Rivalidad y Redención - Capítulo 33
- Inicio
- Todas las novelas
- Rivalidad y Redención
- Capítulo 33 - Capítulo 33: Capítulo 2: Mi decisión y tú decisión
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 33: Capítulo 2: Mi decisión y tú decisión
Interpretado por Eris Laíne
Desde aquella navidad del año pasado, mi vida se arrastró cuesta abajo, clavada en una revelación que todavía me quema por dentro.
El hijo concebido por la amante de mi padre, un niño de mí misma edad, un reemplazo perfecto.
El odio que sentí y que aún siento por él y por mi propio padre fue… inmedible. Me exalté demasiado, perdí el control, hice cosas de las que no quiero hablar y de cómo mi padre, como siempre, respondió con amenazas. Dijo que si quería conservar algo de lo que quedaba de mi vida… debía entrar a Thrymere.
Después de lo que pasó en mi anterior escuela, después de cómo arruiné su preciada reputación, no me quedó otra opción más que aceptar.
Thrymere, una prisión disfrazada de élite, un castigo en vuelto en uniformes perfectos y reglas absurdas.
Acepté bajo una condición, la única que realmente me importaba, conservar todos los objetos de mi madre difunta.
Recuerdo esa noche lluviosa, recuerdo sus brazos, su voz, todo el amor que me dio cuando era pequeña y recuerdo que por culpa de él… la perdí.
Ahora pretende arrebatarme incluso lo último que me queda mis recuerdos, mis cosas, incluso mi brazalete. Ese brazalete que mi madre me regaló, diciendo que había sido un obsequio de mi padre hacia ella… cuando aún creía que él era un hombre digno, un esposo fiel, un buen padre.
En aquel tiempo me gustaba imaginar que éramos una familia feliz, pero desde que supe la verdad… desde que supe del engaño de ese hijo ajeno, ahora solo existe un odio hacia él y hacia aquello que decidió llamar “hijo”.
La primera vez que lo vi, me molestó, no hizo falta que hablaran de él, solo verlo fue suficiente para encenderme por dentro.
El secretario Lee el único adulto que todavía trata de protegerme me pidió que me cuidara, que no hiciera nada malo, incluso mientras me dejaba en la entrada de Thrymere con mi equipaje y aun cuando le dije “sí”, pero ambos sabíamos que lo que dije era mentira.
El secretario Lee parece más un padre que mi propio padre biológico.
Cuando por fin hablé con Lían por primera vez… no sentí nada parecido a culpa ni incomodidad, solo curiosidad y diversión. Ver que era tan fácil de molestar, que intentaba sonar fuerte, duro e independiente… pero era transparente, débil por dentro.
Y por alguna razón, verlo esforzarse por mantener una postura que no podía sostener se sentía extraño. Incómodo, no porque fuera patético, sino porque reconocía algo en él, algo demasiado cercano.
Ambos tenemos la misma naturaleza y aun así lo oculta, como si intentara ser algo que no es, como si opacara deliberadamente lo que realmente llevaba dentro.
Tal vez por eso me resultó entretenido observarlo. Es la primera vez en mucho tiempo que algo me hacía sentir algo parecido a la risa.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com