Re:zero-Borealis - Capítulo 3
- Inicio
- Todas las novelas
- Re:zero-Borealis
- Capítulo 3 - 3 Capitulo 2- Primer avistamiento ¿Amigo o Enemigo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
3: Capitulo 2- Primer avistamiento, ¿Amigo o Enemigo?
3: Capitulo 2- Primer avistamiento, ¿Amigo o Enemigo?
Año 014 DGC Ubicación: Aldea Borea– Techo de la casa del jefe Dorian.
Nerithis, al escuchar a su bisnieto, soltó una risa mientras se levantaba del techo de la casa.
—Bien, bien, entiendo, oh gran líder —dijo con un deje de ironía cariñosa—.
Pero antes de eso, debes crecer, aprender bien… y sobre todo descansar.
Anda a dormir, que no es hora para andar despierto, en especial para un niño tan pequeño como tú.
Leoric le devolvió una sonrisa radiante.
—Claro, abuela Nerithis.
Antes de separarse, se abrazaron con fuerza.
Nerithis le dio un beso en la frente y, con voz cargada de ternura y advertencia, añadió: —Espero, pequeño, que llegues a ser todo lo que te propongas… pero sin perderte en el proceso.
No dejes que el poder te corrompa, ¿entiendes?
—Lo prometo, abuela —respondió Leoric, sin soltar el abrazo.
Nerithis asintió satisfecha, se apartó lentamente y descendió del techo, regresando a su recinto.
Leoric vio como su Bisabuela se iba y este sin mas regreso a su habitación para acostarse.
En la mañana siguiente, Leoric caminaba tranquilamente por las calles de la aldea Borea.
Llevaba una espada de madera envainada a su costado, cuando de pronto alguien saltó sobre su espalda.
—¡LEO-NII, LEO-NII, ¡VAMOS A JUGAR!
—rio con entusiasmo la voz de una niña pequeña.
Leoric pudo haber reaccionado, pero no lo hizo: ya sabía de quién se trataba.
Con la calma de un hermanito mayor, dijo: —Ysolde… ¿qué te dije de hacer esas cosas?
¿Qué hubiera pasado si pensaba que eras otra cosa?
La niña infló las mejillas, ofendida, al escuchar aquella palabra.
—¡Leo-nii idiota!
¿Cómo puedes decirme esas cosas?
—replicó haciendo pucheros.
Pero, como si no pudiera sostener el enojo, estalló devuelta en risas y volvió a insistir: —¡Vamos a jugar, Leo-nii!
Leoric la miró y dijo: —Bien, Ysolde, pero esta vez me toca elegir el juego.
—¿¡Quéee!?
—exclamó Ysolde con sorpresa—.
¡Pero si ayer te tocó a ti y jugamos a las escondidas!
Leoric resopló y replicó: —Esa no cuenta.
Mi padre me llamó para ayudarlo con unas cosas y, cuando quise regresar, ya era mi hora de práctica con la espada.
Ysolde, con una sonrisa traviesa, lo miró fijamente y respondió: —No importa.
Ayer es ayer, y ayer elegiste el juego.
Así que ahora le toca a la poderosa Ysolde decidir a qué jugaremos.
Leoric iba a replicar, pero Ysolde le puso su manita sobre la boca y, con una sonrisa triunfante, exclamó: —No hay argumentos, ahora me toca a mí, a la poderosa Ysolde.
Sin darle oportunidad de responder, giró sobre sus talones y agregó con entusiasmo: —¡Sígueme!
Vamos a jugar a la pelea de insectos.
Y sin más, Ysolde salió corriendo hacia los árboles cercanos a la aldea, decidida a encontrar a su campeón.
Ysolde es un de las niñas que nació un año después que Leoric tiene 4 años en este momento de cabello rosa muy activa, siempre buscando o haciendo momentos para jugar, de todos los niños ella es una de las que sobre sale por su actitud y su raro color de cabello pues aquí en la aldea solo su madre tiene ese tono, aunque pensándolo bien la madre de Ysolde fue una de las aventureras que al pasar por la aldea decidió quedarse aunque estaba embarazada de 3 meses estaba regresando de una misión y bueno al no tener nunca un lugar fijo cuando la aldea le ofreció uno pues ella lo acepto.
Leoric, al ver a Ysolde irse, no perdió tiempo y también fue a los arbustos.
Tardó unos 14 minutos en encontrar un escarabajo de cuerno de hielo que medía casi 9 centímetros.
Sin pensarlo más, lo tomó y se lo llevó.
Cuando llegó a la zona de juegos que compartía con Ysolde, vio que ella ya había hecho una pequeña arena con ramas.
Dentro estaba su escarabajo, de la misma especie que el suyo, aunque Leoric notó que era más pequeño que el que él tenía.
Ysolde miró a Leoric y le dijo: —Observa, Leo-nii, aquí está mi escarabajo ganador, mi campeón.
¡Aprecia al poderoso TENTO!
—exclamó alzando la palma de su mano al cielo con el insecto en ella.
Después de eso, Ysolde miró al escarabajo de Leoric y terminó preguntando por el nombre del suyo.
Leoric se quedó pensando un momento hasta que decidió llamarlo Herac.
No era un gran nombre, pero era un nombre, al fin y al cabo.
Sin más, ambos colocaron a los insectos dentro del área que Ysolde había hecho con ramas.
La pelea —si es que podía llamarse así— era sencilla: se trataba de ver a los escarabajos empujarse mutuamente para decidir quién salía primero de la improvisada arena.
Así estuvieron un par de horas, hasta que se escucharon pasos cerca de ellos.
Era Mylika, quien sonreía al ver a su hijo, aunque el tono de su voz denotaba enojo.
—Leoric, creo que olvidaste que tenías clases de escritura.
Tu abuela Lyssane te está esperando desde hace al menos una hora.
Leoric, al oír la voz de su madre, quedó pálido, pues había perdido la noción del tiempo.
Sin pensarlo, se disculpó con ella y se despidió apresuradamente de Ysolde, quien liberaba a los escarabajos mientras se despedía de ellos antes de marcharse y regresar a su casa en la aldea.
Por su parte, Leoric comenzó a caminar junto a su madre.
Ella lo miró con calma y preguntó: —Y dime, ¿te divertiste?
Leoric asintió con la cabeza, aunque todavía se sentía algo avergonzado por haber olvidado su clase en casa de su abuela.
Mylika lo observó unos segundos más y, tras suspirar, añadió: —Sabes, Leoric, no es que no queramos que pases tu vida jugando afuera con tus amigos, pero, hijo mío, no puedes dejar de lado tus estudios.
Ahora que tienes la oportunidad de recibirlos.
—haciendo una pausa—sigue diciendo: Puede que no podamos llevarte a la academia de la capital de Gusteko, pero intentamos darte lo mejor posible aquí.
Leoric, al escucharla, primero quedo sorprendido y luego sonrió para responder: —No, madre, te equivocas.
Estoy muy contento con la vida que tengo y aprecio mucho el esfuerzo que hacen para que pueda estudiar aquí.
Algunos podrían pensar: “¿Qué importa olvidar una clase, si puede retomarla más tarde?”.
Sin embargo, olvidamos que estaban en el año 014.
Si bien ya en el tiempo que se llevan a cabo los sucesos del anime —alrededor del año 400 después de la Gran Calamidad— era difícil acceder a una educación básica, en esta época temprana lo era aún más.
La dificultad de acceder al conocimiento era enorme.
Aun así, Leoric tenía una oportunidad única: su abuela Lyssane, que había viajado por distintas regiones del mundo junto a su madre Nerithis, poseía saberes valiosísimos; y su abuelo Dorian, proveniente de la nobleza de Gusteko, aunque en caída seguía siendo parte de la nobleza, conservaba ciertos libros de economía y política heredados de la biblioteca familiar.
Aunque no estaban en las mejores condiciones y el número de ejemplares no superaba los treinta, tener acceso a ese material era, sin duda, un verdadero lujo.
Leoric dijo: —En verdad, madre, al llegar a casa me disculparé con la abuela Lyssane por mi descuido y seguiré diligentemente mis estudios.
Mylika lo miró fijamente y, tras unos segundos, soltó una risita antes de darle un suave golpecito con los dedos en la frente.
Leoric se sobó el lugar, fingiendo molestia.
—Sabes —continuó Mylika—, a veces me pregunto de dónde sacaste esa actitud.
Aunque, pensándolo bien, seguramente lo heredaste de mi madre.
Porque yo, hijo mío, soy lo que se llamaría un completo caso perdido.
No me gustan nada las formalidades, ni la etiqueta, ni los documentos.
Yo nací para la batalla.
Tanto mi personalidad como mi Protección Divina están hechas para ello.
Leoric, aun sobándose, la miró con curiosidad.
—Madre, disculpe, pero… ¿qué tipo de Protección Divina tienes?
Mylika, que ya caminaba a paso firme y veía la casa cada vez más cerca, respondió con un aire orgulloso: —Mi Protección se llama Protección Divina de la Curación del Berserker.
Básicamente, cada vez que recibo una herida, mi cuerpo regenera mucho más rápido que el de la gente común.
Pero es en combate cuando esta bendición muestra todo su potencial… porque entro en un frenesí en el que ignoro el dolor y concentro todo, absolutamente todo, en la batalla.
Leoric procesando pregunto: ¿Y la de mi padre?
Mylika ya entrando a la casa dijo: — no tiene y no la necesita pues aún sin protección divina es el segundo mejor guerrero de la aldea, bueno dejando de lado esto tienes que retomar tus estudios chico tu abuela te esperara en la sala yo por mi parte solo fui a buscarte ahora mismo tengo que ir a ver cómo están los alrededores con mi grupo de vigilancia.
Leoric asintió con la cabeza y fue a buscar a su abuela Lyssane.
Desde ese día así fue la dinámica de la familia Valmore estudios, entrenamiento y tiempo de juegos con Ysolde así fue por casi un mes y ya se estaba entrando al invierno.
Ubicación: Desconocida se presume a 40 kilómetros de la aldea Borea.
En una noche donde solo era iluminada por la luna se podía ver un grupo de mixto de semihumanos eran alrededor de unos 30 miembros entre ellos había unos 12 adultos que se repartían entre hombres y mujeres, 10 ancianos y 8 niños.
En el grupo había razas con las características de lobos, gatos y otros con rasgos de un tigre.
Era un grupo diverso todos llevaban ropas desgastadas y parecía que no habían descansado bien por al menos unas semanas.
Entre los adultos había un semi humano de la raza Hombres lobo que estaba mirando hacia el horizonte donde había un claro cuando llegaron al claro dio la señal para que se detuvieran, el grupo cansado se sentaron en el suelo algunos se echaron para tomar un poco de aire y descansar.
Un joven con orejas de gato se acercó al hombre lobo y pregunto: —Belial ¿es seguro este lugar?
¿crees que no nos encontraremos a los humanos?
El hombre lobo, llamado Belial, respondió con tono cansado: —Eso espero, Finn.
Después de todo, necesitamos un sitio donde descansar… llevamos casi una semana huyendo de la guerra con los humanos.
Finn chasqueó la lengua y masculló con rabia: —¡Una semana!
Maldita sea… si no fuera por la imprudencia de tu hermano, no habríamos tenido que abandonar la aldea.
Le advertimos que unirse a la guerra era una estupidez… que lo mejor era permanecer escondidos.
Al darse cuenta de que sus palabras tocaban un tema delicado, Finn calló de inmediato.
Belial no dijo nada por un momento hasta que: —Puede que tengas razón, pero era inevitable después de todo los humanos iban a atacarnos cuando supieran de la ubicación de la aldea por eso era mejor huir.
Finn aun con una mirada de conflicto dijo: —¿Por qué, Belial?
¿por qué los humanos quieren matarnos?
¿qué les hicimos para que nos hagan esto?
Belial simplemente dijo: —Nosotros no les hicimos nada sin embargo ya habían ciertas incomodidades que los humanos tenían con los semihumanos solo que con lo que hizo la bruja de la envidia fue un detonante o excusa de lo ya estaba por suceder esta guerra entre los humanos y los semi humanos.
Finn, mirando al vacío, murmuró apenas audible: —No puede ser… Belial miró por un momento a Finn y luego al resto de su gente.
Apenas eran unos treinta.
Los demás adultos y jóvenes habían partido para apoyar al ejército de los semihumanos en la guerra contra los reinos humanos.
La aldea de Belial se encontraba en una posición peligrosa: entre el Imperio de Vollachia y la frontera de Lugunica.
Durante años había pasado desapercibida, hasta que su hermano menor, enlistado en la guerra contra los humanos, terminó por revelar su existencia.
El padre de Belial, líder de la tribu, comprendió lo que eso significaba.
Antes de que los enemigos llegaran, ordenó a su hijo mayor que escapara junto a sus dos hermanos menores, los ancianos, los niños y algunas mujeres.
Le confió también a un puñado de jóvenes guerreros para que los protegieran, mientras él y el resto de la aldea se quedaban atrás para ganarles tiempo.
Y así fue.
Sin embargo, hacía apenas unos días Belial se enteró de la verdad: su padre había caído en combate y la aldea había sido reducida a cenizas.
Ahora él es el líder de este pequeño número y con el invierno cerca tenían que buscar un refugio viendo como uno de los ancianos que había sido un mago lanzo una diminuta bola de fuego a un conjunto de palos que habían acomodado creo una fogata para que un grupo pudiera calentarse.
Y así lo hizo otras 2 veces más.
—Hermano ¿no crees que eso es peligroso?
— Una voz infantil pero cansada se escuchó cerca de Belial.
Belial volteo a ver hacia sus 2 hermanos menores.
Raiga un semihumano igual a Belial con rasgos humanos y orejas de lobo tenía el pelaje gris al igual que Belial.
Al lado de Raiga había una pequeña niña semihumana de unos 3 años era su hermana más menor Lilinnete su pelaje era particular pues en vez de gris clásico de nuestra raza el de ella era de un blanco tan claro como la nieve que caía en este momento.
Belial les dio una sonrisa y les paso la mano sobre la cabeza cuando les dijo: —Ustedes 2 no se preocupen de acuerdo, si hay algo o alguien que nos ponga en peligro dejen que su hermano mayor se haga cargo.
De momento esperen a que ponga la tienda para que descansen su hermano mayor hará guardia.
Raiga y Lilinnete se quedaron mirando a su hermano mayor, aunque con algo de resiliencia asintieron con la cabeza.
Paso un momento e las tiendas estaban armadas los ancianos como los niños estaban adentro durmiendo.
Solo eran 6 guerreros varones y 4 hembras, 2 de ellas no tenían experiencia en el combate pues se quedaban cuidando el hogar mientras que las otras 2 recién estaban empezando no eran más que exploradoras novatas.
Belial miro al cielo y dijo para si mismo: —Padre que debería hacer tanta gente depende de mí en estos momentos.
¿Qué debo hacer?
2 días después Ubicación: Orillas del Rio Crynol.
—Leo-nii cuando vas a poder conseguir algo para comer.
Dijo Ysolde quien tenia una cubeta de madera en sus manos mientras miraba a un Leoric que temblaba de frio por momentos, pero estaba concentrado en pescar algo.
En su mente pasaba el momento de cómo fue que llego a esta situación, se había levantado como de costumbre, había hechos sus ejercicios matutinos con su Abuelo Dorian, después tuvo su sparring con su padre.
Cuando iba a estudiar con su abuela hasta la tarde escucho la voz de su abuela diciendo: —Demonios no hay nada para comer.
— Lyssane tenia sus manos sobre su cabeza sus cabellos azules estaban revueltos por el movimiento de su cabeza.
—Como fue que no me di cuenta que ayer fue nuestro ultimo lote de carne parece que tendremos que esperar a que el grupo de caza traiga algo para hacer un intercambio.
—Leoric quien había entrado se quedo mirando y dijo: —Bueno parece que habrá que esperar o no abuela no hay comida de momento y papa ya se fue a darle el alcance al abuelo para revisar la zona montañosa de la frontera.
Lyssane se sentó en la silla y dio un suspiro de derrota, pero en eso tuvo una idea que hizo que a Leoric le pasara un frio por la espalda.
—Leoric querido hoy te voy a dejar otra lección de aprendizaje hoy tocara la lección de pescar vamos a ir al Rio Crynol para traer la cena.
Como tu abuela no se puede arriesgar a contraer un resfriado y hoy será el último día pesca antes que el frio congele el rio tendremos que aprovechar.
Leoric quedo en shock por un momento nunca pensó que sus palabras activarían esta clase de tortura, aunque quería replicar no podía pues después de todo esto también sería un entrenamiento por donde lo veas como su protección divina le ayudaba a tener dominio sobre varias cosas tratar de dominar la pesca como el mantener su calor corporal es primordial para la supervivencia, sin oponer mucha resistencia tomo sus botas de animal y su abrigo para seguir a Lyssane.
En el camino se encontraron a Ysolde jugando con otros niños, pero al final la niña los siguió diciendo que sería mucho más divertido ver como Leoric trataba de pescar algo que no sea un resfriado.
Leoric por su parte estaba con una funda adentro tenía una espada de hierro que recibió por parte de uno de los aventureros que se quedaron en la aldea.
Llevaba una vestimenta abrigada hecha de pieles de animales salvajes, aquí el lujo no servía de nada después de todo una familia noble en caída no es un decir solo por el titulo y apellido les mantenía con ese estatus de ahí a más como dinero o propiedades no había.
Paso un tiempo hasta que el trio llego al rio Crynol las corrientes no estaban tan fuertes incluso se podría decir que estaba tranquila la corriente.
—Bien Leoric es hora que te quites la ropa, vas a tener que entrar solo con tu ropa interior y esta lanza.
Lyssane le estiro una lanza de madera con punta de piedra afilada.
Leoric se quedó en blanco y pregunto.
—Eh?
Abuela, ¿es enserio?
¿en verdad voy a tener que hacer esto?
Lyssane asintió con la cabeza.
—Pequeño Leoric tu protección divina es muy poderosa, pero tienes que entrenarla para ti el poder siquiera tener el dominio sobre el frio podría ser de gran ayuda para ti como para la gente a tu alrededor.
Además, si logras perfeccionar tus técnicas de pesca estarías mas que capacitado para ser un superviviente solo te faltarían unas cosas como el matar a otros animales o Mabestias.
Leoric no dijo nada pues su abuela tenía razón si quería ser fuerte y ser el futuro mejor líder para la aldea tenía que sobre llevarse y dar todo de sí mismo.
Y así fue como llegamos a esto a un Leoric pescando en un rio casi congelado en ropa interior y una lanza de madera en mano.
Lyssane por su lado estaba buscando cosas útiles como hiervas únicas de la región que florecían en este clima.
Ysolde por su parte solo se reía y a veces se burlaba de Leoric cuando fallaba en algo.
Pasaron 2 horas y con algunos descansos.
Leoric por fin pudo pescar al menos unos 6 pescados, pues cuando le agarro el truco a como atrapar a los peces que en este caso era Robalos Árticos un pez de tamaño decente para una persona con hambre.
Al salir se calentó con el fuego de la fogata y se puso su ropa una vez su abuela lo seco con su magia.
—Lo hiciste bien dime ¿cómo vas con el frio, Leoric?
Leoric un poco tembloroso respondió: —TTTENGO FRIOOOOO, PERO AL MENOS ESTOY EMPEZANDO A AGARRARLEEEE EL TRUCCOOOO ABUELAAA.
Lyssane abrazo a su nieto y le dijo: —Ya ya está bien eres fuerte tenías que pasar por esto para seguir adelante déjame te aplico un poco de mi magia curativa para que la hipotermia no te sea un problema de acuerdo mi pequeño copo de nieve.
Por su parte Ysolde está que miraba algo preocupada por Leoric, pero cuando vio como la señora Lyssane le aplicaba magia curativa ella se relajó y volvió a burlarse de él.
—Leo-nii eres un tonto je je je je mira hasta tu cabello se quedó blanco por el frio que tienes.
Leoric solo le quedo viendo su expresión decía búrlate por que me las voy a cobrar.
Ysolde igual seguía con su sonrisa.
Después de preparar todo para irse los 3 empezaron su camino de vuelta.
Cuando estaban a unos 40 minutos de llegar a la aldea, Lyssane se detuvo de golpe y dijo: —Leoric, Ysolde no se muevan.
— Leoric se detuvo y miro a los alrededores el tono de su abuela demostraba que había peligro por algún lado.
Ysolde por su parte se aferró a la pierna de Lyssane con el temor reflejado en sus ojos.
—Leoric los sentiste verdad— dijo Lyssane mirando hacia el oeste de su posición.
—Puedo sentir 6 presencias que vienen hacia aquí 2 parecen ser mas pequeñas que las otras 4 estas están viniendo en 4 patas.
Leoric asintió mientras desenvaina su espada y ponía una postura con la espada a media altura en su mente había una cosa proteger a su abuela y a Ysolde.
El sonido de las ramas y hojas siendo movidas por el movimiento, lo que vendría un misterio, pero estaría listo para resolverlo y proteger a sus seres queridos.
FIN DEL CAPITULO
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com