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RWBY: Hentai System - Capítulo 58

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Capítulo 58: Capítulo 58

Respiré el salado y húmedo aire del mar, mientras disfrutaba de la vista y el sonido extrañamente satisfactorio de las olas rompiéndose contra la orilla. El sol estaba casi en su punto más alto, pero las nubes constantes impedían que golpeara con toda su fuerza, lo que sumado a la brisa constante, hacía que el calor no fuera insoportable. El bullicio de la gente alrededor me indicaba que este era un punto bastante transitado de la isla. No solo de personas de a pie, que solo buscaban darse un baño en el mar, también por pescadores y comerciantes que buscaban ganarse el día.

Obviamente llamé la atención al llegar. Aunque no sabría decir si era por mi apariencia, o por ser un humano; lo cuál, técnicamente también era mi apariencia. Sin embargo, quizás por el recibimiento que tuvimos por parte de la líder del lugar, nadie pareció molestarse con mi presencia. Al menos no lo suficiente como para decirlo abiertamente.

Me pregunto si alguien se atrevería. No soy tan ingenuo como para creer que no había racistas entre los faunos. En todos los grupos, siempre hay personas extremistas. Simplemente que los humanos éramos la mayoría en este mundo.

“Oh, Gray~…”. Escuché la voz de Yang llámame desde atrás. Y al girar, realmente quedé sorprendido, hasta el punto de no saber qué decir. Yang tenía razón, verlas en bikini definitivamente era diferente. Ella se rió de mi reacción, y con una mano en la cadera, preguntó. “¿Y bien?. ¿Qué tal nos vemos?”.

El bikini de Yang era el más revelador de entre todas. De color dorado, y con una parte superior que cubría apenas un poco mas que sus pezones, dejando una gran cantidad de escote y laterales al descubierto. Sumado a una tanga con tirantes negros que, cuando se giró para modelar, ví que apenas cubría su parte delantera, dejando expuestos gran parte de sus hermosos y redondos glúteos.

El de Blake era más modesto, aunque considerando que aún era un bikini, modesto quizás no sea la palabra correcta. Era morado, y cubría todo lo que esperarías que cubra un bikini, sin dejar de ser increíblemente sexy. Apretando sus encantos femeninos de una forma que daban ganas de poner tus manos sobre ella para apretarlos tú mismo.

Ruby llevaba algo parecido a Blake. Con un bikini rojo con tirantes negros que apretaban sus recién desarrolladas curvas de una forma tan sexy como las demás.

Y por último, Summer, la cuál llevaba uno incluso más modesto, con un bikini completo que incluía una especie de falda roja semi transparente alrededor de su cintura. Aunque, por sus enormes curvas completamente desarrolladas, esto no la hizo menos sexy que las demás. Además de llevar consigo una bolsa tejida de forma artesanal. Quizás alguna de las mujeres se la había dado.

Ante esta hermosura de vista, solo pude juntar mis manos en oración. “Agradecido con la de arriba”.

Yang sonrió satisfecha por mi reacción. “No perdamos tiempo. Tenemos mucho que hacer”.

“Aún no, querida…”. La interrumpió Summer, antes de que ambas hermanas salieran corriendo hasta la playa. “Primero, debemos ponernos bloqueador solar”. Dijo finalmente, sacando un pequeño envase de plástico.

“Es cierto”. Asintió Ruby con una sonrisa no tan inocente. “Es muy importante ponernos bloqueador en todo el cuerpo”.

Blake asintió. “Cierto. No queremos quemarnos con el sol”. Dijo, sonriendo con complicidad.

“Tienen razón. Aunque, ¿Quién nos pondrá bloqueador solar?”. Preguntó Yang, mirándome de forma coqueta.

Sonreí. Quizás no estoy teniendo sexo con unas díez mujeres, como el yo original en la residencia Belladonna, pero esto tampoco estaba nada mal.

.

.

.

“¡Aaah~!. ¡A-aah~!. Hmmn~… Aaahn~!. Haaah~!”.

