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RWBY: Hentai System - Capítulo 43

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43: Capítulo 43 43: Capítulo 43 Mientras me adentraba nuevamente en los terrenos de Beacon, no pude evitar asombrarme otra vez por lo enorme que era.

Simplemente era algo digno de ver.

Un gigantesco castillo digno de una historia de fantasía medieval, rodeado de muros y torres, adornado con impresionantes jardines cuidadosamente arreglados.

Quienes mantenían este lugar tan limpio, merecían un aumento.

Pero dejando de lado lo impresionante de las vistas, decidí enfocarme en otra vista, igual de impresionante.

“Buenos días, joven Gray”.

La hermosa rubia que parecía ser maestra de escuela y secretaria del director de Beacon.

Glynda Goodwitch.

Ella me saludó de forma cordial a una distancia moderada.

Como si quisiera evitar el contacto conmigo.

Parecería algo descortés, pero recordé que ella tuvo una pequeña experiencia con mi habilidad, por lo que supuse que ella quería evitar a toda costa experimentar nuevamente mi habilidad.

Simplemente le sonreí de forma educada, asintiendo.

“Buenos días, señorita Goodwitch.

Supongo que sabe por qué estoy aquí”.

“Sí.

Síganme, lo guiaré hasta la oficina del director”.

La seguí hasta por un rato, hasta el mismo ascensor por el que había subido la primera vez a la oficina del director.

Un silencio extraño se formó mientras ambos estábamos dentro.

Uno el cuál no me molestaba, sin embargo, parece que a ella sí.

“Summer no te acompaña hoy…”.

Comentó ella, quizás buscando una explicación a porque estaba solo aquí hoy.

“No.

Le dije que no había necesidad de que me acompañara hoy…

Ya estoy grande, puedo venir solo a la escuela”.

Mi intento de humor no pareció hacer efecto en ella, lo cuál si fué un poco incómodo.

Nuevamente se formó un silencio extraño, aunque ahora más incómodo.

Por suerte, el ascensor llegó a su destino.

Con un pitido, las puertas se abrieron, revelando la misma oficina que había visitado.

Dentro, se encontraba el director Ozpin, pero no estaba sólo.

Summer me había hablado que Ozpin quería verme, porque había alguien que quería conocerme.

Alguien llamado James Ironwood.

Otro director de una academia, ubicada en Atlas.

Sin embargo, no era el único, también había una chica, muy hermosa, de pelo blanco y ojos azules.

Parecía algo mayor que yo, quizas unos veinticuatro o veinticinco años.

Ambos vestían con ropas que parecían pertenecer a algún ejército.

Y por su porte y rigidez, diría que no había duda de que lo eran.

“Oh, joven Gray…”.

Ozpin me saludó al verme, caminando hacia mí desde su lugar para darme un apretón de manos.

“Perdón por molestarte para venir aquí otra vez.

Entiendo que tienes un trabajo al que asistir”.

“Oh…

Descuide.

Tengo eso cubierto”.

Correspondí a su saludo, sin apartar la vista de los dos visitantes, cosa que Ozpin notó.

“Bueno, vamos al grano entonces.

Supongo que Summer te dijo por qué te llamé.

Estas son las personas que querían conocerte.

El general James Ironwood y su oficial, la especialista Winter Schnee”.

Tras ser presentado, el general Ironwood se acercó, extendiendo su mano.

“Es un placer conocerlo finalmente, joven”.

Tomé su mano enguantada, notando como su agarre era bastante firme.

Anormalmente firme, de hecho.

No en el sentido de que su mano apretaba con fuerza, más bien era, como si su mano fuera dura.

“Disculpe la pregunta pero…

¿Usted usa una prótesis o algo así?”.

El general levantó una ceja.

“¿Qué te hace preguntarte éso?”.

“Su mano no se siente como una mano de carne y hueso”.

Lejos de parecer ofendido, él simplemente se quitó el guante de su mano derecha, revelando, de hecho, una prótesis robótica.

“Un recordatorio permanente de nuestra lucha…”.

Su mano robótica se apretó en un puño.

Antes de mirarme con una expresión más relajada.

