Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Rivalidad y Redención - Capítulo 51

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Rivalidad y Redención
  4. Capítulo 51 - Capítulo 51: Capítulo 7: Un misterio (I)
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 51: Capítulo 7: Un misterio (I)

Bloque I

Estoy con Aiden afuera del supermercado, sentir el aire fresco y que el sol pega de lado es muy refrescante. Aiden compró un par de helados de arándano, así que ahora estamos sentados en la banqueta, cada uno con el suyo, sin decir mucho, solo estamos nosotros dos. Melisa dijo que tenía cosas que hacer con Ryan y Peter, Jiho está con su amiga y Ethan no apareció.

Aiden da una mordida al helado y de pronto dice.

—¿Quieres jugar un rato?

Lo miré.

—¿A dónde?

No respondió e hizo que el ambiente se volviera… raro. Como si ninguno supiera bien qué hacer con el otro sin un tercero de por medio y Aiden solo suspiro.

—Esto es tan incómodo —dijo—. Nunca he estado así contigo.

Lo pensé un segundo.

—Supongo que es porque no hemos tenido tiempo para conocernos bien.

Aiden asintió.

—Sí… eso.

Da otra mordida a su helado.

—¿Quieres caminar?

—Está bien.

Se pone de pie.

—Quiero mostrarte algo.

No explicó más y solo empezó a caminar y mientras que yo lo seguía, pasaron unos y una voz nos cortó el paso.

—Hola, Lían.

Me quedé quieto.

—Hola…

Mire a Yeo y Aiden se quedó mirándolo de arriba abajo, claramente confundido.

—¿Y este tío quién es?

—Un conocido —respondí—. O eso quiero creer.

Yeo se quedó incómodo.

—¿Eso piensas de mí?

Aiden cruzó los brazos.

—¿De qué clase eres?

—Clase 3.

—Entonces estás en una clase enemiga.

Yeo negó con la cabeza.

—Dentro de los exámenes, quizá. Pero fuera de ellos somos estudiantes, no todo es una competencia, ¿Sabes?

Aiden refunfuñó.

—¿Cómo te llamas?

—Yeo.

—Está bien, Yeso.

Yeo parpadeó.

—¿Yeso?

—Sí, si quieres hablar con Lían o conmigo, tienes que aceptar que te llamemos Yeso. Esa es la condición.

Yeo se puso a carcajear.

—Está bien.

Me miró a mí y luego volvió a Aiden.

—Entonces tú serás Aidzilla.

—¿Qué? —Aiden se notaba confundido.

—Godzilla más Aiden, ya sabes… Aidzilla.

—No me gustó.

Yeo lo agarró del brazo.

—Vamos.

Empezó a caminar arrastrándolo un poco. Aiden protestó en voz baja y yo me quedé atrás unos segundos, observando la escena.

¿Qué está haciendo Yeo? ¿Esto es casual… o hay algo más?, pero seguí caminando hasta alcanzarlos.

Llegamos a las canchas, pero no entramos, solo rodeamos hasta llegar a un árbol, mientras que había una sombra y estaba completamente silencioso.

Aiden señaló hacia arriba.

—Ahí.

Seguí su dedo con la mirada.

—¿Qué hay ahí?

—Una caja —dijo.

Yeo alzó la vista.

—Sí… veo algo.

—No puedo llegar —dijo Aiden—. No quiero escalar y caerme. No pienso romperme algo por curiosidad.

—Entonces —preguntó Yeo—, ¿Qué quieres hacer?

—Bajarla, quiero ver qué hay —Suspiró— ¿Les parece?

Asentí, Aiden y yo intentamos primero con las puntillas, luego saltamos, pero no lo logramos.

—Genial —dijo Aiden—. Solo hay una opción.

Nos miró.

—Escalar… o montarnos.

Yeo sonrió un poco incomodó.

—Me temo que sí.

Al final, Aiden decidió rápido.

—Hagamos una torre.

Y antes de que pudiera decir algo, hizo que Yeo se agachara.

—Yeo tu ve abajo.

—¿Por qué yo? —preguntó Yeo.

—Porque sí.

Luego me señaló.

—Lían, súbete sobre Yeo y yo subiré por ultimo.

—¿Estás seguro? —murmuré.

—No, pero hazlo.

Resignado, me subí con cuidado sobre Yeo, él se quejó, pero aguantó y Aiden se subió sobre mí, concentrando todo su peso.

—No se muevan —dijo.

Estiró el brazo, pasaron segundos que parecía una eternidad.

—¡La tengo!

La caja cayó sobre mi cabeza y casi perdimos el equilibrio, pero logramos bajarnos caernos y los tres quedamos mirando la caja, respirando agitados.

—Bueno —dijo Yeo—. Ahora sí tengo curiosidad.

