Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Re:zero-Borealis - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Re:zero-Borealis
  3. Capítulo 24 - Capítulo 24: Interludio: Voces del pasado.
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 24: Interludio: Voces del pasado.

La escena mostraba el monasterio donde los estudiantes de la academia real se habían quedado, poco a poco fuimos dando un recorrido desde los bosques, hasta una montaña que tenia indicios de un desprendimiento.

Una vez ahí la vista fue hacia el enorme precipicio donde abajo se veía una enorme cantidad de piedras y nieve en el fondo del abismo.

Entre toda la destrucción que había por aquel desastre “natural” la vista fue acercándose poco a poco hacia la cara de un hombre de alrededor en sus 28 a 30 años, su cabello negro como el carbón estaba con algunos escombros y nieve, tenía un corte en su labio inferior, sus ojos cerrados junto a los movimientos involuntarios de su cabeza.

–¡Ruggiero! ¡Ruggiero! – resonó en su mente.

Flashback: 20 años antes de la AGC (Antes de la Gran Calamidad)

Ubicación: Reino del Dragón de Lugunica.

–¡Ruggiero! ¡Deja de jugar y ven a ayudarme! – dijo una mujer de unos 30 años de cabello naranja, cargando una cesta de verduras en una mano y en la otra una bolsa llena de grano.

–¿eh? Claro madre. – dijo el joven Ruggiero.

Tenía puesto una ropa de lana áspera y unos pantalón unas tallas más grandes que el de color marrón. Su cabello era del mismo color que el de su madre, su cara aun mantenía algo de infante por la grasa de bebe que tenía en sus cachetes junto con algunas pecas.

Al ver a su madre llevar tantas cosas dejo su espada de madera y fue directo hacia ella.

–Te dije que no jugaras y me esperaras a que regresara a casa, ¿en que estabas pensando? – le llamo la atención su madre.

–Perdón perdón madre, es que como te demorabas mucho era muy aburrido estar en casa sin ti. – fue rápido hacia ella y la ayudo tomando el saco de grano que traía.

–Si no te hubieras quedado dormido te hubiera llevado conmigo, pero como cierto niño le gusta escaparse a jugar con sus amigos en la noche. – las palabras le hicieron callar y miraba hacia otro lado claramente culpable de los cargos.

Al verlo avergonzado su madre rio y ya adentro de la casa dejo la cesta de verduras en la mesa.

–Voy a empezar a cocinar la cena, Rugy así que puedes jugar un rato más. Solo no te quedes jugando hasta tan tarde entendiste. –

Ruggiero una vez dejo la bolsa de grano al lado del mueble de la cocina y hablo:

–No te preocupes madre, solo estaré un rato afuera con los chicos jugando. – ya estaba por salir, su madre lo detuvo, lo tomo de los cachetes y le dio un beso en la frente.

–No esperes a que sea de noche y la comida se enfríe entendiste, Rugy. – la sonrisa en su rostro fue lo mas hermoso que Ruggiero vio en ese momento.

Miro hacia un costado diciendo que ya era grande como para esas cosas y avergonzado se fue de su casa. Su madre simplemente lo vio irse negando con la cabeza con una sonrisa y se puso a cocinar la cena.

Pasaron las horas y el sol ya se había ocultado, a Ruggiero se le había pasado la hora por pasar mucho tiempo con los chicos del pueblo.

Su casa que estaba a las afueras estaba un poco alejada y al llegar podía ver las velas encendidas.

Al llegar a la puerta pudo oír a su madre discutir con alguien.

–¡No lo entendiste o no quieres entender, que parte de que perdí al bebe no entendiste! – dijo su madre a un hombre con una vestimenta impecable, tenia el cabello morado y un porte elegante.

–Dona, por favor no soy estúpido. – dijo aquel hombre.

–He estado investigando antes de venir aquí, la gente dice que aquí vive una joven madre soltera junto a su hijo. – Dona, la madre de Ruggiero. Apretó los dientes con impotencia y frustración, cuando iba a volver a negarlo.

Aquel sujeto con velocidad apareció delante de ella y la tomo del cuello alzándola del suelo.

