RWBY: Hentai System - Capítulo 48
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48: Capítulo 48 48: Capítulo 48 Dentro de un oscuro almacén, cerca de las zonas industriales de Vale, una joven mujer permanecía sentada mientras esperaba el regreso de sus dos lacayos.
Esta era la misma mujer que intentó contratar a Roman para una serie de robos.
Y la misma que desafió al nuevo jefe de la banda que controlaba el centro de Vale.
Cinder.
Ella apretó los puños con frustración, sintiendo un incómodo calor recorriendo todo su cuerpo, instándola a complacer sus instintos más básicos.
Pero ella se negó a caer tan bajo.
No tenía idea de qué le había hecho el chico cuando la tocó, pero desde ese día, ella no a dejado de sentirse excitada todo el tiempo.
Hasta el punto de ser casi insoportable.
Sin contar que él la había dejado fuera de combate con solo tocarla.
Provocándole el orgasmo mas grande que había tenido hasta ahora.
Lo cuál hizo todo incluso más humillante.
Ella no sabía su nombre, quién era o de dónde había salido, pero ya era oficialmente la persona que más despreciaba en el mundo por humillarla de esa manera.
Más que los otros miembros de su grupo secreto que servían a su señora.
Las puertas del almacén se abrieron, y de éstas entraron sus dos ayudantes.
“¿Y bien?”.
Preguntó Cinder de forma impaciente.
El chico de pelo gris negó con la cabeza.
“Es lo mismo que con los otros.
Ninguna pandilla quiere aceptar el trato.
Están demasiado asustados”.
“¿Asustados de qué?”.
Preguntó Cinder entrecerrando los ojos con furia.
“Lo llaman, el hombre gris”.
Respondió la chica de piel oscura y pelo verde.
“Dicen que es el nuevo jefe de la pandilla de Junior.
Desde que llegó, se a dedicado a asustar a todas las bandas importantes en Vale para que trabajen para él”.
“¿El chico?…”.
Preguntó Cinder confundida.
“Dicen que esa no es su forma real…”.
Respondió el peli gris.
“Dicen que solo usa esa forma para despistar.
Según ellos, es un monstruo enorme, que su cabeza es el cráneo de un animal con cuernos.
Además de que puede crear más de si mismo…”.
Cinder resopló con disgusto, asimilando la explicación.
Eso no tenía sentido para ella.
¿Como alguien podría cambiar de forma y además tener la habilidad de dejarla fuera de combate solo con tocarla?.
Además de clonarse, aparentemente.
No lo entendía.
Simplemente no había forma de que eso pudiera ser posible…
A no ser…
Ella pensó en una posibilidad.
Algo que ella misma había adquirido recientemente.
Pero le parecía imposible.
Pero no había otra explicación.
¿Magia?.
Se preguntó.
Pero hasta donde ella sabía, no existían usuarios de magia en el mundo, aparte de su señora, el viejo Ozpin y las doncellas.
Los poderes de las doncellas estaban descartados obviamente.
No solo porque solo las mujeres podían ser doncellas, si no también porque dichos poderes estaban relacionados con el clima y los elementos.
¿Ozpin quizás?.
Quizás el viejo director había hecho algo y le había otorgado al chico algo de magia.
Pero entonces, ¿Qué hacía en el bajo mundo?.
Dudaba que el director le hubiera otorgado algo de su poder a un chico al azar.
Y si lo hubiera hecho, lo tendría en su escuela, dónde pudiera vigilarlo.
No controlando una parte del bajo mundo.
“Cinder…”.
Dijo la chica de pelo verde, llamándola.
“¿Qué hacemos ahora?”.
Cinder permaneció en silencio unos segundos, pensando en sus opciones.
Roman estaba descartado.
Tendrían que enfrentar a toda la pandilla, junto con el chico y cualquier magia desconocida que tuviera.
Si ella hubiera tenido los poderes de la doncella de otoño completos, quizás podría hacerlo fácilmente, pero como estaba ahora mismo, no quería arriesgarse.
“Tendremos que usar lo que tenemos…
Usaremos al colmillo blanco”.
“¿Creés que ellos puedan robar todo el Dust por sí solos?”.
Preguntó el chico de pelo gris.
“No…”.
Respondió Cinder.
