RWBY: Hentai System - Capítulo 45
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45: Capítulo 45 45: Capítulo 45 Raven tomó un sorbo de la bebida que le habían servido.
Disfrutando en silencio de su nueva situación.
No le avergonzaba admitir que se había equivocado, tomar el control de una de las bandas criminales de Vale había sido buena idea.
Claro que solo había funcionado porque su maestro había usado el miedo para convencer a la banda de Junior.
Pero aún así, había funcionado.
Tampoco encontró disgusto en llamar así a su maestro ahora.
Supuso que se había ganado ese privilegio.
Aunque seguía sin entender por qué él estaba tan apegado a ella ahora.
Ella lo había intentado matar dos veces.
Y aunque ella haya dicho que era normal para ella intentar matar a alguien.
Lo que no era normal es haber pasado por alto dos intentos de asesinato y encima fornicar luego con quién intentó matarte.
Ella lo atribuyó a que su maestro pensaba con la cabeza de abajo más que con la de arriba.
Cosa de la que no se quejaría.
Estaba en esta situación tan buena justo por éso.
Tener un chico guapo super poderoso que está caliente todo el tiempo era una bendición.
Ella soltó un suspiro satisfecho cuando terminó su trago.
“Sirveme otra, Junior”.
El antiguo jefe de la banda que ahora le pertenecía la miró por solo un segundo, antes de servirle nuevamente otro trago del fino licor en su vaso.
Miró la botella con algo de resignación, dejándola al lado del vaso.
Dándose cuenta de que ella seguiría bebiendo.
Ella asintió con aprobación, dándose cuenta de que Junior era un hombre inteligente.
Para su sorpresa, Junior empezó a hablar.
“¿Qué hará tu…
Maestro ahora que controla mi territorio?”.
Raven tomó un sorbo lento de su bebida antes de responder.
“No tengo idea…
Quizás él quiera apoderarse de las otras bandas criminales.
Él dijo qué quería controlar el crimen en Vale.
Así que supongo que el siguiente paso es ir con los demás líderes criminales”.
Roman, quién estaba sentado a pocos metros de ella, miró su propio vaso con licor, tomando un trago antes de preguntar.
“Oye, preciosa, puedo preguntar algo, ya que estamos en confianza”.
“No me llames así”.
Respondió Raven de forma ligeramente mordaz.
“Uh…
Qué temperamento…
Pero en fin.
Dime, ¿Por qué esa…
Cosa, quiere tomar el control del crimen?.
¿Hay algún plan maestro detrás que debemos saber?”.
“No…”.
Respondió Raven, riéndose al ver la reacción de sorpresa de ambos hombres.
“Todo esto de apoderarse del crimen fué simplemente una idea que se le ocurrió de repente, porque mi grupo necesitaba recursos y un lugar donde quedarse”.
Roman miró a Raven con una expresión absorta por unos segundos.
“¿Estás bromeando, cierto?”.
Raven negó con la cabeza, aún sonriendo.
“No…
Así es él.
El simplemente hace lo que quiere”.
“Vaya…
Así que simplemente nos jodimos porque un monstruo tuvo un capricho…”.
Roman sacó un cigarro de su chaqueta, mordiéndolo sin encenderlo.
“Dime algo linda, ¿Qué es él?.
¿Alguna clase de demonio antiguo que encontraron en una tumba?”.
“No…
Solo es un chico con demasiado poder”.
“¿Un…
Chico?”.
Preguntó Junior, sin creer lo que escuchaba.
“Sí.
Esa no era su verdadera forma.
Simplemente la usó para asustarlos y no tener que matarlos”.
Raven podría haberse guardado esa información, pero en este punto, realmente daba igual, eventualmente lo sabrían, y en caso de que no, su maestro era demasiado poderoso como para que importara.
“Honestamente, no sé si prefiero vivir con el recuerdo de haber visto a ese monstruo…
Creo que esa cosa me perseguirá en mis sueños a partir de ahora”.
Roman encendió el cigarro, dándole una calada antes de soltar una gran bocanada de humo.
La trivial conversación se vió interrumpida cuando las puertas se abrieron de repente.
Entraron tres individuos, los cuales Roman conocía, cosa que demostró con la expresión de preocupación en su rostro al verlos.
La primera de ellos, una chica joven de pelo negro hasta los hombros y ojos dorados.
Vestida con un vestido rojo muy revelador.
Detrás de ella, dos chicos más jóvenes, una chica de piel algo más oscura, pelo verde y ojos rojos, vestida con un pequeño top verde y una chaqueta blanca, además de unos pantalones blancos.
Y junto a ellas, un chico de pelo grisáceo despeinado, vestido con una chaqueta azul y negra, la cuál tenía integrado unos guanteletes junto con unas hombreras metálicas.
Además de unos pantalones negros.
Los tres caminaron por el bar como si fueran los dueños del lugar, haciéndole a Junior recordar los eventos del día anterior.
“Roman…”.
Dijo la chica del vestido rojo, que parecía ser la líder del pequeño grupo.
“¡Cinder!…”.
Roman respondió, intentando usar su carisma para apaciguar la ira de la ahora nombrada Cinder.
“¿Cómo has estado, querida?.
¿Qué tal te ha parecido la ciudad?”.
“No estoy aquí para tus juegos, no volviste ayer con los hombres que dijiste que ibas a buscar”.
Cinder habló, sin ningún atisbo de humor en su tono.
“Si, verás.
Ayer pasaron…
Ciertas cosas…”.
Respondió Roman lentamente, mirando a Raven, la cuál seguía enfocada en su bebida.
“Ayer alguien se apoderó de la banda de Junior.
Así que estamos muy ocupados gestionando el nuevo personal”.
“No me importa quién sea el jefe de nadie.
Haz lo que te dije y no habrá consecuencias para tí…”.
Cinder levantó una de sus manos, encendiéndola de alguna manera en un intenso fuego que asustó a Roman y Junior.
Raven, sin embargo, miró a la intrusa con curiosidad.
“¿Y quién se supone que eres?.
¿Para qué quieres a esos hombres?”.
Cinder alzó una ceja ante la vista de Raven, la cuál no parecía para nada intimidada por ella.
“¿Tú eres la nueva jefa de este lugar?”.
“Soy digamos…
Su representante”.
Dijo Raven, terminando su bebida.
“Entonces llama a tu jefe…
Antes de que decida incendiar este asqueroso lugar”.
Raven se movió para estar frente a Cinder, un poco molesta por la actitud de esta.
Sin embargo, se abstuvo de actuar al ver como sus dos lacayos se movían a su alrededor.
Bien podría pelear, pero pelear contra tres personas con habilidades desconocidas podría ser un problema.
Así qué hizo algo que jamás habría pensado que llegaría a hacer.
Pidió ayuda.
Raven tomó su Scroll, marcando al primer contacto guardado en este.
Con una pequeña sonrisa, ella habló.
“Maestro, hay unos…
Invitados no deseados que quieren verlo”.
Por unos segundos, del otro lado de la llamada no se escuchó nada, hasta que una voz respondió.
“…Entiendo.
Abre un portal para mí”.
Raven no lo hizo esperar, usando su mano para cortar el aire a su lado, creando un vórtice rojizo del cuál salió alguien.
Gray, en su forma normal, apenas vestido con unos pantalones que estaba abrochando en ese momento, los cuales hicieron poco para ocultar la erección parcial que tenía.
Las reacciones de Junior y Roman fueron iguales, de completo desconcierto.
Incapaces de creer que el monstruo de ayer sea el chico que acaba de aparecer.
Mientras, dentro del trío recién llegado, la reacción del chico era de sorpresa y asco.
La de la chica de pelo verde de vergüenza, mezclada con incredulidad.
Y la de Cinder, de absoluto desconcierto.
“Bueno…”.
Empezó Gray.
“¿Quienes son y qué quieren?.
Acaban de interrumpir algo muy importante”.
La única que parecía disfrutar de la vista era Raven, la cuál no pudo evitar que sus ojos vagaran por el cuerpo semidesnudo de Gray, especialmente a su erección que disminuía a cada segundo.
Para su decepción.
Logrando salir de su estupor, Cinder preguntó.
“¿Tú…
Eres el líder de este lugar?”.
“Estoy seguro que no viniste aquí para hacer preguntas estúpidas, señorita.
¿Qué quieren?.
Hablen o váyanse”.
Cinder, ofendida por la actitud de Gray, apretó sus puños, haciendo que sus manos se encendieran por un segundo.
“Si solo bastó un niño para apoderarse de una pandilla criminal, entonces no deberían haber sido la gran cosa…”.
Gray suspiró, mirando a las tres personas que conocía.
“¿Quién es esta?”.
Roman decidió responder.
“Se llama Cinder.
Ella quería…
Contratar mis servicios para hacer un robo.
Antes de que usted…
Tomara el control”.
“Cinder…”.
Dijo Gray lentamente, volviendo su mirada nuevamente a los intrusos.
“Escucha, Cinder, lamentablemente llegaste en un mal momento.
Verás, ahora estamos haciendo algunas remodelaciones, por lo que no tenemos personal disponible.
Vuelve en unos días y podremos ayudarte…
Siempre que me parezca, claro”.
Cinder, sin sentirse intimidada en lo más mínimo, se acercó a Gray.
Colocando su mano derecha contra el rostro de Gray, dispuesta a quemar su rostro.
“¿Y qué me impide matarte ahora y tomar yo misma el control de este lugar?”.
Sin embargo, para su sorpresa, Gray no parecía intimidado.
En su lugar, él simplemente soltó una pequeña risa, risa que fué compartida por Raven, cosa que la confundió.
Confusión que se transformó en sorpresa cuando una inexplicable sensación invadió todo su cuerpo.
Ella cayó al suelo de rodillas con un gemido involuntario.
Su respiración se volvió pesada, mientras su cuerpo temblaba.
Su pecho y su zona íntima se calentaron hasta el punto de ser casi insoportable.
Ella miró desconcertada a Gray, el cuál solo le sonrió de forma inocente.
Cinder intentó retroceder, pero no pudo hacerlo a tiempo para evitar que Gray la tomara ahora del rostro.
Apretando suavemente sus mejillas.
Cinder pensó en quemarlo, pero antes de que pudiera, sintió la misma sensación de placer desmesurado, ahora más intensamente que antes.
Ella gimió sin control, sintiendo como todo su cuerpo se estremecía, mientras su feminidad ardía de forma insoportable.
Chorreando sus fluidos íntimos sin control.
Su mente quedó en blanco, siendo incapaz de sentir nada más que placer, hasta que su consciencia la abandonó.
Fué entonces que Gray la soltó, dejándola caer al suelo.
Gray miró a los otros dos intrusos, sonriendoles de forma calmada.
“Pueden irse.
Y llévensela, por favor”.
Sin entender muy bien qué había pasado, pero sin ganas de experimentar lo mismo, ambos asintieron.
Cargando a Cinder y corriendo fuera del bar sin mirar atrás.
Gray suspiró volviendo su mirada nuevamente a Raven.
“Podrías haber solucionado esto tú…”.
Raven sonrió.
“Quizás…
Pero dijiste que tú serías fuerte por mí ahora”.
“Cierto…
Bien.
Cómo sea”.
“¿Yá te vas?”.
Preguntó Raven.
Haciendo que Gray la mire por unos segundos antes de negar con una sonrisa.
“No me digas que te excitó verme hacer eso”.
“¿Puedes culparme?.
Llevas varios días sin estar conmigo.
Incluso te conseguiste otra mocosa con orejas de gato.
Además, es muy sexy cuando actúas de esa forma”.
“¡Wow, wow!.
Ok.
Un segundo…” Interrumpió Roman, prácticamente gritando.
“¿Ustedes dos…?”.
Él hizo una seña con sus manos, simulando una penetración.
“¿Qué tiene?.
Nunca has visto a dos personas que cogen de vez en cuando?”.
“Bueno…
Quiero decir…
No pensé que te gustaran tan jóvenes”.
“Mis gustos son asunto mío”.
Gray soltó una pequeña risa.
“¿Ya son amigos?”.
“No…”.
Respondió Raven.
“Pero mientras estoy aquí es aburrido no hablar con nadie ni poder ir a saquear nada.
Simplemente da la casualidad que él está cerca para soltar estupideces que al menos son entretenidas de escuchar”.
Roman se puso una mano en el pecho.
“Ok.
Eso me ofende señorita.
No había necesidad de ser tan cruel”.
Las puertas se abrieron nuevamente, sin ser pateadas o empujadas violentamente.
Llegando al lugar una chica bajita de pelo multicolor; rosa de un lado y castaño del otro.
Con ojos también de distinto color, complementandose cada uno con el color de pelo.
La chica llevaba un paraguas colgando de su antebrazo, mientras sujetaba un pequeño tarro de helado.
“Oh.
Neo.
Finalmente decidiste venir”.
Dijo Roman al ver a la recién llegada.
La chica, Neo, hizo un gesto similar a un saludo, antes de que su mirada se posara en Gray, quedándose completamente quieta mientras lo veía.
Ella parpadeó dos veces, comprobando que sus ojos estaban funcionando bien, cosa que Roman mal interpretó como si ella estuviera preguntando por él.
“Neo.
Este es nuestro jefe.
Ya sabes, el monstruo de ayer”.
Neo señaló incrédula a Gray el cuál se rascó la mejilla lentamente con un dedo.
“Tú debes ser la socia de Roman.
Perdón por lo de ayer, pero quería evitar tener que matar a alguien.
Así que usé esa forma para asustarlos”.
Neo asintió lentamente, mientras su mirada vagaba por el torso desnudo de Gray.
Cosa que molestó un poco a Raven.
“Oye, Junior.
¿Hay una habitación que pueda usar por un par de horas?”.
Preguntó ella al anterior dueño del lugar.
Junior asintió ligeramente.
“Sí…
Hay una habitación al final del pasillo…
¿Para qué?”.
Raven simplemente tomó a Gray del brazo, llevándolo hasta la parte trasera del bar.
“Necesito liberar algo de estrés acumulado”.
Roman, Junior y Neo se quedaron en silencio mientras procesaban lo que acababa de ocurrir.
Hasta que Roman hizo una pregunta.
“¿Un par de horas?”.
.
.
.
Dentro de un escondite a las afueras de Vale, un grupo numeroso de faunos estaba reunido.
Todos vestidos con chalecos blancos y máscaras que simulaban ser como las de un Grimm.
Un infame grupo, conocido en todos los reinos.
El colmillo blanco.
Antiguamente, solo un grupo activista por los derechos de los de su especie, pero ahora, conocidos por sus actos de violencia, principalmente contra el reino de Atlas.
Un grupo que parecía trabajar por un objetivo en común, sin embargo, en la última semana, lejos de ser el grupo unido que se esperaría, las discusiones entre sus miembros eran un tema bastante común.
La razón.
“¡Te digo que la ví en mis sueños!.
La diosa me advirtió que hacer un golpe en Vale es una mala idea”.
Gritó uno de los miembros del grupo.
“¿Sigues con éso?…”.
Preguntó otro miembro cerca del primero con escepticismo.
“No existe tal diosa”.
“Claro que existe…”.
Aseguró una tercera.
“Muchos faunos la están viendo en sueños.
Y siempre es la misma diosa.
Es la diosa animal que creó a los faunos”.
“¿No era un dios en las leyendas?”.
Preguntó otro.
“Quizás se equivocaron…”.
Respondió la tercera.
“Vamos, ¿Realmente no pueden creer en éso?”.
Preguntó el primero.
“¡Te digo que la ví!”.
Volvió a asegurar el primero.
“Ella nos quiere advertir.
¡Si vamos a Vale, vamos a fracasar!”.
“Entonces, ¿Quieres abandonar nuestra misión?”.
Preguntó el cuarto.
“¿Quieres que Adam se entere?”.
Esto puso nervioso al primero.
Sin embargo, antes de que él o cualquier otro pudiera decir algo más, alguien llegó al lugar.
Vestido de negro, con una máscara similar a la de los demás, cargando en su cintura una katana emfundada.
Aunque sus rasgos mas distintivo era su pelo rojo y el par de cuernos en su cabeza.
El recién llegado caminó hasta una pequeña plataforma, golpeando el lugar donde estaba parado con la funda de su katana para llamar la atención de los presentes.
“Hermanos…
Soy consciente de las historias que han estado rondando entre nuestra gente los últimos días”.
Empezó, con una voz calmada y llena de confianza.
“Muchos afirman que una diosa apareció en sus sueños y algunos de entre nosotros creen que esto puede ser un mal augurio.
Pero déjenme decirles, que ésto es una señal…
Una señal de que incluso los dioses ven nuestra causa como justa.
¿Por qué si no, aparecería una diosa justo cuando estamos por hacer el mayor golpe en la historia de todo el colmillo blanco?.
Mis hermanos, no teman.
Confíen en nuestra causa.
Porque es justa.
Dentro de poco, los humanos, finalmente aprenderán lo que sufrimos en carne propia.
¡Y nosotros, finalmente tomaremos el lugar que nos corresponde!”.
Los vítores no se hicieron esperar.
Cualquiera que tuviera dudas reafirmó su convicción.
Aplaudiendo con fuerza mientras todos gritaban el nombre de Adam.
El cuál parecía muy satisfecho con el resultado de su discurso.
Pero para sorpresa de todos, una presencia apareció en el lugar.
Flotando sobre todos mientras tomaba forma.
Ante los incrédulos ojos de todos los presentes, una figura femenina luminosa apareció.
Con cabello largo y cuernos sobre su cabeza.
Carecía de rasgos, pero estaba claro por su silueta que se trataba de una mujer.
La figura flotó en el aire, y aunque carecía de rostro, todos los presentes podían asegurar que los estaba mirando.
La figura no habló, ni se movió.
Simplemente negó con la cabeza, antes de desaparecer tal como había llegado.
Dejando un silencio sepulcral en el lugar.
.
.
.
Solté un suspiro satisfecho mientras me desplomaba en la cama de la habitación que Junior nos había prestado tan amablemente.
No era muy cómodo, pero realmente no la estaba usando para dormir.
Todo lo contrario.
Raven se desplomó encima mío, descansando su cabeza en mi pecho, respirando pesadamente luego de aquella intensa sesión que había tenido con ella.
No tenía planeado ésto para hoy, pero bueno, supongo que mi vida era así de caótica.
Podría estar tranquilo en casa con las chicas, a punto de tener una sesión de amor con Summer y Blake mientras esperaba a que Yang y Ruby volvieran de la escuela.
Solo para recibir una inesperada llamada de Raven.
Y hablando de Raven.
Debería hacer algo con ella y Yang.
Era extraño tener sexo con ella mientras aún estaba el problema de que Raven abandonó a su hija durante toda su vida.
Aunque no tenía idea de como hacerlo.
Quizás debería pedirle ayuda a Summer.
Ella era la causante de esto en primer lugar.
Además de ser la que quería que Raven se uniera a esta relación.
Sin darme cuenta, había empezado a acariciar el pelo de Raven, encontrando que era similar al de Yang, solo que menos cuidado.
Raven no intentó detenerme, o quizás no podía por lo cansada que debía estar.
Era extraño estar con ella así, tan tranquila.
Siendo que ella intentó matarme dos veces, y que las veces en que hemos tenido sexo ha sido un poco siendo yo dominándola para que ella haga lo que quiero.
No negaría que era un poco divertido hacer lo que quiera con ella, pero quizás preferiría más si ambos simplemente…
No sé , nos tratáramos como personas, en lugar de esa dinámica amo/sirviente.
“Raven…”.
“¿Hm?”.
“¿Qué sientes por mí?”.
Esa pregunta la sorprendió.
Su expresión atónita mientras me miraba lo dejaba bastante en claro.
“¿Q-qué?…”.
“Bueno…
Ya sabes.
Ya hemos tenido sexo varias veces.
Y ya no finges estar disgustada antes de hacerlo.
Entonces, ¿Qué sientes por mí?”.
“T-tú…
¿Qué diablos estás preguntando?”.
“Simplemente tenía curiosidad”.
“¿De qué?.
¿De si yo también era una de tus mocosas completamente obsesionadas por tí?”.
Ladeo ligeramente la cabeza.
“Nunca dije éso.
Simplemente quiero saber que sientes por mí”.
“Tú eres mi maestro, eres más fuerte que yo.
Tú me tomaste para tí.
No hay nada más”.
“Entonces, si te dejo en paz y simplemente no vuelves a saber de mí, ¿Estarías bien con éso?”.
Raven desvió la mirada con una expresión disgustada.
“¿A qué viene esta charla sin sentido?”.
“Simplemente quiero saber que sientes.
Te lo había dicho antes, estoy sintiendo cosas por tí.
Y no me gustaría que te sintieras mal con esto que tenemos”.
“Lo que yo siento no importa.
Eres mi maestro.
Sólo déjalo así”.
Murmuró ella.
Solté un suspiro.
“Raven, no puedo dejarlo así…”.
“Eres un idiota entonces.
Solo quieres complicar esto más de lo que yá está”.
Solté una pequeña risa.
“Quizás…
Pero solo lo hago porque me importas”.
“¿Por qué?.
Solo porque tuvimos sexo varias veces?”.
“En parte…”.
Mi respuesta la sorprendió.
Lo que me hizo resoplar divertido.
“Pero también es porque he llegado a conocerte más”.
Ella volvió a desviar la vista antes de murmurar.
“Eres un idiota…”.
Me reí.
Llevando mi mano hasta su rostro, acariciando lentamente su mejilla, antes de guiarla para mirarme.
“Oye.
Quizás sientas que por lo que hiciste no mereces amor.
Pero si te arrepientes, lo mejor que puedes hacer es intentar hacer algo para remediarlo”.
“No creo que sea posible remediar lo que hice…”.
“Al menos podrías intentarlo.
A fin de cuentas, ya no tienes nada que perder…”.
Ella se quedó en silencio por unos segundos, con una mirada conflictiva en sus ojos.
“Tú…
¿Crees que ella me perdone?”.
“…
No lo sé…”.
Respondí, entendiendo a quien ella se refería.
“Pero, al menos, si te disculpas, puede que te odie un poco menos”.
Raven suspiró, cerrando los ojos mientras parecía inmersa en sus propios pensamientos.
Solo para soltar de repente un comentario.
“Ya entiendo por qué Summer se enamoró de tí…
Te pareces a él”.
“¿Tai?”.
“Sí…
Ambos son parecidos…
Unos idiotas sentimentales…
Con una polla enorme”.
No pude evitar reírme.
No esperaba ese comentario para nada.
Incluso Raven se rió, lo cuál era algo extraño y a la vez agradable de ver.
Quizás intentar arreglar las cosas entre ella y Yang no sea un completo fracaso.
.
.
.
Fin—…
Capítulo con Raven.
Que ya va tocando darle un poco más de desarrollo.
Además de un vistazo de lo que la diosa ha estado haciendo y por qué no había aparecido.
Está haciendo cosas de diosa.
Además de una pequeña aparición de Cinder y compañía.
Ella aún no hará nada con el prota.
Nada… suculento.
Por ahora simplemente será un primer encuentro humillante para ella, que la llevará a cambiar ligeramente sus planes.
Mientras lidia con las consecuencias de sentir todo el poder del prota en su cuerpo.
Y luego, no sé.
Ya veremos qué pasa luego.
Hasta entonces, espero les haya gustado.
Hasta el siguiente capítulo.
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com