Y yo también sentía curiosidad, la caja no pesaba mucho y la abrimos con cuidado. Dentro había fotos, fotos viejas, un poco dobladas en las esquinas y en una de las fotos se veía un grupo posando frente a un edificio que reconocí vagamente, pero que no logré ubicar del todo. Yeo tomó una y la giró.

—Hay algo atrás.

“Clase 04, décimo grado”, En la foto había cinco estudiantes, tres chicas y dos chicos.

—¿Reconocen a alguien? —preguntó Aiden.

Miré con atención, rasgos desconocidos y uniformes de otro corte.

—No —respondí.

—Yo tampoco —dijo Yeo.

Aiden se encogió de hombros.

—Oigan… ¿Desde cuándo hay cámaras aquí?

Yeo levantó la mirada.

—No hay cámaras, están prohibidas.

—Exacto —continuó Aiden—. No se permite el uso de cámaras ni nada que registre imágenes.

—Podría ser un teléfono —murmuré.

Aiden negó.

—No. Aunque fuera un teléfono… ¿Cómo imprimirías esto? —Pasó el dedo por el borde de la foto—. Este papel no es normal. No es una hoja cualquiera. Es papel fotográfico, del que usan las cámaras que imprimen directamente.

Yeo volvió a mirar la imagen.

—Y traer algo así sin que nadie lo note… suena complicado.

Me quedé pensando unos segundos.

—Quizá la pasaron sin que nadie se diera cuenta —dije—. O tal vez las reglas no eran tan estrictas antes.

Aiden se encogió de hombros.

—O alguien encontró la forma de saltárselas.

Eso quedó flotando en el aire y miré de nuevo la sonrisa de los cinco estudiantes. No parecía espontánea.

Aiden cerró la caja con cuidado.

—Entonces solo es… una cosa vieja.

Pero ninguno sonaba del todo convencido.

—Voy al baño —añadió—. Me tardaré un momento, Lían puedes cuidar la caja, ¿Por favor?, quiero devolverla en buen estado.

Asentí y Aiden fue alejándose poco a poco, cuando completamente ya desapareció. El silencio cayo de golpe y era muy incómodo, rompí el ambiente con un suspiro muy lento.

—Yeo —dije—. ¿Eris te envió para verme.?

Yeo me miró, sorprendido.

—No —dijo un poco confundo— ¿Por qué Eris?, realmente no entiendo.

—Sé que trabajas para ella —continué—. Y sé que hiciste todo eso en el segundo examen para que nuestra clase quedara en cuarto lugar.

Su expresión cambió apenas, lo suficiente para darme cuenta de que estaba mintiendo.

—No entiendo de qué hablas —respondió—. Gracias a ti, la princesa no pudo cumplir su cometido.

Lo miré fijo.

—La última vez dijiste que la princesa estaba complacida.

Yeo apretó la mandíbula.

—Lo estuvo —dijo, cortante—. Pero ahora está molesta, no porque tú hayas entrado al examen… sino porque no consiguió otra cosa.

Me incliné un poco hacia adelante.

—¿Quién es la princesa?

Negó con la cabeza.

—Es una estudiante superior, de grados más altos. No puedo decirte quién es y me ordenó no hacerlo —Hizo una pausa—, y para ser honesto… no confío tanto en ella. Así que entiéndelo.

—No te creo —respondí—. Será mejor que digas la verdad.

Antes de que pudiera responder, escuchamos pasos y la voz de Aiden que estaba volviendo vi como estaba en llamada y su voz se empezaba a volver más clara. Yeo y yo no dijimos nada más y hasta cuando Aiden colgó, me adelanté antes que nos escuchara.

—No sigamos con esto —le dije a Yeo en voz baja—, Solo quiero que no vuelvas a molestarme a mí y nunca vuelvas a entrometerte donde estén mis amigos —Lo miré directo—. O lo pagarás.

Yeo suspiró.

—Entiendo.

Se puso de pie.

—Pero estamos en el mismo barco, si decides no estarlo… yo me tirare por la borda —Me miró una última vez—. Pero cuando necesites mi ayuda, ya será demasiado tarde —Se dio la vuelta— Adiós, Lían.

Camino junto y se topó con Aiden.

—Adiós Aiden.

—Adiós… —respondió Aiden, guardando el teléfono.

Yeo desapareció y Aiden se acercó.

—¿De qué hablaron?

—Nada interesante —respondí—. Preguntó por las fotos y dijo de que es una caja de hace años, posiblemente sea de undécimo o duodécimo grado —Me encogí de hombros—Realmente creo que no vale la pena indagar todavía.

Aiden asintió.

—Quizá… pero buscaré al dueño, le pediré perdón por abrirla sin permiso —Cerró bien la caja—. Vámonos, quiero ir a mi habitación.

—Sí —respondí.

Empezamos a caminar y mientras nos alejábamos, pero sabía una cosa con certeza, esa caja tiene una historia, además de que Yeo… no dijo todo lo que necesitaba escuchar, pero rechazare cualquier intento de ayuda por parte suya.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo