Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Rivalidad y Redención - Capítulo 52

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Rivalidad y Redención
  4. Capítulo 52 - Capítulo 52: Capítulo 7: Un misterio (II)
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 52: Capítulo 7: Un misterio (II)

Bloque II

Ha pasado una semana y nuestra clase volvió a algo parecido a la normalidad, no era perfecta, ni limpia, pero ya era funcional. Ahora ya no habían miradas constantes de reproche y tampoco hay cuchicheos cada vez que entro.

Jiho estaba sentado a mi lado, comiendo unas galletas o más bien, mis galletas.

—Oye —le dije—, esas eran mías.

—Es el impuesto de seguridad —respondió sin mirarme, llevándose otra a la boca.

Aiden nos observó con una ceja levantada.

—¿Desde cuándo te volviste más cercano hacía Lían?

Jiho se encogió de hombros.

—Me convenció de ser su seguridad.

—¿Seguridad? —preguntó Aiden—. ¿De qué hablas?

—Sí. Como la clase estuvo tan mal y muchos lo señalaron… me pidió que hiciera de seguridad —dijo con total naturalidad—. Me paga con las comidas intermediarias que hace Melisa.

Aiden abrió los ojos.

—Yo también quiero ser de seguridad.

—No.

—¿Por qué no?

—Porque no.

Aiden me miró.

—Opina tú.

—Si contrato a uno más —dije—, me quedaré sin comer.

Aiden empezó a reír.

—Tienes razón.

En ese momento apareció Melisa, se acercó por detrás y alborotó el cabello de Jiho sin avisar.

—¡Oye! —protestó él—. ¿Por qué hiciste eso?

—Porque sí —respondió ella, fingiendo estar molesta—. Y deja de quitarle la comida a Lían.

Aiden sonrió de lado.

—El caballero protegiendo a la damisela.

Melisa se sonrojó al instante.

—¡Cállate!

Y salió corriendo hacia su asiento.

Ethan llegó tarde, se notaba cansado y ni siquiera nos saludó, solamente se dejó caer sobre su mesa, al lado de Aiden, junto a la ventana.

—¿Eti, estás bien? —le preguntó Aiden.

—Sí —respondió—. Bueno… no.

—¿Qué pasó? —pregunté.

No contestó y Jiho se inclinó y le ofreció una galleta.

—Anímate.

Aiden estiró la mano.

—Dame una.

—No.

Ethan, sin decir nada, le pasó la galleta a Aiden. Aiden se quedó callado y Jiho me miró, como preguntando en silencio. Yo negué apenas con la cabeza. Aiden hizo lo mismo, realmente no sabíamos.

Las horas pasaron y el profesor Dante no llegó, estuvimos dos horas completas sin profesor y el murmullo fue creciendo hasta que Peter se levantó.

—No quería tocar el tema —dijo—. Sé que ya habíamos dejado todo atrás, pero ahora que estamos todos reunidos… quiero proponer algo.

El aula se aquietó.

—Quiero que lleguemos a un acuerdo, quiero que todos tengamos voz y voto, donde podamos llevarnos bien como clase.

Antes de que alguien respondiera, Holly se levantó.

—Es mejor que no —Miró a su grupo—. Vámonos.

Emma, Jaden y Harper la siguieron. Las cuatro salieron del aula sin mirar atrás y Peter tosió, incómodo.

—Bueno… ¿Qué piensan los demás?

Riley levantó la mano.

—Podríamos hacer un comité de clase. Para planear, organizar… ese tipo de cosas.

Peter frunció el ceño.

—¿Un comité?

—Sí. Tal vez todos, o algunos, podrían formar parte.

Jiho me miró y yo no lo miré de vuelta. Solo saqué el teléfono y le escribí.

“Yo: Haz todo para meterte a ese comité, necesito que puedas ver y analizar quiénes están dentro y quiénes no.”

Jiho asintió.

Peter habló de nuevo.

—Suena bien… pero es mejor que sean pocos. No quiero que todos se compliquen.

Jiho levantó la mano.

—¿Y si hacemos una lista? Los que quieran apoyar y los que no.

Varias miradas se giraron hacia él y Peter sonrió apenas.

—Es una buena idea.

Sacó un papel y un lapicero.

—Anótense los que quieran unirse. Pero quiero dejar algo claro, los que estén en el comité tienen que apoyar de verdad. No es solo un título.

La hoja se dejó en la mesa del profesor Dante. Jiho fue de los primeros en levantarse, Riley ya estaba ahí, junto a otros dos, anotando nombres cerca del escritorio del profesor Dante. Jiho no dudó y tomó el lapicero y escribió.

Yo no me iba a anotar, todavía no entraré. Desde mi asiento, observé a todos. Porque a veces, la mejor forma de liderar… es no aparecer en una lista.

Aiden se inclinó un poco hacia mí.

—¿Sabes por qué Jiho quiere cooperar tanto?