Apreté el culo de la señora Belladonna, mientras ella seguía rebotando sobre mi polla de forma constante. Sus enormes pechos, presionaban contra mi rostro, mientras ella me abrazaba de forma desesperada, gimiendo con fuerza con cada penetración.

Sus jugos íntimos fluían sin parar, lubricando su caliente y necesitado coño. Empapando las sábanas debajo de nosotros con estos.

Mientras, las demás mujeres seguían mirando con distintos grados de anhelo, incluso celos. Todas estaban con al menos una mano en sus labios inferiores, acariciando sus felicidades con una creciente necesidad por experimentar lo mismo que Kali.

Y por lo que pude sentir, muy pronto lo harían.

“¡Mmmha~!. Hmmn~!. Nnngh~!. Oooh~. Ooohhh~!. Sí… Sí~!. Ah~. Mi señor. Me corro. Ya estoy a punto… ¡Oooohh~!”.

Abracé a Kali, mientras ella jadeaba con fuerza cuando su clímax finalmente llegó. Apretando alrededor de mi pene con sus temblorosas paredes internas, mientras sus fluidos de amor salían sin control. Mi pene palpitó con fuerza, antes de dejar salir toda mi caliente semilla en su interior, llenándola y provocando un segundo orgasmo en ella antes de que siquiera termine el primero.

“O-oooh~… Ooh~…. Uuf~… Hmm~…”. Kali respiró pesadamente, mientras parecía completamente aturdida. Con apenas fuerzas para mantener sus brazos alrededor de mis hombros. “M-mi señor… ¿E-eso fué de su… Agrado?”.

“Sí… Mucho”. Respondí entre jadeos. “Descansa un poco. Lo necesitarás”.

La dejé caer sobre la cama, acostándola mientras ella aún se recuperaba de aquel orgasmo tan fuerte que acababa de tener.

Yo, sin embargo, aún estaba increíblemente excitado. Mi polla seguía tan erecta como al inicio. Palpitando con fuerza mientras veía los cuerpos de todas estas hermosas mujeres a mi alrededor.

“Mi señor…”. La primera en acercarse, fué justamente aquella con la que ya había tenido una pequeña experiencia. La mujer de pelo castaño y orejas de conejo. Ella gateó sobre la enorme cama, dándose la vuelta para dejar expuesto ante mí su hermoso y enorme culo. “Úseme. Mi señor. Lo necesito dentro de mí”.

Sus caderas se meneaban de forma provocativa. Haciéndome incapaz de resistirme a sus encantos femeninos. Tomé mi polla con las manos, golpeándola un par de veces contra sus suaves glúteos. “¿Cómo te llamas?”. Pregunté.

“Navy… Mi señor. Navy Scarlatina”. Respondió ella con la respiración ligeramente pesada.

“Navy… Hermoso nombre”.

“Gracias, mi señor— ¡Ooooh~!”. Antes de que ella pudiera terminar de hablar, ya había empezado a introducir mi pene dentro de su coño. Provocando que todo su cuerpo se estremeciera. “Hmnn~… Aaah~… Mi señor. Se siente tan bien~”.

Tomé su culo con ambas manos, sintiendo la suavidad de su piel bajo mis dedos, y empecé a moverme. No me detuve en ser gentil. No estaba en una condición mental para preocuparme por éso. Simplemente empecé a embestir su culo con fuerza, disfrutando de cómo este rebotaba con cada movimiento de nuestros cuerpos.

Podía sentir como su cuello uterino apretaba alrededor de mi pene, mientras yo me adentraba en lo más profundo de su feminidad. Golpeando su útero con mi glande.

“¡Aah~!. ¡Aaah~!. Mmmn~!. ¡Hmm~!. ¡Oooh~!. ¡Ooohh~!”. Sus gemidos no se hicieron esperar. Incapaz de hacer nada más que aferrarse a las sábanas de la cama mientras yo seguía follando su interior sin piedad. “Oooh~… Mi señor. Ooh~, mi señor. No pare, por favor. Aaah~. ¡Aaaahh~!, ¡Sí~!. Siga usando mi coño. Hágame suya. ¡Folleme por siempre!. ¡Aaah~!”.

La tomé del pelo, tirando de este mientras ella arqueaba su espalda en consecuencia. Ella me miró, con unos ojos completamente nublados por la lujuria y el deseo. Con la boca abierta y su lengua fuera, babeando de forma descuidada mientras sus gemidos no hacían más que crecer.

Me incliné sobre ella, acelerando mis embestidas y acortando el movimiento de mis caderas, enfocándome solo en la zona más profunda de su coño. Ella no pareció soportar esto, ya que simplemente se dejó caer sobre el colchón, sin embargo, eso no detuvo mis movimientos. Ahora a horcajadas sobre ella, continúe golpeando su interior con mi virilidad, provocando que sus jugos empezaran a fluir de forma incluso mayor que antes.

Sus gemidos y jadeos se vieron amortiguados por las sábanas contra su rostro, aunque esto no impidió que aún resonaran por toda la habitación.

Hasta que finalmente sentí como ella llegaba a su límite.

Sus jugos salieron disparados. Empapando la cama aún más, mientras su coño temblaba sin parar. Apretándome con fuerza y haciéndome llegar al clímax también.

Con un último empuje, deje que mi semen fluyera hasta su interior, llenándola con el caliente y espeso líquido. Hasta que su vagina se vió incapaz de contener tanto y empezó a desbordarse.

“¡Ooooh~!… Uuuf~… Hmmn~… Aaah~…”.

Saqué mi pene de su interior, dejando salir unas pocas eyaculaciones más sobre su culo, mientras me apartaba de ella con la respiración pesada.

Casi inmediatamente después, otras dos mujeres se acercaron, inclinándose hasta que sus labios estuvieron alrededor de mi pene. Empezando a chuparlo de forma ávida. Ambas gimieron por lo bajo mientras sus labios envolvían cada lado de mi pene. Subiendo y bajando mientras lamen el semen alrededor de mi virilidad.

Otra mujer se me acercó por detrás, abrazándome para que sus pechos presionaran contra mi espalda. Acercando su rostro por un lado para besarme con una pasión desmedida. Sus manos recorrieron mi torso, como si disfrutara de cada curva, de cada músculo sobre mi cuerpo.

Los labios de las dos mujeres dejaron mi pene, solo para que casi de inmediato, una de ellas se colocara a horcajadas sobre mí, alineando su coño chorreante sobre mi pene. Antes de bajar sus caderas e introducirlo dentro suyo. Jadeando con fuerza mientras su interior se estremecía.

Ésto continuó por horas. Con cada una de las mujeres tomando su turno inmediatamente después de la anterior. Solo para que las que yá habían tenido su turno, volvieran a hacerlo cuando todas yá lo habían hecho conmigo.

Al final, creo que todas lo hicieron al menos unas tres veces cada una. Y al parecer, todas terminaron bastante exhaustas. O más bien, casi todas.

Kali se me acercó una vez más. Gateando entre los cuerpos desplomados y jadeantes de las demás mujeres alrededor de la cama e inclinándose sobre mi polla aún erecta. Lamiendo mi eje con adoración. Mirándome con unos ojos que a este punto, estaban completamente perdidos en el placer.

Ella meneó sus caderas de forma seductora mientras profundiza aún más en su mamada, logrando tragarlo prácticamente todo, hasta que su rostro terminó contra mi entrepierna. Ella retrocedió ligeramente, solo para volver a tragarlo completo. Repitiendo esto varias veces más, mientras su garganta apretaba alrededor de mi pene, provocando que este palpite con fuerza ante la sensación tan placentera.

Kali retrocedió nuevamente, dejando mi pene libre de sus labios, aunque completamente empapado con su saliva. Ella jadeó con una pequeña risa, antes de ponerse de rodillas. “¿Esto fué de su agrado, mi señor Gray?”.

“Bastante… Me alegra haber venido aquí”.

Ella sonrió complacida. “Me alegra servirle bien”. Ella estaba a punto de girarse para introducir mi pene nuevamente en su coño, pero la detuve.

“Espera…”. Le digo. “Quiero hacerlo de frente… Quiero mirarte mientras lo hacemos”.

Por algún motivo, eso pareció hacerla avergonzarse un poco. “M-mi señor… Yo… No sé si me corresponde…”.

“Simplemente quiero verte. Eres una mujer muy hermosa. Kali. Y quiero tenerte para mí”.

“S-si usted lo desea, mi señor”.

“Te dije que me llames Gray”. Le digo, acercándola más a mí. Ella apoya sus manos sobre mi pecho, mientras mi erección palpita debajo de su coño. Con mi mano libre, logro alinear mi polla contra sus labios inferiores, sacando un pequeño jadeo de placer de ella.

“Y-yo… Lo lamento… Es solo qué, aún no me acostumbro… Gray~”. Sus labios tiemblan a medida que cada pulgada de mi eje erecto se adentra nuevamente en su interior, separando sus paredes internas y acomodando sus entrañas al tamaño de mi polla.

La guío, bajando sus caderas, hasta que siento como mi virilidad entra completamente, haciendo un montículo visible en su vientre.

Ella vuelve a jadear pesadamente, temblando mientras sus brazos rodean mi cuello desesperadamente. No pude evitar sonreír.

“¿Puedes moverte?”. Le preguntó.

Ella asiente de forma temblorosa. Tomándose unos segundos antes de empezar a mover sus caderas de arriba abajo.

“¡A-aaah~!. Haah~… ¡Hmm~!… Mi señor… Gray. Gray~… ¡Aaah~!. Se siente tan bien. Voy a volverme loca. ¡Oooohh~!”. Ella gime y jadea mientras apoya su cabeza sobre uno de mis hombros.

En este punto, nuestros cuerpos estaban completamente empapados en sudor y demás fluidos corporales. Haciendo que nuestra piel estuviera pegajosa, sin embargo, no podía sentir desagrado en esto. Lo único en mi mente era el cuerpo de Kali junto al mío. Subiendo y bajando mientras mi pene se adentraba de forma constante en su interior. Haciéndola estremecer cada vez que mi glande empujaba su útero y revolvía sus entrañas.

“¿Serás mi mujer, Kali?”.

“¡Sí!. ¡Sí~!. ¡Seré suya, mi señor!”.

“Dí mi nombre, Kali”.

“¡G-Gray…!”.

“¡Más alto!”.

“¡Gray!. ¡Gray~!”.

“¡Dí qué serás mía, Kali!”.

“¡Soy tuya!. Soy solo tuya. Mi vida te pertenece. ¡Aaaah~!. Mi cuerpo. ¡Mi coño necesitado!. Todo. ¡Todo~!”.

“Entonces, recibe mi amor, Kali”.

“¡Sí!. ¡Sí~!. Por favor. Deme todo su amor. ¡Dámelo todo!. Lo quiero. ¡Lo quiero dentro de mí~!”.

Finalmente ambos llegamos al clímax al mismo tiempo. Dejando que el éxtasis inunde nuestros sentidos mientras ambos jadeamos con fuerza.

El vientre de Kali se hinchó nuevamente con mi semen, hasta finalmente desbordarse, dejando completamente arruinadas las sábanas.

Me dejé caer sobre la cama, con Kali sobre mí. Jadeando pesadamente mientras intentaba recuperarse luego de aquello.

Me sentí pleno. Finalmente, después de tanto, me sentí completamente satisfecho. Cosa que se reflejó en mi pene dejando de estar erecto.

Solo se necesitaron unas díez mujeres, teniendo sexo constante durante varias horas seguidas sin parar.

Parece que mi resistencia realmente era un problema. Definitivamente necesitaré incluir a estas mujeres en mi harem si quiero mantenerme a raya.

Pero por ahora, creo que debería descansar.

.

.

.

Fin—…

Lamento la tardanza. Pero realmente no tengo nada de tiempo últimamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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