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RWBY: Hentai System - Capítulo 62

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Capítulo 62: Capitulo 62

Cinder, acompañada de sus dos secuaces, descendieron en el bullhead sin matrícula en el que viajaban, hasta aterrizar en una enorme plataforma a las afueras de un enorme castillo antiguo.

A su alrededor, los Grimm’s voladores pululaban como alimañas, graznando y rugiendo, según el tipo. Rodeando el lugar como una barrera contra el mundo exterior. Aunque, viendo el páramo desértico que los rodeaba, era dudoso que alguien quisiera ir a ese lugar.

Los tres descendieron del vehículo volador, y para irritación de Cinder, alguien los estaba esperando.

Un hombre de piel bronceada y pelo corto. Con un prominente bigote que quizás imitaba a la gente de la clase alta de Atlas. Su expresión aparentaba tranquilidad, pero la pequeña sonrisa, apenas contenida en sus labios, delataba su interés en algo. “Vaya, Cinder… Veo que te tomaste tu tiempo. Sabes que a nuestra señora no le gusta esperar. Especialmente en esta ocasión”.

“Watts… ¿Qué quieres?”. Preguntó Cinder con molestia sin disimular. La quemadura vendada en su mano empezó a molestarla, pero lo ignoró, ya que su molestia era más grande que la incomodidad en su mano.

“Simplemente quería darte la bienvenida. Además de a tus dos… Hmm… Subordinados”.

“Déjate de tonterías. Watts. Si quieres perder el tiempo, busca a Tyrian”. Cinder empezó a caminar, con sus dos seguidores caminando detrás de ella.

“Me pregunto qué dirá nuestra señora cuando vea que no has logrado tu objetivo en Vale”.

El comentario de Watts casi hace que Cinder se detenga, pero ella continúo tras solo un segundo de duda. Cosa que pareció irritar levemente a Watts.

Sin embargo, él también empezó a dirigirse al interior del castillo. Después de todo, no era mentira que su señora odiaba esperar demasiado.

El interior del castillo era tan lúgubre como el exterior, si no más. Las oscuras paredes estaban apenas iluminadas por candelabros. Mientras por los pasillos parecía resonar una energía antigua y macabra, que envió escalofríos a los dos acompañantes de Cinder.

Finalmente el grupo llegó hasta una enorme habitación que servía como sala de reuniones. Allí, sentados alrededor de una mesa estaban yá varías personas. El primero, un hombre grande y corpulento. De cabello castaño y largo atado en una cola baja, con una expresión serena, casi apática. El cuál apenas les dedicó una mirada a los recién llegados.

El segundo, un hombre delgado, de piel pálida, con ojos eufóricos, al punto de llegar a ser maniáticos. En su espalda baja, había un apéndice que denotaba su naturaleza de fauno; una larga cola de escorpión. La cuál se meneaba de forma casi errática. Denotando lo peligroso que era el sujeto.

Y por último, una mujer, quién no era más que la misma Salem. De piel completamente pálida, como si fuera un cadáver. Con venas de un rojo macabro y enfermizo que palpitaban de vez en cuando. Llevaba un vestido negro y elegante. Con detalles bordados que delataban a la mujer como alguien de la alta sociedad. O que al menos lo había sido. Sus ojos rojos, rodeados por una esclerótica negra, miraron a los recién llegados con reconocimiento, al menos en parte. Ya que no reconoció los rostros de los dos jóvenes que estaban detrás de Cinder. Ella colocó sus manos sobre su regazo, haciendo que los pendientes sobre su cabello tintineaban levemente.

“Cinder…”. Pronunció Salem lentamente, con voz calmada, casi dulce. Aunque para quienes estaban presentes, esto era incluso más aterrador. “Toma asiento. Debemos empezar cuánto antes”. Dijo, señalando con su mano una de las sillas a su costado.

“Sí, mi señora”. Asintió Cinder rápidamente, sentándose en el lugar que le habían indicado. Sus dos seguidores se mantuvieron de pie detrás de ella. Principalmente, porque no se sentían seguros estando sentados en aquella habitación.

Watts tomó asiento casi al mismo tiempo. Dando finalmente inicio a la reunión.

La mujer pálida empezó a hablar. “Bien. Los llamé por una razón muy importante. Nuestros planes han cambiado levemente”.

Ésto desconcertó a todos los presentes. Watts, armandose de valor, se atrevió a preguntar. “Ejem… Mi señora. ¿A qué se refiere?”.

La mujer, en lugar de responder con palabras, empezó a mover sus dedos sobre el aire, provocando que este se empiece a iluminar con energía morada. Tras solo unos segundos, la energía se había transformado en una imagen clara. La imagen de un chico de pelo grisáceo llamó la atención de todos, especialmente de Cinder y sus dos seguidores.

Esto no pasó desapercibido por la mujer pálida. Quién, con una pequeña sonrisa, preguntó. “¿Lo conoces, Cinder?”.

Cinder apretó los dientes con furia, sin embargo, se tragó su molestia, ya que su señora le había hecho una pregunta. “Yo… Me encontré con él, en Vale. Fué él quién me impidió cumplir mi misión allí, mi señora”.

Watts, con una pequeña sonrisa de suficiencia, decidió intervenir. “¿Así que admites que fracasaste?”.

“Watts…”. La sonrisa de Watts se borró inmediatamente al escuchar a Salem decir su nombre. Esta, sin siquiera mirarlo, regresó su atención a Cinder. “Explícate, Cinder. ¿Cómo este chico te impidió cumplir tu misión?”.

“Él se apoderó del bajo mundo en Vale. Tiene a todas las familias criminales trabajando para él. ¡Tiene poderes inexplicables!… mi señora. Debe ser magia, no hay otra explicación para lo que es capaz de hacer”.

Los demás presentes negaron lentamente, ya anticipando la reprimenda que su señora le daría a Cinder. Sin embargo, contrario a sus expectativas, la mujer pálida simplemente soltó una pequeña risa.

“Ya veo. No te culpo por este fracaso, Cinder. Después de todo, este chico tiene sangre de un díos”.

La revelación desconcertó a todos los presentes. Especialmente, como era de esperar, a Cinder y su pequeño grupo.

El fauno, con una clara incredulidad, preguntó. “P-pero mi señora, ¿Cómo es posible?. Usted es la única diosa. Usted es la verdadera diosa. Solo usted, usted, usted”.

Ignorando los desvaríos del fauno escorpión, la mujer pálida continúo. “No sé cómo, pero es verdad. Este chico es un dios, o al menos, está por convertirse en uno. Así qué, quiero que pospongan cualquier cosa que estuvieran haciendo, y se dispongan a averiguar todo lo que puedan sobre él”.

El sujeto grande y corpulento, decidió hablar por primera vez desde que inició la conversación. “¿Quiere que lo matemos?. Mi señora”. Preguntó, con un tono lento y calmado, que no cuadraba con lo grave y retumbante de su voz.

“No, Hazel…”. Negó Salem. “Por ahora, quiero que lo hagan sufrir. Es joven, por lo que aún no ha alcanzado todo su potencial. Quiero enfrentarlo yo misma cuando llegue el momento. Pero hasta ese día, necesito que lo empujen a ser más fuerte. Maten a sus seres queridos. A todos los que conozca. A cualquiera que ame. No me importa, pero necesito que sufra”.

“Que sufra…”. Cinder repitió. Con no poca satisfacción en su voz. Durante los últimos días, en su mente se seguía repitiendo lo ocurrido ése día. Cuando conoció a este chico. Cómo la humilló y dejó fuera de combate con tanta facilidad. Y el cómo su cuerpo seguía comportándose de vez en cuando. “Será un placer cumplir su voluntad, mi señora”.

“Me complace escuchar éso”. Sonrió Salem. Antes de continuar. “Pero dime, Cinder. ¿Tienes alguna información que compartir sobre este chico?. Ya que fué él quién te detuvo en Vale”.

“Ah—…”. Cinder dudó. No queriendo recordar nuevamente aquel humillante día. “Él… De alguna forma, me dejó inconsciente con solo tocarme—… ¡Además!… según dicen las pandillas de Vale, puede cambiar de forma a voluntad”.

Salem miró a Cinder. Observando como ella parecía estar evadiendo algún detalle. Pero extrañamente, no dijo nada al respecto. “Muy bien. Además de lo mencionado por Cinder, el chico; Gray, parece ser un maestro en la manipulación de Aura…”. Salem movió sus dedos un par de veces, cambiando la imagen proyectada con su magia. Mostrando ahora a Gray, mientras lanzaba un corte de Aura. “El Aura, es bastante… deficiente cómo método de ataque. Sin embargo, él logró superar esta limitación al parecer, y ahora puede usar el Aura para lanzar cortes de energía a distancia, sin verse afectado por el gasto de energía”.

Los presentes asintieron, asimilando la información mientras seguían observando la imagen. Incluso Watts, que no era un peleador, sabía que había una razón por la que los cazadores no usaban su Aura para nada más allá que la defensa. Gastar un recurso tan limitado como el Aura, era una desventaja enorme en una batalla de vida o muerte. Y aunque existían técnicas como la transferencia de Aura, muy pocos la conocían, y muchos menos la practicaban.

Viendo que sus subordinados habían entendido, Salem habló. “Entonces, ya saben qué hacer. Cinder. Cómo estuviste en Vale recientemente, quiero que coordines a todos para esta misión. Dales toda la información que sea necesaria a los demás”.

“¡Sí!. Mi señora”.

“Bien. Eso es todo. Pueden irse”.

Nadie dudó en acatar esa orden. Todos se levantaron, caminando hasta la salida, mientras dejaban a Salem a solas con sus propios pensamientos. Mientras ella seguía enfocada en la imagen de Gray frente a ella. Yá anticipando lo que vendría. Casi sin poder contener su emoción.

.

.

.

Con un largo y cansado bostezo, Qrow se levantó del saco de dormir en dónde estaba. Sus ojos tardaron en acostumbrarse a la luz de la mañana. Y cuando finalmente lo hizo, se sorprendió al ver aquella chica fauno que había rescatado, agachada a unos metros, mientras parecía estar cocinando algo en una fogata.

La chica se percató de que él yá había despertado, y con una sonrisa demasiado radiante, le saludó. “¡Buenos días!, señor Qrow”.

“Te dije que no me llames señor…”. Murmuró él, poniéndose de pie y estirando su cuerpo, dejando ir los últimos vestigios de sueño que aún tenía. “¿Por qué te levantaste tan temprano?”.

“Ah—… Bueno. Quería prepararle el desayuno… Aunque no es mucho. Solo un poco de sopa”.

“La sopa está bien…”. Qrow se acercó, sentándose en un tronco cortado que había junto a la fogata. No tuvo que esperar mucho hasta que la sopa estuviera lista. La chica le sirvió un plato, advirtiéndole que estaba caliente. A Qrow no le importó éso. Tenía mucha hambre. Así que simplemente empezó a tomar la sopa, quedando impresionado por el sabor. “Hmm… Está bueno”.

“Gracias”. Le sonrío nuevamente la chica.

“No tienes que ser tan servicial conmigo… De hecho, ni siquiera tienes que quedarte conmigo yá. No creo que los tipos que te seguían nos encuentren”.

Las orejas de caballo de la chica bajaron levemente. “Lo sé—… Es sólo qué… Quería agradecerle de alguna manera, por ayudarme”.

“No tienes por qué. No te ayudé para conseguir algo a cambio”.

“Exactamente. Por eso quiero agradecerle. Usted es una buena persona, señor Qrow”.

Eso hizo que Qrow se quedara quieto por un segundo, hasta que negó con la cabeza, volviendo a tomar su desayuno.

O ése era el plan. Ya que el sonido de unos pasos lo puso en guardia. Rápidamente se levantó y tomó su arma, recostada sobre una roca a pocos metros de él, y se preparó por si tuviera que usarla.

La chica fauno, Darcy, se obligó a recordar, se puso detrás suyo. Completamente alerta, por si los eventos de cuando se conocieron se repetían.

Sin embargo, para sorpresa de ambos, quién apareció no era uno de los mafiosos que traficaban con faunos, era una mujer. Una increíblemente hermosa, se atrevió a añadir Qrow en su mente.

Una mujer fauno con cuernos sobre su frente. Con el pelo rubio, tan dorado que parecían hilos de oro. Sus ojos eran rojos, y su figura, era en términos simples, absolutamente perfecta. La mente de Qrow; aún en proceso de despertarse completamente, apenas pudo ignorar los encantos femeninos de la mujer. Encantos que resaltaban incluso con la capa que cubría su cuerpo.

La mujer parpadeó sorprendida al verlos. “Oh… Vaya. ¿Qué tenemos aquí?. Espero no interrumpir a una pareja a estas horas de la mañana”.

Darcy se sonrojó con estas palabras, sin embargo, Qrow ni siquiera reaccionó ante ellas. Más enfocado en la posible amenaza que podría representar esta mujer.

Alguien como él, que había pasado tanto tiempo en misiones fuera de los reinos, sabía que un encuentro así era demasiada coincidencia para no ser nada.

“¿Quién eres?”. Preguntó Qrow, aún sosteniendo su arma. Aunque con la guardia baja.

“Solo soy una viajera en busca de algo interesante que ver…”. Respondió la mujer desconocida con simplicidad. “Mi hijo está de viaje a Menagerie, y necesitaba algo que hacer mientras tanto”.

A Qrow le extrañó el comportamiento de esta mujer, sin embargo, no encontró indicios de que estuviera mintiendo. Aunque con lo vago de su respuesta, bien podría estar escondiendo algo más.

Darcy, quizás por encontrar simpatía en otro fauno, dió un paso adelante. “¿De dónde es?”.

“Soy de dónde el destino decida llevarme. No tengo un lugar fijo. Simplemente voy yendo de un lugar a otro”.

En la mente de Qrow todo seguía pareciendo más y más extraño. Sin embargo, no tenía motivos para atacar. La mujer no parecía armada. Y aunque es cierto que podría tener un arma escondida, para un cazador como él, un arma tan pequeña para poder esconderse no era una amenaza que no pudiera enfrentar con relativa facilidad.

“Si es así, no la haremos perder su tiempo, señora. Ya nos vamos”.

“¿Puedo acompañarlos?”. La pregunta sorprendió tanto a Qrow como a Darcy. “Quiero decir, siempre es mejor viajar acompañado. Además, este lugar parece bastante peligroso para una mujer como yo”.

Qrow no pudo evitar ladear la cabeza. “Entonces, ¿Por qué viaja sola?”.

“Mi hijo no puede acompañarme. Está muy ocupado con sus mujeres. Me hace sentir orgullosa que tenga tantas mujeres a su alrededor, pero también me entristece no poder estar con él siempre”.

Qrow alzó una ceja. ¿Acaso este supuesto hijo era un Playboy o algo así?, pensó. Sin embargo, decidió no preguntar al respecto. “En cualquier caso. No podemos acompañarla, no vamos precisamente a un lugar en específico. Y como dijo, estos lugares pueden ser muy peligrosos. Hay un pueblo a unos pocos kilómetros adelante. Podemos llevarla, pero sólo éso”.

“Yo tampoco voy a un lugar en específico. Cómo dije, solo estoy viajando hasta ver algo interesante. Y ustedes dos me parecen muy interesantes”.

La sonrisa y la forma en la que dijo esas palabras incomodaron a Qrow de una forma extraña que no podía poner en palabras. Había algo raro en esta mujer. Pero no sabía qué.

“Escuche, señora. No puedo—”.

“Le pagaré”. Lo interrumpió la mujer, llevando una mano debajo de su capa, mientras parecía buscar algo. Y para completa sorpresa de ambos, sacó una bolsa, que al abrirla, reveló una cantidad absurda de dinero.

Qrow dudó. El dinero no le sobraba últimamente. Generalmente esto no era un problema, pero ahora tenía compañía. Y se sentía responsable por al menos conseguir algo para comer. Bien podría cazar y recolectar algunas cosas, pero el dinero podía comprar cosas que no podía encontrar en la naturaleza.

Como el alcohol.

“Ejem…”. Qrow tosió. Extendiendo lentamente su mano hasta la bolsa, tomándola finalmente. “Bien. Puedes venir con nosotros”.

“Excelente”. Aplaudió la mujer, con una sonrisa radiante. “Entonces, ¿A dónde nos dirigimos ahora?”.

“Ahora, debemos ir al pueblo más cercano a buscar algunos suministros”. Qrow guardó la bolsa con el dinero. “Darcy. Recoge todo, por favor. Nos iremos inmediatamente”.

“Sí, señor Qrow”.

Darcy, con demasiado entusiasmo, acató sus indicaciones. Haciendo que Qrow negara con la cabeza. Luego miró a la mujer recién llegada, la cuál simplemente se quedó observándolo con una sonrisa, la cuál creció cuando se percató de que ahora él la estaba viendo.

“No me has dicho tu nombre”.

La mujer, aún con aquella sonrisa tranquila, respondió. “No tengo. Llámame como prefieras”.

“¿Enserio?…”. Qrow alzó una ceja. “¿Qué clase de persona no tiene nombre?”.

“Alguien que no lo necesita”.

“… Entonces, señorita sin nombre. Prepare cualquier cosa que necesite, nos vamos pronto”.

“Por supuesto”.

Definitivamente necesitaba un poco de alcohol.

.

.

.

Fin—…

Necesito descansar…

Pero bueno. Quería sacarme este capítulo de encima. Ya que siento que al fic le está faltando “acción”😏. Ya los siguientes deberían ser poco drama y más cositas picantes. Están en una isla tropical, ¡Carajo!. Hay muchas situaciones que podría hacer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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