RWBY: Hentai System - Capítulo 49
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49: Capítulo 49 49: Capítulo 49 “¿Por qué huiste así cuando ya estaba literalmente en la cama contigo?”.
“No voy a escuchar nada de tí”.
“Pensé que finalmente habías aceptado lo que eres.
¿Qué te pasa ahora?.
¿Te sientes culpable?”.
“Ya te lo dije.
No pienso hablar contigo”.
“¿Y con quién quieres hablar?.
Simplemente no te entiendo.
Al principio pensé que aceptabas la idea de tener mas mujeres si era por el bien de tu misión auto impuesta.
¿O acaso olvidaste lo que ocurrió la primera vez que me presenté ante tu mujer?”.
“¿De qué hablas?”.
“Ahí dijiste claramente que aceptabas que tendrías que tener más mujeres.
Que era necesario para detener a la bruja”.
“Yo…
No recuerdo eso…”.
“Pues yo sí.
Y recuerdo claramente que dijiste que no serías tan hipócrita para decir que no lo disfrutarías.
¿Qué pasó ahora?.
Estás siendo el hipócrita que dijiste que no serías”.
“Simplemente no pensé bien lo que dije en ese momento…”.
“O quizás quieres negar tu verdadera naturaleza.
Aunque no entiendo por qué…
¿Acaso piensas que estás traicionando a tus mujeres?”.
“Ya déjame en paz”.
“¿O quizás crees que no mereces tener tantas mujeres?”.
“Te dije que me dejaras en paz”.
“Es bastante gracioso que digas éso, sabiendo que no lo voy a hacer.
Además, soy literalmente invisible e inaudible para cualquiera, excepto tú.
Así que parece que simplemente eres un loco hablando solo en medio de la calle”.
Ahí me dí cuenta que realmente parecía lo que la diosa había dicho.
Varias personas me estaban viendo con lástima o cautela, asumiendo que yo tenía algún problema mental.
Gruñí por lo bajo.
Asumiendo que esto era algún plan de la diosa para burlarse de mí.
“Oh, no me malentiendas.
Me gusta burlarme de tí.
Pero esto no es ningún plan.
Es más, esto me parece lamentable.
Lo único que quiero es que te aceptes tal y como eres.
Y aceptes todo lo que te doy”.
Pero…
No debería.
Ya tenía a Summer.
Y a Yang, a Ruby y a Blake.
Incluso a Raven.
Las amo, y no quiero terminar engañandolas.
No quiero que ellas se vuelvan simplemente un recurso para mí.
“¿Por qué sigues pensando así?.
Las amas.
Eso no va a cambiar.
Es más, tienes mucho amor para dar y ellas no podrán solas con ese amor.
Necesitas más mujeres a las que puedas amar…
Además, ya tuviste intimidad con esa pobre chica que dejaste tirada en la cama luego de hacerla tener el mayor orgasmo que jamás había sentido”.
Vernal…
Tendré que disculparme con ella más tarde nuevamente.
“O, podrías dejar de fingir y agregarla a tu harem”.
Yo no finjo…
“Lo haces.
Y por favor, no empecemos otra vez.
Veo el deseo en tu interior.
Ya dejemos de dar vueltas en lo mismo.
Tú deseás a esas mujeres.
Haz lo que te dijo esa chica, incluso ella puede ver lo evidente.
Tú no eres como ellos, eres más fuerte.
Así que, tómalas”.
Antes de que pudiera replicar alguna respuesta, una sensación de terror me llenó cuando los recuerdos de uno de mis clones llegó.
Mi respiración se detuvo, mientras un sudor frío recorría mi cuerpo.
Una puñalada por la espalda, mientras varios hombres enmascarados nos rodeaban.
El cuerpo del clon cayendo mientras veía como Blake era tomada y amordazada.
Mi mente se quedó en blanco, mientras una realización llegaba a mí.
Alguien había secuestrado a Blake…
.
.
.
“¿Gray…?”.
Summer quedó confundida cuando la expresión de Gray cambió.
Ella jamás lo había visto así, completamente aterrado.
“Gray, ¿Qué sucede?” Gray no respondió.
Tomándose unos segundos mientras trataba de controlar su respiración.
Él se sentó en el sofá de la sala, juntando sus manos mientras su expresión pasaba del terror a una furia fría y apenas contenida.
