Rivalidad y Redención - Capítulo 25
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25: Capítulo 6: Entre ataques (III) 25: Capítulo 6: Entre ataques (III) Bloque III No sabíamos a dónde ir después de que el profesor Dante nos echó del salón, así que Aiden insistió en celebrarlo “a su manera”.
Lo cual, viniendo de él, podía significar cualquier cosa.
Al final terminamos en una cafetería cerca de los dormitorios, los cuatro Jiho, Ethan, Aiden y yo.
Habíamos pedido una pizza grande porque, según Aiden.
—Nada dice “primer lugar” como queso derretido.
Lo peor… o lo mejor… fue el gorrito de cumpleaños con puntitos amarillos.
—No teníamos otra cosa para felicitarte —dijo Aiden mientras me lo encajaba en la cabeza—.
Además… te queda bien.
Te da vibras de niño perdido en un centro comercial.
—Gracias… supongo —respondí, quería quitármelo habría sido peor.
Jiho tomaba su té helado como si estuviera en una ceremonia tradicional.
Ethan, en cambio, parecía querer hablar, pero no atreverse, arrugaba la servilleta entre sus dedos.
Hasta que finalmente levantó la mirada hacia mí.
—L-Lían… —murmuró— yo… quisiera hablar más contigo osea convivir.
Casi no hablamos y… quisiera hacerlo más.
Me tomó por sorpresa, Ethan siempre había sido callado, casi invisible, pero buen tipo.
Iba a decir algo cuando Aiden se le colgó del hombro como si fuera un abrigo humano.
—¿¡Y nosotros qué!?
—dramático—.
¿Y Jiho?
¡Insensible!
Nosotros también somos parte del ecosistema social.
—A-Ah… —Ethan prácticamente se encogió en la silla.
Mientras que Jiho levantó una ceja con expresión de “no me metan”.
Aiden le dio varias palmaditas a Ethan.
—Relájate, Eti.
Todos somos amigos.
Excepto Jiho, que es como un espíritu ancestral que a veces habla.
—No hablo porque no quiero hablar contigo —dijo Jiho sin esfuerzo.
Aiden fingió ofenderse.
Jiho se río.
La tarde siguió así, entre bromas, pizza enfriándose, Ethan intentando que Aiden no lo adoptara como mascota emocional.
Hasta que los cuatro celulares vibraron al mismo tiempo, un sonido seco, simultáneo que nos recordaba que era algo importante.
Los cuatro nos miramos, porque sabíamos perfectamente qué significaba esa notificación.
Los resultados estaban listos, mientras que Aiden fue el primero en desbloquear su teléfono y su reacción fue tan inmediata que casi tiró su vaso.
—¿¡Qué carajo…!?
—su voz retumbó en toda la cafetería.
Ethan se sobresaltó, Jiho levantó una ceja, mientras que yo abrí mi pantalla en cuanto escuché ese tono que no era de broma.
Lo que vi me dejó helado.
Estaba viendo la pantalla.
Clasificación seccional.
Clase 2 con 304 puntos, clase 3 con 251 puntos, clase 1 con 197 puntos y clase 4 con 149 puntos.
—¿Qué…?
—murmuré sin poder procesarlo.
Aiden pasó la mano por su rostro, incrédulo.
—¿Cómo… quedamos CUARTOS?
¡SI GANAMOS!
Ethan parecía a punto de desmayarse.
—P-Pero… quedamos primeros en la parte trivial… Jiho, en cambio, estaba viendo la pantalla con calma inquietante.
—Hay un desglose —dijo—.
Miren abajo.
Deslicé el dedo y Apareció otra tabla.
Resultados del Segundo Examen.
Clase 2 con 250 puntos.
Clase 3 con 200 puntos.
Clase 1 con 150 puntos.
Clase 4 con 100 puntos Me quedé completamente en silencio.
Cien puntos.
Solo cien, a pesar de haber ganado el examen de trivia, sentí un hueco en el pecho.
—Esto no tiene sentido —dijo Aiden, golpeando la mesa—.
¡NO TIENE SENTIDO!
Jiho no decía nada… solo miraba la pantalla, absorto y entonces llegó un mensaje, sobre la actualización final.
“Actualización de Rango de Clase.” “Rango actual: 4.” “Puntos de consumo: 3 /3.” Casi pude escuchar cómo Aiden dejaba de respirar, Ethan tosió tan fuerte que se oyó y yo… no sabía qué pensar.
Quedamos en Rango 4 y habíamos caído y muy feo.
Cuando llegó la cuenta, Jiho se levantó primero.
—Yo pago —dijo mientras sacaba su teléfono—.
Me corresponde porque pedí el combo de 5Pt que es el más caro.
Pero al acercar el dispositivo al lector, este emitió un pitido rojo.
“ERROR — Puntos insuficientes.
Saldo disponible: 3 Pt.” Jiho parpadeó, lo intentó otra vez, pero otro error, mientras que los tres nos quedamos quietos.