“Pero nos quedamos sin opciones.
Adam y su grupo de animales tendrán que aprender a robar si quieren lograr su tan ansiada revolución”.
Con eso dicho, Cinder se puso de pie, caminando hasta la salida.
Seguida muy de cerca de sus lacayos.
Ahora tenían un plan, solo debían seguirlo para cumplir con su objetivo.
“Ghu-…!!!”.
O eso hubiera sido lo ideal.
“¡Cinder!.
¿Qué sucede?”.
Preguntó la peli verde.
Cinder, respirando pesadamente mientras apenas se mantenía lo suficientemente erguida, trató de mantener una expresión digna.
“E-es…
Algo que me hizo ese mocoso…”.
“¿Necesitas algo?.
¿Quieres que vayamos por algo o…?”.
Cinder respiró pesadamente.
No sabía exactamente qué le había hecho el chico.
Pero sabía que solo era un intento de humillarla.
La forma en la que su cuerpo seguía reaccionando, la forma en que su feminidad seguía ardiendo, para ella estaba claro.
Era un intento de que ella vaya con él para poder tener sexo.
Un intento de ser superior a ella.
Pero ella se negaba a estar por debajo de nadie.
Nunca más.
Incluso si tenía que luchar contra su propio cuerpo para ello.
“¡Cinder!…”.
Cinder contuvo un grito cuando sintió el ardor de sus poderes contra el dorso de su mano.
Fué solo una pequeña llama, pero fué suficiente para lograr el resultado que quería.
Usando sus poderes, encendió una pequeña llama en la punta de su dedo índice, haciendo una pequeña quemadura contra el dorso de su mano izquierda.
Antes le hubiera resultado desagradable hacerse una cicatriz, por pequeña que fuese, pero ahora, sentía que su orgullo estaba en juego.
Y se negaba a perder contra sus instintos mas básicos.
El dolor fué suficiente para ignorar su creciente excitación, por lo que lo consideró un éxito.
Ella suspiró pesadamente, regulando su respiración mientras soportaba el dolor.
“Emerald…
Busca unas vendas…
Y Mercury, prepara todo para irnos.
Debemos visitar a Adam inmediatamente”.
Emerald asintió, claramente preocupada por el bienestar de Cinder.
Mientras Mercury simplemente asintió lentamente, sin ganas de discutir con Cinder luego de verla quemarse a si misma.
Mas preocupado por su propio bienestar.
Temiendo qué pudiera hacerle alguien que estaba dispuesto a quemarse a sí mismo.
Cinder ignoró sus preocupaciones.
Enfocándose en solo una cosa, cumplir con su misión en Vale.
.
.
.
Intenté atacar a Winter con un corte horizontal, pero ella lo esquivó fácilmente, superando mi guardia y consiguiendo desestabilizarme.
Traté de mantener el equilibrio mientras me alejaba de ella lo suficiente como para recuperarme.
Sin embargo, me ví obligado a bloquear sus estocadas y cortes que venían en rapida sucesión.
Cuando pensé que me había acostumbrado a su patrón, intenté contraatacar, pero nuevamente, ella pasó fácilmente por mi intento de ataque, logrando golpearme con la parte plana de su sable justo en la cabeza.
Eso logró distraerme lo suficiente como para no poder ver el pilar de hielo que se dirigía a mi hasta que fué muy tarde.
Terminé en el suelo, adolorido y frustrado.
Aunque mi frustración no fué por este combate.
Solté un suspiro pesado, intentando no pensar en las palabras de la diosa y sobre lo que pasaría inmediatamente si seguía tal como estaba actuando hasta ahora.
Pero era complicado.
Las implicaciones de lo que pasaría no dejaban de pasar por mi mente.
“Estás distraído”.
Comentó Winter, tendiendo su mano para ayudarme a levantarme.
“¿Se nota demasiado?…”.
“Sí.
Ayer lo hiciste mucho mejor.
Hoy apenas parece que lo estás intentando”.
“Lo siento…”.
Dije débilmente.
“Es…
Algo que descubrí recientemente sobre…
Mis poderes”.
“Oh…
¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?”.
Preguntó ella con intereses.
Aunque sabiendo sobre sus órdenes, no pude evitar pensar que era simplemente una forma de intentar acercarse a mí.