Finalmente soltando unas palabras que helaron la sangre de Summer.
“Alguien secuestró a Blake…”.
“…¿Q-qué?”.
Apenas pudo murmurar Summer.
“¿C-como…?.
No entiendo…
Gray…
¿Dónde?”.
“Mientras uno de mis clones estaba con ella en la ciudad…
Alguien atacó al clon por la espalda y un grupo de cuatro se llevó a Blake”.
Summer empezó a temblar mientras una sensación de temor la llenaba.
Ella miró a su alrededor, mientras sus pensamientos se volvían un lío.
Ella intentó pensar en algo, cualquier cosa que pudiera ayudar en esta situación.
Pero jamás se había enfrentado a una situación similar.
“Ozpin…”.
Murmuró Summer.
“P-podemos llamar a Ozpin.
Él sabrá qué hacer”.
“Ya estoy haciendo algo al respecto…”.
Respondió Gray.
“¿Tú qué?…
¿Cómo?.
Gray, si la secuestraron, debemos llamar a Ozpin, él puede hacer que la policía la busque de inmediato”.
“Haré que los hombres de Raven la busquen.
Si alguien la secuestró, deben tenerla en algún escondite.
Los criminales serán mejores para buscarla”.
“Gray…
¿Qué estás diciendo?…
¿Por qué los criminales la buscarían?”.
“Porque yo soy el jefe del crimen en Vale”.
Nuevamente, Summer se quedó sin palabras.
Ella miró a Gray esperando que estuviera haciendo una broma de mal gusto.
Pero la seriedad de sus palabras dejaron claro que hablaba en serio.
Tras respirar varias veces para aclarar sus ideas, ella preguntó.
“Gray…
¿Aún nos guardas secretos?”.
“Summer, yo…”.
Antes de que Gray pudiera responder, la puerta se abrió.
Habiendo llegado Yang y Ruby de la escuela, ambas estaban por saludar, hasta que vieron las expresiones de los presentes.
Yang, con preocupación, se atrevió a preguntar.
“¿Qué ocurre?…”.
Gray permaneció en silencio unos segundos, hasta que finalmente, con un suspiro, respondió.
“Sin secretos…
Les contaré la verdad…”.
“¿Q-qué verdad?”.
Preguntó Ruby.
“¿Dónde está Blake?”.
“Chicas…”.
Empezó Summer.
“Siéntense…
Yo…
No sé cómo decir esto, pero…”.
“Secuestraron a Blake”.
Comentó Gray de forma rotunda.
Para completo desconcierto de Yang y Ruby.
La primera en reaccionar fué Yang.
Sus labios temblaron ligeramente mientras sus ojos parpadearon por un segundo en un tono rojizo, mientras por un segundo, su cabello parecía incendiarse.
“¿Qué?”.
“Alguien atacó a uno de los clones mientras estábamos en la ciudad.
Y un grupo la secuestró”.
“¡¿Y qué haremos?!”.
Gritó Yang.
“Ustedes no harán nada.
Enviaré a las bandas criminales de Vale a buscarla”.
“¿Las bandas criminales…?”.
Preguntó Ruby.
“Sí.
Yo tomé el control del crimen en Vale, para ayudar a los hombres de Raven y que no tengan que saquear asentamientos”.
Yang miró fijamente a Gray sin poder creer lo que escuchaba.
“Tú…
¿Estás ayudando a esa mujer?”.
Gray asintió.
“Sí.
Pensé que de esa manera ella ya no necesitaba seguir siendo una bandida y dejaría de atacar inocentes”.
Aquella explicación dejó a Summer pensativa, hasta que finalmente terminó aceptándola.
Pero aún así, había algo que la incomodaba.
“Yo iré a ayudar”.
“Yo también”.
Dijo Yang inmediatamente.
“No.
Deben quedarse aquí”.
Respondió Gray.
“No vamos a quedarnos aquí…”.
Replicó Yang.
“Si secuestraron a Blake, no puedo simplemente quedarme aquí.
Yo iré y la buscaré también”.
Gray las miró, incluso Ruby que no había dicho nada, parecía decidida a ir.
Gray suspiró pesadamente antes de hablar.
“Bien…
Haré que Raven abra un portal”.
Tras ésto, un silencio incómodo se posó sobre todos.