“Sin embargo, si lo que Ozpin me contó sobre tí es cierto, esa lucha puede terminar más pronto de lo que jamás podría haber esperado”.

Ese comentario me hizo parpadear.

“¿Cuánto…

Le contó Ozpin sobre…

Mí?”.

“Ejem…

Todo…”.

Con una tos incómoda, él respondió.

“Oh…”.

Y por la forma en la que su oficial, Winter, volteó la vista, ocultando su ligera vergüenza, parece que ella también estaba al tanto.

Solté un suspiro, descartando ese tema.

“Bueno…

Supongo que tarde o temprano alguien de este grupo lo terminaría sabiendo”.

“No se avergüence de su poder, joven Gray…”.

Comentó Ozpin, con una pequeña sonrisa.

“Incluso si su fuerza viene de forma no convencional, sigue siendo vital para nuestra causa”.

Él colocó una mano sobre mi hombro, quizás como forma de consolarme.

“Y ahora que lo pienso, ¿Dónde está Summer?.

¿No vino con usted?”.

“No.

Le dije que no era necesario”.

“Oh, ya veo…

Supongo que es una sorpresa, considerando que ella está muy…

Apegada, a tí.

No pensé que la dejarías sola en casa”.

“Ella no está sóla…”.

Respondí.

“Yo la estoy acompañando en casa”.

Eso se ganó una mirada extrañada por parte de todos los presentes.

Ozpin se atrevió a preguntar.

“Me temo que no entiendo, joven Gray.

Usted está aquí con nosotros ahora”.

“Oh, sí…

Supongo que sería bueno actualizarlos sobre mis habilidades…”.

Mientras hablaba, un destello apareció a mi lado, el cuál rápidamente tomó mi apariencia.

Todo ante los ojos sorprendidos de los cuatro adultos en la oficina.

“C-clonacion…”.

Murmuró el general Ironwood.

“¿Cuántos de estos clones es capaz de hacer?”.

“Ahora mismo, unos diez, antes de que mi mana se agote”.

Respondí, descartando al clon.

“¿Qué otra habilidad adquirió, joven Gray?”.

Preguntó Ozpin con una extraña fascinación.

Me puse a pensar.

“Bueno…

Creo que no muchas.

Ahora puedo usar una habilidad similar a la de Raven, aunque no la he probado hasta ahora”.

“¿Quién es Raven?”.

Preguntó Ironwood.

“¿Raven?…”.

Preguntó Ozpin lentamente.

“¿Hablas de Raven Branwen?.

La hermana de Qrow”.

“Ah…

Sí…”.

Respondí, rascando mi cabeza con algo de incomodidad.

Ironwood parpadeó dos veces, procesando mis palabras.

“Entiendo que Raven Branwen es actualmente una criminal, líder de un grupo de bandidos, buscada por las autoridades de Vacuo”.

“Si…”.

“Y entiendo, según lo que Ozpin me explicó, que la forma en la que obtienes las habilidades es a través de actos…

Carnales”.

“Si…”.

Vi de reojo como Glynda se palmeaba el rostro con su mano mientras soltaba un suspiro.

“Qrow va a enojarse mucho cuando se entere”.

“Él lo sabe…”.

Ozpin y Glynda me miraron con sorpresa.

“¡¿Él lo sabe?!”.

Preguntó Glynda.

“Si…

De hecho, se lo tomó mejor de lo que pensé.

Ni siquiera intentó matarme por éso”.

“¿Cómo conociste a Raven?”.

Preguntó Ozpin.

“Recuerdo que Summer me contó que ella se encontró con ustedes, pero no le explicó el contexto sobre esa reunión”.

“Ella intentó matarme”.

Respondí de forma simple.

Ozpin y Glynda no parecían sorprendidos con mi respuesta.

“Eso suena como ella”.

Comentó Glynda.

“Ciertamente…”.

Casi se rió Ozpin.

“¿Tienes otras habilidades sobre la que quieras contarnos, joven Gray?”.

“Si.

Aparte de eso, puedo, por así decirlo, aumentar la fuerza de mis compañeras.

Darles un aumento en algún atributo”.

“Eso suena bastante útil”.

Comentó Ironwood.

Antes de adquirir una expresión de comprensión.

“Por compañeras, ¿Te refieres a…?”.