–Dona te lo diré una última vez. ¿Dónde está? – Dona puso resistencia, le araño el brazo, pero no pudo hacerle nada aun dándole patadas. Sus quejidos se hacían mas fuerte y sus intentos desesperados de respirar.

Ruggiero al ver esto iba a entrar para golpear a aquel sujeto, pero antes que pudiera alguien le golpeo por la espalda haciéndolo caer al suelo y abriendo la puerta.

Esto llamo la atención del hombre y de su madre quien al verlo sus ojos pasaron de la ansiedad al miedo.

–Amo, lo encontré afuera de la casa espiando. – dijo un ser que para Ruggiero no era otra cosa que un monstruo. Una abominación con varias heridas, 4 brazos y 3 ojos en su rostro de distintos tamaños.

Ruggiero miro hacia su madre y aquel hombre. Pudo verle bien la cara era idéntico a él, solo que sus ojos carecían de cualquier brillo siendo un morado oscuro.

–Así que, ahí estabas. – el hombre miro a Dona y aplico mas fuerza en su cuello.

–Debo agradecerte por cuidar y criar a mi bastardo, Dona.

Ruggiero en el suelo vio como la cara de su madre se volvía morada, sus manos perdían fuerza empezando a ceder y poco después empezó a botar espuma de la boca.

Trato de levantarse, pero aquella cosa lo tomo de las manos y lo levanto de suelo obligándolo a mirar.

Los ojos de su madre se posaron en él. Intentó estirar la mano hacia su hijo, pero el seco crujido de su cuello rompiéndose la hizo detenerse.

La vida se apagó en sus ojos en un instante, el hombre al verla con la cabeza hacia un lado soltó su cadáver que cayó secamente al suelo.

–¡NOOO! ¡NOO! – grito Ruggiero ante lo que vio, empezó a forcejear para liberarse e ir hacia el cadáver de su madre.

*suspiro* – Has que se calle hace mucho escándalo. – Aquella abominación asintió hacia su amo y golpeo a Ruggerio en el cuello.

El golpe le hizo ver borroso, aun sostenido su vista miro hacia su madre quien tenia los ojos abiertos y el cuello roto. Alguien le tomo de la cara obligándole a ver hacia adelante era aquel sujeto que mato a su madre quien tenia una sonrisa formal.

–Vamos a casa “hijo”. – y luego vino oscuridad.

Por momentos Ruggiero pudo ver algunas cosas, como casas en llamas, la sangre en el suelo junto a esos monstruos llevándose a sus amigos de la aldea.

Luego de un tiempo Ruggiero despertó en una carreta junto a sus amigos, noto como algunos lloraban desconsoladamente, las niñas se apegaban entre sí por el temor que les hagan algo y otros niños con la mirada perdida por todo lo que vieron.

–¿Que- Que paso? – se preguntó.

–Rugy, menos mal estas bien. – Ruggiero volvió su mirada hacia la voz de una chica de unos 16 años. Esta era Mera la hija del cazador de la aldea.

–¡Mera! ¿Qué hacen aquí? –

–Atacaron a la aldea mientras todos dormían y.… y masacraron a todos los adultos. No sobrevivió nadie y nos llevaron a todos los niños en esta carreta. – dijo Mera con un tono dolido, todos los adultos incluyendo su padre habían sido asesinados.

En eso como un rayo los recuerdos le llegaron a Ruggiero, el llegar tarde a casa, la discusión de su madre con aquel hombre y como este la asesino en frente de el a sangre fría. Sus gritos y intentos desesperados para intentar llegar hacia ella.

Al recordar todo lagrimas cayeron de sus ojos, pero no fue por mucho porque el odio y el rencor.

Apretó los dientes que incluso estos empezaron a hacer ruido.

Mera al ver esto se preocupó:

–Rugy por favor no hagas nada imprudente, mira la situación en la que estamos.

Ruggiero la miro y se recién se había dado cuenta que todos, incluyéndole tenían las manos atadas a la espalda y el pie derecho con un grillete y cadena.

Ruggiero chasqueo la lengua, pero antes de que pudiera darle su idea a Mera para que le ayudara, el carruaje se detuvo.

–¡Por favor, dejen inspeccionar la carga!

Al oír la voz tanto el cómo los niños se emocionaron pues por el tono que tenía la nueva voz pudieron saber que era un caballero de Lugunica.

–¡Estamos salvados! – dijo Mera, luego todos los niños empezaron a gritar para llamar la atención y pedir ayuda.

Unos momentos después la tela del carruaje se abrió y vieron a 2 caballeros de Lugunica, sus impecables uniformes y sus capas negras (nota: la capa negra es el rango más bajo en la jerarquía de los caballeros, esto es canon de la novela visual.) le daban esperanza a los niños de que iban a ser liberados.

Detrás de ellos Ruggiero vio al hombre que asesino a su madre.

–Señores cuidado el hombre que está ahí es un asesino y secuestrador. Asesino a mi madre frente a mi y nos saco a todos nosotros de nuestros hogares. – grito Ruggiero a los caballeros.

–Cállate mocoso, que no me dejas concentrarme.

–¿Eh?

Incredulidad era la mejor manera de describir a Ruggiero en ese momento. Aquel caballero empezó a contar a cada uno de los niños que lo miraban algunos con lagrimas en los ojos suplicando que los sacaran de ahí y otros con la misma expresión que tenia Ruggiero.

–1, 4, 8 ya veo son 12 en total. Esto te saldrá al menos unas 4 monedas de oro, para que cubramos esto.

La cara de cada niño llego a la confusión y temor, hasta que vieron sacar del bolsillo del joven adulto bien vestido una bolsa pequeña. De ahí saco 8 monedas de oro y se las dio a los caballeros.

–Tengan 4 cada uno de los 2 ¿Les parece bien? – dijo aquel hombre. Los guardias tomaron las monedas sin dudarlo con sonrisas que les llegaban a las orejas.

–¡De lo por hecho, Conde Pitot!

–¡Nos aseguraremos de que nuestro capitán no pregunte por nada de lo que sucedió!

–Por favor, ayúdenos quiero regresar a casa con mamá y papá. – suplico una niña entre lágrimas.

–…. – el caballero la miro y volvió su mirada otra vez hacia el barón. –Barón como consejo creo que debería amordazarlos para que no hagan ruido innecesario.

–Lo tendré en cuenta, bueno si no hay más nos iremos.

–¡Oigan! ¡regresen malditos! ¡no puede… no pueden dejarnos aquí! – grito Ruggiero forcejeando con sus ataduras haciendo que sus muñecas sangren por la fricción.

–¡No se vayan!

–¡Por favor! ¡sálvennos!

Gritaban todos los niños, menos Mena que sabía que sería inútil pedir a ayuda a este par de corruptos. Vio como tanto Ruggiero y los otros 10 niños se movían haciendo que sus cadenas suenen.

El padre de Ruggiero y los caballeros lo voltearon a ver, sin decir palabras saco una poción de su bolsillo y la lanzo adentro del carruaje.

Al romperse la botella un humo verde se esparció por dentro haciendo que todos empezaran a toser y caer inconsciente sobre sus lugares.

Ruggiero quien era el mas cercano a la salida veía como las 3 figuras se alejaban y sin que nadie lo supiera 3 pensamientos quedarían arraigados en él.

Varias semanas después.

Podíamos ver a un Ruggiero en una celda, encadenado, varios cortes y moretones en su cuerpo.

Su rostro estaba peor, tenia su ojo hinchado y le faltaba 3 dientes junto a un corte en el cuello que estaba cocido.

–¿Cu…Cuanto tiempo estuve aquí? – se preguntó.

*Flashback*

Su mente paso a los primeros días desde que llego aquí.

Al llegar a lo que parecía la mansión de aquel noble, los bajaron a todos del carruaje. Ahí Ruggiero vio cuantas de esas cosas eran, alrededor de 4 de esos monstruos.