Gray permaneció en silencio, mientras su expresión furiosa permanecía contenida, cosa que fué notada por todas.
Summer se acercó a él, colocando una mano sobre su hombro.
“La encontraremos…”.
“Lo sé…”.
Respondió Gray de forma uniforme.
Sin dejar que su frustración se escapara sobre Summer.
“La encontraremos…
Y luego haré pagar a los hijos de perra que la secuestraron…”.
Sin embargo, pese a sus esfuerzo, Gray no pudo evitar que su tono se tornara oscuro y amenazante.
Cosa que preocupó tanto a Summer, cómo a Yang y Ruby.
.
.
.
Dentro del antigüo bar de Junior, ahora controlado por Gray.
Un portal se abrió cuando Raven cortó el aire frente a ella con su arma.
Tras unos segundos, de este empezaron a salir Summer, Yang y Ruby.
Todas luciendo sorprendidas y preocupadas a partes iguales.
Raven se estremeció al verlas salir del portal, rápidamente volteando la mirada al Gray que estaba junto a ella.
“¿Las trajiste?”.
Preguntó con incredulidad.
“No tenía más opción”.
“Claro que la tenías.
Podrías haberlas dejado en su casa.
¿Para qué las trajiste?”.
“Es obvio…”.
Respondió Yang, entrometiéndose en la conversación.
“Vamos a ayudar a buscar a Blake”.
No solo Raven estaba sorprendida por el comentario de Yang.
Los hombres de Junior y los hombres de Raven estaban en la misma situación.
Sin embargo, antes de que alguien pudiera empezar a discutir, Gray dió un paso al frente.
“Escuchen todos.
Unas personas con máscaras secuestraron a una chica fauno.
Su nombre es Blake.
Quiero que la busquen.
Yang, ¿Tienes una foto de Blake?”.
Yang asintió, sacando su Scroll y buscando una foto en la que aparecían ella y Blake tomándose una selfie.
“Es ella.
Hablen con cada pandilla, con cada delincuente menor y averigüen que sabe.
No descansen hasta que la encuentren, incluso si tienen que buscar debajo de cada piedra”.
“Una chica fauno…”.
Murmuró uno de los hombres de Raven, llamando la atención de Gray.
“¿Quizás el colmillo blanco la reclutó?”.
Gray miró al hombre rubio y desarreglado, antes de preguntar lentamente.
“¿El colmillo blanco?…”.
El hombre, con algo de nerviosismo, respondió.
“Ah…
Sí…
Si eran tipos con máscaras, lo más seguro es que sean del colmillo blanco…
Últimamente han estado rondando la ciudad…”.
Gray se acercó lentamente al tipo, el cuál no pudo evitar temblar ligeramente de miedo al sentirse amenazado por la intensa mirada de Gray.
“Si sabías éso…
¿Por qué no dijiste nada?”.
Preguntó Gray lentamente.
Provocando que el pobre sujeto tragara con nerviosismo.
“Ah…
Bueno…
No se me…
Ocurrió…
¡Solo son un montón de faunos!.
¡No pensé que serían un problema!”.
Dijo, levantando sus manos, como si eso pudiera protegerlo de la ira de Gray.
Gray respiró lentamente.
Asimilando las palabras del sujeto frente a él.
Todos en el lugar estaban preocupados, asumiendo que Gray mataría al tipo.
Incluso Summer, la cuál estaba por correr hacia Gray para evitar que mate al pobre tipo.
Gray en cambio soltó un pesado suspiro, antes de colocar una mano sobre el hombro del sujeto.
“Escuchen…”.
Dijo, llamando la atención de todos.
“La razón por la que decidí hacerme con el control del crimen en Vale, fué para que ustedes dejaran de atacar aldeas y me sean útiles.
¿Entienden?.
Útiles…
Así que, si alguno tiene alguna información que sea mínimamente relevante para mí, me lo harán saber de inmediato…
¿Entendido?”.
El sujeto asintió rápidamente.
Demasiado asustado para llevarle la contraria al hombre que sabía podría acabar con su vida si quisiera.
Gray se giró hacía los hombres de Raven, buscando a alguien con la mirada.
Encontrándolo sentado en uno de los asientos frente a la barra.
“Roman…”.
“¿Yo?…”.
Preguntó el excéntrico ladrón.