“No…
Descuida.
Ya encontraré la forma de solucionarlo”.
Respondí.
Cosa que pareció decepcionarla un poco.
“¿Estás seguro?.
Si hay algo que te está molestando a este punto, deberíamos buscar una solución lo antes posible”.
“Está bien.
En serio.
No quiero involucrarte en algo como esto”.
“¿Por qué?.
Ahora estamos del mismo lado.
Somos compañeros en esta misión.
Debemos ayudarnos mutuamente”.
“Es algo sexual, ¿Ok?…”.
Admití finalmente.
“Oh…”.
Ella se sonrojó ligeramente.
“¿Tus amantes no te satisfacen?”.
“¿Q-qué…?.
No es éso.
Estoy feliz con ellas…
El problema…”.
Suspiré pesadamente.
No podía creer que estaba a punto de contarle esto a ella de todas las personas.
“Es algo que la diosa me dijo.
Aparentemente no es suficiente con las mujeres que yá tengo.
Según ella, necesito más, o podría perder el control de mí mismo”.
“Éso…
Es preocupante…”.
Dice ella lentamente.
“¿Quieres…
Hacerlo conmigo?”.
Me quedé petrificado por un segundo al escucharla soltar aquello.
Pero antes de que ella pudiera soltar algo mas, logré recuperarme lo suficiente para responder.
“Winter…
Escucha…
Sé que el general te ordenó tener sexo conmigo.
No tienes que hacerlo, ¿Ok?.
No me sentiría bien haciéndolo con alguien en contra de su voluntad”.
Ahora fué Winter quien no se movió por unos segundos.
Hasta que finalmente logró preguntar.
“¿Cómo…
Como te enteraste?”.
“La diosa me lo dijo.
Entiendo que sientes un gran sentido del deber.
Pero jamas me perdonaría aprovecharme de alguien para satisfacerme.
Es por éso que estoy molesto.
La diosa quiere que me aproveche de mujeres a cambio de una promesa de salvar al mundo”.
“Oh…”.
Ella dijo, asimilando mis palabras.
“Pensé que un chico como tú estaría felíz de tener tantas mujeres dispuestas a tener…
Relaciones”.
Suspiré pesadamente.
“No.
No voy a negar que es tentador…
Pero…
Está mal.
No quiero terminar usando a las mujeres como simples objetos para mí placer”.
Winter permanece en silencio nuevamente.
Hasta que ella suelta una pequeña risa.
Parpadee confundido, preguntándome qué podría ser tan gracioso.
“Perdón…
Es solo qué…
Nunca pensé que serías tan…
Correcto.
Considerando lo que dijiste antes.
De que la ley es la menor de tus preocupaciones”.
“¿Éso es malo?”.
“No.
Al menos no ésto.
Por el contrario.
Me alegro que seas así.
Te juzgué mal, al principio pensé que alguien como tú no dudaría en aprovecharse de cualquier mujer.
Es un alivio ver que me equivoqué”.
Suspiré, algo mas tranquilo.
Hasta que ella empezó a hablar de nuevo.
“Aunque…
Eso no quita que sería problemático que pierdas el control de tí mismo.
Acabarías haciendo justo lo que tratas de evitar”.
“Sí…
Pero encontraré una forma de solucionarlo”.
“Si estás seguro…”.
Dice ella, asintiendo.
“Entonces, ¿Quieres dar por terminado el entrenamiento de hoy?”.
“Sí.
Lo siento por molestarte”.
“Descuida…”.
Dice ella, descartando mi preocupación.
“Quizás el general tenga razón y me haga bien tomarme esto como unas pequeñas vacaciones”.
“Winter…”.
Empiezo, con algo de indecisión.
“¿Puedo preguntarte algo?”.
“Por supuesto”.
“Si estuvieras en mi lugar, ¿Qué harías?”.
“Si tuviera los poderes que tienes.
No cambiaría mucho a como soy ahora.
Seguiría haciendo todo lo que sea necesario para proteger a mi nación y a la humanidad”.
“¿Incluso si tuvieras que tener sexo con personas que no amas?.
¿Personas que quizás fueron coaccionadas?”.
“Puede que sea difícil…
Pero como dije, mi deber es con mi nación…
No sería diferente a lo que te dije hace un momento.
Si tengo que tener sexo contigo para asegurar el futuro de Atlas y de la humanidad.
Lo haré sin dudar”.
.
.
.
Solté un suspiro al escuchar a Winter desde mi conexión con mi yo original.
Realmente no sé qué esperaba conseguir al preguntarle eso a alguien como Winter.
Pero luego de la conversación de ayer con la diosa, quería tener la perspectiva de alguien más.
O quizás quería que alguien me dijera que estaba mal hacerle caso a la diosa, porque en el fondo, simplemente estoy buscando una excusa para no hacerle caso.
Me recosté en uno de los sofá del bar de Junior.
Aunque bueno, ahora técnicamente era mío.
Luego de asustar y en algunos casos pelear con las demas bandas criminales que controlaban Vale, ya podía dar por terminada mi misión de controlar el bajo mundo.
Ahora el lugar estaba nuevamente abierto con normalidad, por lo que había clientes, además de algunos de los matones de Junior, junto con algunos de los hombres de Raven.
Todos vistiendo el uniforme que Junior eligió para sus hombres, porque, honestamente, era un poco genial ver a los criminales vistiendo traje negro y sombrero, junto con gafas rojas.
Pero dejando eso de lado.
Aún no podía sacar de mi mente las palabras de la diosa.
Todavía no les había contado a las chicas sobre éso, quizás porque tenía miedo de que estuvieran de acuerdo.
Simplemente se sentía cómo si todos a mi alrededor siempre estuvieran de acuerdo conmigo.
Y en caso de no, siempre parecían estarlo al cabo de un tiempo.
Debería estar feliz por éso.
Pero sentía que había algo dentro de mí que se saldría de control si simplemente aceptara ésto.
Que ya no soy…
Un humano normal.
“Mierda…
¿Por qué las cosas tienen que ser complicadas?”.
Esperé una respuesta típica de la diosa, diciendo que era yo quién complicaba las cosas, pero jamas llegó.
Cerré los ojos y solté un suspiro, sin saber que más hacer.
“¿Está bien, jefe?”.
Escuché una voz femenina preguntar.
Al mirar, ví que se trataba de Vernal.
La cuál lucía algo diferente.
Ahora definitivamente estaba más limpia.
Vestía cpn un atuendo similar al de los hombres de Junior, solo que adecuado a ella.
Traje completamente negro con una corbata roja.
Y unos lentes rojos colgando del bolsillo de su chaqueta.
“Vernal…
Si, solo estaba…
Pensando”.
“Oh…
¿Le molesta si lo acompaño?”.
Preguntó ella tímidamente.
“No.
Adelante.
Técnicamente conseguí este lugar para ustedes.
Puedes sentarte donde quieras”.
“Gracias, señor…”.
Dice ella, sentándose a mi lado con algo de incomodidad.
“No tienes que ser tan seria conmigo”.
“¿E-está seguro?”.
“Claro.
Honestamente, me molesta un poco toda esa formalidad”.
“Entiendo…
Entonces, ¿Puedo llamarte, Gray?”.
“Por favor.
Ya me cansé de que todos aquí me llamen señor, o jefe, o…
El hombre gris”.
Dije eso último con un suspiro cansado.
Incluso si Junior tenía buen gusto para la ropa, tenía un pésimo gusto para los nombres.
Ese nombre sonaba como algo sacado de un cuento de terror infantil.
Y de hecho, creo que lo era.
Vernal soltó una pequeña risa al escucharme.
“Bueno, ese nombre sirvió para asustar a las demás bandas.
Dudo que alguno de ellos se atreva a enfrentarnos, sabiendo que estás aquí”.
“Eso espero…
No quisiera tener que matar a alguien…”.
Suspiré nuevamente.
Tras ésto, un silencio se formó entre nosotros.
Vernal no parecía muy conversadora, o quizás estaba nerviosa por mi presencia.
Así que no se me ocurrió mejor idea que hacerle la pregunta que me estaba mortificando.
“Oye, Vernal…
¿Creés que debería simplemente…
Tener sexo con quién quiera?”.
Mi pregunta obviamente la sorprende completamente.
Ella no respondió por un buen rato, mientras asimilaba mis palabras, hasta que finalmente asintió.
“Bueno, eres fuerte…
Si quieres hacer algo o tomar algo, simplemente lo haces.
Mientras tengas el poder, nadie puede detenerte”.
“Pero, ¿No está mal éso?.
¿Qué pasa si esa persona no quiere tener sexo conmigo?.
¿O qué pasa si esa persona es engañada para tener sexo conmigo?”.
“¿Tienes…
Miedo, de tu fuerza?”.
Pregunta ella tentativamente.
“Tengo miedo de en lo que me pueda convertir si simplemente hago lo que quiera”.
Ella permanece en silencio unos segundos.
Sorprendida de mi respuesta.
Hasta que finalmente vuelve a hablar.
“Los fuertes gobiernan…
Los fuertes siempre son los que deciden qué está bien y qué está mal.
Los ricos deciden que leyes seguir, los animales mas fuertes deciden que comer.
Así funciona el mundo”.
“Así funciona, ¿No?…
Entonces, si te ordeno tenr sexo conmigo, ¿Que harías?.
¿Simplemente aceptarías?”.
Mi pregunta la sorprende nuevamente.
Pero en lugar de responder, ella simplemente suelta uno de los botones de su camisa, mientras desajusta su corbata.
Mostrándome un poco de sus pechos.
Su mirada ligeramente avergonzada se cruza con la mía.
A lo que no supe que decir.
Con algo mas de confianza, ella finalmente dice.
“Si quieres…
Hacerlo…
Entonces no tienes que preguntar…
Simplemente hazlo”.
Quizás fué el momento.
O quizás fueron justamente los efectos de los que tanto me advirtió la diosa.
Pero antes de que pudiera darme cuenta, ya estaba besando a Vernal.
.
.
.
Vernal se estremeció al sentir las manos de Gray contra su piel.
Se sentía nerviosa, incluso si ella había estado de acuerdo, no podía evitarlo, después de todo, era su primera vez.
Gray la besó apasionadamente en el cuello, sacando de ella unos pequeños gemidos involuntarios.
Ella no esperaba que besar se sintiera tan bien.
La sensación de la calidez y la suavidad de los labios de Gray enviaron una corriente constante de placer por todo su cuerpo que la estaba empezando a volver loca.
Ahora entendía porque Raven era tan apegada a Gray.
Si ser besada se sentía así de bien, apenas podía imaginar qué sentiría cuando finalmente tengan acción real.
Las manos de Gray bajaron por las caderas de Vernal, tomando sus panties nuevas y quitandoselas lentamente.
Toda su ropa había sido descartada en el trayecto de la puerta de la habitación hasta la cama.
Gray parecía un experto desnudandola.
Sabía como hacerlo de forma rápida, mientras él también se desnudaba.
Ahora Vernal estaba desnuda, y ese pensamiento la hizo avergonzarse aún más.
Se sentía vulnerable, pero no en peligro.
Era una sensación nueva y excitante.
Una de la que quería sentir más.
Gray volvió a besarla en el cuello, apretando sus pechos con ambas manos.
Pellizcando sus pezones suavemente mientras observaba sus reacciones.
Vernal simplemente pudo gemir suavemente, sintiendo su excitación crecer a cada segundo.
Una de las manos de Gray bajó hasta la feminidad de Vernal, tocando suavemente su entrada con dos dedos.
Vernal apretó las sábanas con sus manos, sintiendo como su cuerpo se estremecía involuntariamente ante las caricias de Gray.
No pudo evitar gemir mas fuerte, cerrando los ojos mientras se entregaba al placer carnal.
“Joder…
Esto es tan bueno…
Aaah~”.
Gray bajó su cuerpo hasta estar a la altura de la feminidad húmeda y temblorosa de Vernal.
Ella abrió los ojos lentamente, sorprendiendose ligeramente de verlo ahí, sin embargo, no hizo nada para detenerlo.
Simplemente se entregó a él cuando le abrió las piernas, acercando su rostro contra su feminidad, antes de empezar a lamerlo ávidamente.
La espalda de Vernal se arqueó ligeramente cuando sintió un placentero escalofrío recorrer todo su cuerpo.
La calidez de la lengua de Gray recorrió toda su entrada, lamiendo su clítoris con maestría.
Sacando mas gemidos por parte de ella.
“Aah~.
Aaahh~.
Mnnh~.
Nnnh~.
Haaah~”.
Vernal apretó los dientes, sintiendo como su saliva goteaba por sus labios, mientras el placer la recorría.
Ella jadeó con fuerza cuando sintió la lengua de Gray introducirse en su coño.
Y por alguna razón, parecía ser demasiado larga para una lengua normal.
Aunque apenas le prestó atención a ese pensamiento, demasiado inmersa en el placer como para pensar racionalmente.
“Ooohh~.
Joder…
Esto es increíble…
Aaaah~”.
Mas pronto que tarde, ella sintió como su interior se estremecía con fuerza, mientras una sensación indescriptible la llenaba.
Estaba cerca del clímax, lo sabía, pero jamás había sentido uno como el que tendría, eso lo sabía.
El calor en su cuerpo aumentó, mientras su voz resonaba en la habitación.
Ella jadeó y gimió con fuerza, sintiendo que au límite estaba cada vez mas cerca.
“Oooh~.
Ooohh~.
Mmnn~…
¡Aaaaaahh~!”.
Finalmente su cuerpo sintió el placer inundando todo su ser.
Ella gimió, sintiéndose mejor de lo que jamas se había sentido.
Sus fluidos chorrearon con fuerza.
Empapando las sábanas y posiblemente a Gray también.
Su espalda se arqueó aún mas, mientras su mente estaba completamente en blanco.
Tras unos segundos, finalmente pudo respirar.
Jadeando pesadamente mientras aún estaba aturdida por el orgasmo que acababa de tener.
Una sonrisa tonta adornó su rostro.
Jamás imaginó sentirse de esa manera.
Y no podía esperar para volver a sentirse así nuevamente.
Ella sonrió ampliamente al ver a Gray sacar su enorme pene.
Esperando con impaciencia la verdadera acción.
Ella quería sentirlo dentro de ella.
Sentir su virilidad penetrar en lo mas profundo de su ser.
Ser completamente tomada por él, su jefe.
Alguien fuerte que podía tomar el control de todas las bandas criminales por su cuenta, solo para que ellos no tuvieran que hacerlo.
Ella lo quería.
Quería ser su mujer, al igual que Raven.
Quería ser suya.
Sin embargo, Gray no parecía querer éso.
Vernal parpadeó confundida cuando vió la expresión de Gray.
Parecía asustado e incrédulo.
Por un segundo, ella tuvo el temor de que quizás ella haya hecho algo que le disgustara.
Hasta que él habló.
“No…
No podemos hacer esto…”.
“¿Q-qué…?.
¿Por qué?.
¿Hice algo mal?”.
“N-no…
No hiciste nada…
Soy yo quién hizo algo mal…”.
Dijo él con la expresión abatida.
Él se separó de ella, retrocediendo mientras se bajaba de la cama.
“Lo siento…
Enserio lo siento…
No debí llegar a este punto, yo…
Sólo, por favor, perdóname”.
“¿Qué?.
Pero…”.
Antes de que ella pudiera pedir explicaciones, él se fué, tomando su ropa y poniéndosela como podía mientras salía de la habitación.
Dejando a Vernal confundida, pero sobre todo, increíblemente frustrada y caliente.
.
.
.
Fin—…
Noooo.
Dirán algunos.
¿Como puedes terminar el capítulo así?.
Pero bueno, es lo que hay.
Tengo que buscar la trama en dónde pueda, ya lo he dicho varias veces, esto del sistema limita mucho los conflictos que el prota puede enfrentar, ya que cualquier historia con algo mínimamente parecido, es una que yá sabes cómo irá.
Así que aprovecho cualquier cosa que pueda para crear conflicto.
En este caso, conflictos morales y mentales.
El prota tiene por así decirlo un complejo de impostor.
No siente que merezca la suerte que tiene.
Por eso siempre busca excusas para no aprovechar, aunque quiera.
Pero bueno, eso solo puede durar un cierto tiempo, así que quizás en uno o dos capítulos se resuelva éso.
Ya luego continúo con lo de Amber y Vernal.
Que la pobre se quedó con toda la calentura.
Gracias por leer.
Hasta el siguiente capítulo.
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