—No… —murmuró Ethan— No nos van a dejar salir de la cafetería si no pagamos… —Son las reglas —añadió Aiden, apretando los dientes—.
Si no puedes pagar, no puedes salir.
Y ninguno de los cuatro tiene puntos suficientes ahora… Yo fruncí el ceño, viendo alrededor, todos estaban ocupados, nadie nos prestaba atención.
Hasta que alguien se acercó.
Más alto que cualquiera de nosotros, cabello castaño, ojos azules muy serios, no lo conocíamos.
Sin decir palabra, pasó su teléfono al lector y pagó la cuenta completa.
—E-Espere… ¡gracias!
—soltó Ethan.
—En serio, gracias —añadió Aiden, sorprendido.
Jiho inclinó la cabeza en señal de respeto y yo igual.
—Te lo agradecemos.
De verdad.
El chico guardó su teléfono sin mirarnos demasiado.
—Váyanse —dijo con voz baja.
Y cuando pasó junto a mí, pude escucharlo murmurar.
—No soy tan amable… Solo yo lo oí, sus pasos se alejaron antes de que pudiera decir algo más.
Nos quedamos los cuatro parados en la salida, sin movernos, con la libertad de irnos… pero sin saber a dónde.
Aiden se echó hacia atrás el cabello.
—Quedamos en cuarto lugar… y ahora somos rango 4… ¿qué hacemos?
Nadie tenía una respuesta.
Jiho deslizó la tabla de nuevo, con el ceño ligeramente fruncido.
—Hay algo más… —murmuró—.
Estamos por debajo de la media.
Aiden levantó la cabeza bruscamente.
—¿Qué media?
—La media estimada del rango limitante—explicó Jiho con su tono calmado—.
Para mantener un rango estable y no caer al nivel más bajo… la media ronda los 165 puntos, creo que es un cálculo estándar del sistema.
Ethan abrió los ojos, nervioso.
—¿Ciento sesenta y cinco…?
Jiho asintió.
No había forma de maquillarlo.
—Estamos muy por debajo —añadió Jiho—.
Técnicamente… ya estamos perdiendo.
Aiden se agacho, mirando su teléfono como si deseara que la pantalla cambiara sola.
—O sea que… ni siquiera con la victoria en el examen de la trivia alcanzaba.
—No —respondió Jiho—.
No llegábamos a la media mínima.
149 puntos está muy por debajo de lo aceptable.
El silencio se volvió más pesado, Éramos, oficialmente… la clase más débil, apenas dimos unos pasos fuera de la cafetería, mi teléfono empezó a vibrar, el nombre de Peter apareció en la pantalla y Aiden se asomó por encima de mi hombro.
—¿Peter?
¿Por qué te llama ahora?
Contesté.
—¿Sí?
Del otro lado, Peter sonaba agitado.
No asustado, pero… inquieto, demasiado para ser él.
—Lían, tenemos que hablar.
Ahora.
Vi a los demás, Jiho con las manos en los bolsillos observando a la nada; Ethan con el ceño fruncido; Aiden mordiéndose la uña del pulgar.
—Estoy con el grupo —respondí.
—No importa —dijo Peter enseguida—.
Que vengan.
Vengan todos.
Eso me hizo detenerme un segundo.
—Está bien… ¿Dónde estás?
Él nos dio la ubicación, quería vernos ya y si Peter estaba así, ¿no era por el examen?
Los cuatro empezamos a caminar, pero mi mente dejó de escuchar a Aiden quejándose, a Ethan preguntando si estaríamos en problemas, o a Jiho calculando cuánto tardaríamos.
No escuchaba nada, mi cabeza estaba atrapada en otra cosa, Ganamos el examen más importante hasta ahora.
Pero… Adrian, se dejó perder, entonces como… ¿quedaron en primer lugar?
Lo normal habría sido que no hubieran ganado puntos, pero porque ganaron 250 puntos, si según eran 250 Puntos en juego, ¿y si era el máximo de lo que se podía ganar en este examen?
Nos regaló el primer puesto y aun así… quedamos últimos, ¿De qué sirvió entonces?
Mis pensamientos se enredaban cada vez más, Si Adrian se dejó perder, entonces… ¿había un plan?, ¿El rubio tenía algo que ver?, ¿si es que lo que quiso decir cuando habló de “la princesa” ?, ¿Entonces Eris era la que quería que yo participara y que esperaba que yo hiciera algo o esa era la intención del chico rubio desde el principio, entonces porque meterme a mí en el examen?
Porque si ese era el plan… ¿Por qué Eris… Adrian y el chico rubio…?, los errores a propósito… La derrota disfrazada de victoria… en realidad no entendía nada y cuanto más caminábamos, más sentía que no había ganado nada.
Solo estaba siendo arrastrado por los planes de otras personas y yo… ni siquiera sabía cuál era mi papel.
Llegamos al edificio académico y seguimos caminando sin hablarnos, cuando llegamos al salón, fui el primero en abrir la puerta, respiré hondo, y entré.
Peter estaba apoyado contra la pared cuando llegamos, Ryan estaba a su lado, brazos cruzados, Melisa un poco detrás, apretándose las manos, como si no supiera dónde colocarlas.
Cuando nos vieron llegar, Peter habló primero.
—Bien… ya todos vieron los resultados, ¿no?
Aiden bufó.
—¿Vimos?
¡Se nos destruyó la vida frente a los ojos!
Ethan bajó la cabeza y Jiho no dijo nada, mientras que Ryan dio un paso al frente.
—Calma.
Yo tengo… una teoría.
Todos lo miramos.
—¿Cuál?
—preguntó Peter.
Ryan respiró hondo, como si organizara los datos en su mente.
—Creo que la razón por la que caímos tanto… es Tom y…
—Pausó viendo a Peter.
—¿Qué?
—preguntó Aiden— ¿Solo por Tom?
—Sí —respondió Ryan con absoluta seguridad—.
Porque todo apunta a que el examen escrito tenía mucho más peso que el examen de trivia.
Melisa abrió los ojos, sorprendida.
—¿Pero… por qué no lo dijo Dante?
Jiho intervino con su tono tranquilo.
—El profesor Dante no suele explicar tanto… pero aun así… si lo que dice Ryan es cierto… ¿cómo puede no decir algo tan importante?
Yo escuchaba, pero mi cabeza ya iba por otro camino.
Si el examen escrito tenía más peso… Entonces Eris quería evitar que yo hiciera el examen escrito.
Ryan continuó.
—Piénsenlo.
El examen tenía 100 preguntas.
Cada pregunta valía un punto.
Eso significa que cada estudiante podía aportar 100 puntos.
Si sumamos los 25 estudiantes… lo máximo eran 2500 puntos como clase.
Peter asintió.
—Sí… y Tom no hizo el examen.
Ryan siguió.
—Si le restamos los 100 puntos de Tom, lo máximo posible quedaría en 2400 puntos.
La media teórica, dividiendo entre las 4 clases, debería rondar los 1200–1250 puntos.
Pero aún no sé cómo reparten los porcentajes.
Jiho pensó en voz alta.
—No está mal.
Si el examen escrito valía el 50% o hasta el 60%… eso explicaría las diferencias tan grandes.
Todo encajaba, dolorosamente bien.
Yo levanté la vista hacia Melisa.
—Melisa —pregunté—.
Estos 250 puntos que decía el papel… ¿eran los que podíamos ganar?
o ¿Era el máximo del examen?
Ella parpadeó, un poco nerviosa.
—No lo sé… —admitió—.
Solo decía “Puntos de sección: +250”.
No explicó si era el máximo o parte del total.
Ryan parecía estar molesto, pero consigo mismo.
—Pero si el examen escrito tenía más peso… —añadió—, entonces si Tom hubiera hecho el examen, aunque sacara una nota baja, sumaría.
y si varios de nosotros hubiéramos tenido un puntaje más alto y hubiéramos cambiado las posiciones para el examen de trivia…- Jiho lo completó sin dudar.
—Habríamos superado la media, la media estimada de 165 puntos de clasificación… la habríamos pasado sin problemas.
Aiden abrió la boca, incrédulo.
—¿O sea… que aun con nuestras notas… solo nos faltaba un estudiante para subir?
¿Tom… era la diferencia entre quedar últimos o estar por encima?
Jiho asintió despacio.
—Sí.
Con Tom participando… y si Lían, Ryan o Peter hubieran estado en el examen escrito… no solo pasábamos la media, probablemente… estaríamos peleando en el tercer lugar.
Y ahí todo detonó en mi cabeza.
Entonces sí, era el plan, todo calzaba.
Significaba que era el plan de Eris.
Si lo que dijeron Ryan y Jiho era correcto y el examen escrito era la parte más importante.
Pero el chico rubio… Me dijo sobre la princesa, me dio información certera envuelta en mentiras, además me empujó a participar y entrar al examen de trivia, para que yo no hiciera el examen escrito, si yo hubiera hecho el examen escrito… No me habría contenido.
Mi examen habría elevado la nota de la Clase 4, hubiéramos subido el promedio.
Pero Adrian… Adrian se dejó perder para que pareciera que la Clase 2 nos dio el primer lugar del examen de trivia, para que yo pensara que todo estaba saliendo bien.
Pero en realidad… No era una victoria, Era una distracción, entonces… ¿Cómo sabían Eris, el rubio y Adrian… que íbamos a perder?, ¿Que Tom no asistiría y que no tendríamos el promedio necesario?, ¿Entonces… ¿Tan pronto… había un traidor dentro de nuestra clase?
Si sabían que Tom no estaría… Si sabían que el examen escrito pesaba tanto… Si sabían exactamente qué mover… entonces no era simple intuición.
Alguien les dio la información, alguien de nuestra clase, alguien que sabía todo y que quizá ese alguien nos está mirándonos en este mismo momento.
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