El primero era uno con 1 cabeza y 3 rostros, tenia 2 brazos y media casi 2 metros. El segundo era pequeño casi de su tamaño (1.50 metros) y sus piernas eran como las de uno de esos bichos que saltaban. El tercero no tenia cabeza y sus ojos, boca estaban donde debería estar su cuello, sus dientes eran afilados y su lengua podía estirarse mucho mas de lo que parecía. Y finalmente el ultimo de esas cosas era la misma que lo noqueo viéndolo otra vez era mucho más feo.

Unidos por cadenas y guiados por esas 4 abominaciones, nos llevaron en fila por lo que era la mansión de aquel noble. Luego unos minutos nos metieron por un portón hacia una habitación subterránea.

Esta era mucho más amplia de lo que parecía pues había un compartimiento secreto que al abrirse mostro otro pasadizo.

Podía oír como los más jóvenes lloraban y como Mera trataba de tranquilizarlos y que ella los protegería.

Luego una vez pasamos nos bajaron por escaleras, cuando llegamos a lo que intuí era lo más bajo de este lugar apareció otra puerta esta era de metal.

Nunca había visto una de este tamaño solamente por historias que contaba mamá. Al abrir solo pude ver un lugar que llamaría como el infierno.

–Ah… Ahhh… ahhhh– era la respiración de una cosa que tenia una cabeza parecida a un hongo. Esta estaba encerrada en una celda.

Al ver hacia adelante pude ver múltiples celdas, bastantes, algunas vacías, otras con… esas cosas.

–No vean cierren los ojos. – dijo Mera a los niños que por el terror se quedaron paralizados.

–¿eh? ¿niño no moverse? ¿Qué hacer? – pregunto el monstruo sin cabeza.

–Arrástralos y metelos en sus “salas de espera”. – dijo el Conde Pitot.

Cuando empezaron a tirar de las cadenas, Pitot fue hacia Ruggiero y una vez delante de el saco una llave liberándolo del grupo.

–Debo tener una charla con mi bastardo. – las creaturas asintieron y comenzaron a jalar a los otros niños.

–¡Noooooo! ¡Déjenlo! ¡Rugy!

–¡Ruggiero!

–¡Rugy!

Algunos niños incluyendo Mera gritaron tratando de evitar que se llevaran a Ruggiero.

–¡No se preocupen muchachos en un momento estaré con ustedes! – tras ver como cada uno de sus amigos era jalado y lanzado a una celda.

Ruggerio volvió su mirada hacia el asesino de su madre, su disque padre.

–Primero que nada, déjame presentarme mi nombre es James Pitot, soy un conde del reino de Lugunica y tu progenitor. – James vio como Ruggiero solo se le quedo mirando con el ceño fruncido. –Puedo entender que con el nivel académico que llevaste en esa aldea no puedas entender el significado de ciertas palabras, pero… –

–Se que significa lo que dijiste. Se que significa bastardo y progenitor, eso me lo enseño mi madre, pero ante mi solo veo al asesino de mi madre y el destructor de mi vida. – le interrumpió Ruggiero mostrando los dientes.

James simplemente alzo una ceja: –Veo que tampoco te enseño modales, pero que puedo esperar de la crianza de una pueblerina. – movía la cabeza en señal de decepción y luego volvió su mirada a Ruggiero.

–Solo te separe del resto de los sujetos de prueba, porque tengo el pensamiento que mi bastardo tiene el potencial de cumplir mi sueño. – puso sus manos sobre los hombros de Ruggiero y con un tono fanático.

–¡De crear el cuerpo perfecto! ¡Un cuerpo que superara todos los limites humanos y no humanos! ¡No es hermoso en lo que te convertirás! – Ruggiero lo vio a los ojos viendo que solo había locura en ellos.

–E-estas loco.

–Puede que todavía no lo veas, pero – le dio un fuerte puñetazo en el estomago a Ruggiero. – pronto bastardo, pronto lo sabrás. –

Ruggiero perdió el aire y empezó a ser jalado por James, aunque se resistió no pudo ante la fuerza de James.

No pudo ver el camino por donde lo llevaron, pero una gran puerta de acero se abrió y fue lanzado hacia adentro.

–Disfruta tu habitación, bastardo.

Y así empezó su infierno, recibía comida como un pan duro y un poco de carne con avena.

