reducida los lugares a los que podía ir en la mansión de Polimius. Hasta el día de hoy aquel niño que llame mi maestro me dio más que cualquier otra persona en toda mi vida, le debo mi vida al perdonármela y darme la oportunidad de redimirme junto a ser miembro de algo más grande una vez esto acabe.

–Sobreviviré, salvare a las señoritas y volveré con usted maestro. – sus pasos empezaron a ir más rápidos.

– Pila, Fry, maestro Leoric su fiel servidora cumplirá la misión que se le fue encomendada y regresare con usted. – corriendo y con la determinación en sus ojos daría hasta lo último de si para retornarle, aunque sea un poco de la confianza y la nueva vida que Leoric Valmore le dio.

Volviendo con Leoric.

*Pum* *Pum* *crujido*

Había un fuerte intercambio de ataques entre Leoric y Ruggiero, si bien parecía que el combate era equilibrado solamente era por que Leoric estaba dando todo de si y que aquel sujeto estaba ciego por la magia de Pirlina, sin embargo:

–Mierda, aquel sujeto tiene un físico sobrehumano completamente superior a cualquier otra persona que haya conocido y esa maldita espada no para de darme problemas. – pensó mientras esquivaba un corte diagonal y trataba de contratar.

Otro fuerte tajo de Ruggiero había sido bloqueado por Leoric, el crujir de sus espadas al chocar resonaba por el bosque, Leoric dio un respiro, concentro su mana por su cuerpo y espada.

–¿eh? ¿Qué carajos? – pensó y al ver a Leoric soltar el aire, Ruggiero salió disparado hacia los árboles.

–Después de varios años entrenando por fin puedo usar mi contraataque sin lastimarme el cuerpo. – se dijo Leoric con una ligera sonrisa mirando su espada.

–Aunque, si no tengo cuidado definitivamente mi espada podría romperse si no estuviera vertiendo mana en la hoja. No tengo otra opción debo encontrar una manera de acabar esta pelea. – pensando Leoric recordó lo que le dijo Astrid.

–Las variaciones son la debilidad de la espada. – recordando que en una de las clases de magia comentaban las distintas variaciones de magia que se crean a partir de las reacciones. De momento la única que Leoric conoce y puede usar solo es una y esa es:

–¡Ur Huma! – 4 lanzas de hielo fueron lanzadas con la máxima velocidad hacia donde estaba Ruggiero, la espada o lo que Leoric vio la gema de la espada brillo cambiando de color a flamas haciendo que el filo se convirtiera en llamas consumiendo las lanzas de hielo.

–Chico déjame decirte algo, eres bueno eso debo reconocerlo, pero mientras yo tenga esta espada no perderé contra nadie. –

–¿La espada? – pregunte tratando de conseguir información.

–Veras chico esta espada que conseguí hace unos años, gracias a ese sabio de Lugunica que un día fue a visitar a la familia real, haciendo que los guardias descuidaran la tesorería y con tal oportunidad pude “tomar prestados” unos cuantos juguetes interesantes. – señalando su espada siguió hablando.

–Esta espada Calambur, Extraburn, Caliburn o no sé cómo se llame la verdad aquel sabio siempre ponía nombres raros a ciertas cosas. –

–¿Espera? ¿Sabio? Estas hablando del gran sabio Flugel. – Leoric no sabía si creer lo que decía aquel sujeto, pero si esto era verdad aquella espada debía ser un tesoro nacional de Lugunica y en especial siendo nombrada por el mismísimo Gran sabio.

–¿Que comes que adivinas? – pregunto con sarcasmo.

–Mierda entonces, estoy completamente jodido. – Leoric no tenía que ser un genio para juntar los cabos.

–maldita sea de todas las cosas que pudo haber obtenido este sujeto tuvo que haber sido la legendaria espada Excalibur– pensó recordando la leyenda de la espada se dice que las 6 magias elementales están bajo de su guarda donde la gema brillara para usar al mandado de su portador.

–Aunque debo reconocer que esta cosa es muy útil para aquellos que no pueden usar magia. – estas eran las palabras de Ruggiero, pero internamente estaba pensado en otra cosa:

–Este mocoso uso una técnica de contraataque, será molesto pues si no puedo verlo no sabré en qué momento o que manías hace su cuerpo para utilizar aquel movimiento, ya que al no poder sentir mana es una mierda. – girando su espada con tranquilidad iba a pensar en una solución para contrarrestar el ataque de Leoric, sin embargo, en un instante sus instintos le advirtieron de un peligro de muerte.

Apenas pudo moverse un paso antes que un ligero corte apareciera en su mejilla.

–Que velocidad de reacción, logro esquivar el primer corte de “Fortes” (es el estilo de espada de Gareth) – Leoric no se detuvo ahí y siguió utilizando las enseñanzas de su padre, más cortes esta vez más rápidos y potentes eran lanzados hacia Ruggiero quien se estaba acostumbrando a la batalla.

–Viendo esto estoy sacando mis conclusiones, no puedo conjurar hechizos pues si los rumores son ciertos la espada dará una señal al portador y dirá que tipo de hechizo es y como contrarrestarla; lo segundo al parecer no puede sentir el mana y tiene una dependencia a la espada. – Leoric siguió atacando, causando que la tierra se estremeciera con cada ataca que lanzara.

–Quitarle la espada me dará ventaja sobre él y mientras lo pueda guiar con mis ataques así donde yo quiera esta batalla será mía. –

*Tos* *Tos*

La escena cambio devuelta con Astrid y Pirlina, ambas estaban administrando a Pila la poción que Leoric les dio.

–¿Crees que estará bien? – pregunto Pirlina.

–No lo sé, sus heridas son muy graves y perdió mucha sangre, aunque la poción pudiera cicatrizar las heridas más graves, necesita por lo menos magia curativa de nivel intermedio a avanzado. – apoyo a Pila en el árbol para que este recuperara el aire.

–¿Qué haremos? ¿volvemos con los caballeros? – pregunto Pirlina.

–No creo que sea la mejor opción pues en este momento, estarán buscándote por ambos bandos, tanto los asesinos como los caballeros y que uno te encuentra no saldrá nada bueno. –

–Tal vez tengas razón pues si me encuentran los caballeros puede que nos salven, pero me arriesgo a recibir otro intento de asesinato y no contare con la suerte de que ustedes al menos ya tenían algo planificado. –

–Tienes razón. – volviendo su atención a Pila, Astrid lo tomo del hombro para intentar levantarlo. – Ayúdame Pirlina, hay que seguir moviéndonos. –

–¡CUIDADO! –

–¿eh? – siendo empujada por Pirlina, Astrid había sido herida por una flecha que se le clavo en el brazo. Soltando un quejido volvió su vista a un hombre que se acercaba montando un dragón de tierra.

–Bueno, esto será dinero fácil. – deteniendo su dragón de tierra, iba a sacar su espada para acabar con el trabajo.

*zas*

Lo que siguió fue el sonido de seco de su cabeza cayendo al suelo al igual que su cuerpo manchando la nieve de sangre.

Pirlina estaba un tanto horrorizada, pero al ver quien se acercaba pudo relajarse un poco y solo se concentro en ayudar a Astrid.

–Lamento la demora, mi señora. – Astrid al ver de quien se trataba dio una ligera sonrisa aun con el dolor.

–Es bueno verte, Agatha. – una vez de pie no quiso perder más tiempo, tenían que sacar a Pirlina de aquí y ahora con un medio de transporte como el dragón de tierra de aquel asesino no habría una mejor oportunidad.

–Agatha, llévate a Pirlina y Pila, tienes que sacar a Pirlina de todo esto sigue el plan que Leoric te dio y llévensela a los dominios de Valmore. –

–¡Astrid! Pero ¿que pasara contigo? – pregunto Pirlina.

–Estaré bien, Pirlina además alguien debe quedarse para dar una versión de los hechos así debía hacerse originalmente, mientras tu escapabas yo me quedaba para decir de tu desaparición y futura muerte. – acercándose con su brazo sano, la atrajo hacia ella en un abrazo.

–Vas a estar bien, Pirlina no te preocupes. – Pirlina le devolvió el abrazo con mas fuerza hundiendo su cara en el cuello de Astrid mientras lagrimas le salían.

Agatha quien había terminado de subir a Pila y aplicando un poco de vendas.

–señor Pila. – susurro Agatha con preocupación, apretó el puño con fuerza al verlo en ese estado. Relajándose para no perder el foco volvió su mirada hacia Astrid y Pirlina, esta ultima empezaba a subirse al dragón de tierra.

–Cuídala Agatha. – Agatha no cambio su expresión, solo hizo una leve inclinación hacia Astrid y procedió a subirse al dragón de tierra y agarrarlas riendas.

–Juro mi señora que daré mi vida en protegerla. – así montando al dragón de tierra los 3 empezaron su camino hacia donde un escuadrón de la orden de caballeros de Valmore los esperaba.

Aumentando la velocidad, Pirlina volteo hacia Astrid quien movía su mano despidiendose y luego darse la vuelta para regresar hacia donde estaban los caballeros de la academia.

Regresando con Leoric.

–Entonces este era tu plan chico. – pregunto Ruggiero, quien tenia la espada apoyada en el hombro y una ligera línea de sangre que caía de su boca. Frente a él estaba Leoric jadeando, su espada en guardia y con la vestimenta hecha girones.

–No –

–¿No? Ósea ¿me has movido de ubicación aleatoriamente con esos múltiples ataques para esto? – Ruggiero empezó a soltar una risa y poco después aquella risa se convirtió en una carcajada.

–Tanto para nada, creo que te sobreestime niño. –

–No, de hecho, nunca pensé que caerías en un plan tan estúpido como este. – aunque no podía verla Ruggiero podía sentir la sonrisa amplia de Leoric.

–¿eh? ¿Qué carajos estas hablando, moco? – no pudo seguir con la pregunta pues sintió como el suelo empezaba a temblar.

En la ubicación del convoy de la academia también sintieron el temblor.

–¿Qué sucede? – pregunto uno de los alumnos.

–¿Acaso es otro ataque? –dijo otro.

Uno de los caballeros miro hacia la montaña cerca del camino y sus ojos se abrieron de par en par.

–¡TODOS SALGAN DE AQUÍ! ¡UNA AVALANCHA! – algunos estudiantes se asustaron, otros entraron en shock y los mas experimentados empezaron a hacer reaccionar a los anteriores, los caballeros volvieron a levantar rápido los carruajes y hacer subir a todos los estudiantes.

Con Astrid quien se encontraba de camino a reagruparse con los demás miro como a su delante las rocas y nieve empezaba a caer hacia su destino, lo primero fue incredulidad y luego temor. No logro comprender que fue lo que sucedió, pero no se arriesgaría en ir ya que en su posición actual estaría a salvo.

Con el trio que estaba de camino al punto de reunión solo pudieron ver como el gigante de piedra y nieve caía causando tal fenómeno natural.

–¡ARRE! ¡CORRE MAS RAPIDO! – Agatha agito las cuerdas de dragón de tierra para que aumentara el ritmo, mientras Pirlina sostenía a Pila para que no se cayera volvió la vista hacia atrás y solo espero a que sus amigos estuvieran bien.

Con Leoric:

–Maldito loco. – susurro Ruggiero al sentir y oír el viento y presión que venía desde arriba, cuando trato de cambiar la forma de su espada Leoric lo detuvo y empezó otro intercambio de ataques.

–¡Déjate de joder, mocoso! si seguimos así, los 2 vamos a morir aplastados. – fueron las palabras de Ruggiero quien, al estar concentrado en no quedar aplastado por la avalancha, no se dio cuenta del siguiente ataque de Leoric.

Doblando un poco las rodillas y tomando una gran cantidad de aire, Leoric utilizo la técnica definitiva que su padre le enseño, el corte definitivo del estilo Fortes, “el corte de luz”.

Ruggiero pudo sentir el ataque que se acercaba, pero fue demasiado tarde y aunque no sintió dolor solo se dio cuenta que su brazo que sostenía Excalibur ya no estaba. En la vista de Leoric vio como el brazo y la espada eran separados por ese corte, y mirando de reojo vio como la avalancha ya estaba sobre ellos.

–Ur Dona. – usando su magia de tierra intermedia Leoric se encerró en un domo de tierra el cual vertió todo su mana en él.

Lo que siguió después fue el estruendo de las rocas y nieve colisionando entre si hasta no haber mas avance.

Fin del capítulo 17 parte 2.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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