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RWBY: Hentai System - Capítulo 41

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41: Capitulo 41 41: Capitulo 41 Blake se despertó, sintiéndose mas relajada de lo que se había sentido en años.

Una cálida sensación la arropaba, casi haciéndola acurrucarse contra esta.

Cuando su visión se aclaró, vió que la calida sensación no era más que Yang, abrazada a ella mientras aún dormía.

Ella no pudo evitar sonreír ligeramente.

Los recuerdos de la noche anterior llegaron a su mente, haciéndola sonreír aún más.

Nunca en su vida había experimentado algo tan maravilloso como el sexo con Gray y Yang.

Simplemente no había punto de comparación.

Ninguna de sus experiencias anteriores se sintieron ni la mitad de bien que lo que había experimentado anoche.

Ella se movió ligeramente, sintiendo algo de decepción al no encontrar a Gray con ellas.

Sin embargo, era algo que esperaba.

Con cuidado, se levantó de la cama, estirando su cuerpo para quitar los últimos vestigios de sueño.

Se dió cuenta de que solo llevaba sus bragas.

Sintiendo algo de vergüenza.

Sin embargo, descartó esa vergüenza, ya que, con lo que había hecho anoche, solo llevar bragas era algo minúsculo en comparación.

Aún así, se colocó una blusa larga y salió de la habitación, dispuesta a darse una ducha y limpiar su cuerpo de todo el sudor y demas fluidos que tenía pegados al cuerpo.

Mientras caminaba por eo pasillo, no pudo evitar notar el aroma del desayuno siendo preparado.

Por lo que asumió que la señora Summer se había levantado ya.

Tras una relajante ducha, ella volvió a la habitación de Yang, que ahora también era suya, aparentemente, ya que Yang había insistido en compartir habitación.

Encontrando a dicha rubia ya despierta, estirando sus brazos mientras estaba sentada al borde de la cama.

“Buenos días”.

Saludó ella.

Yang sonrió al verla.

“Buenos días, Blake.

¿Dormiste bien?”.

“Sí.

Tenía mucho tiempo sin dormir tan bien”.

“Bueno.

Éso es lo que pasa cuando de duermes tan relajada luego de estar con Gray”.

Las mejillas de Blake adquirieron un ligero tinte rosa.

“S-si…

Supongo que es verdad”.

Yang se rió de la vergüenza de Blake.

“Oye, ¿Quieres hacer algo después?”.

“¿Algo?.

¿Cómo qué?”.

“No lo sé.

Podríamos salir o algo, pasar tiempo juntas”.

“Oh…”.

La expresión de Blake adquirió un atisbo de culpa.

“No es que no quiera salir contigo, pero…

Bueno…”.

Ella señaló hacia su cabeza, mas concretamente, a sus orejas de gato sobre esta.

“Ah.

Cierto…”.

Yang resopló con ligero disgusto.

“Honestamente, no entiendo a la gente.

Esas orejas son tan lindas, es un crimen que tengas que ocultarlas”.

“Ojalá mas gente pensara de la misma forma”.

Blake sonrió sin humor, mas con resignación.

Yang estubo pensativa por unos segundos, hasta que algo pareció pasar por su mente.

“Entonces, ¿Por qué no tenemos un picnic aquí?.

Podríamos subir al techo, o podríamos ir a un claro no muy lejos de aquí”.

“Éso suena bien.

Me encantaría”.

“¡Bien!.

Podemos ir en la tarde, luego de almorzar…

Ahora, debería ir y lavarme”.

Yang sonrió felizmente mientras se ponía de pie.

“Te esperaré abajo”.

“Claro, gatita~”.

Con un pequeño beso en la mejilla de Blake, Yang salió de la habitación.

Blake bajó las escaleras, hasta el piso inferior, caminando hasta la cocina, solo para encontrar a tres Gray preparando el desayuno, mientras cada uno parecía enfocado en algo diferente.

Uno de ellos se percató de su presencia, acercándose a ella para saludarla con un corto beso en los labios.

“Buenos días, Blake.

Ven, prueba esto.

Quiero tu opinión sobre esta tortilla”.

El Gray que la besó la tomó de la mano, acercándola a la mesa, en donde había un plato con una tortilla de huevos con vegetales y otras cosas  “Oh…

Claro…”.