Baje la voz.

—Quizá no quiere perder más puntos por el rango limitante, ya sabes cómo es Jiho… y lo que quiere evitar.

Aiden asiente.

—Sí, él no quiere ser expulsado porque no quiere decepcionar a sus padres.

Se quedó callado por unos segundos y luego, sin previo aviso, se cansó de estar sentado, se giró y prácticamente se tiró encima de Ethan, que seguía acostado sobre su mesa.

—Oye —dijo Aiden—, ¿Estás bien?

—Sí —respondió Ethan, con la voz apagada.

—No te creo.

Aiden empezó a tocar la espalda de Ethan con su dedo.

—No te preocupes, puedes decirme.

Ethan suspiró y levanto la cabeza y lo miró, por alguna razón, Aiden se incomodó y de un momento grito.

—¡N-necesito ir al baño! —dijo, levantándose de golpe —Agarró a Ethan del brazo—. Vamos.

Y lo arrastró fuera del aula, solo pude seguirlos con la mirada, un poco confundido, pero no entendía que realmente estaba pasando entre ellos dos.

Cuando bajé la vista hacia su mesa vacía, una mano entró en mi campo de visión, era Tom.

—¿Sabes algo entre esos dos? —preguntó, señalando los asientos de Aiden y Ethan.

—No —respondí, suspirando—. No sé nada.

Tom se sentó en el asiento de Ethan.

—¿Vas a meterte en lo del comité?

Miré al frente, solo vi que la mayoría estaba reunida alrededor del escritorio del profesor Dante.

—No —dije—. No quiero incomodar ni causar problemas.

Tom asintió lentamente.

—Quizá sea lo mejor.

—¿Y tú? —pregunté—. ¿Vas a entrar?

—Tal vez no —dijo—. No quiero hacer lo mismo.

—Ya veo.

Se cruzó de brazos.

—Oye… ¿Por qué Grace te hizo todo eso?

La pregunta me tensó.

—No quiero tocar el tema —respondí, desanimado—. Supongo que fue obsesión… o algo parecido.

Tom asintió, pensativo.

—Entiendo.

En ese momento, Jiho regresó del frente.

—¿Dónde están Aiden y Ethan?

—Salieron —respondió Tom—. Quién sabe a dónde.

Jiho frunció el ceño.

—¿No escucharon nada?

—No —respondí—. Adelante están hablando fuerte, no escuché.

Miré hacia la mesa del profesor, rodeada de estudiantes.

—Sí… están haciendo bastante ruido.

Jiho se giró.

—Voy a buscarlos.

—Mejor no —dijo Tom de repente.

Jiho se detuvo.

—¿Por qué?

Tom dudó un segundo.

—No sé exactamente… pero siento que a ambos les pasó algo, porque… vi algo raro hace unos días.

—¿Raro cómo? —preguntó Jiho, incrédulo.

—Creo que Ethan y Aiden se pelearon.

Jiho se quedó quieto.

—¿Qué?

—No escuché nada —continuó Tom—. Solo los vi, preferí no espiar, así que no sé qué pasó realmente.

El silencio se instaló entre nosotros.

Pasaron otras dos horas. Aiden y Ethan no volvieron y uno a uno, los estudiantes comenzaron a irse. Sin el profesor Dante, sin nada más que hacer. Jiho suspiró, inquieto.

—No sé dónde estarán —murmuró—. Esto ya me está preocupando.

Yo también lo estaba, aunque no lo dije, me levanté y miré a Tom.

—Mejor vayamos a comer, creo que Dante no vendrá, y quedarnos aquí es perder el tiempo.

Jiho asintió.

Los tres terminamos yendo al mismo lugar, en el lugar donde tuvimos que comprar la comida de Tom.

—¿Vas a volver a pedirnos que paguemos? —preguntó Jiho, medio serio.

Tom solo empezó a reír

—Tranquilo por ahora no, solo quiero comer un rato.

Comimos en silencio unos minutos, hasta que los vi.

—Ahí están —dijo Jiho en voz baja.

Aiden y Ethan estaban afuera, sentados en un banco, algo alejados. Jiho fue el primero en notarlos, incluso desde esa distancia.

—Voy con ellos —dijo Jiho, levantándose.

—Espera —le dije—. Aún hay comida.

Jiho suspiró, tomó su plato y se lo pasó a Tom.

—Termínalo tú.

—Gracias —respondió Tom sin dudar.

—¿No te molesta que te dejemos? —le pregunté.

Tom levantó el plato.

—Mientras tenga comida, no alegaré.

Jiho y yo salimos y nos acercamos al banco.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó Jiho.

Aiden levantó la vista.

—Viendo el cielo.

Jiho frunció el ceño.

—¿El cielo?

—Sí —respondió Ethan—. El cielo.

Jiho lo miró con atención.

—¿Estás bien?

—Sí —dijo Ethan, levantándose—. Ya me voy.