Junto que a los 3 días empezó su “aclimatación” era llevado por ese monstruo de 3 ojos a una habitación apagada donde tenia que superar a uno de los experimentos que su padre había hecho.

Aquel experimento tenia la apariencia de un carnero, andaba en 4 patas, pero en vez de tener pesuñas tenía manos humanas y tenia 4 ojos más.

Solamente con sus manos se tuvo que defender y estuvo a punto de morir, si no fuera por las enseñanzas del papá de Mera el cual decía que tenias que apuntar a las parte vulnerables de tus presas y matarlas antes que caigan en la desesperación.

Y eso hizo aprovecho que esa cosa estuvo a punto de comérselo y metió sus dedos en los ojos para cegarlo. Una vez libre tomo su cadena y empezó a ahorcarlo. Uso todo el peso de su cuerpo hasta que luego de 6 minutos la creatura dejo de pelear.

La puerta se abrió y fue sacado por Ignos o así se hacía llamar. Pensé que podría ver a los demás de la aldea, pero Ignos me llevo a un laboratorio donde James esperaba y contra mi voluntad me subieron al quirófano para aplicarme lo que le decía como “mejoras”.

Esa fue la rutina hasta el día de hoy, ser encerrado con algún experimento, matarlo y luego ser abierto en la mesa de operaciones y ser lanzado a mi prisión personal hasta que se repita el ciclo.

*Fin del flashback*

*Perspectiva Ruggiero*

La puerta se volvió a abrir esta vez no era Ignos, si no James su sonrisa era de oreja a oreja mientras miraba unos pergaminos.

–¡Magnifico! ¡Casi has completado el acondicionamiento! – relajando se un poco se acomodo el traje. – Ahora solo te falta una ultima prueba. – se dio la vuelta para salir de ese calabozo, pero antes dejo unas ultimas palabras. – No me decepciones Ruggiero.

A estas alturas poco le importaba las palabras de aquel hombre solo quería morir, pero no de la manera fácil. No quería morir desperdiciando la vida que su preciada madre le dio.

Él quería morir, pero no sin antes llevarse consigo a el verdadero monstruo que le estaba dando la espalda.

Otra vez fue llevado por Ignos, cuando llegamos a la “habitación del terror” o así es como le digo.

Antes de entrar Ignos me inyecto algo en el cuello, abrí los ojos como platos y lo voltea ver.

–¿Qué mierda me pusiste? –

–Es por órdenes del amo, dice que es para que la fase final no tenga problemas. –

–Una mier.. ah– me sentía mareado, mi cabeza daba vueltas y todo era borroso.

–Ahora entra. – fui empujado y caí al suelo.

Luego el sonido del metal chocando con el suelo, mire a mi lado y había una espada.

Me la quedé viendo por unos instantes hasta que empecé a oír quejidos y gemidos. Miré hacia adelante y vi monstruos 11 para ser exactos.

Uno de tamaño pequeño vino corriendo hacia mí, aunque su velocidad no era algo que no pudiera evitar. Tome la espada y con un tajo mate al primero.

Hubo una reacción de los demás, algunos temblaron, otros gritaron y uno se acerco hacia mi a paso lento. Se notaba su enojo por lo que hice.

A ese le corté las piernas y me dirigí a los demás. Aunque intentaban huir no me reprimí las cosas que me hicieron, lograron que mi cuerpo fuera mas fuerte de lo que aparentaba mi edad ya que a uno de los que huía le aplasté la cabeza contra el suelo.

Simplemente hice una masacre con esas cosas. Finalmente fui al ultimo que deje vivo que fue al que le corte las piernas.

–Regresa al infierno del que viniste. – y clave la espada en su pecho.

–R-ru-gy.

–¿Co como me llamaste? – oír esas palabras me dejaron los pelos de punta y luego de unos segundos mi vista empezó a aclararse. La silueta del monstro empezó a cambiar y se reemplazo con la de Mera.

–No no nono. ¿¡Qué haces aquí!? ¿¡Mera no por qué!? – me agache hacia ella y la tome entre mis brazos, pero ya había dejado de respirar.

Lagrimas caían de mis ojos ante lo que había, pero luego me di cuenta.

Mire a los alrededores y todos, todos y cada uno de mis amigos. Yo los había matado, yo mate a mis amigos.

El shock en el que estaba no me hizo dar cuenta que la puerta de metal se había abierto. Los pasos resonaban en mis oídos, pero poco me importaban pues solo miraba el rostro de Mera con su semblante de tristeza.

Pero un fuerte dolor en mi cuello me saco de mis pensamientos, caí al suelo y me quedé viendo los cuerpos de todos mis amigos.

–¿Qué he hecho? – susurré y luego caí la oscuridad.

*Perspectiva de James*

–¡Magnifico, Magnifico! ¡En verdad Ruggiero eres mi hijo! ¡Todo ese potencial! – estaba eufórico de verdad había conseguido completar una parte de mi trabajo.

Logre demostrar que, si alguien perdía su conexión con Od Laguna, en cada operación que le realizaba reemplazaba sus órganos modificados con magia y recargue su puerta de mana hasta el punto de destruirla, para que no hubiera reacción con el mana.

Y ahora por fin logre conseguir un recipiente digno para ser el cuerpo perfecto.

A pesar de los fracasos previos que dieron como resultados a las abominaciones que tengo aquí.

Las reacciones de Ruggiero fueron más que perfectas.

Ahora queda el paso final, el baño. Donde se decidirá si se convertirá en un monstruo más o cumplirá mi sueño.

–Amo, aquí lo traje. – dijo Ignos.

–O bien hecho, vamos tráelo, tráelo aquí, desnúdalo y mételo en el recipiente. –dije señalando una capsula de vidrio.

Cuando Ignos metió a mi hijo ahí simplemente empecé a destapar botellas y recipientes, llenos de pociones y elementos que recolecté en mi época en la capital y en las afueras.

Introduje todo en donde estaba Ruggiero, pero solo faltaba una cosa más. Lo más difícil de conseguir, “sangre de dragón”.

Aquí la maldición decidirá si Ruggiero se convertirá en el un monstruo o si mi experimento estará completo.

Cuando todo estuvo adentro del cristal, espere y espere hasta que hubo una reacción.

Debajo del agua Ruggiero empezó a moverse y contorsionarse. Su cabello antes naranja paso a un negro como el carbón y varias de sus cicatrices empezaron a regenerarse.

–¡ESTA PASANDO! – grite emocionado, pero algo paso.

Ruggiero despertó y me miro, sus ojos ya no eran de ese verde que tenía igual a su madre. Ahora eran negros, cuando los vi supe que algo no estaba bien.

Ruggiero puso sus manos en el vidrio y este empezó a quebrarse.

–¡IGNOS! ¡TE DIJE QUE LE PUSIERAS EL SEDANTE! ¡HAS ALGO IDIOTA! – ante mis palabras mi creación fue directo hacia el vidrio, pero Ruggiero ya lo había roto y los líquidos junto a las pociones cayeron al suelo junto a fragmentos del vidrio.

Ruggiero cayo de pie, pero su aura era completamente diferente, llena de poder. Cuando Ignos iba a reducirlo para volver a ponerle el sedante, el niño tomo una de sus manos y como si fuera una ramita lo partió por la mitad.

–¡Goohhaaaa! – grito Ignos.

–Tienes muchas manos, no crees que deberías compartir algunas. – dijo Ruggiero, tomo los 2 brazos superiores de Ignos y con facilidad poniendo su pie desnudo en el pecho de Ignos, tiro y los arranco de raíz.

Otro grito bestial salió de Ignos y sin piedad alguna Ruggerio lo tomo de la cabeza y lo decapito.

–No- no puede ser. – dije con incredulidad y miedo, Ignos era el mas fuerte de mis 4 fenómenos.

–¡Vengan aquí, inservibles! ¡Y redúzcanlo! – grite y los otros 3 fenómenos llegaron solo para recibir la vista de una destrucción unilateral.

Langosta el mas bajo, pero el más rápido de los 4 fenómenos fue a darle una patada con sus poderosas piernas. Sin embargo, Ruggiero era mucho más rápido, simplemente esquivo el ataque y lo tomo de las patas.