Asentí.

“Mis compañeras… Esa clase de compañeras”.

“Ya veo…”.

El general asintió lentamente.

Noté como su oficial se mantenía estoica detrás de él.

O al menos lo intentaba, el pequeño rubor en sus mejillas delataban su ligera vergüenza por el tema de conversación.

Yo continúe.

“Además, ahora puedo manipular mi aura a voluntad.

Además de que desbloqueé algo que aparentemente me permite manipular el alma”.

Tras mis palabras, todos en la habitación adquirieron diferentes grados de sorpresa.

El más afectado fué Ozpin, el cuál se acercó lentamente con los ojos completamente abiertos.

El puso ambas manos sobre mis hombros, antes de preguntar.

“Joven Gray…

¿Usted puede manipular el alma de una persona?”.

“Bueno…

Apenas obtuve esa habilidad.

Aún no la he usado, pero eso es lo que dice”.

Ozpin volteó la vista hacia el general Ironwood, ambos se miraron por un segundo, antes de que ambos asintieran.

Ozpin volvió a mirarme, antes de hablar.

“Joven Gray.

Necesito mostrarle algo”.

.

.

.

Mientras el grupo bajaba por el enorme ascensor secreto, que aparentemente todas las academias tenían, Winter no pudo evitar mirar la espalda del chico que, aparentemente, sería capaz de detener a la recientemente descubierta para ella, reina de los Grimm’s.

Ella aún estaba atónita por toda la revelación que el general Ironwood le había hecho.

Saber, que no sólo los Grimm’s eran comandados por una bruja milenaria que quería acabar con la humanidad, si no que además muchos de los cuentos de fantasía tenían algo de real, la dejó preguntándose si todo lo que sabía sobre el mundo estaba mal.

Los dioses existían.

La magia era real.

Las doncellas rondaban por el mundo.

Y su general era miembro de un grupo secreto que buscaba salvaguardar la paz del mundo.

Y además, había un chico, salido de la nada, que aparentemente fué reencarnado por una diosa desconocida.

Y que se hacía más fuerte…

Teniendo relaciones sexuales.

Ella tuvo que contenerse para no soltar un suspiro exasperado.

La idea de tal cosa simplemente sonaba demasiado ridícula.

Sin embargo, tenía que creerlo.

Ya que fué su general quien le había revelado tal cosa.

Ella volvió a mirar al chico en cuestión.

No parecía tener nada destacable.

Además de lo anormalmente guapo que era, claro.

No era exactamente su tipo, pero no negaría que en sus años de adolescencia, sería alguien con quién consideraría salir.

Ahora en cambio, tal vez si fuera algo mayor, y estuviera más en forma, además de tener barba, probablemente sería su tipo.

Ella negó con la cabeza, alejando esa clase de pensamientos.

No era el momento de fantasear con cosas innecesarias.

“¿Está bien, especialista?”.

Le preguntó el general a Winter.

Ella parpadeó, colocándose erguida de inmediato.

“Sí señor”.

“Descanse, especialista.

Ahora mismo, no estamos en nuestros roles de militares”.

Winter soltó un ligero suspiro.

“Entiendo, señor…

Y sólo…

Aún estoy procesando…

Todo”.

“Entiendo, sé lo difícil que es procesar todo por primera vez”.

Le dijo el general en un tono comprensivo.

“Dímelo a mí…”.

Para sorpresa de Winter, esta vez fué dicho causante de la conversación quién habló.

“Aún hay cosas que son complicadas para mí…

Y éso que soy yo quién las está pasando”.

Oírlo hablar le dió a Winter la impresión de que el chico, Gray, era alguien un poco rebelde.

Sin embargo, suponía que eso era lo esperable, considerando su aparente edad.

“¿Puedo hacerte una pregunta, joven Gray?”.

Preguntó Winter.

“Solo Gray, por favor.

Si todos me llaman de esa forma me empezaré a sentir extraño…”.

“Gray…”.

Pronunció Winter.

“¿Cuáles son tus objetivos?”.

“¿Objetivos?”.

Preguntó Gray de vuelta.

“Eres joven, más joven que yo.

Y tienes un enorme poder, que aparentemente sigue creciendo.