Blake tomó un tenedor, tomando una pequeña porción.

Tras probarla, se sorprendió de que sabía bastante bien.

“Está bueno”.

Los tres Gray sonrieron satisfechos, chocando palmas entre ellos mientras se felicitaban.

Cosa que Blake encontró extrañamente adorable.

“Vamos, siéntate.

Te serviré tu desayuno”.

Le dijo uno de los Gray, invitándola a una de las sillas del comedor.

Blake aceptó gustosamente, no esperaba que Gray fuera tan servicial cuando aceptó unirse a esta relación, pero no se quejaría en lo absoluto.

Poco después, la señora Summer bajó, luciendo algo adormilada.

Uno de los Gray se acercó a ella con una taza de café, dándole un cariñoso beso antes de entregarle la taza e invitarla a sentarse en la mesa.

“Buenos días, Blake”.

La saludó Summer al sentarse.

“Buenos días, señora Summer”.

“Por favor, sólo Summer.

Ya te dije, eres parte de la familia”.

Sonrió ella tras tomar un sorbo de su taza.

“Entonces, Summer”.

Corrigió Blake, para satisfacción de Summer.

Ruby bajó poco después, caminando alegremente a la mesa, mientras era recibida por uno de los Gray con un beso.

“Buenos días, mamá.

Buenos días, Blake”.

“Buenos días Ruby”.

Correspondió Blake con una pequeña sonrisa.

“Buen día, tesoro.

Hoy pareces muy alegre”.

“Por supuesto, jeje.

Hoy tendré otra cita con Gray”.

“Oh.

Cierto.

Disfruta tu cita hoy, cariño”.

“¡Lo haré!”.

“Y por favor, no hagan nada indebido en público”.

Ruby se sonrojó débilmente.

“S-si…

No lo haremos”.

Todos en la cocina escucharon un gran estruendo afuera.

El cuál las sorprendió enormemente.

Estaban a punto de salir, hasta que uno de los Gray habló.

“Oh, cierto.

Lo siento, éso fuí yo.

Estoy entrenando afuera”.

Soltando un suspiro de alivio, Summer dijo.

“Que susto…

Podrías haber avisado antes”.

“Sí.

Perdón.

Aunque soy consciente de lo que hacen todos mis yo, es difícil prestar atención a todos desde todos mis cuerpos.

Así que simplemente los dejo hacer un poco lo que quieran”.

“¿Cómo funciona eso?”.

Preguntó Blake, intrigada en cómo Gray era capaz de hacer lo que hacía.

“Oh, cierto…”.

Summer comentó.

“Aún no le cuentas todo a Blake”.

“Sí.

No lo he olvidado.

Simplemente quería hablar con ella a solas sobre todo”.

“¿Hay algo que me quieres contar?.

¿Tiene que ver con tu habilidad para clonarte?”.

“Sí.

Pero va un poco más allá de éso…

Prometo que te contaré todo más tarde…

Por ahora, simplemente disfruten del desayuno”.

Blake se animó a preguntar.

“¿Qué entrenamiento estás haciendo?”.

“Estoy practicando con mi Aura.

Ya alcancé el punto en que puedo usarla como quiera, así que estoy probando dispararla”.

“¿Sigues con éso?…”.

Pregunta Summer.

Antes de darse cuenta de algo.

“Espera, ¿Cómo que puedes usarla como quieras?”.

“Ah.

Cierto.

Olvidé mencionarlo.

Ya dominé completamente el uso de mi Aura, por lo que estoy practicando todo lo que puedo hacer”.

Tanto Blake como Ruby se quedaron con la boca abierta.

“¿Dominaste el uso…

De tu Aura?”.

Preguntó Blake.

“Sí…”.

Le asintió Gray a Blake.

“Aún tengo que explicarte todo, pero básicamente, mi progresión en cuanto a mis habilidades es…

Algo así como en un videojuego.

Obtuve algo que me ayudó a maximizar mi control sobre mi Aura”.

Blake parpadeó, mirando a Summer y Ruby en busca de una explicación.

Summer suspiró.

“Sí…

Yo también estoy sorprendida por éso…

Pero sí.

