Rivalidad y Redención - Capítulo 37
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Capítulo 37: Capítulo 3: Problemas comprometedores
Las dos semanas siguientes pasaron sin nada fuera de lo común, clases, tareas, descansos, ruido en los pasillos… lo típico, ni sobresaltos, ni anuncios raros. Incluso el profesor Dante parecía más calmado de lo normal, y eso ya era decir bastante.
Un martes por la tarde, mientras medio salón luchaba por no dormirse en historia, el profesor Dante dejó su tableta sobre el escritorio y dijo con tanta naturalidad.
—Ya se está realizando el tercer examen para los de undécimo año.
Varios levantaron la cabeza, sorprendidos, mientras que otros simplemente pestañearon, como si apenas procesaran el dato.
—Entonces… ¿eso significa que el nuestro viene pronto? —preguntó Riley, adelantándose a Ryan.
El profesor Dante asintió.
—Lo normal es que los exámenes de segundo y tercer año sean más frecuentes, ellos tienen intervalos de tiempo más cortos entre uno y otro, a menos que sea un examen interclases.
Holly frunció el ceño.
—¿Interclases? ¿Entre grados?
—Exacto, puede ser entre todos los grados o entre dos grados específicos —explicó Dante—. Depende de lo que decida la administración.
Ryan levantó la mano por fin.
—¿Y por qué nosotros no tenemos exámenes tan seguidos?
—Porque son de primer año —respondió Dante como si fuera obvio—. Algunos todavía no están preparados para afrontar una carga tan rápida, eso cambia en el segundo semestre, a partir del 22 de junio, ahí los exámenes serán más continuos.
Se escucharon murmullos. Holly aprovechó para hacer otra pregunta.
—Profe Dante, ¿y cuánto tiempo de descanso vamos a tener del primer semestre al segundo?
—Dos semanas —respondió sin pensarlo—. El instituto Thrymere funciona como internado, prefieren que el período lectivo sea amplio y sin tanto corte para evitar retrasos.
Algunos se quejaron en voz baja y otros simplemente suspiraron, Peter levantó la mano con expresión seria.
—Cambiando de tema… si un estudiante falta a una clase, se queda dormido o causa algún problema… ¿eso tiene repercusiones?
El profesor Dante se apoyó contra el escritorio.
—En teoría debería, pero actualmente lo único que tomamos en cuenta es que la clase esté funcionando bien, ya sea si algo fuera de lo común ocurre, ahí sí se interviene severamente.
—¿Dormirse o faltar no cuenta como “algo fuera de lo común”? —preguntó Peter, aunque ya sabía la respuesta.
—No, no tiene repercusiones.
—¿Y pelear? —preguntó alguien más atrás.
El profesor Dante respiró.
—Pelear, ya sea dentro de la misma clase o con otra, son cincuenta puntos de repercusión, antes solo afectaba al estudiante, pero ahora afecta a toda la clase, porque ya no hay tablas individuales y si ocurre algo peor… la clase completa puede ser expulsada.
El salón se quedó helado, pero Ryan volvió a levantar la mano.
—¿Pero por qué afecta a la clase si fue un solo individuo el que hizo el lío?
—Porque así lo decidió el director actual, quiere incentivar a las clases a cooperar entre sí, los años pasados ya se aplicaba algo parecido, pero él director modificó la regla este año.
Peter volvió a intervenir, y Dante lo observó con leve sorpresa por la pregunta.
—¿Y si quedamos cuartos al graduarnos? —preguntó—. ¿O si pasamos arriba del límite del rango? ¿Eso afecta a la graduación?
—No —negó Dante—. Todos tienen las mismas oportunidades, las posiciones se crearon para incentivar a las clases a cooperar. Antes, cuando eso no existía, las clases que quedaban por debajo del rango estipulado en varios exámenes… expulsaban a un estudiante, uno por clase.
Un silencio pesado cayó sobre el salón.
—Hasta que el antiguo director cambió esa regla y creó las posiciones —continuó Dante—. Eso fue para fomentar competencia y motivación, desde entonces, todo funciona así.
Thamy levantó la mano, curiosa.
—Entonces… ¿por qué hay tantos cambios siempre?
—Porque cada director tiene su propia visión —respondió el profesor Dante—. Normalmente están en el cargo un año, así que cada vez que entra uno nuevo, ajustan las reglas según lo que quieren implementar y así, en cualquier momento pueden cambiar de nuevo.
Después de eso, el profesor Dante no habló por un buen rato, como si recién se diera cuenta de cuánto había hablado.
—Ya me cansé de explicar, hagan las tareas que les quedan mientras voy a la secretaría, iré por unos papeles.
Todos vimos como cerró la puerta, en ese instante varios cabezazos contra los pupitres resonaron cansados, aunque la clase era de historia. Todos estaban medio dormidos desde antes de que él empezara a hablar.
El salón quedó en silencio… excepto por el sonido de hojas, suspiros y algún ronquido ahogado.
El profesor Dante regresó después de casi quince minutos. Entró con un montón de papeles en la mano, pero en lugar de dejarlos en el escritorio como siempre, se quedó quieto un momento… como si hubiera recordado algo importante.
—Ah —murmuró—. Me acabo de acordar, de algo —Levantó la vista hacia nosotros—. Faltan tres meses para mi cuarto aniversario.
Varias cabezas se giraron, otros parpadearon, mientras que nadie entendía nada.
—¿Aniversario de qué? —preguntó Holly.
El profesor Dante acomodó los papeles y se apoyó en el escritorio.
—Cada cuatro años se cambia a los profesores —explicó—. Técnicamente, este es mi último año enseñando aquí, estuve tres años con la antigua promoción que se graduó el año pasado… y este año estoy educándoles a ustedes, después de este año, debería irme.
El salón se quedó en silencio unos segundos y Melisa levantó la mano, pero habló antes de que él le diera permiso.
—¿Por qué se va a ir? —preguntó—. ¿No puede quedarse un año más?
Dante se cruzó de brazos.
—No sé si un profesor puede quedarse más de lo debido —admitió—. No estoy seguro de cómo funciona legalmente, pero podría revisarlo —Hizo una pausa y añadió con un tono mucho más casual. —Además… me pagan bien, no quiero renunciar por el sueldo.
Unos cuantos soltaron una risa corta; incluso Ryan sonrió un poco, pero El profesor Dante solo movió la cabeza.
—Bueno, ya, pueden irse, la clase se termina aquí por hoy —Luego murmuró algo para sí mismo, creyendo que nadie lo escuchaba. —“¿Por qué me puse a hablar tanto con ellos?”
Melisa, que estaba más cerca del él, lo escuchó sin problema.
—Quizá es porque le agradamos, profesor —dijo con un tono tranquilo.
El profesor Dante la miró un segundo, sorprendido, como si no esperara que alguien respondiera a su comentario privado.
—Podría ser —admitió, pensando en algo que no dijo en voz alta —Le tomé mucho cariño a mis estudiantes, tal vez es eso —hizo un gesto con la mano, señalando a varios de nosotros—. Veo a muchos estudiantes con la misma personalidad y visión, por eso me recuerda a ellos.
No añadió nada más y no tenía que hacerlo, mientras que el salón empezó a vaciarse lentamente mientras el profesor Dante revisaba los papeles, más tranquilo que antes… como si hablar de algo tan simple lo hubiera aflojado un poco.
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