Entonces, me pregunto, ¿Que harás con todos ese poder?”.

Winter notó como el ambiente se ponía ligeramente tenso tras su pregunta.

Su general no lo había mencionado, pero ella sabía que él pensaba igual.

Alguien tan joven, con tanto poder, era un peligro en potencia si no se controlaba adecuadamente.

Gray se giró lentamente para mirarla.

Antes de preguntar.

“¿Por qué te uniste al ejército?”.

La pregunta tomó a Winter por sorpresa, pero aún así, se las arregló para responder sin titubear.

“Para defender a mi nación, y a la humanidad”.

“Oh.

Qué noble.

Mi objetivo es el mismo que el tuyo, solo que algo más reducido.

Mi único objetivo es proteger a los que amo.

Pero resulta que hay una bruja que amenaza con destruir a la humanidad.

Así qué, simplemente voy a enfrentarla”.

“Proteger a los que amas…”.

Repitió Winter.

“Asumo que estás hablando de tus compañeras de cama”.

Gray pareció molesto por la forma en la que Winter llamó a sus compañeras, pero aún así, respondió.

“Sí…”.

“Y asumo qué, una de esas compañeras es Raven Branwen”.

“Ahora, sí”.

“Raven Branwen es una criminal.

¿Estas diciendo que la defenderás de la ley?”.

Winter realmente no quería enemistarse con el chico frente a ella.

Pero su deber como soldado le impedía ignorar el hecho de que este chico podría llegar a ser una amenaza.

Ella se mantuvo firme, esperando una respuesta del chico.

El cuál, para su sorpresa, mantuvo la calma en todo momento.

Él la miró fijamente, antes de responder.

“Voy a repetirlo más claramente, señorita Winter.

Mi único objetivo es proteger a quienes amo.

Y por ellas, estoy dispuesto a pelear contra una bruja milenaria que controla criaturas de la noche que quieren destruir el mundo…”.

Él entrecerró los ojos, mirándola con total seriedad.

“La ley es la menor de mis preocupaciones”.

Winter tuvo que usar todo su autocontrol para evitar retroceder al confirmar sus sospechas.

‘Este chico…

Es peligroso’.

“Los dos, por favor, cálmense…”.

El director Ozpin intervino, con una sonrisa apacible, mientras los veía a ambos.

Gray simplemente se giró nuevamente hacia adelante, ignorando a Winter, para ligero disgusto de esta.

Ella miró al general Ironwood, el cuál asintió ligeramente con aprobación.

Eso la hizo relajarse un poco.

Puede que haya sido algo brusca, pero al menos sabía que su superior también tenía el mismo pensamiento.

Debían ser precavidos.

Puede que este chico sea un aliado y compartan un objetivo, pero él también era alguien con el que habría que tener cuidado.

.

.

.

“Por aquí…”.

Me indicó Ozpin, guiándome por el enorme pasillo subterráneo que había debajo de la academia.

En este punto, ya nada me sorprendía.

Una guarida secreta subterránea era algo perfectamente esperable.

No me sorprendería enterarme de que en alguna de las academias tienen robots avanzados con Aura.

Finalmente llegamos al final del pasillo, en dónde habían dos especies de cámaras de criogenización, conectadas mediante tubos a una pantalla en medio de estos.

Dentro, había una chica.

Una chica semidesnuda.

Lo cuál no debería sorprenderme, pero no esperaba encontrar una chica en ropa interior en una guarida subterránea debajo de la academia.

Era una chica bonita, o supongo que lo era.

Ahora tenía una cicatriz que cubría todo un lado de su cara.

Tenía el pelo castaño, el cual llegaba hasta sus hombros.

Su piel, debería ser bronceada, pero la chica estaba increíblemente pálida.

Parecía débil, en más de un sentido.

“Ella es Amber…”.

Empezó Ozpin.

“Ella es la actual doncella de otoño.

O al menos, una parte del poder de la doncella”.

Parpadee.

“¿Una parte?…”.

Pregunté.

“Ella fué atacada…”.

Aclaró Glynda, acercándose a la cápsula.

“No sabemos cómo, pero lograron quitarle parte del poder de la doncella, por la fuerza”.

Ozpin asintió.