Él puede hacer eso”.

“Ok…”.

Blake dijo lentamente.

“Entonces, esperaré a que me cuentes todo…

Porque eso suena bastante extraño y sorprendente, sin contexto”.

“Y eso que aún no escuchas lo más sorprendente de todo…”.

Murmura Ruby.

Haciendo que la intriga de Blake crezca aún más.

Sin embargo, ella no ahondó más en el tema.

Gray dijo que le contaría todo, así que solo le quedaba ser paciente.

Poco después, Yang también bajó a la cocina.

Saludando mientras era recibida por Gray igual que todas.

Sentándose en la mesa, Yang recibió un plato con desayuno, el cuál procedió a comer con entusiasmo.

“Oye Gray…”.

Empezó Yang, tragando un bocado de su desayuno.

“Blake y yo haremos un picnic hoy en la tarde.

Quieres venir con nosotras”.

“Claro…”.

Respondió uno de los Gray.

Mientras tomaba una rebanada de pan tostado.

“Aunque mis clones solo duran un par de horas, no sé si eso sea suficiente”.

“No te preocupes, nos aseguraremos de aprovechar bien ese par de horas”.

Sonrió Yang con picardía.

“Ok…”.

Gray decidió no comentar nada de las intenciones de Yang.

Volviendo su atención a Ruby.

“¿Tienes algún plan para la cita de hoy?”.

“Hmm…

No realmente…

Simplemente pensaba en ir a la ciudad y visitar algunas tiendas…

Ya que parecías interesado en el Dust”.

“Oh, cierto…

Aún no he hecho nada con ese cristal que tengo guardado.

Me vendría bien un poco más para empezar a experimentar”.

“¡Entonces podemos ir a la ciudad y conseguirte un poco!”.

Dijo Ruby, emocionada de que Gray estuviera de acuerdo con su idea.

“Luego podemos ir al parque, o ver una película.

O podríamos visitar una tienda que me encanta.

Siempre tienen los accesorios más modernos para armas.

Quiero incorporar algunas mejoras en Crescent Rose y tu arma”.

“Eso suena como un plan”.

Gray sonrió, contagiado de la alegría de Ruby.

“Eres bastante aficionada a las armas, ¿No?”.

Preguntó Blake con una pequeña sonrisa.

“¡Por supuesto!.

Las armas son lo mejor…

Después de Gray…”.

“Realmente no creo que-“.

“¡Por supuesto que lo eres!”.

Antes de que Gray pudiera negar la afirmación de Ruby, esta misma lo interrumpió.

“Cierto…”.

Asintió Yang.

“No puedes negar eso, chico grande”.

Gray soltó un pequeño suspiro resignado mientras sonreía.

“Claro, lo que ustedes digan…”.

Cuando todos ya habían terminado su desayuno, Summer se puso de pie, recogiendo todos los platos.

“Bueno, disfruten su día, chicas.

Supongo que yo también debería hacer algo para pasar el tiempo.

Quizás vaya a la ciudad también”.

“¿Quieres que te acompañe?”.

Preguntó el Gray más cercano a ella.

“Lo aprecio, pero no es necesario.

Simplemente iré a visitar a unas personas…

Y quizás comprar algo.

Volveré en un par de horas, a lo mucho”.

“Ok…”.

Con algo de decepción, Gray asintió.

Volviendo su mirada a las otras chicas.

“Bueno, supongo que entonces seremos nosotros”.

“¡Sí!.

Iré a cambiarme”.

Celebró Ruby, saliendo del comedor rápidamente.

Uno de los tres Gray le hizo una señal a los otros, procediendo a salir de la casa, a lo que los otros dos asintieron.

Cosa que extrañó a Yang y Blake, quienes los estaban viendo.

“¿Qué fué éso?”.

Preguntó Yang.

“Nada…”.

Negó el Gray frente a ellas.

“Simplemente uno de nosotros necesita ayuda con…

Algo”.

Yang y Blake se miraron extrañadas, pero ninguna preguntó.

Confiaban en que, si fuera importante, Gray se los diría.

.

.

.

Fuera de la casa, adentrándose en el bosque, dos Gray caminaban calmadamente, mientras ambos parecían dirigirse al mismo lugar.