–Veamos, ¿cuánto puedes aguantar? – su sadismo era obvio, al parecer la sangre de dragón tuvo una reacción en su personalidad.

Tiro con fuerza y aunque Langosta araño con sus garras no pudo hacer nada y fue partido a la mitad por la fuerza que mi hijo aplico en él.

–¡Triorop! ¡Quimera! – grite y los otros 2 fueron directo hacia Ruggiero.

El solo los miro acercarse y se movió con velocidad poco le importaba que el vidrio se clavara en sus pies.

Fue directo hacia Triorop este no tenia muchos puntos ciegos debido a sus 3 caras y de los 4 fenómenos era el mas alto, pero poco sirvió de nada Ruggiero usando los vidrios que había en el piso los clavo en los ojos de las 2 caras laterales. Causándole un gran dolor a Triorop, su grito de dolor resonó por mi sala.

Sin embargo, Quimera le atravesó el pecho de Ruggiero con su lengua. La cual podía estirarse y hacerse tan afilada como la punta de una lanza.

–¡NOOOO! ¡TE DIJE REDUCIRLO NO MA! ¿EH? – iba a reclamar, pero Ruggiero tomo la lengua y jalo con fuerza.

No puedo saber la fuerza que utilizo, pero para quitarle la lengua y los órganos de Quimera con una sola tirada fue demasiado.

No hubo ruido alguno por parte de Quimera, ya cuando cayo al suelo estaba muerto.

Triorop intento golpear a Ruggiero otra vez, pero este usando la lengua de Quimera rodeo el cuello de Triorop y con fuerza empezó a ahorcarlo.

–Ahh ahhh a-mo por favor a-yuda. – dijo estirando su enorme mano hacia mí.

Yo simplemente salí corriendo de ahí. Empecé a oír como Triorop se levantaba y chocaba con las paredes múltiples veces, pero luego de unos 3 a 4 choques un fuerte estruendo hizo que el suelo temblara.

–¡No, no puede ser! – dije con temor y llevando mis manos a la cabeza.

–¡Ahora sigues tú, pa- dre! –

Al oírlo empecé a correr, corrí y corrí hasta llegar a la puerta de salida. Jalé la palanca que abría la puerta y una vez esta se abrió me propuse a subir, pero antes de llegar al segundo escalón mi cuerpo cayo al suelo.

Al mirar hacia abajo, vi que ya no tenía pies:

–¡AHHHH! – grite de dolor mire hacia arriba y pude ver a Ruggiero sonriendo y una espada en su mano derecha.

*Perspectiva de Ruggiero*

Miraba a aquel patético ser en el suelo, arrastrándose para tratar de escapar. Sin pensarlo tire la espada que tenía y lo tome del cuello.

Aunque puso resistencia, aprete con fuerza, no tanta como para matarlo ahí mismo sino lo suficiente para que sintiera lo mismo que le hizo a mi madre.

Cuando ya vi que su cara estaba morada por la falta de oxigeno iba a rematarlo hasta que:

–¡Rugy! – una voz resonó en mi cabeza, solté a aquel hombre y volteé. La figura de mi madre me miraba con tristeza solo por unos segundos hasta desaparecer.

Me quede pensando, mirando ese pasillo hasta que se me vino una idea a la cabeza. Tome de la oreja a mi padre y jale sin importarme su dolor.

Lo lleve hasta aquel lugar donde estaban las celdas, mire a los alrededores y vi una palanca.

–Sabes por más que me gustaría matarte yo mismo, creo que no es algo que quisiera mi madre. – vi como me miraba con miedo, pero esto paso a un poco de esperanza.

–Eso no lo hare yo. No, ellos lo harán. – señale a las celdas que había y algunas cosas que seguían moviéndose, pues creo que su numero se redujo por mi culpa.

Sin mas jale de la palanca y las celdas se abrieron, los experimentos salieron y estos al ver a los alrededores empezaron a acercarse hacia donde estaba mi padre.

Lo lance hacia ellos y algunos arrastrándose y otros caminando con dificultad fueron a cumplir su venganza.

–¡NOOO DEJENME, ALEJENSE YO SOY SU CREADOR, SOY SU …..AHHHHHHH!

Simplemente me di la vuelta y dejé que esas cosas lo destrozaran. Fui devuelta a ese laboratorio y empecé a buscar cualquier cosa y encontré un diario, tenia las iniciales de:

J.M.P

Al abrir me di cuenta de que era lo que ese loco queria realizar, no entendía nada pues eran cosas muy avanzadas y sinceramente no me intereso. Miré hacia las repisas y vi una poción que decía Llamas en botella.

Simplemente la tome y la arroje por el laboratorio y así llamas empezaron a esparcirse por el.

Luego volví a la habitación del terror donde estaban todos mis amigos y Mera.

Simplemente me quedé viendo sus cadáveres por unos momentos y me acosté junto a Mera.

Me quede ahí esperando a que el fuego se esparciera y consumiera todo lo que hubiera aquí.

Luego de unos minutos llego el calor abrazador junto al humo.

No me resistí pues eso era lo que quería, morir para reencontrarme con mis seres queridos y dejar esta vida de mierda.

*Punto de vista de tercera persona. *

Pasaron horas y el fuego había consumido incluso la mansión que estaba afuera hasta que empezó a llover y apago las llamas.

Donde había estado el laboratorio ya estaba cubierto por los escombros que se derrumbaron.

Y entre esos escombros una mano salió, al salir completamente era una figura humana completamente carbonizada, que luego de unos segundos empezó a curarse por si misma.

Luego de segundos la cara de esa figura era Ruggiero su expresión era de incredulidad, se miraba las manos que temblaban.

–¿Por qué? ¿Por qué sigo vivo? – se pregunto mirando a los alrededores y sintiendo como la lluvia le caía por la cabeza.

*Fin del Flashback*

Ya era de noche en Gusteko y después de todo ese tiempo, Ruggiero abrió los ojos. Miro a sus alrededores y noto como su parte inferior y media estaban bajo escombros, incluso sentía como una le atravesaba los intestinos.

Solo que su expresión se mantenía imperturbable:

–Ya veo así que ese mocoso literalmente me lanzo una montaña encima que ingenioso. – dio una pequeña son risa, para luego con el brazo que le quedaba usar su descomunal fuerza.

*TRRROOOM*

–¡NGH! – Ruggiero aplico mas fuerza y luego: ¡BOOM!

Los escombros salieron volando de donde él estaba, se levanto y miro como una roca de al menos unos 40 centímetros le había atravesado el abdomen destruyendo su pechera.

–Tch me gustaba esta pechera, pero que más da. Se saco la piedra de las entrañas y después de eso sus órganos, músculos y carne empezaron a regenerarse por si solos a una gran velocidad.

Miro hacia su brazo cortado y dio un suspiro.

–Sinceramente me descuide con ese mocoso, probablemente si no hubiera sido por estar ciego hubiera esquivado el corte o quizás no. ¿Quién sabe? – hizo una mueca de esfuerzo y su brazo antes cortado empezó a volver a crecer.

Luego de unos segundos el nuevo brazo ya estaba en su lugar.

Ruggiero hizo unos movimientos y asintiendo con satisfacción dijo:

–¡Como nuevo! Aunque es una lastima lo de esa espada. Después de todo era un tesoro de Lugunica, pero que importa. – simplemente se encogió de hombros como si poco le importara.

Se toco el labio y la herida que tenía seguía ahí.

–Era obvio, después de todo me la hizo ese pelirrojo molesto en aquella vez. – se dijo recordando su único encuentro que tuvo contra Reid Astrea.

–Ahora, Leoric Valmore, ese mocoso je. – sonrió al recordar a ese niño y de lo que había estudiado sobre él.

– Te pondré a prueba mocoso y veremos si te convertirás en mi siguiente presa o no. Después de todo esto es personal ahora. –

Fin del Interludio.

Sinceramente esto no es el capitulo 19, aunque si lo quieren podemos tomarlo como tal.

O tambien lo dejamos asi como Interludio una nueva seccion donde tocaremos cosas de futuros personajes que aparezcan en la historia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo