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Rivalidad y Redención - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 Capítulo 4 Angustia y Deliberación IV
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17: Capítulo 4: Angustia y Deliberación (IV) 17: Capítulo 4: Angustia y Deliberación (IV) Bloque IV El hambre me despertó antes que la alarma, abrí los ojos con el estómago protestando desde ya.

No me sorprendía, la cena del día anterior apenas había servido para engañar el cuerpo.

Me vestí con calma —no por flojera, sino porque aún estaba medio dormido— y salí al pasillo.

Justo al cerrar su puerta, vi a Peter.

Tenía esa expresión típica suya cuando no había dormido bien, ojos entreabiertos, ceño fruncido… y la terquedad de siempre fingiendo que todo estaba normal.

—¿Vas a desayunar?

—preguntó, serio.

—Sí —respondí—.

Tengo hambre.

—Yo también —admitió él, sin rodeos—.

Vamos.

Caminamos hacia el comedor.

Igual que ayer, pero había gente desayunando, pero asumía que era gente de grados superiores.

Solo el lector esperándonos con su luz fría.

Peter pasó primero.

Beep.

Una bandeja salió con más variedad que la del día anterior, algo más de carne, fruta y pan.

Suficiente para que su rostro cambiara apenas, como si eso confirmara una teoría que no le gustaba.

—¿Tienes una C?

—pregunté.

Peter apretó la mandíbula antes de responder.

—Sí.

—Su tono era plano, incómodo—.

No sé cómo, pero sí, tengo de rango una C.

Pasé yo.

Beep.

Mi bandeja… la misma historia.

Poca comida.

Distancia absurda entre cada cosa, como si hubieran armado el plato con desgana.

Nos sentamos, Peter miró su bandeja, luego la mía… y su expresión se endureció.

—Este sistema está mal —dijo, serio—.

No sé qué están midiendo, pero no es justo.

—A mí tampoco me gusta —admití.

Comimos, o tratamos.

Peter terminó rápido, con cara de que podría repetir dos veces más.

Yo también.

Salimos rumbo al salón en silencio, cada uno procesando lo suyo.

Al llegar para mi sorpresa, todos estaban ya en sus asientos.

Incluso Tom que tenía una cara de estar listo para incendiar algo.

Cuando el profesor Dante entró, alzó una ceja al ver tantas manos levantadas y suspiro profundo.

—Uno por uno —dijo—.

Pregunten.

La primera mano que eligió fue la más obvia, que era la de Peter.

—Profesor —comenzó—.

Ayer y hoy pregunté a varias personas.

Todos… absolutamente todos bajaron de calificación.

Todos teníamos A+.

Y ahora algunos tienen C, D, E… incluso F.

¿Qué significa esto?

El ambiente se tensó, mientras Dante dejó caer sus papeles sobre el escritorio.

—Significa —dijo con calma fría— que eso es lo que realmente valen sus calificaciones actuales.

No hay error.

Ryan levantó el mano tan brusco que casi se golpea a sí mismo.

—Profesor, ¿no podría ser un error del sistema?

¿Cómo vamos a bajar tanto de golpe?

Dante negó con la cabeza.

—El A+ que tenían era temporal.

Se les asignó mientras el sistema no tenía los datos completos.

Ahora que tenemos información real de cada uno, se ajustaron los rangos a lo que son en este momento.

Varias quejas se murmuraron alrededor, Aiden hizo una mueca y yo no dije nada.

Entonces Dante añadió, casi fastidiado:  —Excepto uno.

Todos miraron hacia el fondo.

Tom levantó la mirada lentamente, como si supiera hacia dónde iba eso.

—El único que no tiene datos completos es Tom.

—Dante continuó— Como no asistió al examen, se le asignaron 0 puntos.

Por eso su calificación es F.

Tom apretó los puños.

—¡¿Y eso qué?!

¡Yo no pedí estar aquí!

¡No tienen derecho a ponerme una F por-  —Oh, por favor.

—Dante soltó una risa seca, sin rastro de empatía—.

De todas las excusas que he escuchado, esta debe ser la más tonta.

Tom se congeló.

Dante los observó a todos, uno por uno.

—Están en un instituto de élite.

¿Qué esperaban?

¿Aplausos?, Aquí se fomentan tres ramas principales que son la Sociabilidad, Competencia Física e Inteligencia.

—Se quedó pensando un segundo— …y otras internas —agregó en voz más baja—, pero esas no puedo mencionarlas por protocolo.

Varios estudiantes se tensaron.

—Estas ramas se evalúan diariamente, continuamente.

Su desempeño individual afecta su rango.

Su rango afecta su vida diaria aquí.

Es simple.

Jiho levantó la mano.

—Pero profesor… no recibimos tanta comida.

Dante sonrió como si hubiera estado esperando esa pregunta.

—Exactamente.

La comida también depende del rango y del número de estudiantes registrados.

Vamos a simplificarlo.

—Levantó tres dedos—.

Cuando no hay información, el sistema los contabiliza como un solo estudiante, compartiendo el 100% de los recursos.

Por eso todos tenían A+, soltó los dedos.

—Pero ahora hay datos reales.

Son treinta estudiantes.

Cada uno apenas representa el 3.33% de esa proporción.

Mientras más bajo el rango, reciben recursos más simples.

Un silencio pesado se extendió por el salón.

Dante juntó sus papeles, claramente cansado.

—Así que, si quieren mejores calificaciones… ganen los exámenes.

—Y si quieren mejor comida —.

Se encogió de hombros.

—…suban de rango—.

Hizo una pausa y luego, con una sonrisa torcida —Y si quieren más comida… pues siempre pueden haber expulsados.

Soltó una risa corta, seca, no el tipo de risa que un profesor debería tener.

Varias personas se removieron incómodas en sus asientos, no es propio de un profesor decir algo así, pensé.

Ni siquiera aquí, pero siento que, en este instituto, a veces el único que parecía normal era uno mismo.

Tom habló de nuevo, irritado  —Pues mejor me voy del instituto.

No pienso aguantar estas cosas.

Dante lo miró con calma absoluta.

—No puedes.

Tom frunció el ceño.

—¿Cómo qué no?

—Desde el momento en que entraste a Thrymere con tus propios pies, aceptaste sus reglas.

—Dante apoyó un codo en la mesa—.

Los estudiantes no pueden salir cuando quieran —.

Y añadió, otra sonrisa tan desagradable —Si quieres irte… simplemente sé expulsado en un examen.

Tom apretó los dientes.

No respondió.

Mientras el ambiente se volvía aún más tenso.

Dante suspiró, teatral y cansado.

—Y pensar que les tenía preparada una sorpresa… —murmuró— pero bueno.

Ya lo arruinaron con tantas preguntas, así que lo diré sin rodeos.

Varios se enderezaron en sus asientos.

—En dos semanas será el próximo examen —anunció—.

Ayer por la tarde, se subió la información inicial al sistema, como se hace cada año con los de primer grado tras el primer examen.

Un murmullo recorrió el salón.

Dante levantó una mano, pidiendo silencio.

—Todavía no puedo darles detalles completos.

Se está ajustando todo.

Pero sí puedo decirles algo… —.

Golpeó la mesa con un dedo—.

Esta vez será por clases.

Las miradas se cruzaron entre sí, incluso yo levanté la cabeza.

—Las cuatro clases competirán.

Del primer a cuarto puesto.

—Continuó—.

Cada clase tendrá puntos.

Cada estudiante influirá en el puntaje general.

Aiden abrió la boca, pero Dante levantó un dedo advirtiéndole que no hablara.

—Sé lo que quieren preguntar.

Pero no, todavía no puedo decirles qué hará cada clase.

Se está planificando.

Tengo una idea… —la sonrisa misteriosa volvió— pero es confidencial por ahora.

Guardó silencio, dejándonos procesarlo.

—Por ahora, eso es todo, Prepárense.

Y el salón entero quedó atrapado en una tensión amarga, porque si el primer examen había cambiado nuestras vidas… El segundo podía destruirlas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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