Tras un rato, ambos se detuvieron en frente de un árbol.

En donde se encontraba posado un cuervo de ojos rojos.

El cuervo batió sus alas, descendiendo del árbol mientras se transformaba en una mujer.

“Raven…”.

Dijeron ambos Gray, más como alguna especie de saludo.

Raven se paró frente a ambos, con una expresión extraña.

Como si quisiera hacer algo.

Pero se detuvo para mirar a ambos clones y habló.

“Necesitamos hablar…”.

“Por supuesto…”.

Empezó el primero.

“¿Sobre qué?”.

Preguntó el segundo.

Raven se estremeció ligeramente.

“¿Puedes no hacer éso?.

Es un poco espeluznante”.

Ambos Gray soltaron una pequeña risa.

“Bien…”.

Dijo el primero.

“¿De qué quieres hablar?”.

Raven observó al segundo Gray, esperando a ver si este hablaba a la par del primero.

Pero cuando este hizo una señal de estar en silencio, ella habló.

“Mi tribu necesita recursos…

Desde que decidiste tomar el control, no hemos hecho ninguna redada a ningún pueblo y nuestros suministros se empiezan a agotar”.

Los Gray adquirieron una expresión de ligera sorpresa.

El primero se acercó a Raven, abrazándola, para total sorpresa de ella.

“Bien hecho.

Sabía que podía confiar en tí para cambiar tu forma de vivir”.

“T-tu…

¿Qué haces?.

No me trates como una niña…

Además, recuerdo claramente que no confiabas en mí en absoluto”.

Raven se retorció ligeramente bajo el abrazo del Gray, aunque sin mucho esfuerzo.

Algo que no pasó desapercibido por ninguno de los Gray.

“Cierto.

Pero Summer confiaba en tí.

Y yo confío en Summer.

Además, esto es solo un refuerzo positivo.

Si hago esto, entonces querrás seguir haciendo cosas buenas”.

“¿Soy un perro para tí?”.

“No…”.

Respondió el primer Gray, sonriendo lentamente.

“A menos que quieras ser mí perra~”.

Susurró esto último con una voz ronca y seductora, que hizo estremecer a Raven ligeramente.

Sin embargo, ella logró resistir, tosiendo ligeramente para aclarar su garganta…

Y sus ideas.

“Entonces.

¿Qué hacemos?.

Ya que tú eres el líder ahora.

Te corresponde a tí esa responsabilidad”.

El Gray junto a ella soltó un ligero suspiro divertido.

Para adquirir una expresión más seria y pensativa.

“Bien…

Honestamente, me había olvidado de ese detalle.

Pero ya que estás aquí, podríamos pensar en una forma en que tu tribu me sirva de algo, mientras hacen algo más que robar y matar…”.

Tras unos segundos, el segundo Gray pareció tener una idea.

“Vamos a adueñarnos del crimen en Vale”.

Raven no pudo evitar tener una expresión perpleja tras aquellas palabras.

“…

¿Qué?”.

“Cierto…”.

Asintió el primer Gray.

“Podemos sustituir a la principal banda criminal de Vale con tus hombres y así controlar el crimen aquí.

Tus hombres saben pelear, ¿No?.

Contigo al frente, no debería ser mucho problema.

Así podremos controlar el nivel de criminalidad aquí, mientras tus hombres no necesitan matar inocentes en aldeas lejanas y vulnerables”.

Raven parpadeó confundida.

“Tú…

¿Quieres apoderarte del crimen organizado de Vale?”.

“No realmente…”.

Admitió el primer Gray.

“Realmente ni siquiera sé cómo funciona el crimen organizado.

Pero entre un montón de desconocidos violentos y un montón de conocidos violentos, creo que prefiero a tus hombres controlando las calles”.

“Eso no suena muy heróico…”.

Comentó Raven, con un atisbo de diversión en su voz.

“¿No quieres ser un cazador?.

Éso no suena algo que un cazador haría”.

“Quiero proteger a quienes amo…”.

Aclaró el primer Gray.

“Ser cazador es la forma más fácil de conseguir ese objetivo.

Pero, si tengo que usar a tu banda para hacer más fácil ese objetivo, entonces lo haré”.

