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Rivalidad y Redención - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Capítulo 4 Angustia y Deliberación III
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16: Capítulo 4: Angustia y Deliberación (III) 16: Capítulo 4: Angustia y Deliberación (III) Bloque III El cansancio me cayó encima en cuanto cerré la puerta de mi cuarto, ni siquiera me quité la ropa deportiva, solo me dejé caer en la cama y cerré los ojos, la respiración se me hizo pesada, y antes de darme cuenta, ya estaba dormido.

Hasta que escuché golpes insistentes en la puerta.

—¡Lían!

—la voz de Aiden atravesó la madera—.

¡Amigo, abre ya!

Me incorporé con torpeza, sintiendo el cuerpo entumecido.

Caminé hasta la puerta todavía medio dormido y la abrí.

Aiden estaba inclinado hacia adelante, con el celular temblando entre sus manos, mientras que Jiho estaba detrás, serio, con los brazos cruzados y la ceja ligeramente arqueada.

—¿Ya viste tu teléfono?

—preguntó Jiho, directo al punto.

Parpadeé.

—No… estaba durmiendo.

¿Qué pasó?

—Esto.

—Aiden prácticamente me estampó la pantalla en la cara—.

Mira.

¡Mira!

En su teléfono, en grande, en la aplicación de Thrymere, • Calificación: D  Quedé mirándolo, incapaz de procesarlo.

—¿Qué?

—murmuré, sin aire.

Jiho me extendió su celular también.

La misma calificación.

La misma letra grande.

—Revisa el tuyo —dijo, sin cambiar el tono.

Tomé mi celular, lo desbloqueé… y ahí estaba.

Calificación: D  “Tiempo de actualización: hace 7 minutos”.

Me quedé mirando la pantalla sin saber qué decir.

—En la mañana teníamos una A+… —balbuceó Aiden—.

¿Cómo demonios bajamos a D?

¡¿Cómo?!

—¿Será un error del sistema?

—pregunté, aunque no estaba seguro.

Jiho negó.

—No creo que este instituto pueda cometer errores como estos.

Si lo muestra… es porque la clasificación real ya fue procesada.

Se hizo un silencio incómodo, pero Aiden lo rompió  —Vamos a la cafetería.

Necesito comer para pensar.

Asentimos.

Cerré la puerta de mi cuarto, todavía con el sueño pegado en el cuerpo, y comenzamos a caminar por el pasillo.

Las luces se reflejaban en la vereda húmeda por la humedad que había quedado de la lluvia.

Aiden iba adelante, moviendo su celular compulsivamente como si el rango pudiera cambiar por mirarlo varias veces, yo también revisé mi pantalla.

“Sin detalles adicionales”.

Suspiré.

Pero antes de decir nada, Jiho habló.

—Probablemente… —comenzó, con ese tono calmado que usaba cuando armaba un análisis mental— esto sea por la actualización del primer examen.

Lo miré.

—¿Del examen de resistencia?

—Sí.

—Jiho no dudó—.

Recuerda lo que dijo Dante el primer día que “El rango se ajusta cuando el sistema tiene suficientes datos reales de desempeño”, entonces el A+ era provisional.

Esto —mostró su pantalla — es la evaluación real.

Aiden apretó los dientes.

—¿Pero tanto?

¿De A+ a D?

Eso ya no es ajuste, eso es asesinato.

Jiho se encogió de hombros.

—No sabemos cuántos puntos exactos tenemos.

El rango solo refleja tu posición general… no los puntos en sí.

Me quedé pensando en eso un momento mientras revisaba cada rincón de la aplicación.

—¿Y no podemos ver cuántos puntos tenemos?

—pregunté.

—No —Jiho negó—.

Para eso hay que esperar la actualización completa del sistema, seguramente mañana aparecerá el desglose, por ahora, lo único que muestra es el rango.

Aiden suspiró más fuerte que antes.

—¿Y si mejor comemos y pensamos después?

Estoy vacío.

—Tienes razón —dijo Jiho—.

Con hambre no pensaremos nada útil.

El comedor estaba tan silencioso que parecía que lo habían cerrado, pero no, las luces estaban encendidas, las máquinas funcionando… solo que no había nadie más.

Ni estudiantes, ni murmullos, Solo nosotros tres caminando hacia el lector.

—Bueno… al menos no hay fila —murmuró Aiden, intentando sonar positivo, pero fallando rotundamente.

Jiho observó el comedor vacío.

—Más bien nadie quiere venir.

Yo no respondí, nos colocamos frente al lector.

Mirando a los alrededores solo vi a una señora que era la encargada que supervisaba desde lejos, con cara de estar en su quinto turno seguido.

Aiden decidió pasar primero, colocó su teléfono en el lector.

Beep.

Una bandeja salió por la banda que solo había papas hervidas, un pedazo pequeño de carne y verduras casi decorativas.

—Genial —dijo Aiden sin ninguna emoción, agarrando la bandeja.

Jiho pasó después.

Beep.

Su bandeja fue exactamente igual, luego fui yo.

Beep.

La misma comida.

Mientras la señora del comedor se acercó lentamente con su carrito, como si ya supiera qué iba a pasar.

Aiden la llamó.

—Señora… ¿por qué cambió la comida?

Antes nos daban más comida y mejor.

Ella suspiró, sin una pizca de compasión.

—Es por el rango.

—Señaló la pantalla—.

Los de rango D reciben lo básico.

Solo lo necesario.

Jiho intervino.

—¿Sabe cómo subir de rango?

Ella suspiró.

—No.

—respondió ella, encogiéndose de hombros—.

Yo solo le hago caso a eso, si no quieren comer, tírenlo, a mí no me afecta.

Y se alejó, empujando su carrito sin esperar respuesta.

Aiden cayó en una silla como si le hubieran quitado el alma.

—Nos odian.

Jiho observó la bandeja en silencio, procesando y yo me senté también.

— Comamos —dije—.

Aunque sea poco.

Aiden hizo un gesto dramático, pero obedeció, comimos en silencio, no estaba mal… pero era ridículamente poco.

No llenaba, no se sentía suficiente después de un examen físico.

Cuando terminamos, Aiden se levantó de golpe.

—No puedo.

Necesito más comida.

Vamos a la otra cafetería.

Jiho asintió.

—Es lo mejor.

Tomé mi bandeja.

—Vamos.

Salimos del comedor completamente vacío y nos dirigimos a la cafetería comercial, pasamos por los demás edificios hasta llegar cerca del otro edificio de recreación.

Ahí sí había comida abundante… pero había que pagar con los puntos consumibles.

Aiden pidió un plato enorme, Jiho algo moderado y yo lo necesario para llenarme.

Nos sentamos a comer y mientras masticaba, una idea me atravesó la mente como un balde de agua fría.

Si esto es lo que cambia por ser rango D… lo que viene después será peor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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