Rivalidad y Redención - Capítulo 34
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Capítulo 34: Capítulo 2: Mi decisión y tú decisión (I)
Recuerdo el primer día de clases, sentí una mirada clavada en mí y, aunque normalmente no me importan esas cosas, esta sí me molestó.
Era él, otro niño que odio, el hijo adoptado y criado por mi padre, aquel que metió en Thrymere solo para vigilarme. Un perro leal, obediente a cada palabra de ese hombre, era ridículo que creyera que podía controlarme a través de él.
Con los días hice amistades con facilidad, no porque las quisiera, sino porque entendí rápido sobre que todos los de aquí querían ver confianza, seguridad y una posible líder.
Moverme entre ellos era simple, son previsibles, todos creían en mí, y eso solo reforzaba mi ventaja. Yo quería ser la líder porque entendí desde el principio que ese rol no era simbólico. Era poder y en un lugar lleno de mediocres, tener poder era lo único que valía.
Unos días antes de las votaciones, escuché a Michael hablar por teléfono, no se tomó ni la molestia de esconderse bien. Yo pasaba cerca y lo oí claramente conversar sobre jugar sucio y pedir ayuda a sus amigos, sobre “organizar” votos, todo para asegurarse de ser el líder.
Fue muy patético, me pareció absurdo y, a la vez, útil. Porque si él ganaba, no pensaba soportarlo ni un minuto cerca de mí, así que cuando hicieron las votaciones y quedé como sublíder… decidí hacer un berrinche.
No porque me importara realmente ser sublíder, sino porque quería ver cómo reaccionaba la gente, quién se incomodaba, quién intentaba calmarme, quién defendía a Michael y quién mostraba su verdadera cara.
La ingenuidad ajena es muy conveniente cuando sabes qué buscar y así pude identificar a todos, uno por uno. Sobre quienes podían manipularse fácilmente, quienes eran útiles y quienes no valían nada. Y, sobre todo, quiénes seguirían ciegamente a alguien que no merece ningún puesto, ni aquí y tampoco en otro lado.
Pero recuerdo también ese momento, la mirada de Lían observándonos desde la ventana de mi salón.
Él y una chica, ahora que veo que siempre va con alguien débil al lado, siempre siguiendo a la presa más fácil.
Supongo que la estaba “cuidando”, o intentando parecer algo que no es, y eso me llamó el interés, saber qué hacía esa personal tan débil.
Así que, en un día cualquiera, la seguí en los baños y le dije que no confiara en él y funcionó, en cierta parte, pude distinguir, casi de inmediato, cómo empezaba a evitarlo.
Era muy evidente, bajo la ley de que los miedos no se esconden, porque el cuerpo siempre los delata.
Y ella lo hacía, para mí era obvio y eso me hizo ver que Lían solo se acerca a los débiles, no sé si para manipularlos sería demasiado sofisticado para alguien como él o simplemente porque es lo único que puede atraer.
Probablemente lo único que quería era hacer amigos. Y aun así… no pude evitar sentir cierto desprecio al verlo intentarlo.
Con el paso de los días, estar rodeada de gente que decía confiar en mí se volvió casi rutinario o bueno… eso parecían, porque la confianza aquí se vende tan barata como la simpatía.
Después del primer examen antes incluso de que revelaran los resultados ya había impresionado a toda mi clase, no porque lo buscara, sino porque cumplir con el estándar era fácil.
La mayoría se derrumba frente a la presión más mínima, pero yo no.
Cuando los resultados salieron y comenzaron a mover todo a su antojo, terminé confirmando algo y era que el sistema de Thrymere es impredecible.
No castiga la mediocridad, la exhibe, tampoco recompensa el esfuerzo, lo usa y en ese momento los mismos que me habían dado la espalda durante las votaciones empezaron a acercarse de nuevo. Qué conveniente y qué falso.
Recuerdo también la conversación que tuve con Yeo, no por voluntad propia, claro, sino porque mi padre lo incrustó en mi vida como si fuera una sombra obligatoria.
Le impuse que, si iba a estar conmigo, tendría que ayudarme, no podía simplemente estorbar y me escuchó con esa expresión neutral que tanto me irrita y al final aceptó. Pero puso una condición y era que no me ayudaría a ganar, solo haría lo mínimo necesario.
Eso realmente me molestó, pero también me recordó quién era él realmente. Muchos lo veían como alguien débil, pero no lo es.
Llevamos la misma sangre… aunque no del mismo origen.
Él es hijo de un amigo cercano de mi padre y antes de morir, ese hombre se encargó de dejarle claro que debía obedecerlo, que su vida le pertenecía a mi padre. Por eso él existe únicamente para servir a mi padre y no importa cuántas veces intente aparentar otra cosa, siempre regresa a esa verdad.
En el clan Laíne, compartir sangre, aunque sea generacionalmente distinta establece jerarquías. Los que no heredan el gen principal se convierten en herramientas para quienes sí lo poseen. Esa es la estructura y el orden.
Yo soy hija del futuro líder del clan, una posición alta, brillante, peligrosa, pero la competencia es brutal.
Mis tíos han esperado por años que mi abuelo revoque la decisión y elija a uno de ellos y sinceramente… parte de mí estaría de acuerdo, pero solo si fuera por mi bien, la otra parte entiende que es mejor que mi padre ascienda, con todos sus pecados, todas sus traiciones, y toda la sangre que ha dejado atrás.
Porque en este clan, la limpieza de un nombre no importa, pero la victoria sí.
Todos los de mi generación hemos recibido este mismo trato, presión constante, exigencia absoluta, sacrificios que nadie agradece, no para formar líderes, solo para crear al futuro líder del clan, uno solo.
Ese heredero será el que enfrente a los otros cuatro clanes por el título mayoritario, Un poder que decidirá el rumbo de este país entero y ahora que ese puesto está vacío, los cinco líderes actuales se están despedazando por él.
Esta guerra no se libra solo arriba, nos aplasta desde abajo y el único que tiene el derecho de decidirlo, es mi abuelo. Si él elige a mi padre como su heredero, entonces únicamente mis hermanos y yo podremos aspirar al título de futuros sucesores. Nadie más, pero ahora… Esteban ha introducido a otra persona en la ecuación.
Eso significa que Lían es especial para él y que me hayan enviado a Thrymere no es un castigo ni una casualidad. Es una orden silenciosa, y es que debo hacer que él crezca, debo pulirlo y convertirlo en algo digno del clan.
Porque yo nunca podré ser la líder de este clan, no después de lo que hice a esas personas.
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