“¿Proteger a quienes amas?…”.

Se rió Raven.

“¿Eso me incluye a mí?”.

Realmente ella no sabía por qué preguntó aquello.

Ni siquiera esperaba una respuesta.

Pero para su sorpresa, el primer Gray respondió de una forma que ella no esperaba.

Él la tomó de las caderas, acercándola a él.

Con su mano libre, tomó su mentón, acercando sus rostros.

Y con una voz calmada, incluso cariñosa, le dijo.

“Sí”.

Raven no supo cómo reaccionar ante aquella muestra tan audaz de afecto.

Ella apartó la vista, avergonzada, para frustración y vergüenza de ella misma y para gran diversión del Gray junto a ella.

“Eres un idiota…”.

Ambos Gray se rieron.

El segundo decidió hablar.

“Entonces, está decidido.

Trae algunos de tus hombres a la ciudad.

Necesitamos saber a qué nos enfrentamos, así que primero investigaremos cuál es la banda criminal más poderosa en Vale.

Luego, los obligamos a trabajar con nosotros”.

“¿Y si se niegan?”.

Preguntó Raven.

Ella sabía por experiencia, que los líderes criminales no accederán a entregar el control de sus territorios tan fácilmente.

Mucho menos a un chico que ni siquiera aparentaba llegar a los veinticinco años.

Ambos Gray adquirieron una expresión seria que tomó por sorpresa a Raven.

Y tras unos segundos.

Ambos dijeron.

“Entonces…

Supongo que simplemente tomaremos el control, por las buenas…”.

Diferentes Gray aparecieron alrededor de ella.

En todas direcciones.

Todos con la misma expresión seria.

Desprendiendo un aura amenazante digna de una criatura peligrosa.

“O por las malas”.

‘Ok…’.

Pensó Raven, con un atisbo de preocupación.

Tanto por ella y sus hombres, como por los criminales de Vale.

‘¿Qué le está pasando a él…?’.

.

.

.

“Oh por dios…”.

Ruby no pudo contener su emoción mientras miraba a través del cristal de exhibición.

“¡Gray, mira!.

Es un cañón de riel, modelo BC-304; DAEDALUS.

No puedo creer que lo tengan aquí.

Apenas salió al mercado.

¡Es tan genial!.

¿No quieres uno?.

Podríamos fabricar un arma con esto, ¡Sería perfecto para tí!”.

Solo pude sonreír ante su entusiasmo.

“Ni siquiera entendí la mitad de lo que dijiste”.

“Oh…

Jeje.

Lo siento, me dejé llevar”.

Ella se rascó la cabeza con ligera vergüenza.

“Es básicamente un arma que utiliza un sistema de Dust de electricidad integrado.

La corriente genera un campo magnético en su interior que se usa para disparar proyectiles a gran velocidad”.

Yo asentí, asimilando su explicación.

“Uhm…

¿No es más eficiente usar el Dust como ya se usa normalmente en armas?”.

“Bueno…

En parte.

Sin embargo, esta es de las pocas armas capaces de disparar proyectiles de metal que si son efectivos contra los Grimm.

Usan metales super densos.

Por lo que los Grimm son prácticamente atravesados sin esfuerzo por la velocidad que alcanza el proyectil.

Sin embargo, normalmente usan demasiada energía.

En lugar de usar proyectiles de Dust, usan una batería interna para alimentar el mecanismo del cañón.

Pero este modelo tiene un mecanismo mejorado que se retroalimenta a sí mismo, usando una menor cantidad de Dust”.

“Wow…

Eres realmente una genio de las armas”.

Dije, asombrado por la basta explicación.

Ella se sonrojó ante el halago.

“Jeje…

No es nada”.

Ruby y yo estábamos en la ciudad.

En nuestra cita.

Aunque hasta ahora, no había nada especial en esta.

Simplemente paseábamos por la ciudad, visitando algunas tiendas que a Ruby le llamaban la atención.

Viendo principalmente armas y demás mecanismos para las mismas.

Con Ruby completamente emocionada, soltando ideas para algunas mejoras para mi arma.

Por lo qué, quizás para ella era bastante especial.

Así qué, simplemente lo acepté como un éxito.

“Sin embargo…”.

Empecé.

