Saga Dynastia: Lazos De Sangre. - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 El Berserker
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3: El Berserker 3: El Berserker Gemidos de dolor se elevaron al cielo cuando las flechas terminaron súbitamente su silbido al impactar en sus objetivos.
Muchos cayeron en la primera ronda, principalmente oficiales y los veteranos visibles, y la segunda remato a los que aun seguían de pie con las flechas incrustadas, terminando con su sufrimiento.
El resto de las tropas trataron de cubrirse, pero aun así varios más cayeron cuando las flechas salieron de las copas de los árboles, impactando en sus cuellos, pecho, ojos y cara.
Eran disparos perfectos, limpios, los años de entrenamiento se notaban, sabían exactamente donde disparar dependiendo de la armadura de sus enemigos, usaban arcos pequeños, ya que no podían utilizar arcos largos encima de los árboles, para ellos fue como una punzada, y había dos opciones o caías al suelo desangrándote, o las luces se apagaban para siempre.
Cuando los hombres en la base de los árboles acabaron sus flechas, tomaron sus armas ocultas en la nieve, varias lanzas y jabalinas.
Kristian fue el primero en salir a la escena.
–CARGUEN!
Grito mientras lanzaba su jabalina atravesando la armadura de su enemigo y haciéndolo caer de espaldas.
El resto de soldados lanzo un grito de guerra repitiendo la acción mermando aún más las filas enemigas, las cuales se vieron sorprendidas ahora por el enemigo a pie, por el costado derecho, dando inicio al choque de armas y escudos, mientras los arqueros en las copas de los árboles ahora disparaban a los enemigos que se distraían peleando contra los que estaban a pie, tiros tan certeros que solo podían escuchar el zumbido, luego ya no oían nada más.
Los escudos de los soldados de armadura blanca, eran igual en forma a los de los nórdicos, redondos, pero su color era distintivamente blanco, todos con leones de color rojo parados sobre sus dos patas traseras.
Kristian cargo contra los dos enemigos que tenía el primero que había matado, estos con sus espadas intentaron defenderse, pero la rapidez de su oponente hizo que uno perdiera la mano intentando atacar, y el otro vio su vida terminada mientras era decapitado por Kristian.
El que estaba sin mano suplico por su vida, pero fue terminada de sorpresa por Karl y su hacha que atravesó su cráneo.
Kristian frunció el ceño mirando a Karl.
El campesino ahora portaba una armadura blanca como la de Kristian, pero esta estaba cubierta además por piel de lobo, en su cintura portaba un hacha más pequeña, arrojadiza, a diferencia de Kristian que tenía varias dagas en su cinturón listas para lanzar, además se había dejado una barba de candado, los años lo habían convertido en un hombre y se notaba.
–Que?
Tenía un cuchillo, además, era un pobre cobarde que no merecía el Valhala.
–Era mío, además estaba muerto, la hemorragia lo habría matado.
–Tsk…
sigue peleando.
Con un grito de guerra Karl empujo con todo y escudo con el que se cubría a otro enemigo para lanzar ataques furiosos con su hacha reventando el escudo y luego el pecho del nórdico, Kristian suspiro y negó con la cabeza mientras pateaba a otro y lo dejaba en el suelo al lanzarle una daga al cuello matándolo.
Los gritos del combate lo aturdían, era su primera batalla a gran escala, la adrenalina en su cuerpo y el entrenamiento intensivo hacían que su cuerpo se moviera prácticamente solo por momentos, se sentía fuera de sí, volvía a la realidad cuando sus enemigos hablaban, algunos suplicando, otros maldiciendo, otros solo murmuraban el nombre de alguien, de alguna amada, algún ser querido.
Daba igual, Kristian sabia porque estaba ahí, y junto a Karl se enfrentaron a todo un grupo que se había mantenido firme en todo el ataque.
Eran cuatro hombres bien armados junto a otro semidesnudo portando un hacha, los otros dos con espadas y dos con lanzas.
El del hacha era más grande que el resto.
–Diez monedas al que mate al del hacha –Kristian sostuvo su espada con firmeza.
–Que sean veinte.
El campesino tomo con ambas manos su hacha, Kristian hizo lo propio con su espada.
Los dos lanceros atacaron a Kristian y este desvió las estocadas de las mismas con la espada aprovechando su movilidad, para después girar sobre su mano la espada reajustándola y lanzando un corte al cuello de su enemigo, provocando su caída y que se desangrase en el suelo, mientras Kristian bloqueaba y esquivaba los ataques que lanzaba su oponente.
Por otro lado, y al mismo tiempo, estaba Karl quien bloqueo un ataque de corte de uno de sus enemigos usando el mango de su hacha, la cual agarraba de los extremos, con la mano debajo de la cabeza del hacha y la otra cercana al extremo inferior de la misma.
El otro intento aprovechar el momento, pero Karl ya había apartado la espada de su adversario haciéndola a un lado y logro bloquear nuevamente el nuevo ataque, esta vez aprovecho el momento y desvió la espada de su enemigo para luego clavar con furia su hacha en el pecho de su enemigo haciéndolo caer.
Kristian se encontraba peleando con el lancero cuando este logro desarmarlo entre el forcejeo entre lanza y espada, pero el joven de cabello rubio no se inmuto, su enemigo intento apuñalarlo, pero este solo tuvo que tomar con su mano la lanza apartarla hacia un lado y con su codo romperla, para tomar la parte de la lanza aun con la punta afilada y clavarla en el ojo de su rival.
Para cuando hizo eso, Karl había terminado con su último enemigo lanzándole el hacha.
Lo que no habían planeado era que el ultimo enemigo cargara contra ambos, dándoles con una sola mano a puño cerrado tal manotazo que ambos cayeron hacia atrás, aunque rápidamente se levantaron alejándose levemente de su enemigo.
–Por un momento lo olvide –Comento Kristian Jadeando.
–No te puedes distraer en un combate!
–Karl se colocó en guardia– tendremos que trabajar juntos, veamos quien lo remata primero.
Kristian asintió mientras lanzaba una de sus dagas hacia el nórdico, pero este apenas se inmuto debido a su armadura y el hecho de que estaba fuera de sí, había rastros en su barba que indicaban había ingerido algo, algo que provoco un rugido como si fuera un animal.
Se dieron cuenta de que se estaban enfrentando a un berserker.
Este, completamente fuera de sí, se abalanzo contra los dos soldados, quienes saltaron a los lados para evitar su ataque con su hacha que se clavó en la nieve, dejando un agujero y levantando nieve hacia los costados por la fuerza del golpe.
Entre rugidos y gruñidos de bestia salvaje, el berserker busco a Kristian, quien fue a quien clavo sus ojos primero, fue hacia el mientras su respiración caliente entraba en contacto con el frio, haciéndolo parecer un oso, un oso el cual estaba de caza y se dirigía a su presa: Kristian.
El joven rubio rápidamente se levantó, a lo que el berserker intento decapitarlo, pero gracias a los reflejos del soldado pudo agacharse y moverse de espaldas hacia los árboles.
Karl se mantuvo a la distancia, esperando el momento perfecto, como si ambos se coordinaran sin hablarse.
Cuando llego el momento Kristian choco su espalda con un árbol y el berserker volvió a intentarlo, pero esta vez, al fallar por el esquive de Kristian, su hacha se clavó contra el árbol con un sonido sordo estremeciendo el árbol y haciendo que nieve cayera a su espalda desde la copa del mismo, Karl rápidamente se lanzó a su espalda con su cuchillo, clavándoselo en la parte superior de su hombro, pero el monstruo se dio la vuelta, y ante la mirada atónita del campesino se retiró el cuchillo y lo lanzo a un lado mientras pateaba a Karl con tal fuerza que voló dos metros hacia atrás, tosiendo en el suelo mientras.
Incluso para un hombre grande como el, el berserker tenía una fuerza superior.
Kristian rápidamente intento un puñetazo, pero solo logro recibir otro de vuelta de parte de su enemigo, cayendo al suelo aturdido.
El nórdico tomo su hacha con un gruñido, y se acercó a Kristian, este vio a los lados buscando un arma o un lugar a donde correr, pero solo había muerte por la batalla a un lado y al otro mas muerte, una piedra lanzada por Karl que, aun tosía y jadeaba por el golpe, se levantó y habia caminado un poco mas allá para conseguir algo que usar en contra de su enemigo, esto funciono ya que le dio la espalda a Kristian, a lo que este aprovecho el momento y corrió por su espada, luego, intento atacar por el lateral pero el berserker lo atrapo por la armadura con una mano y lo lanzo al lado de Karl, para tener a sus dos presas sin escapatoria mientras soltaba una carcajada.
–Creo… que este va a costar… –Dijo jadeando Karl con más piedras en sus manos.
–Cansado?…
yo podría hacer esto todo el día –Declaro Kristian con una sonrisa intentando relajarse.
Con ambas manos agarrando el hacha el berserker intento lanzarse contra ellos de nuevo, con toda la furia y fuerza que quedaba en su cuerpo, pero el zumbido de una flecha resonó en el aire, hasta que dio en el cuello del berserker, el cual se llevó la mano ahí, en su herida, saliendo sangre de su boca cuando intento emitir algún sonido, intento arrancársela, pero otra flecha impacto en su cráneo, asesinándolo al instante haciéndolo caer.
Kristian y Karl se miraron y luego miraron la dirección en la que vino la flecha, un joven encapuchado, entre el caos de la batalla, como si fuera el heraldo silencioso de la muerte, al mirar dentro de esa capucha, una sonrisa se pudo observar, una conocida.
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