“Sí.
Quiero que tomes la foto de Blake y vayas con algunos hombres donde las demás familias criminales.
Quiero que preguntes si alguien sabe algo sobre Blake o el colmillo blanco.
Cualquier cosa”.
“Ejem…
Jefecito, no quiero importunar, pero…
Yo soy un ladrón, uno muy bueno…
Y quizás debería…”.
Gray entrecerró los ojos.
Mirando a Roman con una expresión que envió escalofríos al famoso ladrón.
“Q-quiero decir, por supuesto.
Ahora mismo.
Haa…
cielos…
¿Cómo terminé así?…
Niña, déjame ver la foto…”.
Corrigió rápidamente, levantándose de su lugar para ir junto a Yang y mirar la foto de Blake.
Tras ésto, Gray suspiró pesadamente.
Desplomandose sobre uno de los sofás del bar mientras llevaba una de sus manos a su rostro.
Incapaz de mantenerse calmado en esta situación.
Los hombres de Junior tenían expresiones complicadas en sus rostros.
Por un lado, estaban decepcionados; no esperaban que el monstruo que los había amenazado, mostrara un lado tan vulnerable.
Casi patético, dirían algunos.
Pero por el otro lado, este seguía siendo el monstruo que aterrorizó a todas las familias criminales de Vale.
E incluso si ahora se mostraba en un estado tan lamentable, no quitaba que aún podría matarlos a todos si quisiera.
Con ese pensamiento, todos se pusieron en marcha, detrás de Roman, para ir con las demás bandas criminales y buscar información.
Aunque algunos ya empezaron a planear alguna forma de obtener un beneficio de esta información.
.
.
.
Blake despertó, sintiéndose mareada y confundida.
Había un extraño olor fuerte pegado a su nariz que le resultaba desagradable.
Ella intentó moverse, pero encontró que estaba atada de pies y manos a una silla.
Aún así, intentó forcejear, pero antes de que pudiera hacer nada, una voz detrás de ella la sorprendió.
“Yo no haría éso si fuera tú…”.
Ella sintió su sangre helarse, mientras un escalofrío recorría todo su cuerpo.
Ella sintió miedo, un miedo que no esperaba tener otra vez.
Ella giró su cabeza lentamente, deseando que sus oídos la hubieran engañado.
Pero sus ojos confirmaron lo que temía.
“…
Adam…”.
“Hola, mi amor”.
Adam sonrió, aunque su sonrisa hizo poco para calmar a Blake.
“Ha pasado tiempo desde que…
Me dejaste”.
“Adam, suéltame…”.
“¿Sabes?, cuando te fuiste…
Cuando me abandonaste, no supe qué pensar.
Pasé días preguntándome, ¿Por qué?.
Pero jamás pude llegar a una respuesta…
Hasta que lo ví…”.
Adam se paró frente a Blake, tomándola del rostro de forma brusca.
“Tú decidiste irte con los humanos”.
“¿D-de qué hablas?”.
Blake estaba asustada y confundida.
No entendía los desvaríos de el peli rojo.
Cosa que frustró aún más a Adam.
“¡No te hagas la tonta!…”.
Gritó él, solo para volver a su tono anterior.
“Te ví, Blake.
Ví cómo pasabas el tiempo con ese sucio humano.
Te ví estar entre ellos…”.
Adam miró el moño que cubría los rasgos faunos de Blake.
“Ocultando quién eres”.
Blake sintió una desagradable sensación al escucharlo decir aquello.
No podía negar sus palabras.
Sin embargo…
“No todos los humanos son así…
Hay humanos que no me juzgan por ser un fauno.
Incluso me aprecian”.
“¡Mentiras!…
Ellos jamás van a apreciarnos.
Solo te ven como su mascota.
¿No lo entiendes?.
Los humanos son nuestros enemigos.
La paz jamás será algo que podamos conseguir con ellos…”.
Blake sintió que había algo más en las palabras de Adam.
La forma en que las había dicho le resultaba extraña.
Ella miró a su alrededor, viendo que no había tantos miembros del colmillo blanco como esperaría.
Incluso, notó que no había una sola chica entre ellos.
“¿Qué es lo que quieres, Adam?.
¿Por qué estás aquí?”.
Adam resopló ligeramente.
Volviendo a su tono uniforme de antes.
“¿Tú qué crees?.
Vamos a mostrarle a los humanos una pizca de todo el dolor que nos han causado.
Vamos a-…”.
Antes de que Adam pudiera seguir despotricando, un miembro del colmillo blanco lo interrumpió.
“Adam, están aquí”.
Adam resopló con disgusto, girándose lentamente hacía el miembro del colmillo blanco.
“Diles que estoy ocupado”.
“Lamentablemente…”.
Una nueva voz se escuchó, acompañada del sonido de los pasos de varias personas.
“No tenemos tiempo, Adam”.
Blake miró a los recién llegados.
Tres personas, humanos.
Tres humanos caminando en un escondite del colmillo blanco como si fuese su propia casa.
Ella miró a Adam, confundida y sorprendida a partes iguales.
Adam, por su parte, podía imaginar la mirada de desconcierto que Blake le estaba dando, pero su orgullo le impedía mirarla de vuelta y enfrentar lo que sabía que ella diría.
“Cinder…”.
Murmuró Adam.
“¿Por qué estás aquí?.
Te dije claramente, que no podías-…”.
“Los hombres de Roman no nos ayudarán”.
Dijo la susodicha, Cinder, interrumpiendo nuevamente a Adam.
“Tú y tus hombres tendrán que encargarse de los robos…
Aunque, parece que hay menos hombres de los que recuerdo”.
Adam gruñó por lo bajo antes de responder.
“Ellos no eran fieles a la causa.
Tuve que…
Expulsarlos de nuestras filas”.
La forma en la que dijo esas palabras enviaron un escalofrío en la espalda de Blake.
Haciéndola imaginar lo peor.
Cinder negó con un resoplido.
“No me importa.
Mientras puedas cumplir con tu parte, los asuntos entre tus filas no son de mi interés…”.
Ella miró a Blake, atada a una silla, pero no comentó nada al respecto.
“Pero volviendo a nuestros asuntos.
Dado que no podemos contar con Roman y sus hombres, te prestaré a mis ayudantes.
Ambos tienen su Aura desbloqueada.
Te ayudarán en caso de que te encuentres con algún cazador”.
Adam volvió a resoplar con disgusto, pero en la situación en la que estaba, no podía negarse a recibir ayuda.
“Bien…”.
“Bien.
Vendré de nuevo en un par de días para que podamos planificar todo de forma adecuada.
Hasta entonces…”.
Cinder se dió la vuelta, dejando atrás a sus dos ayudantes junto con todos los miembros restantes del grupo de Adam.
Blake, desde su lugar, no pudo evitar resoplar con ironía.
“¿Y así hablas de los humanos?”.
Adam se giró lentamente hacia Blake.
Y para sorpresa tanto de ella misma, como de los presentes, la abofeteó.
“Cállate…”.
Dijo con un gruñido.
“Esto es solo una alianza temporal, porque nuestros objetivos coinciden…
Tú en cambio, ya decidiste de qué lado estás…”.
Adam se giró, caminando mientras le decía a uno de los miembros de su grupo.
“Vigilen que no escape.
Si llega a hacer cualquier cosa extraña, dúermanla otra vez.
Los demás, nos vamos, tenemos trabajo que hacer”.
Blake respiró pesadamente.
Intentando contener sus lágrimas.
Ella apretó los dientes, sintiendo una mezcla de emociones que pululaban sin control dentro suyo.
Ella quería gritar, quería insultar a Adam.
Quería llorar, quería pelear contra todos los que la rodeaban y mantenían cautiva.
Pero sobre todo.
Quería volver a ver a Yang.
A Ruby, a la señora Summer.
A Gray.
Una lágrima bajó por su mejilla.
Ella intentó escapar de su pasado.
Pero parece que su pasado la encontró.
.
.
.
Fin—…
Corto, lo sé.
Pero últimamente estoy sintiéndome sin ganas de escribir… otra vez.
Cosas de la vida adulta , supongo.
Pero bueno, traté de hacer algo, aunque no haya quedado tan bien.
Trataré de desarrollar más el próximo capítulo y resolver lo que está pasando en la historia.
Además de resolver finalmente ese dilema que tiene el prota con su harem.
Finalmente veremos al prota tomarse enserio todo.
Pero bueno.
Gracias por leer.
Hasta el siguiente capítulo.
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