Señalando el cañón que tenía tan cautivada a Ruby.

“No se vé como algo barato”.

Eso hizo que sus ánimos se desplomaran.

“No…”.

Murmuró decepcionada.

“Ni con toda mi mesada podría comprarlo”.

Me acerqué a ella, consolándola con una mano sobre sus hombros.

“Ya, ya.

No tienes por qué tener cada mejora nueva que sale a la venta.

Tu arma ya es bastante increíble.

Y estoy feliz con el arma que me fabricaste”.

“¿Enserio?…”.

“Por supuesto.

Tú la fabricaste, eso ya la hace especial para mí”.

Ruby sonrió.

Felíz, avergonzada y sobre todo, complacida.

Ella se puso de cuclillas, besándome.

Tras aquél corto beso, ella sonrió ampliamente.

“¿Quieres ir por un helado?”.

“Claro”.

Tomados de la mano, ella y yo caminamos sin prisa por la ciudad, hasta llegar a la misma heladería que habíamos visitado en nuestra primera cita.

Le dije a Ruby que buscara un lugar en dónde sentarnos, mientras yo ordenaba una copa de helado para cada uno.

Mientras pedía mi orden, noté a una chica al lado mío.

Bastante bonita, de pelo negro; peinado en dos coletas y ojos verdes, vistiendo un vestido de volantes negro.

Ella acababa de recibir una copa de helado de tres sabores, y estaba a punto de pagar, pero tras revisar sus bolsillos, pareció darse cuenta de que no traía dinero.

El vendedor la miró con escepticismo, casi llevándose la copa de helado otra vez.

Pero antes de que lo hiciera, yo intervine.

“Yo pagaré por ella”.

Le dije al vendedor.

Tanto la chica como el vendedor me miraron con cierta sorpresa.

Mas la chica.

Simplemente sonreí, sacando el dinero de mi orden, más lo de la chica.

El vendedor le devolvió su orden a la chica, la cuál me miró agradecida.

Aunque no dijo una palabra.

No lo tomé a mal.

Simplemente tomé mi orden y me dirigí hasta donde Ruby se había sentado.

Ruby me recibió con una enorme sonrisa y ambos procedimos a disfrutar de nuestros fríos postres.

.

.

.

Mientras Gray y Ruby se marchaban del local de helados, tras disfrutar de un rato tranquilo entre ambos, ninguno de ellos se percató de la mirada curiosa de una chica sentada sola en una de las mesas.

La misma chica de coletas negras y ojos verdes a la que Gray había ayudado; pagando el helado.

La chica había terminado su helado, sin embargo, permaneció sentada en su lugar, observando a Gray, que a sus ojos, era un chico bastante curioso.

No solo por lo anormalmente guapo que era, si no también por lo extrañamente amable que parecía.

Era extraño ver a alguien ser amable con un desconocido.

Incluso en Vale, que se decía; era el reino más pacífico de los cuatro.

No mucha gente se detendría a ayudar a alguien, mucho menos a entregar voluntariamente su dinero, ni siquiera para algo tan simple como pagar un helado a un extraño.

Por lo tanto, para esta chica, un repentino interés despertó al mirar a este chico.

Tanto, que se distrajo lo suficiente como para que sus ojos cambien, o más bien, vuelvan a su estado normal.

Con sus ojos de diferente color; marrón y rosa.

Ella negó con la cabeza.

Decidiendo dejar los pensamientos sobre este chico de lado.

Simplemente dejando lo sucedido como un agradable encuentro con un agradable y muy guapo desconocido.

Aunque no negaría que deseaba volver a encontrarse con el amable y atractivo chico.

.

.

.

Fin—…

Me disculparía por la tardanza, pero honestamente, estoy seguro de que esta no será la última vez que tarde casi un mes en escribir algo… tampoco es la primera, ahora que recuerdo… Pero bueno.

Comenten que les pareció.

Si encuentran algún error de ortografía, por favor, háganmelo saber.

No sé si el siguiente capítulo debería ser Lemon con Ruby, o si debería pasar yá a el prota conociendo a Ironwood y Winter.

Díganme lo que prefieren.

Y nada.

Gracias por leer.

Hasta el próximo capítulo.

:3

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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