“Si no fuera porque Qrow pudo detenerlos a tiempo, se habrían hecho con todo el poder.

Sin embargo, Qrow no pudo evitar que ella terminara en este estado”.

Me acerqué a la cápsula, tocando el cristal.

“¿Está en coma?”.

“Peor…”.

Empezó Ozpin.

“Los poderes de las doncellas están ligados al alma de su portadora.

Cuando los poderes de Amber fueron arrancados por la fuerza…”.

“Su alma terminó dañada”.

Terminé, a lo que Ozpin asintió.

Miré nuevamente a la chica en la cápsula, apenas parecía con vida.

Entrecerré los ojos, suspirando.

“Y supongo que quieren que use mis habilidades para ver si logro despertarla”.

“Siempre que sea posible, por supuesto”.

Ozpin asintió.

Solté otro suspiro.

“Realmente no sé qué tanto pueda hacer.

Como dije, apenas conseguí esta habilidad.

Ni siquiera sé cómo usarla realmente”.

“Cualquier ayuda que pueda brindar, será más que suficiente”.

Comentó Ozpin.

Me rasqué la cabeza ligeramente.

“Bien…

Necesito que abran la cápsula.

Debo tener contacto directo con ella”.

Ozpin asintió, acercándose al panel de control antes de empezar a manipularlo.

Con un pitido del panel, la cápsula se abrió, dejando escapar una corriente de aire frío.

Lo ignoré, acercándome a la chica en la cápsula.

Lleve una mano hasta su pecho, por encima de sus senos.

Cerré los ojos, concentrándome en la habilidad que quería usar.

Tenía suerte de que el sistema simplemente metiera el conocimiento sobre cómo usar las habilidades porque realmente no tenía idea sobre qué estaba haciendo.

Tras unos segundos, logré hacer algo.

Usando mi manipulación de Aura, intenté infundir un poco de esta en ella, mientras intentaba analizar el alma de la chica, Amber.

Mientras lo hacía, pude visualizar lo que asumí, era el alma de ella.

Describirlo, era complicado.

Era como si fuera un espacio, formado y a la vez habitado por una figura humanoide.

La figura de Amber.

Era de color ambarino en su mayoría, lo que me hizo recordar que el Aura siempre adquiria un color distintivo, dependiendo quel usuario.

Cuando decía que el ‘lugar’ por llamarlo de alguna manera, donde residía el alma, estaba formado y a la vez habitado por la figura de Amber, lo decía de forma casi literal.

Era como si el espacio y la figura de Amber se fusionaran.

O como si de la figura de Amber fluyera el propio espacio que la rodeaba.

Mirando este espacio, noté cómo había regiones que parecían quebradas, como si fueran de vidrio.estas regiones quebradas estaban vacías, o más bien, como si hubiera una oscuridad en ellas, que parecía quebrar lentamente el espacio a su alrededor.

Me concentré en intentar llevar mi Aura hasta estas regiones quebradas, intentando detener la corrosión, por llamarla de alguna manera.

Esto se extendió por un tiempo, o eso creía.

Era difícil tener noción del tiempo aquí.

Ni siquiera sabía cuánto había pasado.

Pero finalmente, pude detener el avance de la corrosión del alma de Amber.

Quizás podría seguir, pero me sentía muy exhausto.

Poco a poco, solté mi concentración, saliendo de esta especie de espacio interior.

Cuando finalmente abrí los ojos, apenas pude evitar caer de espaldas, gracias a unas oportunas manos que me sostuvieron.

“¡Joven Gray!”.

Escuché a Ozpin llamarme.

“Mierda…”.

Murmuré.

Realmente me sentía cansada luego de éso.

“¿Cuánto tiempo pasó?”.

“Cerca de una hora”.

Respondió Ozpin.

“¡Una hora!…”.

Se sintieron como minutos.

O eso creo, realmente era difícil discernir el tiempo ahí adentro.

Los demás se acercaron.

Con el general Ironwood tomando la iniciativa.

Con las manos detrás de su espalda, él preguntó.

“¿Y bien?.

¿Hubo algún progreso?”.

Ozpin, aún actuando como mediador, intervino.

“Démosle al joven Gray un momento para recuperarse”.

“No.

Está bien…”.

Respondí.

“Logré detener el deterioro de su alma.

Pero el daño está más extendido de lo que pude haber imaginado…

Su alma está muy fragmentada.

Voy a necesitar seguir entrenando para poder ayudarla”.

Glynda, quién estaba de pie frente a la cápsula, dijo.

“Su estado mejoró.

Sus signos vitales son mucho más estables…”.

Ozpin soltó un pequeño suspiro.

“Muchas gracias, joven Gray”.

“Aún no me agradezca.

Todavía tengo que ayudarla”.

“Sí.

Pero solo con lo que hizo, ya mejoró las posibilidades de que ella sobreviva.

Y está dispuesto a seguir ayudando.

Así qué, gracias”.

“…

Claro”.

No pude evitar sentirme algo incómodo.

Era extraño recibir este tipo de gratitud.

Así que simplemente asentí mientras me incorporaba nuevamente.

Aún me sentía cansado, pero al menos ya estaba lo suficientemente bien como para pararme por mi propia cuenta.

[MANIPULACIÓN DEL ALMA.

NVL – 5/100 (?)] Respiré hondo, recuperándome mientras veía esta nueva notificación.

Al menos esa hora que pasé dentro del alma de Amber no fué en vano.

La habilidad no subió mucho, pero considerando que fué mi primera vez usándola, no estaba mal.

Además, había ayudado a una chica desconocida a mejorar su estado de salud.

Así que supongo que todos ganaban al final.

Ví como el general Ironwood se acercaba a mi.

Él se detuvo, y antes de que pudiera preguntarme qué quería, él extendió su mano nuevamente.

“Joven Gray, permítame disculparme por la anterior actitud de mi oficial.

Sin embargo, entienda que, siendo usted alguien tan joven y con tanto poder, es normal pensar que quizás, ese poder se le suba a la cabeza”.

Parpadeo, confundido e impresionado a partes iguales.

Lentamente, correspondí a su saludo, o disculpa más bien, tomando el apretón de manos con algo de incertidumbre.

“Yo…

No hay problema”.

“Dígame joven, ¿Qué tal está yendo su entrenamiento de combate?”.

Preguntó el general.

“Umh…

Realmente no sabría decirlo.

Estoy entrenando de vez en cuando.

Pero no creo que aún esté al nivel de un estudiante de esta academia”.

“¿Qué le parecería si mi oficial especialista lo entrena?”.

Éso nos tomó por sorpresa a Winter y a mí.

Aunque ella no dijo nada, recomponiendose de su sorpresa, casi de inmediato.

“Eh…

Supongo que podría intentarlo”.

“Muy bien…”.

El general asintió satisfecho.

Volteando a mirar a su oficial antes de preguntar.

“¿Qué le parece, especialista Schnee?.

¿Está dispuesta a entrenar a este joven?”.

Winter se paró incluso más firme que antes.

“No necesita preguntar, señor.

Cumpliré cualquier orden que sea necesaria”.

El general llevó sus manos detrás de su espalda, asintiendo ante la respuesta de Winter.

“Muy bien.

Entonces, podemos preparar la arena aquí para un pequeño combate de entrenamiento.

¿Qué dices, Ozpin?”.

“No veo ningún problema con eso.

Aunque será después de que el joven Gray se recupere”.

Respondió el director, mirándome con una expresión comprensiva.

“Bien.

Volvamos arriba entonces.

Debemos preparar todo”.

Dijo finalmente Ironwood.

“Joven Gray, cuando logre mejorar en el uso de esta habilidad, me gustaría que conociera a alguien.

Un científico importante en Atlas, que se especializa en el estudio del Aura”.

Glynda levantó una ceja.

“James, ¿No estarás pensando en…?”.

“No.

Disculpen por no ser claro.

No estoy hablando de analizar al joven Gray, quiero que conozca a este científico, porque él perdió la movilidad de sus piernas en un experimento relacionado con el Aura.

Simplemente quiero saber si el joven Gray puede ayudarlo también”.

“Oh…”.

Ok, éso sonaba más aceptable.

Por un momento realmente creí que él quería experimentar conmigo.

“Sí es para ayudar, lo haré…

Aunque no se si pueda ir a Atlas”.

“No se preocupe por el tema del transporte.

Nosotros nos encargaremos de eso cuando llegué la ocasión.

Además, claro, lo recompensaremos adecuadamente”.

“Eso suena bien…”.

Asentí.

“Lo haré”.

“Excelente”.

Ironwood sonrió satisfecho.

“Espero trabajar con usted pronto, joven Gray”.

.

.

.

“Te ves contento, James”.

El general miró a su derecha, en dónde su colega, el director Ozpin se colocó.

Ambos estaban de pie sobre las gradas de la arena de combate de Beacon.

Expectantes al enfrentamiento que estaban por ver.

Claro, ambos sabían que solo sería un combate de entrenamiento, y realmente ninguno esperaba que alguien como Gray, ganara.

Por muy poderoso que pudiera ser.

Aún le faltaba experiencia de combate.

Ese era el motivo por el que este combate estaba por suceder.

Sin embargo, ver sus habilidades en acción, y como las usaba, les daría una mejor idea sobre las capacidades del joven, y como ayudarlo a entrenar.

Ironwood volvió suirada a la arena de combate.

“¿Eso parece?”.

“De hecho.

No te había visto tan contento en mucho tiempo”.

Comentó Ozpin.

“Bueno, no todos los días te encuentras un milagro andante en la forma de un adolescente…

Si te soy honesto, Ozpin, incluso con lo que me contaste, tenía mis dudas”.

“No te culpo por éso.

No es fácil de creer que alguien como él exista”.

James asintió.

“Sus poderes, incluso con la forma tan ridícula en que los consigue, son la mayor ventaja que tenemos ahora mismo…

Antes, realmente no tenía idea de cómo podríamos ganar esta guerra contra Salem, pero ahora, con él.

Creo que realmente podemos hacerlo”.

“Comparto el sentimiento…

En todos mis años, jamás había tenido un aliado como él.

Alguien cuya fuerza aumenta exponencialmente.

Incluso si es de…

Ésa forma”.

“Dime, Ozpin…

¿Cómo harás para que su fuerza continúe creciendo?”.

James miró nuevamente a su colega.

“Yo no haré nada.

Pero tampoco le impediré hacer nada.

Si el joven Gray necesita tener relaciones para aumentar su poder, entonces, dejaremos que haga exactamente éso.

Ya está todo arreglado.

Incluso preparamos una habitación especial para él y cualquier compañera que tenga”.

James asintió.

Lejos de estar avergonzado, estaba analizando la situación con la frialdad de un líder militar.

“Tengo entendido que él puede copiar las semblanzas de sus compañeras”.

“Éso es lo que él dijo”.

Asintió Ozpin.

“Y tú siempre mantuviste tus reservas sobre aceptar a la especialista Schnee en nuestro grupo…

Hasta que él apareció”.

“¿Qué insinuas, James?”.

Preguntó Ozpin con calma.

Ironwood suspiró, decidiendo dejar las sutilezas.

“Ozpin, la razón por la que aceptaste a Winter, ¿Fué para que él pudiera acercarse a ella y convertirla en su compañera?”.

Sin apartar la vista de la arena, Ozpin respondió de forma simple.

“Sí.

Esa fué la principal razón, James”.

Ironwood entrecerró los ojos, mirando fijamente a Ozpin, antes de suspirar nuevamente.

“Entiendo… Hablaré con la especialista Schnee.

No puedo obligarla, pero puedo hablarle sobre la posibilidad de ésto…

Además, ella es una joven hermosa.

Quizás le haga bien soltarse un poco y disfrutar de su juventud”.

Ozpin sonrió sutilmente.

“Me alegra que lo entiendas así, James”.

.

.

.

Fin—…

En el siguiente capítulo sigo con el combate de entrenamiento entre Winter y el prota.

Quiero desarrollarlo un poco más.

No tanto el combate, si no en las interacciones entre Winter y el prota.

El combate es solo una excusa para que se conozcan.

El prota va a perder, pero ganará algo más importante…

Una albina millonaria.

En fin.

Comenten que les pareció.

Si encuentran algún error, háganmelo saber.

Hasta el siguiente capítulo.

( ” ω”)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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