Miró a Aiden.

—Que tengas una feliz tarde.

Se despidió de nosotros con un gesto y se fue. Me quedé observando su espalda alejarse.

—¿Desde cuándo ustedes se volvieron tan cercanos…? —murmuré.

—Eso iba a preguntar yo —dijo Jiho.

Aiden se quedó callado unos segundos y luego nos habló.

—Lían… ¿Recuerdas la caja que recogimos?

—Sí.

—¿Qué caja? —interrumpió Jiho—. ¿De qué están hablando?

—Espera un momento —dijo Aiden—. Déjame terminar.

Jiho queria alegar, pero no dijo nada y Aiden respiró hondo.

—Hace unos días tenía la caja conmigo. Estaba buscando a los de la foto… pero no encontré a nadie —Se quedó mirando al suelo— Ethan apareció y me preguntó qué hacía, pero el vio la foto… y me la arrebató.

—¿Qué? —dije.

—Forcejeamos un poco y entonces me preguntó de dónde la había sacado, solo le dije que estaba en un árbol —Aiden tragó saliva—. Se puso a llorar.

Jiho abrió más los ojos incrédulo.

—¿Llorar?

—No sabía qué hacer —continuó Aiden—. Lo llevé a mi dormitorio e intenté calmarlo y al final… me contó todo —se quedó en silencio por un momento—. En esa foto… estaba su hermana.

Sentí un nudo en el estómago.

—Murió hace dos años —dijo—. Estudió aquí, en Thrymere, se graduó… pero murió por un tumor.

Jiho bajó la mirada.

—Eso es… duro.

—Ethan entró a Thrymere para buscar algo —continuó Aiden—. No sabe exactamente qué iba a buscar, pero ahora que encontró la foto… está mal. La extraña demasiado.

Pensé un momento.

—¿Y si le preguntamos a Dante? —dije—. Tal vez conoció a esa chica.

Aiden negó con la cabeza.

—Eso mismo le dije, pero Ethan no quiere. Le tiene miedo a Dante.

Jiho frunció el ceño.

—¿Miedo? Dante es buena gente.

Aiden lo miró molesto.

—¿Buena gente? Se enoja todo el tiempo. Es un mal profesor.

—No —respondió Jiho—. Solo no lo ves desde la misma perspectiva —Suspiró—. Mañana lo buscamos e interceptaremos a Ethan y le preguntaremos a Dante, quiera o no, pero Ethan no puede cargar esto solo.

Aiden no respondió y yo solo miré el cielo.

—¿Qué pasa aquí?

La voz llegó desde atrás y Tom estaba de pie, con las manos en los bolsillos, mirándonos con expresión neutra. Jiho fue el primero en reaccionar y, sin rodeos, le dio un resumen rápido de lo que estaba ocurriendo, Ethan, la foto, la hermana, Thrymere.

Aiden abrió los ojos, incrédulo.

—¿Desde cuándo ustedes dos andan con Tom? —dijo, mirándonos a Jiho y a mí—. ¿Se volvieron locos o qué?

Tom tosió suavemente.

—Lamento lo sucedido —dijo, sincero.

Aiden lo miró con fastidio.

—¿Sabes cuántos puntos perdimos por tu culpa? ¿Te das cuenta?

—Perdón, dije —respondió Tom, sin levantar la voz.

Jiho intervino de inmediato.

—Aiden, cálmate.

Aiden apretó los dientes.

—Ustedes dos han hecho demasiadas cosas sin mí —dijo, mirándonos directamente a Lían y a Jiho.

Sentí el peso de esas palabras.

—No te volveremos a apartar —dije.

Aiden soltó el aire despacio.

—Eso espero.

Hubo un silencio incómodo, hasta que Jiho lo rompió.

—Oigan… —dijo—. ¿Quieren ir al arcade?

Tom alzó una ceja.

—¿Arcade? ¿Hay uno aquí?

—Sí —respondió Jiho—. Normalmente no va nadie.

Aiden frunció el ceño.

—¿Y por qué le cuentas el lugar?

—No es secreto —dije—. Solo que este lugar es enorme y casi nadie explora.

Sin darle más vueltas, tomé a Aiden del brazo.

—Vamos.

Aiden no se resistió y caminamos los cuatro. Primero fuimos a los dormitorios para luego pasar por los pasillos laterales, bajamos unas escaleras poco usadas y cruzamos una zona casi vacía del edificio recreativo. El ruido lejano del instituto desapareció poco a poco.

Al llegar, las luces del arcade parpadeaban suavemente. Máquinas viejas, algunas apagadas, otras con pantallas encendidas esperando a alguien que jugara.

Tom silbó bajo.

—Vaya… sí que no viene nadie aquí.

Por primera vez en el día, el ambiente se sintió bien, solo nosotros cuatro en un lugar divertido, y un breve respiro antes de que Thrymere volviera a recordarnos dónde estábamos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo